Nota del webmaster:
Mientras en esta mañana oraba, hacía mis reflexiones y devocionales diarios y leía mis correos electrónicos, me topé con el siguiente correo electrónico de nuestro obispo que estuvo muy en acorde con mis pensamientos del Evangelio del día de ayer y que así como habló a mi vida debe de hablar a muchas otras más. Por eso hoy comparto ese correo con todos ustedes.
Mientras en esta mañana oraba, hacía mis reflexiones y devocionales diarios y leía mis correos electrónicos, me topé con el siguiente correo electrónico de nuestro obispo que estuvo muy en acorde con mis pensamientos del Evangelio del día de ayer y que así como habló a mi vida debe de hablar a muchas otras más. Por eso hoy comparto ese correo con todos ustedes.
Hermanas y hermanos.
Paz.
Marcos 10:21 "Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz."
Si leemos con calma este verso veremos la acción de Jesús. Primero miró al joven rico, o sea, que le reconoció su presencia y su existencia, le reconoció su dignidad. Segundo le amó, esto es importante, porque el mandato de amar a la otra persona no establece clasificaciones, simplemente se le ama. Tercero le dirigíó la palabra, o sea, se comunicó con el joven rico, es importante comunicarse con él. La oración que le dice Jesús al joven rico es un reto a toda su vida, es una transformación que requiere de mucha voluntad y el depositar toda la fe en Dios. Esa oración está también dirigida a nosotros/as, es una petición radical la que hace Jesús a las personas que le han de seguir. Pero en esa oración Jesús nos indica que los pobres son el foco principal de su acción, son la razón de ser de su ministerio. Nos toca a nosotros/as servir como los/as mensajeros/as de Dios en medio de este mundo, en medio de nuestra sociedad. Es por ello que la iglesia se tiene que sensibilizar ante los eventos que afectan a los pobres. La iglesia no puede echar a un lado su mirada y su compasión.
Marcos 10:22 "Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque él tenía muchas posesiones." Nos indica Marcos que el joven rico se fue, triste, acongojado, porque lo que Jesús le pide era demasiado para él, era una exigencia que no estaba dispuesto a cumplir, en ese momento. Porque en ningún lado encontramos que la puerta se le cerrara al joven rico, Dios siempre mantiene la puerta abierta, Jesús siempre va a nuestro encuentro.
En estos días nos preparamos para participar en el Paro del pueblo en la calle a celebrarse desde temprano en la mañana del jueves 15 octubre 2009. Se tendrán diversas actividades en los pueblos y las regiones. Nuestra presencia en las mismas tiene que ser una de acompañamiento, de estar con el pueblo y llevar un mensaje de esperanza con una actitud de paz y reconciliciación. La Iglesia Cristiana está llamada a reclamar justicia para los empleados públicos, que esa justicia incluye que se les trate con dignidad y a que los que lo representan tengan la oportunidad de presentar alternativas viables para aliviar la situación.
El diálogo mesurado tiene que ocupar su lugar y permitir que el mismo pueda conducir a soluciones dignas y que ayuden al desarrollo que todos queremos para el pueblo de Puerto Rico. El gobierno no ha querido dialogar y ha impuesto su criterio sin presentar base científica para sus acciones. Mientras la Escuela Graduada de Administración Pública de la Universidad de Puerto Rico presenta un estudio sobre la realidad de la empleomanía pública, donde se concluye que no hay tal gigantismo gubernamental, nos llama la atención de que el gobierno no ha presentado datos científicos sobre sus acciones. Es posible que todo lo que habría que hacer era hacer el estudio sobre la restructuración del gobierno antes de despedir empleados/as, propuesta que se le presentó al gobierno desde el primer mes de su gobierno.
La misma situación es la que se solicita para los empleados de la empresa privada. En la empresa privada ya son cerca de 90,000 los/as desempleados/ as y eso afecta a la economía. Esto unido a los 25,000 empleados públicos hace una gran total de unas 115,000 familias afectadas; son miles las personas que están atravesando por un momento difícil en sus vidas. La angustia y el dolor social tiene que ser atendida por la iglesia.
Oremos y estemos dispuestos/as a aportar palabras de esperanza y acciones de paz.
En Cristo Jesús.
Obispo Lozada