miércoles, 22 de agosto de 2012

Reflexión miércoles, 22 de agosto de 2012

La teoría de todo
David C. Egner

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles…” —Colosenses 1:16

Los científicos han estado buscando la «teoría de todo». El que piensa que la encontró es el físico Brian Greene, que escribió El universo elegante: supercuerdas, dimensiones ocultas y la búsqueda de una teoría final. Su «teoría de la cuerda» es un concepto complicado que sugiere que todas las cosas, en su nivel más diminuto, son una combinación de filamentos vibratorios o cuerdas. Ha descrito su teoría como «una estructura con la capacidad de responder a cada aspecto sobre el cual está construido el mundo».
 
A través de los años, pensadores desde Newton, pasando por Einstein y Hawking, y llegando a Greene, han dedicado gran parte de su vida a averiguar cómo funciona el universo, y han propuesto teorías fascinantes.
 
En realidad, para que una teoría explique de manera adecuada todo lo que existe en el universo, debe empezar y terminar en Dios. «… todas las cosas, […] visibles e invisibles» (Colosenses 1:16) se originan en Él y existen para su gloria (Salmo 72:19). Los primeros versículos del Evangelio de Juan nos dicen que nuestro Señor creó el universo y que, sin su mano creadora, no existiría nada.
 
Por esta razón, cuando pensamos en el mundo y en todo lo que contiene, podemos exclamar con Isaías: «Toda la tierra está llena de su gloria» (6:3). ¡Alabemos su santo nombre!

“Toda la creación es un dedo extendido que apunta hacia Dios.”

Lectura del día: Juan 1:1-13

martes, 21 de agosto de 2012

Reflexión martes, 21 de agosto de 2012

Aguzarnos mutuamente
Dennis Fisher

“Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo.” —Proverbios 27:17

Las redes sociales en Internet están creciendo. Aunque las personas estén a mucha distancia, pueden compartir ideas y encontrar un oído atento de sus conocidos en línea. Los blogs, los twits, los correos electrónicos y los sitios web ofrecen otras formas de poder recibir y brindar guía espiritual.
 
Pero también es valioso encontrarse cara a cara con creyentes maduros, para aprender. «[Eliseo] fue tras Elías» (1 Reyes 19:21). Pablo le enseñó a Timoteo como a un «verdadero hijo en la fe» (1 Timoteo 1:2), e incluso lo instruyó para que estableciera una cadena de enseñanza que multiplicara el crecimiento espiritual (2 Timoteo 2:2). Moisés exhortó a los padres a enseñarles a los hijos durante el día: «estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes» (Deuteronomio 6:7). El Maestro de los maestros, Cristo, demostró cómo enseñar: «Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar» (Marcos 3:14).
 
En estos pasajes, vemos la importancia de encontrarse cara a cara en diversos entornos para poder aguzarnos espiritualmente unos a otros (Proverbios 27:17). En la travesía de la vida, hay momentos en que podemos beneficiarnos con la ayuda de un guía sabio o brindarle el mismo servicio a alguien que quiera seguirnos.

“Nos necesitamos unos a otros para llegar adonde Dios quiere que vayamos.”

Lectura del día: 1 Reyes 19:19-21

lunes, 20 de agosto de 2012

Reflexión lunes, 20 de agosto de 2012

Sin recompensa
Philip Yancey

“… tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” —Mateo 6:18

La mayoría de nosotros espera que los amigos y los colegas nos recompensen: una palmada en el hombro, una medalla de héroe, un aplauso, un elogio sincero. Pero, según Jesús, las recompensas más importantes llegan después de la muerte. Es posible que las acciones más significativas de todas se hagan en secreto y que Dios sea el único que las vea. En pocas palabras, el mensaje del reino es este: Vive para Dios y no para los demás.
 
Jesús explicó que estamos acumulando una especie de cuenta de ahorros, guardando «tesoros en el cielo» (Mateo 6:20) y no en la tierra; tesoros tan extraordinarios que compensarán todo sufrimiento. El Antiguo Testamento ha dejado unos pocos indicios sobre la vida después de la muerte, pero Jesús habló claramente de un lugar donde «los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre» (Mateo 13:43).
 
En su búsqueda de un reino, los judíos de la época de Jesús habían estado tratando de encontrar señales de la aprobación divina en esta vida; en especial, mediante la prosperidad y el poder político. Al principio de su discurso, el Señor cambió el enfoque hacia la vida venidera (cap. 6). Descartó el éxito en este mundo visible y alertó a invertir en la vida futura. Después de todo, el óxido, un ladrón o un pequeño insecto pueden destruir todo lo que acumulamos (v. 20).

“La recompensa en la eternidad no depende del reconocimiento terrenal.”

Lectura del día: Mateo 6:1-4, 19-21

viernes, 17 de agosto de 2012

Reflexión viernes, 17 de agosto de 2012

Estan observando
Bill Crowder

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre…” —Mateo 5:16

El equipo de un jugador de fútbol profesional estaba pasando por una mala racha, derrotado una semana tras otra. Un periodista le preguntó cómo hacía para seguir motivado para jugar bien y dar lo mejor de sí aunque su equipo perdía casi todos los juegos. Él respondió: «Mi papá está viendo el partido. Mi mamá está viendo el partido. ¡Puedes estar seguro de que voy a dar lo mejor de mí!». Reconocía que había más en juego que el solo hecho de ganar o perder. Había gente mirando, y eso siempre lo inducía a esforzarse al máximo.
 
Jesús nos recordó esta verdad en los primeros textos de su Sermón del Monte. Debemos vivir nuestra vida teniendo presente que aquellos que nos rodean están observando lo que hacemos… y que este andar visible dice mucho acerca de nuestro Dios. El Señor dijo: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16). ¿Cómo brilla la luz de nuestra vida? Aplicando el corazón y el carácter de Cristo a las situaciones que experimentamos cada día; mostrando compasión hacia los marginados y abandonados, como Él lo hizo; teniendo presente el nombre y la reputación del Padre celestial.
 
La gente está observándonos. La pregunta es: ¿Qué ven?

“Deja que tu luz brille… aunque seas una vela en un rincón o un faro sobre una colina.”

Lectura del día: Mateo 5:13-16

viernes, 10 de agosto de 2012

Reflexión viernes, 10 de agosto de 2012

Buscar y salvar
Marvin Williams

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” —Lucas 19:10

Lachlan Macquiarie, gobernador de Nueva Gales del Sur entre 1810 y 1821, tenía una manera de hacer que todos se sintieran participantes de la nueva colonia. Cuando los «exclusivistas» (los colonos fundadores, los funcionarios públicos y los militares) evitaban asociarse con los «emancipados» (los convictos llevados a allí bajo libertad condicional o perdonados), el gobernador insistía en que los trataran como socialmente iguales.
 
Jesús mostró interés por Zaqueo, un despreciado cobrador de impuestos en Jericó, y lo incluyó entre los receptores de su plan de salvación (Lucas 19:1-10). Marginado y aborrecido por causa de su profesión, Zaqueo estaba desesperado por conocer a Jesús y trepó a un árbol para alcanzar a verlo. Cuando el Señor pasó por allí, percibió el deseo de este hombre y le dijo que bajara porque tenía una cita divina en su casa. Algunos se quejaron de que Jesús pasara tiempo con un pecador, pero su amorosa atención a Zaqueo transformó la vida de este hombre, el cual se arrepintió y ofreció resarcir a los que había defraudado. La salvación había llegado a su casa.
 
La misión de Jesús era sencilla: Con diligencia, buscaba a las personas perdidas, cualquiera que fuera su condición social, y les ofrecía el plan de salvación de Dios. Como seguidores de Cristo, esta es también nuestra misión.

“La misión de Cristo es nuestra misión.”

Lectura del día: Lucas 19:1-10

jueves, 9 de agosto de 2012

Reflexión jueves, 9 de agosto de 2012

Consuelo en el cautiverio
Dennis Fisher

“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.” —Isaías 40:1

El 10 de febrero de 1675, cincuenta familias de las colinas de Lancaster, Massachusetts, temían una posible matanza a manos de nativos norteamericanos. Joseph Rowlandson, el pastor puritano de la aldea, estaba en Boston rogándole protección al gobernador, mientras su esposa Mary se había quedado en casa con sus hijos. Al amanecer, los colonos fueron atacados. Después de matar a algunos de ellos, se llevaron cautivos a Mary y a otros sobrevivientes.
 
