sábado, 31 de octubre de 2009

Reflexión Sábado, 31 de octubre de 2009

Santificando Halloween

"Será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra." —2 Timoteo 2:21

La palabra santificar ya no se usa mucho y, cuando se hace, esta tiene una amplia gama de significados. Los cristianos usamos esta palabra cuando decimos el Padrenuestro, en la oración «Santificado sea tu nombre». A menudo, se la relaciona con el último día de octubre, conocido como la víspera del Día de todos los santos o, más popularmente, como Halloween, que es la abreviatura correspondiente en inglés.

En las Escrituras, la palabra santificar tiene otro significado. Cuando santificamos algo, lo apartamos como algo santo.

El nombre de Dios no es lo único que hemos de santificar. Nosotros también hemos de ser santificados. Pablo instó a Timoteo a ser un instrumento santificado y útil para Dios, siguiendo «la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor» y evitando «las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas» (2 Timoteo 2:21-23).

En este último día de octubre, niños y niñas en muchos lugares estarán llevando bolsas llenas de caramelos. Al pensar en ellos, podemos preguntarnos: «¿Qué es lo que llena la esencia de mi vida? ¿Será alguna amarga actitud que me lleva a cuestiones necias e insensatas o un espíritu dulce que me lleva a la justicia, la fe, el amor y la paz?»

Podemos santificar el día de hoy y cada día, apartándonos para Dios y para que Él nos pueda usar. —JAL

"El gozo más grande del cristiano es ser usado por Dios."

Lectura del día: 2 Timoteo 2:19-26

jueves, 29 de octubre de 2009

Perdido y hallado

“Este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.” —Lucas 15:24

Un artículo en un periódico describía los esfuerzos de hombres de mediana edad que estaban tratando de encontrar su automóvil favorito, que una vez poseyeron y amaron, pero que habían perdido. Buscaban en anuncios para automóviles en Internet, llamaban a depósitos de chatarra e incluso contrataban a especialistas que cobran US$ 400 por hora para ayudarlos a buscar un automóvil que una vez simbolizó la juventud de estos hombres. Ellos, de hecho, quieren el vehículo que una vez poseyeron, no otro que simplemente se le parezca.

Algunos dirían que estos esfuerzos son frívolos, un desperdicio de tiempo y dinero. Pero el valor de un automóvil, al igual que muchas cosas, depende de quién lo mire.

En Lucas 15, personas despreciadas por su sociedad vinieron a escuchar a Jesús. Pero algunos líderes religiosos se quejaron: «Este a los pecadores recibe, y con ellos come» (v.2). A fin de declarar cuán valiosos son estos «pecadores» para Dios, Jesús contó tres historias acerca de la oveja perdida (vv.4-7), la moneda perdida (vv.8-10) y el hijo perdido (vv.11-32). Cada parábola registra la angustia de perder, el esfuerzo de buscar y el gozo de encontrar algo de gran valor. En cada historia vemos un cuadro de Dios, el Padre amoroso, que se regocija por cada alma perdida que se salva.

Aun cuando te sientas lejos de Dios hoy, tú eres de gran valor para Él. Él te está buscando. —DCM

“Los que han sido hallados deben buscar a los perdidos.”

Lectura del día: Lucas 15:4-24

miércoles, 28 de octubre de 2009

Reflexión Miércoles, 28 de octubre de 2009

Disfraz casi perfecto

"Ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche." —Apocalipsis 12:10

El una vez líder de los serbios de Bosnia y acusado de genocidio, Radovan Karadzic, había sido uno de los hombres más buscados en el mundo. Engañó a todo el mundo con una larga y blanca barba, documentos falsos y practicando la medicina alternativa… por un tiempo. Después de estar trece años escondido, finalmente fue arrestado.

La Biblia nos dice que Satanás también está dedicado a engañar a las personas por medio de disfraces. Desde el inicio de la historia humana, fingió ser un asesor inteligente, al decirle a Eva que Dios no era honesto con ella (Génesis 3:4). Él «se disfraza como ángel de luz» (2 Corintios 11:14), pero el Señor Jesucristo lo ha desenmascarado como un «mentiroso, y padre de mentira» (Juan 8:44).

A menudo la gente yerra al irse a dos extremos en su opinión de Satanás. Algunos lo desechan mientras otros le atribuyen más poder del que se merece. No nos engañemos. Satanás es poderoso como el «dios de este siglo» (2 Corintios 4:4). Pero los cristianos no tienen que acobardarse ante él con temor, «porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo» (1 Juan 4:4). Llegará el día en el que Satanás será echado al lago de fuego y azufre (Apocalipsis 20:10).

Hasta que llegue ese día, no nos engañemos, sino más bien, vivamos vidas piadosas que reflejen la imagen de Cristo, por cuanto Él es «verdadero, y no hay en él injusticia» (Juan 7:18). —CPH

"Satanás solo ofrece trucos y engaño."

Lectura del día: Apocalipsis 12:7-12

martes, 27 de octubre de 2009

Reflexión Martes, 27 de octubre de 2009

«Luz» de la creación

“[Dios] hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número.” —Job 5:9

En Jamaica, se encuentra una extensión de agua llamada la Laguna Luminosa. De día es una bahía sin nada de particular, en la costa norte. De noche es una maravilla de la naturaleza.

Si la visitas después de que anochece, notarás que el agua está llena de millones de organismos fosforescentes. Siempre que hay movimiento, el agua y las criaturas en la bahía brillan. Por ejemplo, cuando los peces nadan pasando por tu bote, se encienden como luciérnagas marítimas. A medida que el bote se desliza por el agua, la laguna brilla de manera resplandeciente.

