domingo, 31 de octubre de 2010

Reflexión domingo, 31 de octubre de 2010

Limpieza total
Cindy Hess Kasper

“Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.” —Hebreos 10:4

Cumpleaños feliz. Cumpleaños feliz. Cumpleaños para mí-í. Cumpleaños feliz… Cumplea…

Después de tararear la «canción de cumpleaños» por segunda vez, cerré el grifo del agua corriente. Se ha dicho que cantar esta canción dos veces mientras uno se lava las manos (aproximadamente 20 segundos) es una buena manera de quitar todas las bacterias. Pero el efecto no dura. Hay que repetir este proceso cada vez que se contaminan.

En el Antiguo Testamento, el pueblo de Dios ofrecía sacrificios una y otra vez para cubrir sus pecados, pero la sangre de los animales no podía «quitar los pecados» de manera definitiva (Hebreos 10:11). ¡Sólo la sangre preciosa de Cristo podía hacerlo!

Los sacrificios de animales ya no hacen falta porque el sacrificio de Jesús…

• fue una vez y para siempre: a diferencia de los sacrificios de animales que se ofrecían «continuamente cada año» (vv. 1-3,10).

• nos limpia completamente de toda culpa y pecado: no como la sangre de los animales que era un recordatorio de la condenación por el pecado, y de que nunca podía quitarlos (vv. 3-6,11).

«Porque con una sola ofrenda [Cristo] hizo perfectos para siempre a los santificados» (v. 14). Sólo por medio de Jesús podemos ser declarados limpios por completo.

“El poder limpiador de Cristo puede quitar la mancha de pecado más resistente.”

Lectura del día: Hebreos 10:1-18

sábado, 30 de octubre de 2010

Reflexión sábado, 30 de octubre de 2010

Secuelas perjudiciales
Dave Branon

“… no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo…” —2 Samuel 12:10

Un joven, que constantemente se metía en problemas, siempre pedía perdón a los padres cuando lo reprendían. A pesar del daño que les había hecho con su mal proceder, al poco tiempo volvía atrás y se portaba mal otra vez, porque sabía que lo perdonarían.

Al final, el padre lo llevó al garaje para hablar. Tomó un martillo y clavó un clavo en la pared. Luego le dijo a su hijo que tomara el martillo y sacara el clavo.

El muchacho se encogió de hombros, tomó el martillo y arrancó el clavo.

—El perdón es así, hijo. Cuando haces algo malo, es como clavar un clavo. Perdonar es como sacar ese clavo.

—Claro— dijo el muchacho.

—Ahora toma el martillo y saca el agujero que hizo el clavo— agregó su padre.

—¡Es imposible!— dijo el joven. —No se puede sacar.

Como lo ilustra esta historia y lo comprueba la vida del rey David, el pecado acarrea consecuencias. Aunque David fue perdonado, el adulterio y el asesinato que cometió dejaron marcas, y desencadenaron problemas familiares (2 Samuel 12:10). Esta solemne verdad puede servir de advertencia para nuestra vida. La mejor manera de evitar las secuelas perjudiciales del pecado es vivir obedientes a Dios.

“Nuestros pecados pueden ser perdonados y limpiados, pero debemos afrontar las consecuencias.”

Lectura del día: 2 Samuel 12:1-14

viernes, 29 de octubre de 2010

Reflexión viernes, 29 de octubre de 2010

¿Verdadero o falso?
Anne Cetas

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado…” —2 Timoteo 2:15

Esteban suele testificarles a sus compañeros de trabajo; pero, cuando menciona algo específico de la Biblia, alguno a menudo dice: «¡Un momento! Eso fue escrito por hombres y está lleno de errores como cualquier otro libro».

La siguiente carta enviada al editor de nuestro periódico local expresa una idea similar: «Los creyentes afirman que la Palabra de Dios es infalible, pero no hay ninguna razón valedera para creer que las palabras escritas por hombres en la Biblia sean más auténticas que las expresadas también por seres humanos en las revistas científicas».

¿Cómo respondemos cuando la Escritura se desestima con tanta facilidad al considerarla meras palabras de hombres, con errores? La mayoría de nosotros no somos eruditos bíblicos ni quizá tampoco tenemos una respuesta, pero si leemos un poco (2 Timoteo 2:15), encontraremos la prueba de que la Biblia es inspirada por Dios (3:16) y, por lo tanto, digna de confianza.

Por ejemplo, considera lo siguiente: Durante un período de 1.600 años, 40 autores diferentes escribieron los 66 libros de la Biblia. Hubo 400 años de silencio entre los 39 libros del Antiguo Testamento y los 27 del Nuevo. No obstante, desde Génesis hasta Apocalipsis narran una historia coherente.