Los captores trataron a esta mujer tanto con bondad como con crueldad. Los nativos norteamericanos, conscientes de la religiosidad de los colonos, le dieron a ella una Biblia que habían confiscado. Más tarde, Mary escribiría en sus memorias sobre la «bondad [de Dios] al poner en mi mano tantos pasajes consoladores y apropiados de las Escrituras en medio de mi desesperación». La Palabra de Dios fue su gran consuelo hasta que los colonos la rescataron el 2 de mayo.
 
Cuando la nación de Judá esperaba ser llevada cautiva por una potencia extranjera (Isaías 39:5-7), es probable que el pueblo estuviera tremendamente desesperado. Pero aun en aquella horrible expectativa, las palabras de Dios brindaron consuelo: «La palabra del Señor que has hablado es buena» (v. 8).
 
¿Algunas circunstancias más allá de tu control te han tomado cautivo? Si es así, lee la Palabra y medita en ella… y experimenta el consuelo de Dios.

“La Palabra de Dios es la verdadera fuente de consuelo.”

Lectura del día: Isaías 39:5-40:5

miércoles, 8 de agosto de 2012

Reflexión miércoles, 8 de agosto de 2012

Ganadores y perdedores
Dave Branon

“… con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.” —Filipenses 2:3

Cuando terminó la final de la Liga de Fútbol Americano y los Green Bay Packers les ganaron a los Bears [Osos] de Chicago, mi hija Lisa notó que Eliana, su hijita de cuatro años, estaba llorando. Le pareció extraño, ya que a ninguno de los padres de la niña le interesaba particularmente quién ganara el juego.
 
Cuando Lisa le preguntó por qué lloraba, ella dijo: «Me dan lástima los Osos. Parecen tan tristes».
 
¿Podemos aprender de una niñita alguna lección sobre la compasión? En un mundo donde ganar es tan importante y donde los perdedores son rechazados, olvidados y tratados injustamente, necesitamos recordar esto: Cuando vemos que otros lidian con una pérdida, ¿estamos dispuestos a llorar con ellos, darles un abrazo y ofrecerles ayuda?
 
Varios pasajes de las Escrituras nos desafían a tratar a los demás con compasión. Filipenses 2:1-3 nos dice que pensemos más en los demás que en nosotros mismos, que nos ocupemos de sus necesidades y no solo de las nuestras. En 1 Pedro 3:8-12, se nos recuerda que la compasión significa tratar a los demás «fraternalmente». Y Colosenses 3:12-15 declara que la misericordia, la bondad y la humildad son pruebas de que Dios nos ha redimido.
 
Mira a tu alrededor. ¿Ves a alguien que esté atravesando una difícil pérdida? Haz algo más que sentir pena por esa persona. Muéstrale tu compasión y el amor de Dios.

“Una medida de nuestra semejanza a Cristo es la sensibilidad ante el sufrimiento de los demás.”

Lectura del día: 1 Pedro 3:8-12

lunes, 6 de agosto de 2012

Reflexión lunes, 6 de agosto de 2012

Siempre
Joe Stowell

“… estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.” —1 Tesalonicenses 4:17-18

Me encantan las palabras siempre y nunca. ¡Contienen tanta esperanza! Me gustaría pensar que podría ser feliz siempre y que la vida nunca va a decepcionarme. Pero la realidad dice que no siempre seré feliz y que las cosas que espero que nunca sucedan tal vez ocurran. Entonces, por más buenas que suenen estas palabras, luchan por lograr su máximo potencial… a menos que uno piense en la promesa de la presencia de Jesús.
 
A un grupo de discípulos preocupados que temían enfrentarse solos a la vida, Jesús les dijo: «yo estoy con vosotros todos los días» (Mateo 28:20). El escritor de Hebreos nos recuerda que el Señor también declaró: «No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré» (Hebreos 13:5-6). Y el apóstol Pablo les asegura a los creyentes que, después de la muerte: «estaremos siempre con el Señor» (1 Tesalonicenses 4:17). ¡Qué alentador!
 
Independientemente de lo tenebroso que pueda parecer hoy nuestro camino o de lo desesperanzado que veamos nuestro futuro, la certeza de la presencia permanente de Dios puede brindarnos el coraje y el consuelo para seguir adelante. Y lo mejor de todo es que, cuando esta corta vida se termine, estaremos siempre con Él. Con razón, Pablo nos exhorta: «Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras» (v. 18).

“La confianza de la presencia de Dios nos consuela.”

Lectura del día: 1 Tesalonicenses 4:13-18

viernes, 3 de agosto de 2012

Reflexión viernes, 3 de agosto de 2012

Fe con obras
Albert Lee

"Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma." —Santiago 2:17

Debido a su artritis, Roger no pudo soportar más los inviernos de Illinois, en Estados Unidos, y se mudó a la tropical Bangkok, en Tailandia. Un día, recordó la canción favorita de su abuela, «Lo que eres»: Lo que eres habla tan fuerte que no puedo oír lo que dices. La gente mira cómo andas, no escucha lo que dices; te juzgan por tus acciones cotidianas.
 
Esta canción impulsó a Roger a dar de comer a personas que no tenían una casa y que vivían en un trecho de 800 metros junto a un camino. Todas las mañanas, servía comida caliente a más de 45 familias. Años después, una de aquellas mujeres aceptó a Cristo como Salvador y buscó a Roger para agradecerle por haberle mostrado el amor de Dios.
 
En Santiago, se nos dice claramente que la fe sin las obras está muerta (2:17). No significa que las obras producirán fe, sino que confirmarán que nuestra fe es verdadera. Es fácil decir que creemos en Dios, pero nuestras obras pueden demostrar la veracidad de nuestras palabras. Abraham fue un ejemplo de esto: no solamente anduvo por fe, sino que la demostró al estar dispuesto a entregar a su hijo para obedecer a Dios (Santiago 2:21-24; ver Génesis 22:1-18). Y a Isaac se le perdonó la vida.
 
¿Cómo podemos demostrar hoy de manera práctica que amamos a Dios y que confiamos en Él?

Lo que cuenta no es la fe y las obras, ni la fe o las obras, sino la fe que obra.

Lectura del día: Santiago 2:14-26

jueves, 26 de julio de 2012

Reeflexión jueves, 26 de julio de 2012

De enemigo a amigos
Dennis Fisher

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, […] haced bien a los que os aborrecen…” —Mateo 5:44

Durante la Guerra Civil en los Estados Unidos, el odio prevaleció entre el Norte y el Sur. En una ocasión, criticaron al presidente Abraham Lincoln por hablar de tratar con benevolencia a los rebeldes sureños. Los críticos le recordaron a Lincoln que estaba desarrollándose una guerra, que los confederados eran enemigos y que debían destruirlos. Pero el presidente respondió con sabiduría: «Yo destruyo a mis enemigos cuando los convierto en mis amigos».
 
El comentario de Lincoln es sumamente profundo. En muchos aspectos, refleja la enseñanza de Jesús en el Sermón del Monte: «Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:44-45).
 
Nos encontraremos con personas difíciles en la vida, a algunas de las cuales tendremos que ponerles límites. Pero ceder a la tentación de desacreditarlas o perjudicarlas de algún modo no es lo que Dios desea. En cambio, debemos orar por ellas, ser considerados, procurar lo mejor para sus vidas y elogiar sus facetas positivas. Esto puede lograr que un enemigo se convierta en un amigo.
 
No todos reaccionarán bien, pero podemos orar por una relación más armoniosa y planificar cómo conseguirla. ¿Con qué persona difícil puedes empezar una amistad?

“Es difícil odiar a alguien cuando estás haciendo algo bueno por esa persona.”

Lectura del día: Mateo 5:43-48

martes, 24 de julio de 2012

Reflexión martes, 24 de julio de 2012

En la casa del Señor
David H. Roper

"Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes." —Salmo 92:14

Después de una serie de entrevistas a gente anciana, el autor Don Gold publicó el libro Until the Singing Stops: A Celebration of Life and Old Age in America [Hasta que cese el canto: Un elogio a la vida y a la ancianidad en Norteamérica].
 
Gold amaba y admiraba a su abuela, y el recuerdo de ella fue lo que lo impulsó a reunirse con otras personas ancianas y aprender de ellas. Comenta que, mientras se dirigía a una de sus entrevistas, se perdió en un camino polvoriento y rural en Missouri. Cuando se detuvo en una granja para pedir indicaciones, un joven se le acercó, escuchó, se encogió de hombros y, después, respondió: «No sé». Entonces, siguió conduciendo. Unos kilómetros más adelante, volvió a detenerse en una granja. El granjero, un hombre anciano, bondadosamente le indicó sin ningún error el camino.
 