La maravilla de la creación de Dios nos deja sin habla y esto es sólo una pequeña parte de todo el paquete de misterios de la formidable obra de Dios, según se explica detalladamente en Job 37 y 38. Escucha al Señor cuando explica Su papel en la majestad de la naturaleza. «¿Sabes tú cómo Dios las pone en concierto, y hace resplandecer la luz de su nube?» (37:15). «¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz, y dónde está el lugar de las tinieblas?» (38:19). Las majestuosas creaciones de Dios, estas luces que resplandecen o peces que brillan, son misterios para nosotros. Pero, tal y como Dios le recordó a Job, todas las maravillas de nuestro mundo son Su obra creativa.

Cuando observamos la asombrosa creación de Dios, nuestra única respuesta puede ser la de Job: Estas son «cosas demasiado maravillosas para mí» (42:3). —JDB

“Cuando ya no nos maravillamos, dejamos de adorar.”

Lectura del día: Job 37:1-18

lunes, 26 de octubre de 2009

Reflexión Lunes, 26 de octubre de 2009

¿Ese es Jesús?

“A los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito.” —Romanos 8:29

Al entrar en la iglesia un domingo por la mañana, un niñito me miró y le preguntó a su madre: «Mami, ¿ese es Jesús?» Sobra decir que tuve curiosidad por escuchar la respuesta de la mujer. «No —dijo ella—. Ese es nuestro pastor».

Por supuesto que sabía que ella diría que no, pero aun así deseaba que ella hubiese añadido algo así como: «No, ese es nuestro pastor, pero nos recuerda mucho a Jesús».

Ser como Jesús es el propósito en la vida de aquellos de nosotros que estamos llamados a seguirle. De hecho, tal y como lo observa John Stott, es la meta que nos consume en el pasado, presente y futuro. Romanos 8:29 nos dice que, en el pasado, Dios nos «predestinó para que fu[ésemos] hechos conformes a la imagen de su Hijo». En el presente «somos transformados» al crecer «de gloria en gloria en la misma imagen» (la semejanza de Cristo) (2 Corintios 3:18). Y, en el futuro, «seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es» (1 Juan 3:2).

Ser como Jesús no consiste en guardar las reglas, ir a la iglesia y dar el diezmo, sino en conocer Su perdón y realizar actos de gracia y misericordia de manera constante. Consiste en vivir una vida que valora a todas las personas y en tener un corazón totalmente entregado a la voluntad de nuestro Padre.

Sé como Jesús. ¡Para eso fuiste salvado! —JMS

“Vive de tal modo que los demás vean a Jesús en ti.”

Lectura del día:Romanos 8:26-29

domingo, 25 de octubre de 2009

Reflexión Domingo, 25 de octubre de 2009

Cinco personas que encontrarás en el cielo

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo.” —2 Corintios 5:10

Mitch Albom, autor de The Five People You Meet in Heaven (Las cinco personas que encontrarás en el cielo), dijo que se le ocurrió la idea para su libro cuando imaginó cómo sería el cielo si algunas de las personas en las que causamos impacto en la tierra explicaran nuestra vida cuando las encontráramos allí.

El libro de Albom ofrece una profunda comprensión de cómo intervenimos involuntariamente en las vidas de otras personas. Pero, para los cristianos, nuestro gozo final en la eternidad no proviene de otras personas, sino de nuestro Señor y Salvador. El cielo es un lugar real que Jesús está preparando para nosotros ahora. Y, cuando lleguemos allí, nos regocijaremos al encontrarnos con el Cristo vivo (Juan 14:2-3; 2 Pedro 3:13).

Sin embargo, este encuentro con Jesús también incluirá rendir cuentas por la vida que llevamos en la tierra. Se nos dice a los creyentes: «Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo» (2 Corintios 5:10). Su evaluación sabia y justa nos mostrará lo bien que hemos amado a Dios y a nuestro prójimo (Mateo 22:37-40).

No sabemos quiénes serán las primeras cinco personas con las que nos encontremos en el cielo, pero sí sabemos quién será la primera de todas: el Señor Jesús. —HDF

“Estar con Jesús para siempre es la mayor alegría.”

Lectura del día: 2 Corintios 5:6-11

sábado, 24 de octubre de 2009

Reflexión Sábado, 24 de octubre de 2009

Secretos expuestos

“Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad […]. Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.” —Salmo 32:5

Por muchos años, el Lago Okeechobee escondió muchos secretos en sus densas aguas y en sus capas de fango. Sin embargo, en 2007, la sequía secó este lago hasta alcanzar su nivel más bajo desde que se hubieran hecho registros oficiales en 1932, revelando cientos de años de historia. Al rastrillar el lecho del lago, los arqueólogos encontraron artefactos, cerámica, fragmentos de huesos humanos e incluso botes.

Después de que el rey David cometiera adulterio con Betsabé y planeara la muerte del esposo de esta, Urías, cubrió sus pecados negándolos y no confesándolos. Probablemente pasó muchos meses llevando a cabo sus asuntos, como de costumbre, e incluso realizando deberes religiosos. Todo el tiempo que David mantuvo sus pecaminosos secretos encubiertos experimentó el aplastante dedo acusador de Dios y su fuerza se evaporó como agua en el calor del verano (Salmo 32:3-4).

Cuando el profeta Natán confrontó a David con respecto a su pecado, la convicción de Dios fue tan grande que David confesó sus pecados al Señor y se alejó de ellos. De inmediato, Él perdonó a David y este experimentó Su misericordia y gracia (2 Samuel 12:13; Salmo 32:5; Salmo 51).

Tengamos cuidado de no ocultar nuestro pecado. Cuando ponemos al descubierto nuestros pecados, confesándolos a Dios, quedamos cubiertos con Su perdón. —MLW

“Dale a Dios lo que él más desea— un corazón contrito y humillado.”

Lectura del día: Salmo 32:1-7

viernes, 23 de octubre de 2009

Reflexión Viernes, 23 de octubre de 2009

Pisándole los talones
“Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.” —Mateo 4:19

Stan y Jennifer estaban dando una charla en una conferencia después de su primer trimestre de servicio en el campo misionero.