Aunque aceptemos la Palabra de Dios por fe, hay innumerables evidencias de que es verdadera. Seamos diligentes para estudiarla y para contarles a otros lo que aprendemos.

“En un mundo escéptico puedes fiarte de la confiable Palabra de Dios.”

Lectura del día: 2 Timoteo 3:14-17

jueves, 28 de octubre de 2010

Reflexión jueves, 28 de octubre de 2010

Botiquín de emergencia
David C. McCasland

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” —Efesios 6:13

Durante decenas de años, cada vez que hacía un viaje largo llevaba un botiquín de emergencia, pero nunca tuve que usarlo. Se convirtió en un elemento tan habitual que, la noche que realmente lo necesité, no podía recordar dónde estaba. Felizmente, mi esposa sí se acordaba.

Después de atropellar un ciervo en una oscura carretera rural, nuestro vehículo quedó completamente inutilizado. Mientras trataba de iluminar con una pequeña linterna, y tanteaba para evaluar el daño y llamar una grúa, mi esposa abrió el botiquín de emergencia, armó las balizas reflectoras y luego, para sorpresa mía, encendió la brillante linterna. Tiempo después, hablábamos de cómo las crisis pueden hacernos olvidar de los recursos que tenemos, justo cuando más los necesitamos.

Pablo instó a los efesios a ponerse «toda la armadura de Dios, para que [pudieran] estar firmes contra las asechanzas del diablo» (Efesios 6:11). Esta cubierta de protección incluye la verdad, la justicia, el apresto, la fe, la salvación y la oración (vv. 14-18). Aunque estos recursos espirituales nos resguardan todos los días, debemos recordarlos cuando sobrevienen los problemas y el enemigo trata de socavar nuestra confianza en el amor y el cuidado de Dios.

Utiliza el botiquín. «… tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes» (v. 13).

“Dios provee la armadura, pero nosotros debemos usarla.”

Lectura del día: Efesios 6:10-18

miércoles, 27 de octubre de 2010

Reflexión miércoles, 27 de octubre de 2010

Mechón de cabello
Dennis Fisher

“… Jehová [muestra] su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.” —2 Crónicas 16:9

Después de regresar de la luna, a Neil Armstrong solían asediarlo los medios de comunicación. Procurando mayor privacidad, se mudó con su familia a una pequeña ciudad. Sin embargo, la notoriedad fue una molestia aun allí. Su peluquero descubrió que la gente pagaría buen dinero por un mechón de cabello de su cliente. Entonces, después de cortarle varias veces el pelo al héroe del espacio, ¡le vendió los mechones a un comprador por 3.000 dólares! Armstrong quedó abrumado ante la deslealtad del peluquero.

Las Escrituras relatan otra historia de deslealtad y de corte de cabello. Como símbolo de que Dios había llamado a Sansón para ser nazareo, no debía cortarse nunca el cabello (Jueces 13:5). Cuando el Espíritu de Dios vino sobre él, obtuvo una fuerza sobrenatural para vencer a sus enemigos (15:14). Los filisteos quisieron dominarlo; entonces, contrataron a Dalila, una mujer relacionada con Sansón, para que averiguara el secreto de su fuerza. De manera insensata, él le contó que perdería su poder si le cortaban el cabello. Ella lo arrulló para que se durmiera e hizo que lo raparan (16:5,19).

La codicia puede inducirnos a ser desleales a los demás y a Dios, y a tomar decisiones pecaminosas. Deberíamos desear exhibir un corazón plenamente consagrado a amar a Dios y a la gente. El Señor muestra «su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él» (2 Crónicas 16:9).

“La lealtad es la prueba del amor verdadero.”

Lectura del día: Jueces 16:4-17

martes, 26 de octubre de 2010

Reflexión martes, 26 de octubre de 2010

Declaración de dependencia
Philip Yancey

“… separados de mí nada podéis hacer.” —Juan 15:5

Los adultos festejan cuando los niños aprenden a hacer algo por sí solos: vestirse, cepillarse los dientes, atarse los cordones de los zapatos, andar en bicicleta, ir caminando a la escuela.