Tal vez, reflexionó Gold, esa experiencia resuma lo que él estaba investigando cuando el recuerdo de su abuela lo impulsó a salir a encontrar personas como ella. Buscaba a alguien que lo guiara en el camino de la vida.
 
Si eres «joven», busca personas mayores que hayan experimentado en profundidad el amor y la bondad de Dios a lo largo de su vida, ya que tienen la sabiduría necesaria que te ayudará para que tú también puedas crecer y madurar en la fe (Salmo 92:12-14).

"La comunión con Cristo es el secreto de dar fruto para Él."

Lectura del día: Salmo 92

lunes, 23 de julio de 2012

Reflexión lunes, 23 de julio de 2012

Tiempos difíciles
Joe Stowell

“… En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” —Juan 16:33

Si nunca oíste sobre la ley de Murphy, probablemente la hayas experimentado: «Si algo puede salir mal, saldrá mal».
 
Esta máxima me recuerda el principio que Jesús compartió con sus discípulos cuando les dijo: «En el mundo tendréis aflicción» (Juan 16:33). En otras palabras, podemos darlo por descontado… tarde o temprano enfrentaremos tiempos difíciles. En el principio, Dios no quería que la vida fuera así, pero, cuando la raza humana sucumbió por primera vez al engaño de Satanás en el huerto, todo este planeta cayó en las garras del pecado. Desde entonces, el resultado ha sido el desorden y la disfunción.
 
Evidentemente, los problemas en la vida existen. Es interesante observar que, cuando Jesús les advirtió a sus seguidores sobre las dificultades, en ese preciso instante también les prometió que les daría paz. Incluso les dijo: «… pero confiad, yo he vencido al mundo» (v. 33). La palabra vencido indica un acontecimiento pasado que tiene efectos continuados. Jesucristo no solo conquistó el mundo caído por medio de su muerte y resurrección, sino que también sigue dando la victoria, independientemente del grado de dificultad que enfrentemos.
 
Así que, aunque es inevitable que tengamos problemas en este mundo caído, la buena noticia es que podemos contar con que el Señor Jesús nos dará paz en los momentos difíciles.

“En medio de los problemas, la paz se encuentra en Jesús.”

Lectura del día: Juan 16:25-33

jueves, 19 de julio de 2012

Reflexión jueves, 19 de julio de 2012

Dorian Gray
Dennis Fisher

“… porque sois semejantes a sepulcros blanqueados […], mas por dentro están llenos […] de toda inmundicia.” —Mateo 23:27

La novela victoriana El retrato de Dorian Gray ilustra de qué manera la persona que proyectamos ante los demás puede ser muy distinta a cómo somos interiormente. Después que el apuesto y juvenil Dorian Gray hizo que pintaran su retrato, le asustaba la perspectiva de envejecer y deseaba que el cuadro envejeciera en lugar de él.
 
Al poco tiempo, se dio cuenta de que se le había concedido su deseo. El retrato, que reflejaba su alma turbada, envejecía y se tornaba cada vez más espantoso con los pecados que Dorian cometía, mientras que él seguía siendo joven. Su apariencia exterior no coincidía con su corrupto corazón.
 
Jesús reprendió a los fariseos por exhibir una hipocresía similar. Muchos de ellos se enorgullecían al demostrar en público su espiritualidad. Sin embargo, en su interior, eran culpables de muchos pecados secretos. Por esta razón, Jesús los comparó con «sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos […] de toda inmundicia» (Mateo 23:27).
 
Somos tentados a cultivar una imagen falsa para que la vean los demás, pero Dios conoce nuestro corazón (1 Samuel 16:7; Proverbios 15:3). Mediante la confesión y con el corazón abierto y en oración ante la Palabra de Dios y la obra del Espíritu, podemos experimentar una bondad interior que se reflejará en obras piadosas. Deja que el Señor te transforme de adentro hacia fuera (2 Corintios 3:17-18).

“Solamente Cristo puede transformarnos.”

Lectura del día: Mateo 23:23-31

miércoles, 18 de julio de 2012

Reflexión miércoles, 18 de julio de 2012

Lo mejor de la vida
David C. McCasland

“No te afanes por hacerte rico…” —Proverbios 23:4

Un antiguo adagio dice: «Las mejores cosas de la vida son gratis». Hay mucha verdad en esto. No obstante, algunas personas creen que lo mejor de la vida es costoso o quizá inalcanzable. Hace poco, vi un cartel que me hizo sonreír y pensar. Decía: «Las mejores cosas de la vida no son cosas». ¡Qué forma tan maravillosa de expresarlo! El valor de la familia, los amigos y la fe hacen que nos demos cuenta de que lo que más importa en la vida se encuentra en las personas y en el Señor.
 
Salomón tenía todo el derecho de hablar sobre las cosas materiales porque «excedía […] a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría» (1 Reyes 10:23). ¿Qué aconsejaba? «No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo» (Proverbios 23:4-5). Él recomendaba la siguiente manera de proceder: «Aplica tu corazón a la enseñanza, y tus oídos a las palabras de sabiduría. […]. Porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada» (vv. 12, 18).
 
Lo mejor en la vida son las riquezas eternas que proceden de la bondad y la gracia de Dios en Jesucristo. No las retenemos en nuestras manos, sino en el corazón.

“Nuestras mayores riquezas son las que tenemos en Cristo.”

Lectura del día: Proverbios 23:1-18

martes, 17 de julio de 2012

Reflexión martes, 17 de julio de 2012

¿Qué problema hay?
Dave Branon

“… sabed que vuestro pecado os alcanzará.” —Números 32:23

Al césped de mi casa le pasaba algo raro. No podía descubrir qué era, pero sabía que alguna cosa lo estaba dañando.
 
Después de investigar, descubrí cuál era el problema: los topos. Esos pequeños y voraces roedores se arrastraban de un lado a otro debajo de la superficie de mi anteriormente bien cuidado césped, en busca de alimento y causando estragos en la hierba.
 
Los hijos de Israel también tuvieron problemas por una causa escondida (Josué 7). Experimentaban dificultades y no podían descubrir la razón. Había algo que no podían visualizar y que les generaba graves perjuicios.
 
El problema se hizo evidente cuando Josué envió 3.000 soldados para atacar Hai. Aunque un ejército de ese tamaño habría alcanzado para derrotar a la pequeña fuerza armada de esa ciudad, sucedió lo contrario. El ejército de Hai aplastó a los israelitas, mató a 36 soldados y los persiguió hasta su lugar de partida. Josué no tenía ni idea de qué había causado ese problema. Entonces, Dios explicó cuál era el asunto encubierto: Uno de sus hombres, Acán, había quebrantado un claro mandato y robado del «anatema» de Jericó (Josué 7:11). Israel pudo obtener la victoria solo después de que se descubrió y se solucionó el problema.
 
El pecado encubierto produce un gran daño. Debemos traerlo a la superficie y ocuparnos de resolverlo.

“La confesión a Dios asegura el perdón.”

Lectura del día: Josué 7:1-13

viernes, 13 de julio de 2012

Reflexión viernes, 13 de julio de 2012

Safari de hormigas
Dennis Fisher

"Ve a la hormiga, […] mira sus caminos, y sé sabio." —Proverbios 6:6

En su libro Adventures Among Ants [Aventuras entre hormigas], Mark Moffett reflexiona sobre cómo le fascinaban las hormigas durante su infancia… un interés que perduró hasta que se convirtió en adulto. La preocupación de Moffett lo llevó a obtener un doctorado en Harvard y, después, a embarcarse en un viaje por todo el mundo como experto en el tema. Sus estudios le han dado conocimientos profundos y maravillosos sobre estas laboriosas criaturas.
 
Antes de que Moffett descubriera algunas de las maravillas del mundo de las hormigas, las Escrituras destacaron el ingenio y la ética laboral de estos pequeños insectos. El sabio rey Salomón las consideró un ejemplo de laboriosidad para aquellos que tienden a ser perezosos: «Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, […] prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento» (Proverbios 6:6-8).
 
Las maravillas de la creación de Dios se evidencian de manera hermosa cuando el Señor utiliza sus criaturas para instruirnos. Por ejemplo, la hormiga puede enseñarnos la importancia de planificar con anticipación y de aprovisionarnos para el futuro (30:25). El Señor extrajo lecciones espirituales de la naturaleza, y nosotros podemos aprender incluso de criaturas tan pequeñas como una hormiga.

"En el muestrario divino de la naturaleza podemos encontrar muchas lecciones valiosas."