Jennifer contó acerca de un estudio bíblico que había llevado a cabo con una mujer. Ambas estaban deliberando sobre Mateo 4:19, y la mujer le habló a Jennifer sobre una palabra en su idioma nativo que significa seguir. Dijo: «Es la palabra para seguir de cerca, no a cierta distancia».

A fin de ilustrar esto, Jennifer mostró unas sandalias que usan las mujeres nativas, una muy lejos de la otra. Luego puso una sandalia justo junto a la parte de atrás de la otra y pronunció la palabra que significa «seguir justo pisándole los talones a la otra persona». Esto sugiere que hemos de seguir a Jesús lo más cerca que podamos.

Más tarde, cuando Jennifer estaba repasando el diario que había estado escribiendo, quedó sorprendida al ver cuán a menudo había cuestionado: «¿Será Jesús suficiente?» Ella había estado abriéndose paso a través del choque cultural, la soledad, la enfermedad y la falta de hijos. A veces se había sentido lejos de Cristo; pero, cuando por medio de la oración y la fe se había acercado a Él lo más que podía, «pisándole los talones», Él había calmado su alma, restaurado sus fuerzas y le había dado paz.

¿Estás sintiéndote lejos del Señor, vacío, débil y temeroso? Es momento de seguirle, pisándole los talones. —DCE

“Cuanto más cerca caminemos de Dios, tanto más claramente veremos su guía.”

Lectura del día: Mateo 4:18-25

jueves, 22 de octubre de 2009

Reflexión Jueves, 22 de octubre de 2009

Memoria fallida

“Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino.” —Salmo 119:37

Un artículo en la revista New York Times relacionaba el aumento de almacenamiento en las computadoras con la disminución de datos en la mente humana. Nuestros ayudantes electrónicos ahora recuerdan números telefónicos, direcciones y otras informaciones que solíamos aprender de memoria. En los colegios, la memorización y la recitación oral están desapareciendo del plan de estudios. Según el Times, nos hemos convertido en «productos de una cultura que no hace valer el desarrollo de las habilidades de la memoria».

Y, sin embargo, como seguidores de Cristo, jamás nos hemos encontrado en mayor necesidad de guardar la Palabra de Dios en nuestros corazones (Salmo 119:9-11). Memorizar las Escrituras es más que un ejercicio mental útil. La meta es saturar nuestras mentes con la verdad de Dios para que nuestras vidas sean conforme a Sus caminos. El salmista escribió: «Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin […]. Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino» (Salmo 119:33,37).

¿Por qué no comenzar a memorizar las Escrituras? La constancia y la revisión diaria son elementos clave para el éxito. Y, al igual que el ejercicio físico, esta disciplina espiritual mejora cuando se realiza con un pequeño grupo o con un amigo.

No olvidemos recordar y seguir la sabiduría de la Palabra de Dios que nos da vida. —DCM

“Deja que la Biblia llene tu mente, gobierne tu corazón y guíe tu vida.”

Lectura del día: Salmo 119:33-40

miércoles, 21 de octubre de 2009

Reflexión Miércoles, 21 de octubre de 2009

¿Quién va?

“Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen.” —Juan 10:4

El otoño pasado, mi esposa y yo recorríamos una sinuosa carretera de montaña cerca de casa cuando nos cruzamos con un gran rebaño de ovejas que bajaban por la carretera hacia nosotros. Un pastor solitario con sus perros iba delante y guiaba al rebaño alejándolo de los pastos de verano y llevándolo hacia las tierras bajas y sus cuarteles de invierno.

Nos hicimos a un lado y esperamos mientras el rebaño pasaba a nuestro lado. Observamos las ovejas hasta que se perdieron se vista, y luego me pregunté: ¿Temerán las ovejas el cambio, el movimiento, los lugares nuevos?

Como a la mayoría de las personas de cierta edad, a mí me gusta estar dentro del «redil», de lo que me es familiar. Pero últimamente todo son cambios; me llevan lejos de mi ambiente familiar hacia lo desconocido. ¿Qué novedades vendrán en los próximos días? ¿Qué temores innombrables despertarán dentro de mí? Me vienen a la mente las palabras de Jesús en Juan 10: «Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas» (v.4).

Tal vez nos sintamos consternados ante lo que la vida nos depare en el futuro, pero nuestro Pastor conoce el camino que estamos tomando, y Él va delante de nosotros. No nos guiará por senderos demasiado peligrosos ni arduos donde no nos pueda ayudar. Conoce nuestros límites y el camino hacia los pastos verdes y las buenas aguas; todo lo que tenemos que hacer es seguirle. —DHR

“Nuestro futuro desconocido está seguro en las manos del Dios que todo lo conoce.”

Lectura del día: Juan 10:1-6

martes, 20 de octubre de 2009

Reflexión Martes, 20 de octubre de 2009

Ayudar al que sufre

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” —1 Corintios 13:13

Al preguntar a personas que sufren, «¿quién te ayudó?», nadie menciona a catedráticos de teología de algún prestigioso seminario ni a ningún filósofo famoso. Todos tenemos la misma capacidad de ayudar a los que sufren.

Nadie puede empaquetar o embotellar la respuesta «apropiada» al sufrimiento. Cuando preguntamos a los que están sufriendo, algunos recuerdan a algún amigo que con alegría los ayudó distrayéndolos de su pesar. Otros consideran ese enfoque insultante. Algunos quieren una charla franca y honesta; otros encuentran dicha conversación insoportablemente deprimente.

No existe una cura mágica para la persona que sufre. Por encima de todo, dicha persona necesita amor, porque este instintivamente detecta lo que hace falta. Jean Vanier, fundador del movimiento L’Arche (El Arca), para los que sufren discapacidad, dice: «Las personas heridas, que han sido quebrantadas por el sufrimiento y la enfermedad, sólo piden una cosa: un corazón que las ame y se comprometa con ellas, un corazón lleno de esperanza en ellas».

