viernes 20 de enero de 2012

Reflexión viernes, 20 de enero de 2012

Gracia extensiva
David C. McCasland

“… Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.” —Mateo 9:12

A mediados de la década de 1970, demandas y decretos de divorcios aparecieron en la sección de Registros Públicos de nuestro periódico local. El reverendo Bill Flanagan, pastor de nuestra iglesia, leía esos nombres todas las semanas y comenzó a visualizar personas, no estadísticas. Entonces, creó un Taller de Recuperación para Divorciados, para brindar ayuda y sanidad en Cristo a personas dolidas en tiempos de dificultad. Cuando algunos miembros de la iglesia, que se sentían preocupados, le dijeron a Bill que estaba aprobando el divorcio, les respondió con amabilidad que simplemente estaba extendiendo la gracia de Dios a personas que la necesitaban.
 
Cuando Jesús invitó a Mateo, el cobrador de impuestos, a que lo siguiera, este aceptó. Entonces, Mateo invitó al Señor a comer en su casa. Después que los líderes religiosos criticaron al Señor por comer con publicanos y pecadores, dijo: «Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio» (Mateo 9:12-13). Jesús, el Gran Médico, desea encontrarse con cada uno de nosotros en medio de nuestra necesidad y ofrecernos perdón, sanidad y esperanza. Lo que no merecemos, Él nos lo da gratuitamente.
 
A medida que alcancemos a personas que padecen necesidades, podemos extenderles esta gracia de Dios en Cristo al guiarlas a experimentar el toque de sanidad divina.
“Cuando conozcas la gracia de Dios, querrás mostrarla.”
Lectura del día: Mateo 9:9-13
 

lunes 16 de enero de 2012

Reflexión lunes, 16 de enero de 2012

El libro de la naturaleza
Dennis Fisher

“Porque las cosas invisibles de él […] se hacen claramente visibles desde la creación del mundo…” —Romanos 1:20

El escocés y norteamericano John Muir (1838-1914) fue criado por un padre cristiano que ponía gran énfasis en la memorización de las Escrituras. Cuando llegó a ser un joven adulto, John podía citar de memoria todo el Nuevo Testamento y extensas porciones del Antiguo.
 
Durante su juventud, Muir desarrolló un gran amor por la creación de Dios y la consideraba una fuente para llegar a conocer al Señor. El historiador Dennis Williams dice que Muir se refería a la creación como «El libro de la naturaleza». Mientras exploraba el desierto, pudo estudiar las plantas y los animales en un medio ambiente que «procedía directamente de la mano de Dios, sin estar corrompido por la civilización ni por la domesticación». Con el tiempo, Muir encabezó el movimiento de conservación forestal y contribuyó a la creación de muchos parques nacionales de los Estados Unidos; entre ellos, Yosemite, Sequoia y Mount Rainier.
 
Para alimentar el interés espiritual de los niños y los jóvenes, debemos concentrarnos primordialmente en la Biblia. Pero también podemos llevarlos al aula de Dios al aire libre, donde podrán cultivar su amor al Creador al mostrarles la majestad de la creación: «Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas…» (Romanos 1:20).
“En el muestrario de Dios que es la naturaleza, podemos observar muchas lecciones valiosas.”
Lectura del día: Romanos 1:18-24

miércoles 11 de enero de 2012

Reflexión miércoles, 11 de enero de 2012

Perfectamente aptos
Cindy Hess Kasper

“… los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras…” —Tito 3:8

«¿Qué habilidades tiene usted?» Esta pregunta, formulada a un amigo mío en una entrevista laboral, buscaba determinar si él encajaría en un determinado puesto. De inmediato, pensó en sus capacidades y talentos, con la esperanza de enfatizar aquellas cualidades particulares que poseía y que podrían contribuir al éxito de la compañía.

¿Qué pasaría si ya tuviéramos el conjunto de habilidades requerido para llevar a cabo lo que Dios quiere que hagamos? Bueno, en realidad… ¡lo tenemos! Los dones espirituales que poseemos, sumados a nuestras experiencias, capacitación, talento innato y un corazón sumiso configuran a un individuo único que tiene las habilidades necesarias para las «buenas obras» que el Señor «preparó de antemano» (Efesios 2:10). Si Dios tiene algo que quiere realizar y tú sientes que está llamándote para hacerlo, te proporcionará lo necesario para que completes la tarea. Una traducción de este texto dice: «Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás» (Efesios 2:10 ntv). Lo único que el Señor requiere de cada uno es que «sea hallado fiel» (1 Corintios 4:2).

¿Has hallado un lugar en el servicio de Dios donde Él pueda utilizarte? Hagamos «bien» y seamos «ricos en buenas obras» (1 Timoteo 6:18).

“Los dones espirituales son para usarlos, no para admirarlos.”
Lectura del día: Efesios 2:1-10

martes 10 de enero de 2012

Reflexión martes, 10 de enero de 2012

Sorpresas divinas
David C. McCasland

“… [el] Señor, […] no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto…” —Rut 2:20

Si Noemí había soñado con volver próspera y exitosa a su antiguo hogar, entrar en Belén probablemente fue una pesadilla. Mientras vivía en una tierra extraña, había perdido a su esposo y a sus dos hijos, y regresaba con una sola nuera y un corazón inundado de tristeza. «No me llaméis Noemí [placentera], sino llamadme Mara [amargada]», les dijo a sus antiguos vecinos, «porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso» (Rut 1:20).
 
Pero la historia no terminó allí. Cuando la desanimada Noemí vio la mano de Dios obrando en la vida de Rut, dijo: «… [el] Señor, […] no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto…» (2:20). Lo que parecía un camino sin salida se había convertido en una puerta abierta para estas dos mujeres que habían perdido tanto.
 