Lectura del día: Proverbios 6:6-11

miércoles, 27 de junio de 2012

Reflexión Miércoles, 27 de junio de 2012

Dedicados a cuidar
David C. McCasland

“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.” —Gálatas 6:2

Durante los meses siguientes a la muerte de mi suegra, recibimos numerosas tarjetas y cartas del personal de la residencia para enfermos terminales, que con tanto amor la habían cuidado y acompañado a nuestra familia por el sendero de la pérdida de un ser querido. Una carta contenía conceptos sobre cómo convertir la tristeza en algo constructivo. Otra decía: «A medida que se acerca la fecha del cumpleaños de su madre, la recordamos y los tenemos a usted y a su familia presentes en nuestros pensamientos y oraciones». Estos maravillosos cuidadores saben que el dolor es un proceso ininterrumpido que requiere ayuda y respaldo permanentes, y demuestran una profunda compasión en todo lo que hacen.
 
Las palabras de Pablo, «sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo» (Gálatas 6:2) llegan en el clímax de su descripción de la vida en el Espíritu. En contraste con las acciones destructivas y egoístas de la naturaleza pecaminosa (Gálatas 5:19-21), el fruto del Espíritu Santo en y a través de nosotros es «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza» (vv. 22-23). La gran libertad que tenemos en Cristo nos permite servirnos unos a otros en amor (v. 13).
 
Una palabra de aliento a un amigo angustiado puede llegar como una lluvia refrescante. Seguir ocupándonos de los demás de maneras tangibles se transforma en una corriente vivificadora de cicatrización y amor.

“La compasión es la capacidad de poner en acción el amor cristiano.”

Lectura del día: Gálatas 5:14-6:2

jueves, 21 de junio de 2012

Reflexión jueves, 21 de junio de 2012

Tentador afuera; tóxico adentro
David C. McCasland

“Entonces entenderás justicia, juicio y equidad, y todo buen camino.” —Proverbios 2:9

Un estudio hecho en Australia concluyó que los paquetes poco atractivos de cigarrillos harían que el fumar atrajera menos a los jóvenes. En consecuencia, el gobierno de ese país dictó una ley que exigía que las compañías tabacaleras reemplazaran los colores, los logos y las frases promocionales con advertencias sobre los efectos en la salud e imágenes de pulmones enfermos. Al entrar en vigencia, el Hombre Malboro daría paso al Ángel de la Muerte, en un esfuerzo por reducir la cantidad de muertes causadas por el tabaco. Pero un paquete de cigarrillos no es lo único que puede ser tentador por fuera y contener un producto tóxico por dentro.
 
El libro de Proverbios, en el Antiguo Testamento, nos insta a considerar cuidadosamente los resultados a largo plazo de nuestras decisiones. La frase recurrente «al fin» (Proverbios 5:4; 25:8; 29:21) nos advierte que miremos el final del camino y nos preguntemos si aquello que nos atrae nos llevará, en definitiva, al gozo o a la tristeza, a la honra o a la desgracia, a la vida o a la muerte. «Porque el Señor da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Él provee de sana sabiduría a los rectos…» (2:6-7).
 
La clave para evitar los trágicos resultados de las decisiones necias es aferrarnos a la sabiduría de Dios para que guíe nuestra vida. «Entonces [entenderemos] justicia, juicio y equidad, y todo buen camino» (v. 9).

“La sabiduría es entender qué es lo verdaderamente importante.”

Lectura del día: Proverbios 2:6-20

martes, 12 de junio de 2012

Reflexión martes, 12 de junio de 2012

Como los pavos reales
David H. Roper

“… mi poder se perfecciona en la debilidad…” —2 Corintios 12:9

Los pavos reales machos son criaturas que deslumbran con su plumaje verde azulado y sus largas colas rematadas en «ojos» de matices dorados, rojos y azules. Son aves sorprendentemente hermosas, ¡pero tienen las patas feas!
 
Para ser sincero, casi todos tenemos alguna clase de limitación física. Tal vez sea algo que hemos aguantado toda la vida o que adquirimos recientemente.
 
Pablo describió su deficiencia como un «aguijón en la carne» que lo mantenía humilde (2 Corintios 12:7-9). Le pidió tres veces a Dios que se lo quitara, quizá pensando que podría servirlo mejor de ese modo, pero el Señor le aseguró: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad». El apóstol respondió: «Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo».
 
Una de las ironías de la fe es que Dios suele escogernos a nosotros para llevar a cabo sus tareas más importantes, a pesar de nuestras imperfecciones y no por nuestra capacidad de oratoria, aspecto o cualidades para dicha labor. El misionero Hudson Taylor dijo: «¡Dios estaba buscando alguien lo suficientemente débil para utilizar y me encontró a mí [y a ti]!». Cuando buscamos fortaleza en el Señor, Él puede usarnos de maneras que jamás nos habríamos imaginado (v. 9).

“La fortaleza de Dios se ve mejor en nuestra debilidad.”

Lectura del día: 2 Corintios 12:7-10


lunes, 11 de junio de 2012

Reflexión lunes, 11 de junio de 2012

Círulo de amigos
David C. McCasland

"Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo." —Efesios 2:13

Muchos estudiantes de escuela secundaria que padecen autismo o síndrome de Down se sienten excluidos e ignorados. Suelen comer solos en una cafetería llena de gente, porque los otros alumnos no saben cómo relacionarse con ellos o, simplemente, no tienen interés en hacerlo. Para ocuparse de esta necesidad, la fonoaudióloga Barbara Palilis inició un programa llamado «Círculo de amigos», donde vincula a los alumnos con discapacidades con el resto de sus compañeros para que coman juntos y participen de actividades sociales. A través de esta iniciativa, tanto unos como otros siguen enriqueciéndose, cambiando interiormente y adoptando las virtudes de la aceptación, la amistad y la comprensión.
 
La inclusión forma parte de la esencia del evangelio de Cristo. «Pero Dios, que es rico en misericordia, […] aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)» (Efesios 2:4-5). Por medio de la fe en Él, nosotros «que en otro tiempo [estábamos] lejos, [hemos] sido hechos cercanos por la sangre de Cristo» (v. 13).
 
Nuestra posición privilegiada como miembros de la «familia de Dios» (v. 19) debería darnos ojos para ver y corazones para interesarnos en aquellos que nos rodean y que se sienten solos e ignorados. Si cada uno de nosotros le extendiera hoy una mano de amistad e interés a alguien, ¡qué diferencia produciría en todos!

Muestra tu amistad y, así, anima al solitario y fortalece al cansado.

Lectura del día: Efesios 2:1-13

martes, 5 de junio de 2012

Reflexión martes, 5 de junio de 2012

Solamente por esta vez
Dennis Fisher

“Libra, además, a tu siervo de pecar a sabiendas…” —Salmo 19:13

Cuando era niño, solía montarme en un carrito que se guiaba con una cuerda. Una vez, mientras me deslizaba sobre él por la rampa de la entrada del garaje, me vino a la mente la advertencia de mis padres: «Mira hacia ambos lados de la calle para ver si viene un automóvil». Pero pensé: Está bien si no lo hago solamente por esta vez. Al momento, oí el ruido producido por los neumáticos de un coche que frenaba de golpe para no atropellarme. Pensar que podía desobedecer la orden de mis padres casi me costó la vida.
 
La Biblia está repleta de ejemplos de personas que sabían qué debían hacer, pero prefirieron desobedecer las reglas de Dios. Desde su niñez, David había meditado en la ley del Señor mientras pastoreaba sus ovejas. Sabía que el séptimo mandamiento condenaba el adulterio; sin embargo, cuando vio a una hermosa mujer que estaba bañándose, utilizó su poder real para tomar para sí a la esposa de Urías. Ese pecado tuvo consecuencias terribles (2 Samuel 11–12).
 
El salmista escribió: «Libra, además, a tu siervo de pecar a sabiendas» (Salmo 19:13). ¿Te has sentido tentado a hacer algo «solamente por esta vez», aunque sabías que estaba mal? Echar una mirada a la pornografía en Internet, «tomar prestado» dinero de una cuenta en el trabajo o distorsionar la verdad quizá parezcan acciones aisladas, pero pueden traer consecuencias terribles. Con la ayuda de Dios, aléjate del pecado y busca la salida que Él te ofrece (1 Corintios 10:13).

“Las tentaciones llamarán a tu puerta; ¡no las invites a pasar!”