Cuando somos grandes, nos gusta abrirnos camino solos, vivir en casa propia, decidir por nuestra cuenta, no depender de la ayuda de nadie. Si enfrentamos desafíos inesperados, buscamos libros de «autoayuda». Mientras tanto, de manera sistemática estamos bloqueando la actitud de corazón que a Dios más le agrada, y aislándonos, lo cual describe con mayor precisión nuestra verdadera condición en el universo. Es lo que Jesús les dijo a Sus discípulos: «… separados de mí nada podéis hacer» (Juan 15:5).La verdad es que vivimos dentro de una red de dependencia, en cuyo centro está Dios, quien sustenta todo. El teólogo noruego Ole Hallesby determinó que la palabra impotencia resume mejor que ninguna otra la actitud aceptable para Dios cuando oramos. Dijo: «Sólo aquel que es impotente puede de verdad orar».

La mayoría de los padres sienten una punzada cuando los hijos dejan de ser dependientes, a pesar de saber que el crecimiento es algo saludable y normal. Con Dios, las reglas cambian. Nunca dejamos de depender de Él, y si pensamos que lo hemos hecho, nos engañamos. La oración es nuestra declaración de dependencia del Señor.

“Ora como si tu vida dependiera de eso. ¡Y así es!”

Lectura del día: Juan 15:1-8

lunes, 25 de octubre de 2010

Reflexión lunes, 25 de octubre de 2010

Parecidos tóxicos
Julie Ackerman Link

“… tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad…” —Hechos 8:21-22

A la hiedra venenosa le encanta nuestro jardín. Esto lo aprendí a la fuerza. Aunque trataba de tener cuidado, toqué la planta y terminé con un desagradable sarpullido que me hacía picar.

La hiedra venenosa se parece a muchas plantas inofensivas y crece junto a algunas sumamente hermosas. Una jardinera no podía explicarse por qué aparecía este tipo de hiedra cada vez que podaba las rosas. Más tarde descubrió que una parra de esta hiedra se estaba aprovechando del cuidado amoroso con que ella atendía su rosal.

Algunas personas son como las plantas tóxicas. Aparentan ser inofensivas e incluso se entremezclan con personas que, como las rosas, son fragantes y hermosas.

Simón el mago concuerda perfectamente con esta descripción. Siguió a Felipe y fue bautizado, pero después quiso comprar el don de imponer las manos sobre las personas para que recibieran el Espíritu Santo. Pedro se horrorizó ante su pedido y lo instó a que se arrepintiera (Hechos 8:22).

A veces la gente usa el entorno propicio de una iglesia saludable como una red para alcanzar propósitos egoístas. Como la hiedra venenosa entre las rosas, causan mucha tristeza. Al igual que Simón, el que haga algo así debe arrepentirse, y todos aquellos que lo rodean tienen que evitar el contacto con esa persona. Los imitadores espirituales parecen buenos, pero su «fruto» es tóxico.

“Una vida falsa va en contra de una fe verdadera.”

Lectura del día: Hechos 8:9-23

domingo, 24 de octubre de 2010

Reflexión domingo, 24 de octubre de 2010

Llevarse bien
Joe Stowell

“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” —Salmo 133:1

Todavía recuerdo lo que fue llevar de vacaciones a nuestra familia y sentir que toda la alegría del viaje se arruinaba con las peleas y las quejas de los niños en el asiento trasero del auto. Quién puede olvidarse de los efectos perjudiciales de «¡Papá, ella me tocó!» o «¡Mamá, él no me deja jugar!».

Si has experimentado algo similar, puedes imaginarte cómo se siente Dios cuando Sus hijos se quejan y pelean. Para el Señor, es importante llevarse bien. Refiriéndose a nosotros, Jesús oró que «todos sean uno», para que el mundo crea que Él vino del Padre (Juan 17:20-21). Y a los discípulos que tenían tendencia a pelearse, les mandó que se amaran y se sirvieran unos a otros (13:34-35; Mateo 20:20-28). También debe señalarse que entre las siete cosas que Dios aborrece, se incluye a aquel «que siembra discordia entre hermanos» (Proverbios 6:19).

Por eso, no sorprende que el salmista diga que, cuando los hermanos habitan en armonía, es como «el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba […] de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras» (Salmo 133:1-2). En la antigüedad, el aceite de la unción estaba lleno de especias aromáticas que perfumaban todos los ambientes donde iba el ungido. ¡Que la unidad que surge de nuestro amor y servicio mutuos bendiga con su fragancia nuestra familia, iglesia y amistades!

“Los creyentes que se llevan bien esparcen la dulce fragancia de Jesús.”

Lectura del día: Salmo 133

sábado, 23 de octubre de 2010

Reflexión sábado, 23 de octubre de 2010

Primeras impresiones
Bill Crowder

“No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.” —Juan 7:24

Hace un tiempo, Nuestro Pan Diario publicó un artículo que escribí sobre una joven que llevaba una camiseta que decía: «El amor es para perdedores». Allí comenté sobre lo triste de esa frase y el daño que representaba.