Puede que tal amor sea doloroso para nosotros, pero el apóstol Pablo nos recuerda que el amor verdadero, «todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (1 Corintios 13:7).

En Su habitual forma de hacer las cosas, Dios usa a personas corrientes para producir Su sanidad. Los que sufren no necesitan nuestro conocimiento, sino nuestro amor. —PY

“No aman verdaderamente los que no muestran su amor.”

Lectura del día: 1 Corintios 13

lunes, 19 de octubre de 2009

Reflexión Lunes, 19 de octubre de 2009

Tiempo de jubilarse

“Y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.” —Mateo 16:25

Después de haber trabajado como maestra durante 40 años, Jane se jubiló. Ella y su esposo estaban esperando la llegada de su primer nieto.

La jubilación es ese período en la vida en el que muchas personas simplemente se relajan, viajan o disfrutan de sus aficiones. Pero Jane se enteró de un ministerio que trabajaba con jóvenes en situaciones de riesgo, en una ciudad cerca de su casa, y sintió que debía involucrarse. «Me di cuenta de que hay muchachos que tan sólo están esperando y que yo podía marcar una diferencia», dijo. Comenzó a enseñar inglés a un joven liberiano que se había visto forzado a huir de su país de origen por causa de la guerra civil. Aunque estaba en un ambiente seguro, no entendía el nuevo idioma. Ante esta oportunidad ministerial, Jane dijo con una sonrisa: «Podría ir de compras para mantenerme ocupada, pero ¿me divertiría lo suficiente?»

Jane está marcando una diferencia. Tal vez ha aprendido un poquito de aquello a lo que Jesús se refería cuando dijo: «Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará» (Mateo 16:25). Entregarnos al Señor a través de la ayuda a los demás demanda abnegación, pero un día Jesús recompensará ese esfuerzo (v.27).

Sigamos el ejemplo de Jane de amor a Dios y a los demás, sin importar cuál sea la etapa de nuestra vida. —AMC

“Trabaja para el Señor; su plan de jubilación no es de este mundo.”

Lectura del día: Mateo 16:24-28

viernes, 16 de octubre de 2009

Reflexión Viernes, 16 de octubre de 2009

La muerte derrotada

“Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” —1 Corintios 15:57

La fe cristiana debe marcar una diferencia en cuanto a cómo vivimos cada día; pero la prueba de nuestra confianza en el evangelio es nuestra reacción ante la muerte. Cuando asistimos a un funeral en memoria de algún amigo cristiano, damos honra a un creyente cuya confianza ha bendecido las vidas de aquellos que lo conocieron. Las palabras dichas son más la expresión de alabanza a Dios que un tributo a un admirado compañero de peregrinaje. El servicio religioso es un testimonio que da gloria a Dios por la victoria de nuestro Salvador sobre la muerte (1 Corintios 15:54-57).

Cuán diferente es esto del funeral de Charles Bradlaugh, un beligerante ateo británico. El escritor Arthur Porritt dice: «No se pronunció oración alguna junto al sepulcro. Es más, no se pronunció ninguna palabra. Los restos, guardados en un ligero ataúd, fueron colocados en la tierra de manera bastante carente de ceremonia, como si se quitara apresuradamente la carroña de la vista […]. Salí de allí con el corazón helado. Sólo entonces caí en la cuenta de que la pérdida de la fe en la continuidad de la personalidad humana después de la muerte le da a esta una espantosa victoria».

Los cristianos creemos que veremos cara a cara al Señor después de la muerte y la resurrección final de nuestros cuerpos (1 Corintios 15:42-55; 1 Tesalonicenses 4:15-18). ¿Se regocija tu fe en la victoria sobre la muerte? —VCG

“Cristo vive, y así nosotros también viviremos.”

Lectura del día: 1 Tesalonicenses 4:15-18

jueves, 15 de octubre de 2009

Reflexión Jueves, 15 de octubre de 2009

Resolución de conflictos

"Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor." —Filipenses 4:2

En muchos países se celebra hoy el Día internacional de la resolución de conflictos. Su propósito es alentar a las personas a hacer uso de la mediación y arbitraje más que del sistema legal para resolver sus diferencias. Ya que, como seguidores de Cristo, no somos inmunes a los conflictos, necesitamos aprender a resolver nuestros desacuerdos de maneras que honren al Señor.

Se ha dicho que «las peleas en la iglesia son las peores», tal vez porque estallan entre personas que profesan que su fe se basa en la unidad y el amor. Muchos cristianos han quedado tan heridos por algún otro creyente que se alejan de la iglesia y jamás regresan.

En la Biblia se menciona expresamente a Evodia y Síntique, y se las insta a que resuelvan sus diferencias: «Sean de un mismo sentir en el Señor» (Filipenses 4:2). En vez de dejarlas solas para que arreglasen su disputa, Pablo apeló a un colaborador de confianza para «que ayud[ara] a estas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio» (v.3). En este mismo contexto, Pablo instó a los filipenses a llevar sus peticiones a Dios, tomando debida nota de que la oración trae la paz de Dios (v.7) y un sentido de Su presencia perdurable (v.9).

Las relaciones quebrantadas en una iglesia cristiana son responsabilidad de dicha comunidad. En medio de las heridas y las diferencias, podemos alentar, escuchar y orar. —DCM

"El perdón es el pegamento que repara las relaciones rotas."

Lectura del día: Filipenses 4:1-9

miércoles, 14 de octubre de 2009

Reflexión Miércoles, 14 de octubre de 2009

Estad quietos

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.” —Salmo 46:10

Mientras estaba sentado en la silla del dentista, me preparé para el taladro que se abriría camino hacia la raíz de una de mis muelas. Estaba listo para lo peor, y mi lenguaje corporal y expresión facial pusieron al descubierto lo aterrado que estaba. El dentista me miró y sonrió, diciendo: «Está bien, Bill. Intenta relajarte».