Lectura del día: Salmo 19:7-14

lunes, 4 de junio de 2012

Reflexión lunes, 4 de junio de 2012

Arreglarlo adentro
Joe Stowell

"Y el Señor le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?" —Jonás 4:4

¡Me encanta la historia de Jonás! Es sumamente dramática y está repleta de importantes lecciones para la vida. Después de rehusar con obstinación hacer la voluntad de Dios, el profeta finalmente predicó un mensaje de avivamiento en Nínive que lo convertiría en uno de los misioneros más exitosos de su época. Cuando el pueblo se arrepintió y se alejó de sus caminos malvados, y el Señor apaciguó su enojo contra ellos, supondríamos que Jonás estaría regocijándose. Sin embargo, se enojó porque Dios fue misericordioso. ¿Por qué razón? Porque aunque finalmente estaba obedeciendo al Señor al hacer lo correcto en el lugar apropiado, tenía una profunda falla en su interior.
 
Tal como Jonás, si no tenemos cuidado, podemos «aparentar estar bien» espiritualmente por fuera, pero con el corazón alejado de Dios. A Él le importa más nuestra condición interior. Su Palabra es «más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu» (Hebreos 4:12). Con ella, el Señor realiza una cirugía divina que extirpa la codicia, la deshonestidad, el odio, el orgullo y el egoísmo que habitan en las oscuras profundidades de nuestro corazón.
 
Así que, la próxima vez que el Espíritu Santo te convenza de pecado y te pregunte sobre tu mala actitud (ver Jonás 4:4), presta mucha atención. Entrégate a Él y permite que te cambie desde adentro hacia fuera.

"Si Dios te controla por dentro, serás auténtico por fuera."

Lectura del día: Jonas 4

miércoles, 23 de mayo de 2012

Reflexión miércoles, 23 de mayo de 2012

Arriesgarse
Dennis Fisher

“… Bernabé y Pablo, hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” —Hechos 15:25-26

En su libro ¡Stuntman! [Doble de riesgo], Hal Needham reflexiona sobre el hecho de asumir riesgos. Este hombre ha representado peleas a puñetazos, carreras de automóviles a alta velocidad, caminatas sobre alas de aviones en vuelo, caídas de caballos, ¡e incluso se ha prendido fuego! Ha arriesgado su vida para entretener a las audiencias cinematográficas y para distinguirse como un famoso doble de riesgo hollywoodense.
 
Pablo y Bernabé también fueron «hombres que han expuesto su vida» (Hechos 15:26). Pero su motivación era totalmente diferente, ya que su objetivo era exaltar a Cristo mediante la predicación del evangelio. Como misionero en el Imperio Romano, Pablo enfrentó peligros que terminaron en naufragios, azotes, persecución y encarcelamiento… solo para mencionar algunas cosas (2 Corintios 11:22-30). Pero el apóstol estaba más que dispuesto a asumir esos riesgos para dar a conocer a Cristo.
 
Muchos creyentes se arriesgan para difundir la buena noticia de Jesucristo. Pero el temor al rechazo hace que otros permanezcan callados. ¿Has estado sentado pasivamente en un rincón, ignorando las oportunidades de compartir el evangelio? Dios ha provisto su Espíritu para capacitarte (Hechos 1:8). Pídele al Señor valentía para hablar y testificar del Salvador. Asumir el riesgo tendrá su recompensa.

“Las recompensas por testificar hacen que valga la pena arriesgarse.”

Lectura del día: Hechos 15:7-26

martes, 22 de mayo de 2012

Reflexión martes, 22 de mayo de 2012

No temas
Randy Kilgore

“… No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.” —Isaías 43:1

Cuando mi esposa estaba embarazada de nuestro segundo hijo, se enfermó gravemente. Mientras los médicos luchaban para descubrir el problema, ella se debilitaba cada vez más, al punto de tornarse peligroso para su vida.
 
Verla sufrir fue una sensación horrible y de impotencia para mí, y hubo días en que sentí como si Dios no estuviera escuchando nuestras oraciones. Un domingo, mientras buscaba consuelo en las Escrituras, mis ojos se detuvieron en el primer versículo de Isaías 43.
 
«No temas», empieza diciendo, y termina con «mío eres tú». Al instante, el Espíritu Santo aplicó esas palabras personalmente a mi vida. La manera íntima con que Dios le habla a Israel me recordó que Él siempre está también atento a nuestras cosas: «Cuando pases por las aguas, […] por los ríos, […] por el fuego» (v. 2). Cada frase se elevaba con mayor intensidad desde las páginas para aplicarse a mi corazón.
 
Nuestro consuelo en aquel momento no llegó a través de promesas de sanidad ni de milagros, sino de saber que nunca estamos solos. Hemos atravesado muchas otras circunstancias horribles, incluso después del nacimiento de Ethan, cuando parecía que tanto él como Cheryl morirían. ¡Pero Dios había utilizado sus palabras para consolarnos y prepararnos para momentos difíciles como esos!
 
Quiera el Señor que estas palabras te recuerden que nunca estás solo.

"Nunca olvides en la oscuridad la verdad que aprendiste en la luz."

Lectura del día: Isaías 43:1-4

lunes, 14 de mayo de 2012

Reflexión lunes, 14 de mayo de 2012

El viejo molino
David H. Roper

“El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” —Juan 7:38

Un hombre que creció en una hacienda en Texas cuenta de un viejo y destartalado molino que estaba junto al granero y que bombeaba agua para abastecer el lugar. Era la única fuente de agua en varios kilómetros a la redonda.

Si soplaba un viento fuerte, el molino funcionaba bien, pero con una leve brisa, no giraba. Había que mover la veleta hasta que el ventilador mirara directamente contra el viento. El molino solo suministraba agua a la estancia cuando estaba puesto en la dirección correcta.

Pienso en esta historia cuando me encuentro con pastores de iglesias pequeñas en zonas alejadas. Muchos se sienten aislados y sin respaldo; personas dedicadas a servir a los demás, pero de las que, aparentemente, nadie se acuerda. Por consiguiente, se agotan y luchan por brindarles el agua de vida a su grey. Me gusta hablarles del viejo molino y de la necesidad de reubicarnos cada día, de acudir deliberadamente al Señor y a su Palabra, y de beber en profundidad de Él, que es la fuente de agua viva.

Lo que es una realidad para los pastores también se aplica a todos nosotros. El servicio a Dios fluye de adentro hacia fuera. Jesús dijo: «El que cree en mí, […] de su interior correrán ríos de agua viva» (Juan 7:38). Solo cuando Dios habla a lo profundo de nuestro ser, podemos producir un impacto en la vida de los demás. Para renovar a otros, vayamos constantemente a la Fuente de la vida.

“Cuando estés cansado de las luchas de la vida, busca fortaleza en el Señor.”

Lectura del día: Gálatas 6:6-10

viernes, 11 de mayo de 2012

Reflexión viernes, 11 de mayo de 2012

Sentimiento solidario
Bill Crowder

“El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.” —Proverbios 14:31

Las estadísticas son engañosas. Si bien los números nos brindan información, a veces pueden insensibilizarnos en cuanto a que esos datos representan personas. Hace poco, esto me hizo reaccionar al leer una que decía: «Quince millones de personas mueren de hambre por año». Es escalofriante. Y para los que vivimos en culturas de abundancia, es difícil de imaginar. En el 2008, casi nueve millones de niños murieron antes de cumplir cinco años, y una tercera parte de ellos por problemas relacionados con la inanición. Son cantidades espantosas, pero son mucho más que números; son personas a quienes Dios ama.
 
Podemos demostrar el corazón amoroso del Padre al suplir las necesidades físicas de la gente. Salomón escribió: «El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra» (Proverbios 14:31). Podemos mostrar misericordia a los necesitados ofreciéndonos para colaborar en un comedor, ayudando a alguien a encontrar trabajo, sustentado financieramente la apertura de pozos en lugares donde hace falta agua potable, repartiendo alimentos en zonas afectadas por la pobreza, enseñando oficios o llevando comida a escuelas para los niños.
 
Asumir esta responsabilidad honra al Padre celestial y su interés en el bien de todos. Y los que están pasando hambre podrán escuchar mejor el mensaje de la cruz si el estómago no les gruñe.

“Cuanto más entendamos el amor de Dios hacia nosotros, más amor mostraremos a los demás.”

Lectura del día: Galatas 2:1-10

viernes, 4 de mayo de 2012

Reflexión viernes, 4 de mayo de 2012

¿Quién vuela mejor?
Dennis Fisher

“Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.” —Génesis 1:20

El 29 de septiembre de 1909, un joven inició un vuelo en un extraño artefacto parecido a una inmensa cometa con forma de cubo. Cuando tomó altura, el piloto manipuló las palancas para volar sobre el puerto de Nueva York. La gente miraba hacia arriba asombrada y los barcos celebraban haciendo sonar sus bocinas a vapor. Las multitudes que estaban cerca de la Estatua de la Libertad estallaron en una ovación al ver a Wilbur Wright que se elevaba hacia los cielos.
 