Me sorprendí cuando una lectora le dio a la frase un enfoque completamente diferente. Envió un mensaje donde informaba que su hija y unas amigas de ella —todas tenistas— usaban camisetas con esa leyenda. En el tenis, la palabra love, que en español significa amor, indica que el tanteador es cero. Si tu tanteador en un juego es love, quiere decir que estás perdiendo; por lo tanto, en el tenis, love, o amor, es realmente para los perdedores. La nota de esa madre me dio una nueva perspectiva del concepto.

Este incidente me recordó con qué facilidad emitimos juicios equivocados en un primer momento. Si nos basamos en una información incompleta o inexacta, podemos apresurarnos a sacar conclusiones erróneas y a hacer juicios de valor insuficientes sobre la gente y las situaciones. Y esto puede dañar tremendamente a los demás.

Hablando de la gente que lo había juzgado mal, Jesús advirtió: «No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio» (Juan 7:24). Debemos procurar que nuestros juicios estén respaldados con la información correcta (la verdad) y la actitud acertada (la compasión de Cristo). Prueba con este lema: «El juicio correcto es para los ganadores».

“Un juicio instantáneo puede convertirse en una fotografía mal tomada.”

Lectura del día: Juan 7:14-24

viernes, 22 de octubre de 2010

Reflexión viernes, 22 de octubre de 2010

Lección de la secouya
Mart De Haan

“… según los días de los árboles serán los días de mi pueblo…” —Isaías 65:22

Las secuoyas de la costa del Pacífico en América del Norte son algunos de los árboles más altos del mundo. El hyperion, registrado como el más alto, alcanza un poco más de 115 m de altura.

Durante una visita al Parque Nacional Muir Woods, en California, quedé sorprendido y pasmado ante la enormidad de esas secuoyas. Estos árboles, tan altos como un edificio de 30 pisos, parecían aplastarme contra el suelo del bosque mientras que, al mismo tiempo, elevaban mis pensamientos hacia las alturas.

Recordar lo que sentí al pie de algunas de las plantas más altas y antiguas del mundo me ha dejado pensando en cómo se originaron. Todas ellas, al igual que el árbol genealógico de la humanidad, tienen sus raíces en un Creador cuya grandeza supera de manera infinita y eterna a Su creación.

El profeta Isaías logró vislumbrar a este Dios. En una visión que mezcla las maravillas del reino mesiánico con la promesa de un cielo y una tierra nuevos, describe a Alguien que hace al firmamento Su trono y a la tierra estrado de Sus pies (Isaías 66:1).

Pero Isaías vio algo aun más asombroso: un gran Dios que desea que Su pueblo se goce y alegre para siempre en las cosas que Él ha creado (65:18). En respuesta a esto, postrémonos delante de Él en humilde adoración (66:2).

“La obra creadora de Dios terminó; nuestro servicio de alabanza recién comienza.”

Lectura del día: Isaías 65:17-66:2

jueves, 21 de octubre de 2010

Reflexión jueves, 21 de octubre de 2010

Cuarto de seguridad
Marvin Williams

“Torre inexpugnable es el nombre del Señor; a ella corren los justos y se ponen a salvo.” —Proverbios 18:10

En algunas casas, los dueños han construido cuartos de seguridad; lugares especiales donde pueden ir para protegerse si alguien entra a robar.

En Proverbios 18:10, Salomón le recordó al pueblo de Dios que el Señor era su «cuarto de seguridad» y que podía estar completamente a salvo en Él.

En los versículos 10 y 11, describió dos tipos de seguridad adonde la gente puede recurrir: el nombre del Señor y las riquezas. El nombre o carácter de Dios se describe como una «torre inexpugnable». Una ciudad capturada puede refugiarse en una torre fortificada; asimismo, el justo podría correr hacia el Señor y estar a salvo por completo.

Por otra parte, los ricos imaginaban que sus bienes eran un lugar importante para estar seguros. Salomón procuró decirles a sus lectores que el dinero puede dar cierta sensación de resguardo, pero que sería un refugio falso que podría llegar a generar pereza, orgullo y destrucción. Sin embargo, las personas humildes que buscan protección plena en el carácter santo e inmutable de Dios hallarán verdadera seguridad.

Quizá en tu caso, la riqueza no sea un «cuarto de seguridad», pero podrías tender a recurrir a alguna cosa o a otra persona cuando surgen las dificultades. No obstante, todos necesitamos aprender a someternos diariamente al Señor y encontrar una torre de seguridad en el cuarto protegido de Su nombre.