No es fácil hacer eso. De hecho es muy difícil intentar (lo cual requiere esfuerzo y ejercicio) relajarse (lo cual requiere una ausencia de esfuerzo y ejercicio). Intentar y relajarse simplemente parecen no encajar; no sólo en la silla del dentista, sino también en la esfera espiritual.

Con demasiada frecuencia me resisto con todas mis fuerzas a ir al consultorio del dentista. Y, en mi relación con Cristo, me doy cuenta de que no presiono para que se cumplan los propósitos de Dios, sino mis propios intereses. En esos momentos, lo más difícil para mí es «intentar relajarme» y tener una auténtica confianza en Dios en cuanto a los resultados de las pruebas de la vida.

En Salmo 46:10 leemos: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra». En esos momentos en los que mi corazón está angustiado, este versículo me recuerda que «esté quieto y conozca». Ahora bien, si puedo poner sólo eso en práctica y descansar confiadamente bajo Su cuidado, estaré en paz. —WEC

“Dios conoce el futuro, así que, estamos a salvo en sus manos.”

Lectura del día: Salmo 46

martes, 13 de octubre de 2009

Reflexión Martes, 13 de octubre de 2009

Fantasía olímpica

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” —Mateo 5:16

La ceremonia de apertura de las Olimpiadas de Pekín el 8 de agosto del 2008 impresionó al mundo. Yo la vi por televisión, mientras que más de 90 000 personas la presenciaron en vivo en el Estadio del Nido del Ave. Fue algo inspirador escuchar acerca de los 5 000 años de historia de China y los inventos con los que este país había contribuido al mundo: la elaboración del papel, la impresión con tipos móviles, el compás y los fuegos artificiales.

La reina de Sabá quedó muy impresionada con lo que vio al visitar a Salomón (1 Reyes 10:4-5). Las vistas de Jerusalén la abrumaron al punto de exclamar: «Ni aun se me dijo la mitad» (v.7). Por encima de todo, ella estaba impresionada con la sabiduría de Salomón (vv.6-7). Estaba convencida de que los súbditos del rey eran felices porque continuamente estaban delante de él y escuchaban su sabiduría (v.8). Concluyó alabando al Señor de Salomón por haberlo hecho rey, para que «h[iciera] derecho y justicia» (v.9).

El impacto que Salomón tuvo sobre su pueblo hizo que me preguntara acerca de nuestra contribución al mundo. No nos preocupa impresionar a los demás con nuestras posesiones o habilidades, pero todos deberíamos querer marcar una diferencia en las vidas de las personas. ¿Qué pasaría si cada uno de nosotros hiciera hoy algo que llevase a las personas a alabar al Señor? —CPH

“Los cristianos son ventanas a través de las cuales Jesús puede brillar.”

Lectura del día: 1 Reyes 10:4-10

lunes, 12 de octubre de 2009

Una reflexión necesaria

Nota del webmaster:
Mientras en esta mañana oraba, hacía mis reflexiones y devocionales diarios y leía mis correos electrónicos, me topé con el siguiente correo electrónico de nuestro obispo que estuvo muy en acorde con mis pensamientos del Evangelio del día de ayer y que así como habló a mi vida debe de hablar a muchas otras más. Por eso hoy comparto ese correo con todos ustedes.

Hermanas y hermanos.

Paz.

Marcos 10:21 "Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz."

Si leemos con calma este verso veremos la acción de Jesús. Primero miró al joven rico, o sea, que le reconoció su presencia y su existencia, le reconoció su dignidad. Segundo le amó, esto es importante, porque el mandato de amar a la otra persona no establece clasificaciones, simplemente se le ama. Tercero le dirigíó la palabra, o sea, se comunicó con el joven rico, es importante comunicarse con él. La oración que le dice Jesús al joven rico es un reto a toda su vida, es una transformación que requiere de mucha voluntad y el depositar toda la fe en Dios. Esa oración está también dirigida a nosotros/as, es una petición radical la que hace Jesús a las personas que le han de seguir. Pero en esa oración Jesús nos indica que los pobres son el foco principal de su acción, son la razón de ser de su ministerio. Nos toca a nosotros/as servir como los/as mensajeros/as de Dios en medio de este mundo, en medio de nuestra sociedad. Es por ello que la iglesia se tiene que sensibilizar ante los eventos que afectan a los pobres. La iglesia no puede echar a un lado su mirada y su compasión.

Marcos 10:22 "Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque él tenía muchas posesiones." Nos indica Marcos que el joven rico se fue, triste, acongojado, porque lo que Jesús le pide era demasiado para él, era una exigencia que no estaba dispuesto a cumplir, en ese momento. Porque en ningún lado encontramos que la puerta se le cerrara al joven rico, Dios siempre mantiene la puerta abierta, Jesús siempre va a nuestro encuentro.

En estos días nos preparamos para participar en el Paro del pueblo en la calle a celebrarse desde temprano en la mañana del jueves 15 octubre 2009. Se tendrán diversas actividades en los pueblos y las regiones. Nuestra presencia en las mismas tiene que ser una de acompañamiento, de estar con el pueblo y llevar un mensaje de esperanza con una actitud de paz y reconciliciación. La Iglesia Cristiana está llamada a reclamar justicia para los empleados públicos, que esa justicia incluye que se les trate con dignidad y a que los que lo representan tengan la oportunidad de presentar alternativas viables para aliviar la situación.

El diálogo mesurado tiene que ocupar su lugar y permitir que el mismo pueda conducir a soluciones dignas y que ayuden al desarrollo que todos queremos para el pueblo de Puerto Rico. El gobierno no ha querido dialogar y ha impuesto su criterio sin presentar base científica para sus acciones. Mientras la Escuela Graduada de Administración Pública de la Universidad de Puerto Rico presenta un estudio sobre la realidad de la empleomanía pública, donde se concluye que no hay tal gigantismo gubernamental, nos llama la atención de que el gobierno no ha presentado datos científicos sobre sus acciones. Es posible que todo lo que habría que hacer era hacer el estudio sobre la restructuración del gobierno antes de despedir empleados/as, propuesta que se le presentó al gobierno desde el primer mes de su gobierno.