Orville, hermano de Wilbur, que había piloteado seis años antes el primer vuelo en aeroplano, reflexionó sobre su inspiración para volar, diciendo: «El deseo de volar es una idea que nos transmitieron nuestros antepasados, los cuales […] miraban con envidia las aves que se elevaban libremente por el espacio, a toda velocidad, por encima de todo obstáculo, a través de la infinita carretera del aire». Antes de diseñar sus aviones, los hermanos Wright pasaron mucho tiempo estudiando el vuelo de las aves.
 
En Génesis, leemos que «en el principio creó Dios los cielos y la tierra» (1:1), y dijo: «Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos». Elogiamos la inventiva de los hermanos Wright. No obstante, el Creador, que fue el que inicialmente hizo criaturas capaces de volar, merece la gloria suprema… ¡por las aves y por todo el resto de la creación que es obra de sus manos!

“El diseño de la creación apunta al Diseñador Maestro.”

Lectura del día: Génesis 1:1-23

lunes, 30 de abril de 2012

Reflexión lunes, 30 de abril de 2012

¿Mí camino?
Dave Branon

“Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte.” —Proverbios 16:25

Piensa en algunas de las parejas intelectuales más improbables. Por ejemplo: ¿qué tal si pusiéramos a Albert Einstein en una habitación con un niño de primer grado, para debatir sobre la teoría de la relatividad? ¿O a George Washington Carver con un estudiante de escuela secundaria para discutir sobre ingeniería bioquímica?
 
Es tonto pensar en hacer algo así. Uno de ellos es experto; el otro, sabría poco o nada del tema.
 
Veamos otro ejemplo: Dios ante cualquier persona para discutir sobre su plan para la humanidad. ¡Ahora sí que hablamos de algo desigual! Sin embargo, solemos oír a gente que trata de explicar la sabiduría incomparable de Dios y anteponer sus criterios a los caminos del Señor.
 
Recibí la carta de un preso, que decía: «Llegué al punto en mi vida donde, por fin, acepté el hecho de que Dios es real y que es el Creador de todo. Me cansé de tratar de hacer las cosas como a mí me parecía. Cuando empecé a humillarme y a aceptar la Palabra de Dios, encontré la respuesta».
 
¡Qué ridículo es rechazar el plan de Dios para la salvación, porque pensamos que conocemos un camino mejor! Solo poniendo nuestra fe en Cristo para el perdón de los pecados podemos reconciliarnos con Dios (Juan 14:6; Romanos 3:23; 6:23). ¿Todavía estás tratando de hacer las cosas a tu manera, pensando que sabes más? (Proverbios 16:25). Coincide con el Señor y sigue su camino.
“Jesús no es uno de los caminos para llegar a Dios ni tampoco el mejor; es el único.” —Tozer
Lectura del día: Proverbios 16:20-25

jueves, 19 de abril de 2012

Reflexión jueves, 19 de abril de 2012

El amor inalterable de Dios
David C. McCasland

“Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia…” —Oseas 10:12

El libro de Oseas, en el Antiguo Testamento, es la historia del amor fiel de Dios hacia su pueblo infiel. De un modo que nos parece extraño, el Señor le ordenó a Oseas que se casara con una mujer que quebrantaría los votos matrimoniales y lo haría sufrir (Oseas 1:2-3). Después de que ella abandonó al profeta por otro hombre, el Señor le dijo a Oseas que la recibiera de nuevo: un cuadro del «amor del Señor para con los hijos de Israel» (3:1).
 
Tiempo después, el profeta recibió la orden de comunicarles a los israelitas que, por haberse rebelado contra el Señor, una potencia extranjera los llevaría cautivos. «… en tus pueblos se levantará alboroto, y todas tus fortalezas serán destruidas…» (10:14).
 
Sin embargo, en medio de su pecado y castigo, la gracia de Dios para con su pueblo nunca se agotaría. En una exhortación llena de bondad, el Señor dijo: «Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar al Señor, hasta que venga y os enseñe justicia» (10:12).
 
Aunque hayamos «arado impiedad» y segado «iniquidad» (10:13), Dios no deja de amarnos. Cualquiera que sea nuestra situación hoy, podemos volvernos al Señor y encontrar el perdón que nos dará un nuevo comienzo. ¡Su amor nunca falla!
“Ninguna fuerza supera el poder del amor de Dios.”
Lectura del día: Oseas 10:9-15

miércoles, 18 de abril de 2012

Reflexión miércoles, 18 de abril de 2012

Cicatrices hermosas
David H. Roper

“… sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho…” —Lucas 7:47

Hace varios años, estaba haciendo una caminata junto al Río Salmón y me encontré con una arboleda de pinos que tenían el tronco parcialmente descortezado. Un amigo mío, que es guardabosques, me había contado que los aborígenes norteamericanos que cazaban en esta zona mucho tiempo atrás habían quitado la corteza de los troncos y sacado la capa subyacente para hacer goma de mascar. Algunas de las marcas eran horribles, pero otras, llenas de sabia cristalizada y pulidas por el viento y el clima, se habían transformado en figuras de una extraña belleza.
 
Así sucede con nuestras transgresiones. Podemos llevar marcas de los pecados del pasado, pero esos pecados, de los que nos hemos arrepentido y que ya pusimos delante de Jesús para que los perdonara, pueden dejar marcas hermosas.
 
Algunas personas, después de haber probado la amargura del pecado, ahora lo detestan. Odian el mal y aman la rectitud. Tienen la belleza de la santidad.
 
Otros, al comprender lo lejos que se encontraban (Romanos 3:23), tienen un corazón tierno hacia los demás. Se muestran comprensivos, compasivos y bondadosos cuando otros fracasan. Tienen la belleza de la humildad.
 
Por último, el perdón gratuito y completo de los pecados lleva a tener intimidad con Aquel que ha mostrado misericordia. Tales pecadores aman mucho porque mucho se les ha perdonado (Lucas 7:47). Tienen la belleza del amor.
“La fuente de la belleza es un corazón perdonado.”
Lectura del día: Lucas 7:36-49

domingo, 15 de abril de 2012

Reflexión domingo, 15 de abril de 2012

Detente y mira
Julie Ackerman Link

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios…” —Salmo 46:10

Cuando mi oftalmólogo dice: «no se mueva», me quedo quieta. No discuto. No lo desafío. No hago nada mientras mira para otro lado. ¿Por qué? Porque es un renombrado cirujano óptico que está tratando de preservar mi visión y que necesita que yo colabore. Sería insensato ignorar sus instrucciones.
 
Entonces, ¿por qué no coopero en las cuestiones de quietud espiritual? Dios considera que el descanso es tan importante que lo incorporó al ritmo de la vida. Sin descanso, no podemos ver con claridad; empezamos a pensar que somos más valiosos de lo que es cierto.
 
Después del estresante enfrentamiento de Elías con Acab y Jezabel, el profeta se sumió en un estado de agotamiento. Dios envió un ángel para que lo atendiera. Durante un período de quietud, «… vino a él palabra del Señor…» (1 Reyes 19:9). Elías pensaba que era el único que estaba haciendo la obra de Dios. Su celo era tan profundo que no sabía que otras 7.000 personas no se habían inclinado delante de Baal (v. 18).
 
Quizá algunos de nosotros temamos lo que pueda suceder si nos quedamos quietos y dejamos de trabajar. Pero algo peor sucede cuando rehusamos descansar. Sin descanso, no podemos estar ni espiritual ni físicamente saludables. Dios nos sana mientras reposamos.
 
Tal como yo debía quedarme inmóvil para que mi ojo se sanara, todos necesitamos quedarnos quietos para que el Señor pueda mantener clara nuestra visión espiritual.
“Nuestra mayor fortaleza quizá sea poder estar quietos y confiar en Dios.”
Lectura del día: 1 Reyes 19:1-12

lunes, 9 de abril de 2012

Reflexión lunes, 9 de abril de 2012

Esperanza para un “embarrado”
Cindy Hess Karper

“… la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.” —Romanos 5:3-4

Cuando mi esposo construyó una galería delante de nuestra casa, esperaba que algún día un pájaro hiciera allí su nido. Por eso, dejó una inclinación en la parte superior del poste esquinero. Más tarde, nos reíamos orgullosos cuando veíamos que los petirrojos se esforzaban al máximo para apoderarse del lugar para construir un nuevo hogar. Los montones de hierba en el piso revelaban sus malogrados esfuerzos. Sin embargo, después de dos días de lluvia incesante, vimos que había aparecido un nido en el mismo sitio que considerábamos imposible. Debido a la lluvia, la Sra. Petirrojo pudo hacer un poco de argamasa de barro. Entretejiéndolo con ramitas y hierba, nuestra decidida amiga emplumada se había construido un nido nuevo. Había perseverado.
 