“El nombre del Señor es nuestro cuarto de seguridad.”

Lectura del día: Proverbios 18:9-12

miércoles, 20 de octubre de 2010

Reflexión miércoles, 20 de octubre de 2010

Palabras apropiadas
Dennis Fisher

“… cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.” —1 Corintios 2:1

Cuando era niño, aprendí una larga palabra en inglés que me divertía pronunciar: antidisestablishmentarianism. ¡Qué bueno para destrabar la lengua! Hace poco, me ocupé de buscar el significado. El diccionario la define como «la doctrina o posición política que se opone a la separación entre iglesia y estado». La definición es casi tan difícil como la palabra en sí. Ni yo ni mis compañeros de escuela sabíamos qué quería decir, pero usar un término tan impresionante hacía que yo pareciera culto.

Cuando el apóstol Pablo enseñaba a otros, no trataba de impresionarlos. En una carta a los corintios, escribió: «… cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría» (1 Corintios 2:1). «Excelencia de palabras» traduce unos términos griegos que significan «palabras que suenan fuerte» o «lenguaje pomposo». Esto implica usar expresiones para exaltar el yo en vez de emplearlas para instruir a los demás. Pablo era un erudito brillante que expuso sobre los temas profundos de Dios que contiene la Escritura. Sin embargo, no utilizó un lenguaje ostentoso para aumentar el reconocimiento personal.

A medida que crezcamos en el conocimiento de la Palabra de Dios, sigamos el ejemplo de Pablo y cuidémonos de hacer ostentación de lo que sabemos para parecer cultos. Más bien, utilicemos palabras apropiadas que edifiquen y animen a los demás.

“Saber palabras no demuestra sabiduría, sino cómo y cuándo las usamos.”

Lectura del día: 1 Corintios 2:1-9

martes, 19 de octubre de 2010

Reflexión martes, 19 de octubre de 2010

Acaparar o ayudar
David C. McCasland

“Si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.” —Isaías 58:10

En agosto de 1914, cuando Gran Bretaña entró en la Primera Guerra Mundial, Oswald Chambers tenía 40 años, una esposa y una hija de 12 meses. Al poco tiempo, los hombres se unían al ejército a un promedio de 30.000 por día, a la gente se le pedía que le vendiera sus automóviles y sus caballos de granja al gobierno, y las listas de muertos y heridos comenzaban a aparecer día tras día en los periódicos. La nación enfrentaba incertidumbre económica y gran peligro.

Al mes de iniciada la guerra, Chambers habló del desafío espiritual que afrontaban los seguidores de Cristo: «En medio de las actuales calamidades, cuando la guerra, la devastación y las angustias invaden las naciones extranjeras del mundo, debemos cuidarnos de no encerrarnos en nuestro entorno particular e ignorar el mandato de nuestro Señor y de nuestros compatriotas de cumplir con los servicios de la oración intercesora, la hospitalidad y el cuidado de otros».

El desafío de Dios a Su pueblo resuena inmutable en todas las épocas: «si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía» (Isaías 58:10).

El temor hace que retengamos con firmeza lo que tenemos; la fe en Dios abre nuestro corazón y nuestras manos para dar a los demás. Andamos en Su luz cuando ayudamos a los demás y no acaparamos para nosotros mismos.

“A medida que el amor de Dios crece en nosotros, desborda de nuestro interior.”

Lectura del día: Isaías 58:6-12

lunes, 18 de octubre de 2010

Reflexión lunes, 18 de octubre de 2010

Andan y andan
Dave Branon

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.” —Colosenses 3:23

El conejo de Energizer no puede superar a los «Colaboradores del Servicio» de RBC. Ministerios RBC, editores de Nuestro Pan Diario, tiene un programa de ayuda voluntaria llamado así, que da oportunidad a la gente para donar sus talentos y su tiempo, y ayudar a cumplir nuestra misión de «hacer que la sabiduría bíblica, que transforma vidas, sea comprensible y accesible para todos».

Algunas de estas personas han pasado hace mucho la edad de jubilarse; sin embargo, a pesar de los dolores y de las limitaciones propias del paso de los años, asisten con regularidad y sirven alegremente en una variedad de tareas. En 2009, cumplieron 100.000 horas de servicio contando desde el inicio del programa. Siguen andando sin parar; como el famoso conejito rosa.