La misma situación es la que se solicita para los empleados de la empresa privada. En la empresa privada ya son cerca de 90,000 los/as desempleados/ as y eso afecta a la economía. Esto unido a los 25,000 empleados públicos hace una gran total de unas 115,000 familias afectadas; son miles las personas que están atravesando por un momento difícil en sus vidas. La angustia y el dolor social tiene que ser atendida por la iglesia.

Oremos y estemos dispuestos/as a aportar palabras de esperanza y acciones de paz.

En Cristo Jesús.

Obispo Lozada

Reflexión Lunes, 12 de octubre de 2009

Detalles, detalles

“Dad gracias en todo.” —1 Tesalonicenses 5:18

Los detalles marcan la diferencia. Si no, pregúntale al alemán que había planeado visitar a su prometida para Navidad, pero que terminó en la nevada Sydney, en Montana, en vez de en la soleada Sydney, en Australia.

Las preposiciones parecen detalles insignificantes en nuestro idioma, pero pueden marcar una gran diferencia. Tomemos las palabras «en» y «por», por ejemplo.

El apóstol Pablo escribió: «Dad gracias en todo» (1 Tesalonicenses 5:18). Eso no significa que tengamos que estar agradecidos por todo. No tenemos que estar agradecidos por las malas elecciones que alguien hace, pero podemos estar agradecidos en cualquier circunstancia, porque el Señor puede usar para bien las dificultades que resultan de ellas.

La carta a Filemón ilustra esta idea. Pablo estaba encarcelado junto con Onésimo, un esclavo fugitivo. Ciertamente, él no tenía que dar las gracias por su mala situación. Sin embargo, esta carta está llena de gratitud, porque el apóstol sabía que Dios estaba usando dicha adversidad para bien. Onésimo había llegado a ser algo más que un esclavo; ahora era un amado hermano en el Señor (v.16).

Saber que Dios puede usar todas las cosas para bien es razón más que suficiente para dar gracias en todo. Dar gracias en circunstancias difíciles es un pequeño detalle que marca una gran diferencia. —JAL

“Dios dice que habrá tormentas en la vida, pero nos protegerá mientras pasamos por ella.”

Lectura del día: Filemón 1:4-16

viernes, 9 de octubre de 2009

Reflexión Viernes, 9 de octubre de 2009

Perdón por las lágrimas

“[Jesús] se estremeció en espíritu y se conmovió.” —Juan 11:33

Una amiga mía estaba haciendo un gran cambio en su vida; estaba dejando su empleo de 50 años para emprender un nuevo negocio. Lloraba cuando se despedía de sus compañeros y, al hacerlo, con frecuencia decía: «Perdón por las lágrimas».

¿Por qué algunas veces sentimos la necesidad de disculparnos por llorar? Tal vez vemos las lágrimas como una muestra de debilidad de nuestro carácter o de una vulnerabilidad que no nos gusta. Tal vez nos sentimos incómodos o pensamos que nuestras lágrimas molestan a los demás.

Sin embargo, es Dios quien nos dio nuestras emociones. Son una característica de que hemos sido hechos a la imagen de Dios (Génesis 1:27). Él sufre. En Génesis 6:6-7, estaba afligido y molesto por el pecado de su pueblo y la separación que este causó entre él e Israel. Jesús, Dios encarnado, se unió a sus amigas María y Marta al llorar la pérdida del hermano de ellas, Lázaro (Juan 11:28-44). «Se estremeció en espíritu y se conmovió» (v.33). «Lloró» (v.35). «Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro» (v.38). Dudo que él se disculpara por llorar.

Un día, cuando lleguemos al cielo, ya no habrá sufrimiento, separación ni dolor, y Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos (Apocalipsis 21:4). Mientras tanto, puede que corran las lágrimas. No hay necesidad de disculpas. —AMC

“Si dudas de que a Jesús le importe, recuerda sus lágrimas.”

Lectura del día: Juan 11:32-44

jueves, 8 de octubre de 2009

Reflexión Jueves, 8 de octubre de 2009

Ya he estado allí antes

“Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias.” —Juan 21:1

A la leyenda del béisbol Yogi Berra se le conoce por sus ocurrencias a menudo repetidas, tales como «no ha terminado hasta que haya terminado» y «¡parece que ya he estado allí antes!»

Me pregunto si los discípulos sintieron que ya habían estado allí antes cuando vieron a Jesús de pie junto a la orilla (Juan 21). Desalentados, distraídos y preocupados por sus propias necesidades, a la sombra de la negación de Pedro y de cómo habían abandonado a Jesús, habían dejado su llamamiento de seguir a Su Señor y retornaron a su antigua ocupación, la pesca.

Luego, después de una infructuosa noche de pesca, una voz desde la orilla les dio una orden: «Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis» (Juan 21:6). Cuando lo hicieron, las redes estaban tan llenas que no podían sacarlas. Sin duda alguna, sus mentes volaron hacia su primer encuentro con Jesús, cuando Él se les apareció a la «orilla» de sus carreras y, después de otra pesca milagrosa, les llamó a dejar sus redes y seguirle (Lucas 5:1-11).

Al igual que los discípulos, tal vez queramos regresar a nuestras antiguas vidas cuando nos desalentamos en nuestro caminar con Jesús. Pero luego el Señor vuelve a aparecérsenos a la orilla de nuestras vidas para darnos perdón y llevarnos de vuelta a aquellos momentos en los que nos llamó por primera vez.

¡Es como si ya hubiéramos estado allí antes! —JMS

“Jesús nos llama a seguirle; y repite su llamado siempre que es necesario.”