¡Qué inspiradora es la perseverancia! Tratar de vivir una vida que honre a Cristo en medio de circunstancias difíciles puede frustrarnos y desanimarnos. Pero, cuando dependemos de la ayuda del Señor para atravesar los problemas, recibimos poder para seguir adelante, aun cuando no siempre podamos ver cómo solucionar nuestras dificultades. Gálatas 6:9 nos insta a que «no nos cansemos, pues, de hacer bien» y a que no nos rindamos.
 
¿Está Dios utilizando en tu vida un desafío aparentemente insuperable para producir perseverancia? Permítele que, a través de esa prueba, fortalezca tu carácter y, como consecuencia, aumente tu esperanza (Romanos 5:3-4).
“Cuando el mundo dice: «ríndete», la esperanza susurra: «¡inténtalo una vez más!».”
Lectura del día: Santiago 1:2-4

sábado, 17 de marzo de 2012

Reflexión sábado, 17 de marzo de 2012

Una palabra para los cansados
Dennis Fisher

“El Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado.” —Isaías 50:4

Los israelitas estaban agobiados. Los babilonios los habían llevado cautivos y obligado a vivir en una nación lejos de su tierra. ¿Qué podía ofrecerles el profeta Isaías a estas personas cansadas, para ayudarlas?
 
Les comunicó una profecía de esperanza: un mensaje de Dios referente al Mesías prometido. En Isaías 50:4, el Salvador en persona describió el descanso y la consolación que un día Él mismo traería: «El Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado».
 
Estas palabras de solaz tenían un destino doble: aquellos exiliados y las generaciones futuras cuyas vidas experimentarían el toque de la compasión de Cristo. En los Evangelios, vemos que Jesús cumplió esa profecía expresando «palabras al cansado». A las multitudes que lo seguían, les declaró: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28). ¡Qué palabras tan compasivas!
 
Jesús nos dejó un ejemplo de cómo ayudar a las personas cansadas y agobiadas. ¿Conoces a alguien que necesite una oportuna palabra de estímulo o el oído atento de un amigo que muestra genuino interés? Una palabra de consuelo para el cansado puede hacer mucho bien.
“Se necesita compasión para sanar las heridas de los demás”
Lectura del día: Isaías 50:4-10

viernes, 9 de marzo de 2012

Reflexión viernes, 9 de marzo de 2012

Actos de gratitud
Randy Kilgore

“… qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” —Miqueas 6:8

Pocas personas me conocen tanto de niño como Francis Allen, el pastor que me guió a Jesucristo. Un predicador fervoroso y ardiente en el púlpito, fuera de allí era un ejemplo casi perfecto de la bondad del amor de Dios.
 
Desde un principio, Francis observó en mí una tendencia a «ganarme» la aprobación trabajando más esforzadamente de lo esperado y haciendo más de lo que la gente pedía. «Estas son cualidades buenas para ofrecerlas como regalo a otras personas —solía decirme—, pero nunca deberías usarlas para ganar la aceptación y el amor de la gente… ni de Dios».
 
Para ayudarme a entenderlo, me dijo que leyera la promesa de Jesús en Mateo 11:30 que dice que su «yugo es fácil»; declaración que, a veces, parece demasiado simple para ser cierta. Después, mostrándome Miqueas 6:6-8, agregó: «Ahora lee esto y pregúntate si hay algún regalo que puedas darle a Dios y que Él todavía no lo tenga». Por supuesto, la respuesta es no.
 
Entonces, siguió explicándome que a Dios no se lo puede comprar; que el don de la gracia es gratuito. Como esto es cierto, ¿cuál debería ser nuestra respuesta? «… Hacer justicia, y amar misericordia, y [humillarnos] ante [nuestro] Dios» (v. 8). Aprendí que estos son actos de gratitud, no obras que buscan comprar algo.
 
Que Miqueas 6 nos recuerde que la gracia es gratuita y que una vida fiel es nuestra respuesta de gratitud.
“Las buenas obras no son el medio para obtener la salvación, sino su resultado.”
Lectura del día: Miqueas 6:1-8

jueves, 8 de marzo de 2012

Reflexión jueves, 8 de marzo de 2012

Enemigo de la confianza
David C. McCasland

“Y el Señor dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho…” —Jueces 7:2

Los comandantes militares siempre quieren tener suficientes soldados para llevar a cabo su misión. La mayoría preferiría tener demasiados en vez de pocos, pero no todos concuerdan con respecto a qué cantidad es suficiente.
 
Cuando Gedeón reclutó un ejército de 32.000 hombres para luchar contra los que oprimían a los israelitas, el Señor le dijo: «El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado» (Jueces 7:2).
 
Entonces, el Señor empezó a reducir el ejército de Gedeón. Cuando permitió que se fueran los que tenían miedo, 22.000 hombres regresaron a su casa (v. 3). Una segunda reducción disminuyó el potencial de los 10.000 soldados restantes a 300, de los cuales el Señor dijo: «Con estos trescientos hombres […] os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos» (v. 7). Y así fue (vv. 19-23).
 
En nuestra vida de fe, nuestros recursos pueden convertirse en enemigos de la confianza. Dios quiere que dependamos de Él, no de nuestra propia fuerza, ya sea física, financiera o intelectual.
 
Cuando el Señor reduce nuestros recursos de «32.000 a 300», no está castigándonos, sino que es su manera de preparar las cosas para que Él sea glorificado a través de nuestra vida, al reconocer su poder y confiar en su ayuda.
“Cuando Dios nos asigna una tarea imposible, esta se torna posible.”
Lectura del día: Jueces 7:2-8

viernes, 24 de febrero de 2012

Reflexión viernes, 24 de febrero de 2012

Vigorosos y verdes
David H. Roper

“… Estarán vigorosos y verdes.” —Salmo 92:14

En el Salmo 92, el poeta comienza con un elogio a la alabanza: «Bueno es alabarte, oh Señor». ¿Bueno para qué? Bueno para ti y para mí. A nuestra alma le hace inmensamente bien alejarse de la ansiedad mental y llenar las jornadas con alabanza expresada en oración; recibir cada mañana elevando cánticos de gratitud, porque nos colma de alegría. Nos saca de la angustia y reemplaza nuestra tristeza con cánticos de gozo ante «las obras de [sus] manos» (v. 4). ¿Y cuál es esa obra? ¡La que el Señor está haciendo en nosotros!
 
Esta es una de mis metáforas más preciadas: «El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa del Señor, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes» (vv. 12-14).
 
Las palmeras son símbolos de una imponente belleza y los cedros de una fortaleza inquebrantable. Estas son las características de aquellos que han sido «plantados en la casa del Señor» (v. 13). Sus raíces se extienden hasta la profundidad del amor inagotable de Dios.
 
¿Te parece que tu utilidad para el Señor ha terminado? Permanece en la Palabra de Dios, arraigado y fundamentado en Cristo, y bebiendo de su amor y fidelidad. Entonces, al margen de la edad que tengas, darás fruto, y estarás vigoroso y verde.
“La alabanza surge naturalmente cuando cuentas las bendiciones que tienes.”
Lectura del día: Salmo 92

miércoles, 22 de febrero de 2012

Reflexión miércoles, 22 de febrero de 2012

Un muchacho común y corriente
Anne Cetas

“… Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.” —Juan 10:41

Esteban era solo un muchacho común y corriente. Servía silenciosamente en una iglesia a la que yo asistía hace años. Ayudaba a preparar los elementos para la Cena del Señor, barría la nieve de las aceras de la iglesia en el invierno y cortaba el césped en el verano. Pasaba tiempo con los varones adolescentes que vivían solo son sus madres. Solía escucharlo cuando le contaba a la gente de la iglesia lo bueno que el Señor era con él. Durante la reunión de oración, no hablaba mucho de sí mismo, sino que nos pedía que oráramos por aquellos a quienes les hablaba del amor y del perdón de Jesús.
 
Un versículo de Juan 10, que habla de Juan el Bautista, me hace pensar en Esteban. La gente decía de él: «Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de [Jesús], era verdad» (v. 41). Juan no hizo milagros como Jesús. No habló de sí mismo, sino que vino «para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él» (1:7). Dijo acerca del Señor: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (1:29). Mi amigo Esteban también daba testimonio de esa Luz.
 