Su ejemplo nos recuerda que nuestra vida terrenal no tiene fecha de «vencimiento». Las Escrituras no indican una edad jubilatoria para los creyentes, pero sí dicen que hay un producto final en nuestro servicio, que no se relaciona con los años. Al describir los resultados de los esfuerzos de los «pastores y maestros», Pablo señala que el propósito es equipar «a los santos para la obra del ministerio» (Efesios 4:12). Y esta «obra del ministerio», que es la labor de todos los creyentes, puede guiar «a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios» (v. 13). Esta tarea debería mantenernos funcionando por el resto de nuestra vida.

“Joven o viejo, Dios puede utilizarte si estás dispuesto.”

Lectura del día: Efesisos 4:7-13

domingo, 17 de octubre de 2010

Reflexión domingo, 17 de octubre de 2010

Seguridad total
Jennifer Benson Schuldt

“… permaneced en mi amor.” —Juan 15:9

En un antojo, compré un globo de papel metalizado rojo en la tienda de comestibles. Llevaba escrito con letras redondeadas y sobresalientes el mensaje: «Te amo». Mientras colocaba las bolsas en mi automóvil, el hilo del globo se me deslizó entre los dedos. Allí quedé observando mientras se alejaba volando, hasta que pronto se convirtió en un simple punto rojo y, al final, solamente en un recuerdo.

Perder ese globo me hizo recordar cómo el amor a veces se desvanece en la vida. Los hijos se rebelan y se distancian; los cónyuges o los seres queridos se van; los amigos íntimos dejan de llamar.

Estoy tan agradecida de que el amor de Dios sea estable; puede sostenernos cuando este sentimiento aquí en la tierra desaparece. De hecho, es tan confiable que Jesús nos invita a permanecer en Su amor (Juan 15:9). Quiere que sepamos que está bien que nos arraiguemos en él y nos relajemos.

Podemos permanecer tiernamente abrasados por Dios siempre porque «ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir» (Romanos 8:38), ni ninguna otra cosa podrá separarnos nunca de Su amor que es por medio de Cristo. Una vez que confiamos en Jesús como Salvador, tenemos garantizado el amor de Dios perpetuamente.

¿El amor ha desaparecido de tu vida? Descansa en el afecto del Señor; Su cuidado constante mantendrá tu corazón firmemente seguro.

“Nuestra salvación está asegurada porque la Palabra de Dios es inamovible.”

Lectura del día: Romanos 8:35-39

sábado, 16 de octubre de 2010

Reflexión sábado, 16 de octubre de 2010

Vocero de Dios
Julie Ackerman Link

“Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios.” —2 Corintios 4:2

A pesar de esforzarme todo lo posible para escribir con claridad, a veces no me entienden. Me siento mal por mi fracaso y trato de mejorar mis habilidades. Sin embargo, en ocasiones, la gente saca las palabras de contexto o interpreta algo que no se asemeja en nada al sentido que se desea transmitir. Es frustrante porque no se puede controlar el uso que se hace de las palabras una vez que se han publicado.

Esto me trae a la mente una falta mucho más grave: el mal uso que se hace de las palabras del Señor. Los profetas de la época de Jeremías hacían eso. Ponían sus propias palabras en la boca de Dios y declaraban que Él había dicho cosas que ellos querían que fueran ciertas, pero que el Señor nunca había expresado. Por esa razón, Dios le dijo a Su pueblo: «No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; […] hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová» (Jeremías 23:16). Después les advirtió que Él se olvidaría de los que pervertían Sus palabras y que los echaría fuera de Su presencia (vv. 36,39).

Por otra parte, el apóstol Pablo señaló que él no usaba la Palabra de Dios para engañar (2 Corintios 4:2). Sabía lo peligroso que era predicar sus propias ideas en lugar de las del Señor. Nosotros también debemos ser cuidadosos y emplear la Palabra de Dios para Sus propósitos, no para nuestro beneficio personal.

“Debemos amoldarnos nosotros a la Biblia y no tratar de amoldar la Biblia a nosotros.”

Lectura del día: Jeremías 23:16, 30-40

viernes, 15 de octubre de 2010

Reflexión viernes, 15 de octubre de 2010

Dar a conocer
Albert Lee

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” —Romanos 5:8

Le dije a mi médico, que es agnóstico, que debería estar contento de que Dios nos haya creado. Al ver que tenía una aguja en la mano, pensé: Quizá debiera quedarme callado. Sin embargo, agregué: «Si todavía estuviéramos evolucionando, no sabrías cuál es el lugar exacto para colocar esas agujas». Entonces, él preguntó: «¿Realmente crees en Dios?». «Por supuesto —respondí—, ¿no tenemos un diseño muy complejo?». Me sentí agradecido por esta oportunidad de comenzar a testificarle del Señor a mi doctor.