Lectura del día: Juan 21:1-14

miércoles, 7 de octubre de 2009

Reflexión Miércoles, 7 de octubre de 2009

Entendámonos unos a otros

“Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre, mas el hombre entendido lo alcanzará.” —Proverbios 20:5

Una de las mejores maneras en que un hombre puede amar a su esposa es entendiéndola. Pablo explica que es un deber de los esposos «vivi[r] con [sus esposas] sabiamente» (1 Pedro 3:7).

Este principio funciona en ambos sentidos. Los esposos también quieren ser comprendidos. En realidad, todos lo queremos. Todos, ya sea casados o no, anhelamos que los demás nos entiendan al nivel más profundo posible. Nacemos con esa necesidad y parece que jamás la superamos.

Decir que no podemos entendernos unos a otros es una excusa muy poco convincente. Podemos y debemos hacerlo. Lleva tiempo; tiempo que uno ha de pasar junto al otro haciendo preguntas y escuchando atentamente, y luego preguntando otra vez. Es así de sencillo y de difícil. Por supuesto, nadie puede dilucidar totalmente el misterio del corazón de otra persona, pero podemos aprender algo nuevo cada día. El hombre sabio que escribió Proverbios llamó al entendimiento un «manantial de vida» (16:22), una profunda fuente de sabiduría para todos los que lo buscan.

Otra vez digo, el entendimiento toma tiempo y es uno de los regalos más preciosos que podemos darles a los demás. Cómo elegimos pasar nuestro tiempo es la prueba más clara de cuánto nos preocupamos por aquellos a quienes amamos.

Pídele al Señor hoy que te dé la gracia de tener tiempo para entender a las personas que son importantes en tu vida. —DHR

“Escuchar es una puerta abierta al entendimiento.”

Lectura del día: Proverbios 16:16-22

martes, 6 de octubre de 2009

Reflexión Martes, 6 de octubre de 2009

¿Estás preocupado?

“Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres.” —Lucas 10:40

En base a datos recogidos de entre más de 20 000 cristianos en 139 países, el estudio Obstacles to Growth (Obstáculos para el crecimiento) encontró que una media de más del 40% de los cristianos alrededor del mundo decían que «a menudo» o «siempre» corren de una tarea a otra. Alrededor del 60% de los cristianos dicen que «a menudo» o «siempre» el ajetreo de la vida se entromete en el desarrollo de su relación con Dios. Está claro que el ajetreo nos preocupa hasta el punto de distraernos de nuestra comunión con Él.

Parece que Marta también permitió que el ajetreo la privase de pasar tiempo con Jesús. Cuando ella les recibió a Él y a Sus discípulos en su hogar, estaba ocupada en preparar la comida, lavarles los pies y asegurarse de que estuvieran cómodos. Había que hacer todas estas cosas, pero Lucas parece insinuar que el ajetreo de Marta en los preparativos degeneró en una carga de trabajo que la distrajo de reflexionar en las palabras de Jesús y disfrutar del tiempo con Él (Lucas 10:38-42).

¿Y qué hay de nosotros? ¿Corremos de una tarea a otra, permitiendo que el ajetreo de la vida e incluso la obra para Jesús nos distraiga hasta el punto de no disfrutar de la dulce comunión con Él? Pidámosle a Dios que nos ayude a disminuir nuestras preocupaciones haciendo de Jesús nuestro centro. —MLW

“Si estás demasiado ocupado para Dios, estás demasiado ajetreado.”

Lectura del día: Lucas 10:38-42

lunes, 5 de octubre de 2009

Reflexión Lunes, 5 de octubre de 2009

Algo por lo que vale morir

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” —Filipenses 1:21

Sophie Scholl era una joven alemana que vivió en los años 40. Ella vio cómo el gobierno de hierro del régimen nazi perjudicaba a su país y tomó la determinación de marcar la diferencia. Ella y su hermano, junto con un pequeño grupo de amigos, comenzaron a protestar pacíficamente no sólo contra las acciones, sino contra los valores que los nazis habían impuesto a la fuerza sobre la nación.

Sophie y los demás fueron arrestados y ejecutados por pronunciarse contra el mal en su país. Aunque no tenía deseos de morir, ella vio que las condiciones en su país debían ser denunciadas, aun si eso significaba su propia muerte.

La historia de Sophie eleva una pregunta de importancia crítica para nosotros también. ¿Por qué causa estaríamos dispuestos a morir? Jim Elliot, Nate Saint, Pete Fleming, Roger Youderian y Ed McCully dieron sus vidas en las selvas de América del Sur porque asumieron el compromiso de difundir el evangelio. Elliot reveló lo que llevó a tal sacrificio cuando escribió: «No es un tonto el que da lo que no puede guardar para sí para ganar lo que no puede perder». El apóstol Pablo lo dijo así: «Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia» (Filipenses 1:21).

Hay algunas cosas por las que realmente vale la pena morir, y en ellas ganamos la recompensa de Aquel que declara, «bien, buen siervo y fiel» (Mateo 25:21,23). —WEC

“Los que cargan la cruz fielmente en esta vida llevarán la corona en la que está por venir.”

Lectura del día: Filipenses 1:19-26

domingo, 4 de octubre de 2009

Reflexión Domingo, 4 de octubre de 2009

Cabras para Jesús

“El que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?” —1 Juan 3:17

Cuando Dave y Joy Mueller sintieron que Dios los instaba a mudarse a Sudán como misioneros, todo lo que sabían es que iban a ayudar a construir un hospital en ese país arrasado por la guerra. ¿Cómo podían saber que habría cabras en su futuro?