Nuestra meta, como seguidores de Cristo, es hacer lo mismo: dar «testimonio de la luz». Somos simplemente personas comunes y corrientes que servimos a Dios en nuestro pequeño rincón del mundo. Con nuestras acciones y palabras, ¡indiquémosles a otros el camino hacia la Luz!
“Los creyentes son personas comunes consagradas a una Persona fuera de lo común: Cristo.”
Lectura del día: Juan 10:31-42

martes, 21 de febrero de 2012

Reflexión martes, 21 de febrero de 2012

¿Remolón?
Cindy Hess Karper

“Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir?…” —Proverbios 6:9

Mientras estudiábamos el libro de Proverbios en mi grupo pequeño de estudio bíblico, nuestro líder sugirió que cambiáramos la descripción de una persona ociosa y usáramos el término remolón en vez de perezoso (6:6, 9). Ah, entonces sí había empezado a hablar mi idioma. De inmediato, comencé a pensar en todas las personas que considero remolonas.
 
Por ejemplo, los hombres y las mujeres que no enseñan ni disciplinan a sus hijos. O el muchacho que se niega a ayudar con las tareas de la casa. O aquellos adolescentes que descuidan los estudios y pasan todo el día jugando en sitios de Internet.
 
Si somos sinceros, todos somos susceptibles a caer en esto. ¿Qué podemos decir de ser «remolón para orar» (1 Tesalonicenses 5:17-18), o «remolón para la leer la Biblia» (Salmo 119:103; 2 Timoteo 3:16-17), o «remolón para ejercitar los dones espirituales» (Romanos 12:4-8) o «remolón para testificar» (Mateo 28:19-20; Hechos 1:8)?
 
Si no estamos haciendo lo que sabemos que Dios quiere que hagamos, somos indudablemente remolones espirituales. En realidad, cuando rehusamos obedecer a Dios, estamos pecando.
 
Presta atención a las desafiantes y convincentes palabras del libro de Santiago: «al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado» (4:17). No seamos remolones espirituales.
“Podemos poner excusas para no obedecer a Dios, pero Él sigue llamándolo desobediencia.”
Lectura del día: Proverbios 6:6-11

viernes, 17 de febrero de 2012

Reflexión viernes, 17 de febrero de 2012

Lado a lado
Randy K. Kilgore

“… las repetirás a tus hijos […] estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” —Deuteronomio 6:7

En el álbum de mi familia hay una foto de mi hija a los cuatro años de edad trabajando a mi lado y usando un martillo de juguete para reparar el revestimiento de la casa. Ese día, trabajamos lado a lado; ella imitaba todos mis movimientos, absolutamente convencida de que también estaba arreglando nuestro hogar. Pocas veces he disfrutado más una tarea. En la foto, es evidente que ella también está contenta.
 
Esa fotografía me recuerda que nuestros hijos imitan la mayoría de las cosas que ven en nosotros: palabras y acciones. También elaboran su imagen de Dios por lo que observan en nuestra manera de actuar como padres. Si somos severos y despiadados, es probable que también vean al Señor del mismo modo. Si somos distantes y fríos, les parecerá que Dios es igual. Uno de nuestros deberes más importantes como padres es ayudar a que nuestros hijos vean a Dios claramente; en especial, la naturaleza incondicional de su amor.
 
Puedo imaginar que el álbum de fotografías de mi relación con el Señor tiene una imagen similar. De Él, estoy aprendiendo a vivir la vida, a amar y a hacer de ese amor una parte incesante de mi ser. Después, el Señor me muestra cómo enseñarles a otros (Deuteronomio 6:1-7).
 
Que Dios nos conceda el privilegio de conocerlo a Él y la sabiduría para transmitirles ese conocimiento a otros.
“Para enseñarles bien a tus hijos, deja que Dios te enseñe a ti.”
Lectura del día: Deuteronomio 6:1-9

miércoles, 15 de febrero de 2012

Reflexión miércoles, 15 de febrero de 2012

Más, más y más
Jennifer Benson Schuldt

“… he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.” —Filipenses 4:11

Ahora que mi hija está aprendiendo a hablar, ha adoptado una palabra favorita: más. Dice «más» y señala una tostada con mermelada. Extendió la mano y dijo «¡más!» cuando mi esposo le dio algunas monedas para poner en su alcancía. Una mañana incluso exclamó: «¡Más papi!», cuando su padre salió para el trabajo.
 
Tal como mi pequeñita, muchos miramos a nuestro alrededor y pedimos «más». Lamentablemente, nunca hay nada que nos baste. Necesitamos el poder de Cristo para romper el ciclo y ser capaces de decir como Pablo: «… he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación» (Filipenses 4:11).
 
La frase «he aprendido» me dice que el apóstol no enfrentaba todas las situaciones con una sonrisa. Aprender a contentarse requiere ejercitación. Su testimonio incluía altibajos que abarcaban desde la picadura de una serpiente hasta la salvación de almas, desde las acusaciones falsas hasta la fundación de iglesias. Sin embargo, declaró que Cristo era la respuesta para satisfacer el alma. Dijo: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (v. 13). Jesús le había dado la musculatura espiritual necesaria para soportar momentos difíciles y evitar el peligro de la abundancia.
 
Si descubres que estás buscando «más, más y más», recuerda que el contentamiento llega cuando tienes «más» de Cristo.
“El verdadero contentamiento no depende de nada de este mundo.”
Lectura del día: Filipenses 4:10-20

martes, 14 de febrero de 2012

Reflexión martes, 14 de febrero de 2012

Beneficios de la amistad
Dennis Fisher

“Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.” —Eclesiastés 4:9

Cicerón fue uno de los pensadores más grandiosos del Imperio Romano. Fue un talentoso orador, abogado, político, lingüista y escritor. Aún hoy se lo cita por su clara prosa y su práctica sabiduría.
 
Por ejemplo, sobre la amistad, escribió: «La amistad promueve la felicidad y abate la tristeza al duplicar nuestro gozo y dividir nuestro dolor». Entendía cuál era el doble beneficio de tener amigos a lo largo del camino de la vida.
 
Casi mil años antes, el rey Salomón también había escrito sobre el valor de los amigos. En Eclesiastés, leemos: «Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante» (4:9-10). Sin duda, una vida sin amigos hace que nuestra peregrinación sea solitaria y difícil de soportar.
 
Aquel famoso romano y ese rey judío tenían razón: Los amigos son importantes. Sirven de confidentes, consejeros y colaboradores para sobrellevar las cargas.
 
Piensa en tus amigos. ¿Has estado descuidando a aquellos que Dios te ha provisto para compartir las alegrías y las tristezas? Si es así, trata de localizar a alguno de ellos para reunirte durante esta semana. Recuerda esto: «Mejores son dos que uno», porque un amigo puede duplicar nuestras alegrías y dividir nuestras tristezas.
“Los amigos son flores en el jardín de la vida.”
Lectura del día: Eclesiastés 4:9-12

viernes, 10 de febrero de 2012

Reflexión viernes, 10 de febrero de 2012

Defectuoso
Cindy Hess Karper

“… mi poder se perfecciona en la debilidad…” —2 Corintios 12:9

Un actor famoso comentó que le gustaba representar en las películas personajes «con defectos» porque la gente podía relacionarse mejor con los individuos imperfectos. Casi todos coincidiríamos en que es más fácil entender a la gente que no es perfecta porque sabemos que nosotros también somos así.
 
Dios incluyó en la Biblia historias de personas mentirosas, débiles, desleales y coléricas. Por ejemplo, tomemos a Jacob, que engañó a su padre para recibir una bendición (Génesis 27:1-29). Después, tenemos a Gedeón, que desconfiaba tanto del Señor que le pidió que le demostrara dos veces que cumpliría fielmente lo que le había dicho que haría (Jueces 6:39). Y, más tarde, allí está Pedro, que por miedo a que lo mataran, negó incluso conocer a su amigo y Señor (Marcos 14:66-72).
 
No obstante, cuando leemos el resto de los relatos, observamos que estas personas, con la ayuda de Dios, pudieron superar sus defectos y serle finalmente útiles. Esto ocurrió cuando dependieron del Señor y no de sí mismos.
 
Tal como aquellas personas que vivieron hace miles de años, cada uno de nosotros nace con defectos, pero, por la gracia de Dios, podemos superar esas imperfecciones al aferrarnos a su «poder [que] se perfecciona en la debilidad» (2 Corintios 12:9).
“Es bueno aprender de nuestras debilidades si ellas nos hacen depender de la fortaleza de Dios.”
Lectura del día: Génesis 27:6-23