En la lectura bíblica de hoy, Pablo le encarga a Timoteo que le indique a la gente cómo llegar al Salvador. Sin embargo, la expresión «que prediques la palabra» (2 Timoteo 4:2) no está dirigida sólo a los predicadores. El término predicar significa «dar a conocer». El pueblo de Dios puede hacer esto mientras comparte una taza de café o cuando está en la escuela con los amigos. En cualquier lugar y momento, y a todo el que esté necesitado y quiera escuchar, podemos dar a conocer la buena noticia de lo que Dios ha hecho por nosotros; que nos ama y que conoce nuestras aflicciones, fracasos y debilidades. Mediante la muerte y resurrección de Cristo Jesús, Dios destruyó el poder del pecado sobre nosotros. Y el Señor entrará a vivir en todos los que abran su corazón a Él.

No tengamos miedo de dar a conocer lo que Dios ha hecho por nosotros.

“Compartir el evangelio significa que una persona le da a otra la buena noticia.”

Lectura del día: 2 Timoteo 4:1-5

jueves, 14 de octubre de 2010

Reflexión jueves, 14 de octubre de 2010

Mano auxiliadora
Dennis Fisher

“Alarga su mano al pobre…” —Proverbios 31:20

En la década del 30, el jockey Johnny Longden fue embestido en mitad de una carrera. Mientras los briosos caballos se acercaban por detrás, Johnny fue empujado hacia un costado de su corcel. Al ver el aprieto en que estaba, otro jockey extendió su brazo para tratar de volver a colocar a Longden sobre la montura. Desafortunadamente, el empujón fue demasiado fuerte y el jinete voló por encima del animal hacia el otro lado. Ante esto, otro jockey que estaba cerca lo sostuvo y pudo ayudarlo a ubicarse a salvo sobre el caballo. Lo más asombroso fue que ¡Longden ganó la carrera! Un periódico lo tituló «la imposibilidad extrema». Las manos voluntariosas no sólo lo salvaron de sufrir heridas graves y de una posible muerte, sino que le permitieron obtener el primer puesto.

Como creyentes, nosotros también debemos ofrecer una mano de ayuda a los demás. En Proverbios 31, leemos sobre la mujer virtuosa que «alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso» (v. 20). Durante siglos, la compasión de esta mujer de fe ha sido un incentivo tanto para hombres como para mujeres. Ella nos ayuda a recordar que brindarnos a los demás es una virtud bíblica que todos los creyentes deben exhibir.

Hay muchos que están luchando con situaciones difíciles o que han caído al enfrentarlas, y necesitan nuestro socorro. ¿Hay alguien a tu alrededor que precisa una mano auxiliadora?

“Dios suele enviar Su ayuda mediante manos humanas.”

Lectura del día: Proverbios 31:10-20

miércoles, 13 de octubre de 2010

Reflexión miércoles, 13 de octubre de 2010

Accesibilidad
David C. McCasland

“Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” —Marcos 2:17

Cuando la gente le pregunta a Michael St. Jacques, un sacerdote franciscano, qué ropa usa, él responde: «Se llama hábito». Lleva esta túnica marrón distintiva por un motivo específico. St. Jacques le dijo a la revista Hemispheres: «Nosotros decidimos si queremos vestirla o no, y muchos hacemos un verdadero esfuerzo para usarla porque actúa como un imán. Las personas me cuentan cosas que nunca le dijeron a nadie. Algunas de ellas, completamente desconocidas, me confiesan algo que hicieron hace 30 años y preguntan si Dios puede perdonarlas». Podría decirse que Michael está vestido de «accesibilidad».

En los Evangelios, vemos que a Jesús se le acercaba todo tipo de gente dondequiera que Él iba. Lo hacían para recibir enseñanza, ayuda, sanidad, aceptación y perdón. Cuando algunos lo criticaron por juntarse con recaudadores de impuestos y con pecadores, personas que ellos consideraban indeseables, el Señor dijo: «Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Marcos 2:17).

¿Las personas nos ven como seres distantes o accesibles? Cuando llegamos al punto de estar tan concentrados en nuestros planes que no tenemos tiempo para los demás, no estamos vestidos con el espíritu de Cristo.

Cuando el Salvador vive a través de nosotros, Sus brazos extendidos invitan a la gente a abrir su corazón y a descargar su alma agobiada.

“Cristo es honrado cuando estamos disponibles para suplir las necesidades de los demás.”