El libro de Rut, en el Antiguo Testamento, es una historia maravillosa. La constante mención del Señor en el breve relato le infunde una dulzura y una gracia asombrosas.
 
A través de Noemí y de Rut, se nos recuerda que Dios obra de maneras sorprendentes para dar a conocer su amor y llevar a cabo sus propósitos; aun durante los tiempos difíciles.
 
Las sorpresas divinas continúan existiendo para que podamos cobrar ánimo. El Señor no ha dejado de mostrar su bondad hacia ti y hacia mí.
“Las provisiones divinas que vemos nos enseñan a confiar en sus propósitos invisibles.”
Lectura del día: Rut 2:17-23

lunes 9 de enero de 2012

Reflexión lunes, 9 de enero de 2012

Bendice las interrupciones
Joe Stowell

“El Señor frustra los planes de las naciones. Los planes del Señor quedan firmes para siempre…” —Salmo 33:10-11 nvi

Si tu vida se parece un poco a la mía, estará bastante bien planificada. Tengo un calendario que me recuerda las citas, las reuniones y otras actividades que debo realizar. Inevitablemente, las interrupciones me cambian el día de manera dramática; y aunque pueden ser frustrantes, también tienen su lado positivo.
 
Algunos de los grandes avances en los planes de Dios se han producido mediante «interrupciones» a la rutina diaria. Tomemos, por ejemplo, a María. Un ángel la interrumpió para anunciarle que tendría un hijo que se llamaría Jesús. Como ella era virgen y estaba comprometida para casarse, esta noticia fue, sin duda, completamente perturbadora y angustiante (Lucas 1:26-31). Y Saulo, el zelote judío que perseguía a los primeros cristianos, iba camino a Damasco para arrestar a otros seguidores del «Camino» cuando el propio Jesús lo dejó ciego (Hechos 9:1-9). Esta interrupción que le cambió la vida tuvo inmensas implicaciones para el futuro del cristianismo.
 
El salmista nos recuerda que el Señor puede frustrar «los planes de las naciones» (Salmo 33:10 nvi). No obstante, con suma frecuencia reaccionamos con frustración, irritación, temor y dudas frente a las interrupciones de nuestra bien esquematizada vida. Las sorpresas de Dios a lo largo del día están llenas de oportunidades. Recibámoslas con agrado como si fuera una nueva «lista de cosas para hacer» elaborada por el Señor.
“Busca el propósito de Dios en tu próxima interrupción.”
Lectura del día: Salmo 33:10-15

jueves 5 de enero de 2012

Reflexión jueves, 5 de enero de 2012

Enfrentar el futuro
David C. McCasland

“… Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” —Santiago 4:15

Mientras revisaba unos viejos archivos, encontré un número especial de 1992 de la revista Time titulado «Más allá del año 2000: Expectativas para el nuevo milenio». Fue fascinante leer las predicciones de hace dos décadas sobre lo que pasaría en el futuro. Se exponían algunas consideraciones generales, pero nadie anticipaba ninguno de los acontecimientos ni de las innovaciones que han cambiado radicalmente nuestra vida. La declaración que más me impactó fue esta: «La primera regla de la pronosticación es que lo imprevisto hace que el futuro sea imprevisible».
 
Santiago nos recuerda que cualquier opinión sobre el futuro que deje de lado a Dios es insensata y soberbia. «¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. […]. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello» (Santiago 4:13-15).
 
Muchas personas solían empezar sus declaraciones sobre los planes diciendo: «Si Dios quiere» o «Dios mediante». Quizá la frase se haya vuelto trillada, pero no sucede así con el hecho de reconocer la presencia de la mano soberana del Señor.
 
Cuando miramos al futuro manteniendo firmemente a Dios en la mira, podemos enfrentar los días venideros confiando en su plan amoroso.
“Los que conocen a Cristo como Salvador pueden enfrentar el futuro con gozo.”
Lectura del día: Santiago 4:13-17

sábado 31 de diciembre de 2011

Reflexión sábado, 31 de diciembre de 2011

Reflexiones
Dennis Fisher

“Y me hizo sacar del pozo de la desesperación […]; puso mis pies sobre peña…” —Salmo 40:2

Hace poco, se cumplieron 20 años desde que comencé a escribir un diario personal espiritual. Mientras releía las primeras cosas que anoté, me sorprendí de haber mantenido durante tanto tiempo esta costumbre. Pero ¡ahora no dejaría de hacerlo ni aunque me pagaran!
 
Estos son algunos de los beneficios de haberlo escrito: Las experiencias de la vida me enseñaron que progresar y fracasar son parte del trayecto. Leer sobre cómo me ayudó Dios a solucionar un problema importante me trae a la mente Su gracia. Las luchas pasadas me dan discernimiento para enfrentar cuestiones del presente. Y, lo más importante de todo, las anotaciones diarias me muestran la gran fidelidad de Dios al obrar en mi vida.
 
Muchos de los salmos son como diarios espirituales. Suelen registrar cómo ha llegado la ayuda divina en momentos de prueba. En el Salmo 40, David escribe: «Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos» (vv. 1-2). Después, lo único que tenía que hacer él era leer el salmo para recordar la fidelidad con que Dios lo había liberado.
 
Escribir un diario también te podría resultar útil. Puede ayudarte a ver con más claridad lo que el Señor está enseñándote en el viaje de la vida y hacer que reflexiones sobre Su fidelidad.
“Reflexionar sobre la fidelidad de Dios en el pasado da esperanza para el futuro.”
Lectura del día: Salmo 40:1-5