Joy comenzó a trabajar con las mujeres y descubrió que muchas de ellas eran viudas por causa de la devastadora guerra civil y que no tenían manera de ganarse la vida. Así que, tuvo una idea. Si pudiera entregarle tan sólo una cabra preñada a una mujer, esta tendría leche y una fuente de ingresos. A fin de mantener el programa activo, la mujer le devolvería el cabrito recién nacido a Joy, pero todos los demás productos provenientes de la cabra se utilizarían para apoyar a la familia de la mujer. El cabrito finalmente iría a otra familia. El regalo de las cabras dadas en el nombre de Jesús cambió las vidas de numerosas mujeres sudanesas, y abrió la puerta para que Joy compartiera el evangelio.

¿Qué tienes tú en vez de aquellas cabras? ¿Qué puedes dar u ofrecer? ¿Tal vez llevarle en tu automóvil? ¿Ofrecerte a trabajar en su jardín? ¿Proveerle de algún recurso material?

Como creyentes en Cristo, debemos ocuparnos de las necesidades de los demás (1 Juan 3:17). Nuestros actos de amor revelan que Jesús vive en nuestros corazones; por ello, darles a aquellos que tienen necesidad puede ayudarnos a compartir con otros acerca de Él. —JDB

“Dios nos da todo lo que necesitamos; así que, ayudemos a otros en su necesidad.”

Lectura del día: 1 Juan 3:16-20

sábado, 3 de octubre de 2009

Reflexión Sábado, 3 de octubre de 2009

Distorsión

“Para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” —1 Corintios 2:5

Los cartógrafos lidian con el problema de la distorsión cuando muestran la forma redonda de la tierra en la superficie plana de un mapa. Como no hay manera perfecta de hacerlo, algunos mapamundis muestran Groenlandia como si fuese mayor que Australia.

Los cristianos también tenemos que lidiar con el problema de la distorsión. Cuando tratamos de entender el reino espiritual dentro de las limitaciones del mundo físico, podemos terminar exagerando aspectos secundarios y minimizando lo que es importante.

El Nuevo Testamento a menudo trata la distorsión que surge cuando las ideas de maestros populares se vuelven más importantes para nosotros que lo que Dios dice. El apóstol Pablo dijo que el propósito de Dios es «el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida» (1 Timoteo 1:5). La sana enseñanza no distorsiona la Palabra de Dios ni divide la Iglesia. Más bien, une a los creyentes y edifica el cuerpo de Cristo para que sus miembros cuiden unos de otros y hagan la obra de Dios en el mundo (1 Corintios 12:25).

Todo intento humano por explicar a Dios es insuficiente, e incluso puede distorsionar nuestras prioridades, confundir nuestro pensamiento y echar abajo nuestro entendimiento de la vida espiritual. Para evitar distorsionar la verdad de Dios, debemos depender de Su poder, no de la sabiduría del hombre (1 Corintios 2:5). —JAL

“Para detectar el error, exponlo a la luz de la verdad de Dios.”

Lectura del día: 1 Corintios 2

viernes, 2 de octubre de 2009

Reflexión Viernes, 2 de octubre de 2009

Música del alma

“Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.” —Efesios 5:19

En su libro Musicophilia: Tales of Music and the Brain (Musicofilia: Historias de la música y el cerebro), Oliver Sacks dedica un capítulo al papel terapéutico de la música en las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer. Observó a personas con demencia avanzada responder a canciones que les traían de vuelta recuerdos que parecían haber perdido: «Los rostros se iluminaban de expresión cuando reconocían la vieja música y sentían su emotivo poder. Una o dos personas, tal vez, comenzaban a cantar la letra, otras se les unían, y pronto todas ellas (muchas de las cuales habían permanecido sin hablar anteriormente) estaban cantando, hasta donde su capacidad les permitía».

He visto suceder esto en los servicios dominicales de la institución que cuida a enfermos de Alzheimer donde vive mi suegra. Tal vez tú lo hayas experimentado con algún ser querido cuya mente ha quedado nublada, y una canción ha dado lugar a un estado de conciencia que viene de lo más profundo.

Pablo alentó a los efesios: «Sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones» (Efesios 5:18-19). Los cantos que glorifican a Dios pueden alcanzar el nivel más profundo donde el significado jamás se desvanece. Más que palabras, armonía o pensamiento consciente, la música es buena para el corazón y el alma. —DCM


“Un corazón sintonizado con Dios no puede evitar cantar sus alabanzas.”
Lectura del día: Efesios 5:15-21

jueves, 1 de octubre de 2009

Reflexión, Jueves, 1 de octubre de 2009

Expectación

“Si […] sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” —Mateo 7:11

Con un puñado de copos de cereal crucé de puntillas la terraza en mi patio de atrás tratando de acercarme sigilosamente a los peces de la laguna. Tal vez fue mi sombra sobre el agua, o quizá no fui tan sigilosa como creí. Al acercarme a la verja, quince enormes peces dorados nadaron a toda velocidad hacia mí abriendo y cerrando frenéticamente sus grandes bocas, anticipando ansiosamente el esperado festín.

Entonces, ¿por qué los peces agitaron las aletas con tanta furia? Porque mi sola presencia desencadenó una respuesta condicionada en sus diminutos cerebritos de pez, que les dijo que tenía algo especial para darles.

Ojalá tuviéramos siempre una respuesta así para Dios y Su deseo de darnos buenas dádivas; una respuesta basada en nuestra experiencia pasada con Él que fluyese de un conocimiento profundamente arraigado de Su carácter.

El misionero William Carey declaró: «Espera grandes cosas de parte de Dios. Intenta grandes cosas para Dios». Dios desea equiparnos de manera perfecta para lo que Él quiere que hagamos, y nos invita a «entrar confiadamente» para encontrar misericordia y gracia en tiempo de necesidad (Hebreos 4:16).

Cuando, como hijos de Dios, estamos viviendo con fe, podemos tener una expectación emocionante y una tranquila confianza en que Dios nos dará exactamente lo que nos haga falta, cuando lo necesitemos (Mateo 7:8-11). —CHK

“La oración sin expectación es incredulidad disfrazada.”

Lectura del día: Mateo 7:7-11