Lectura del día: Marcos 2:13-17

martes, 12 de octubre de 2010

Reflexión martes, 12 de octubre de 2010

¿Por qué hay color?
David H. Roper

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” —Salmo 19:1

¿Por qué algunos árboles se tornan en un collage de marrones, rojos, anaranjados y verdes resplandecientes en el otoño? En verano, las plantas son verdes porque la clorofila, un pigmento de ese color que poseen las hojas, absorbe la luz roja y azul que emite el sol. A nuestra vista, esa luz que reflejan las hojas se ve verde.

Como la clorofila es una sustancia inestable y los rayos brillantes del sol hacen que se descomponga de inmediato, las plantas deben sintetizarla y regenerarla continuamente. No obstante, los días más cortos y las noches frescas del otoño interfieren en este proceso. A medida que la clorofila se degrada, el color verde de las hojas comienza a disminuir. Algunos árboles se visten de amarillo intenso por esa degradación. En otros casos, la acción del azúcar en las hojas genera un pigmento rojo que hace que se vuelvan marrones, púrpura y rojo brillante, a medida que disminuye la clorofila.

Pero ¿por qué existe el color? Al parecer, no tiene ningún propósito práctico, o al menos, ningún científico ha podido determinarlo con precisión. ¿Y por qué tenemos células fotosensibles en los ojos que nos permiten ver los colores?

Yo creo firmemente que la bondad de Dios es el tema de Su creación. «Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras» (Salmo 145:9). Él coloreó el mundo para que disfrutemos como los niños. El Señor es así… ya lo sabes.

“La gloria de Dios brilla a través de Su creación.”

Lectura del día: Salmo 19:1-6

lunes, 11 de octubre de 2010

Reflexión lunes, 11 de octubre de 2010

Recordatorio visible
Joe Stowell

“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” —Colosenses 3:2

¿Cuál es la primera imagen que ves al encender tu computadora? Tal vez sea un retrato de la familia, una fotografía especial de las vacaciones o, quizá, tu deportista profesional favorito.

¿Y si fuera la obra de un artista que represente a Jesús? Una vez, un hombre me escribió sobre su larga batalla contra la pornografía, un ciclo desalentador con épocas de éxito seguidas de nuevas incursiones aplastantes en un mundo informático de lujuria vacía. Al final, descubrió que colocar un recordatorio visible de Jesús en un extremo de la pantalla de su ordenador lo ayudó a conseguir una victoria permanente. Ese recordatorio constante de Aquel que lo había liberado hizo que los ofensivos sitios de la web perdieran atractivo. El hombre no estaba valiéndose de un amuleto para la buena suerte mediante un programa de computación, sino que utilizaba un simple recordatorio de la enseñanza de Colosenses 3, donde Pablo dijo: «Haced morir, […] fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia…» (v. 5).

Cuando miramos a Jesús, Él se convierte en un poderoso recordatorio de que nuestra antigua vida ha muerto y que ahora «está escondida con Cristo en Dios» (v. 3). Ya sea que se trate de un versículo pegado en el tablero de mando de tu automóvil o de una foto en tu computadora, escoge un método tangible de elevar tus pensamientos a la presencia del Señor.

“La mejor manera de estar lejos del pecado es que Jesús esté entre tú y la tentación.”

Lectura del día: Colosenses 3:1-10

domingo, 10 de octubre de 2010

Reflexión domingo, 10 de octubre de 2010

Popularidad
C. P. Hia

“Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.” —Juan 6:66

La popularidad no es constante. Sólo pregúntale a un político. Muchos de ellos miran las encuestas para saber cómo evalúan los electores sus políticas. Quizá comienzan con un alto porcentaje, pero luego, este disminuye sin parar durante el período de gobierno.

Jesús también experimentó una drástica pérdida de popularidad. Había alcanzado su pico después de la alimentación de los 5.000 (Juan 6:14-15), y cayó en picada cuando les dijo a Sus oyentes que había «descendido del cielo» (v. 38). La reacción de la gente ante Su asombrosa declaración fue, en esencia: «¿Quién se cree que es este tipo?» (ver v. 41).

La popularidad de Jesús siguió cayendo cuando explicó que podían considerarlo pan espiritual (vv. 51-52). Perplejos ante lo que habían oído, dijeron: «Esta enseñanza es muy difícil; ¿quién puede aceptarla?» (v. 60 NVI). Como resultado, muchos lo abandonaron.

Las multitudes seguían a Jesús en forma condicional. Sólo estaban felices cuando el Señor suplía las necesidades de ellos o les daba lo que querían. Cuando les pidió que se comprometieran, se negaron rotundamente.

La pregunta de Jesús a Sus discípulos fue: «¿Queréis acaso iros también vosotros?» (v. 67). Pedro respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (v. 68). Al igual que Pedro, ¿decidirás ignorar el concepto que el mundo tiene de Jesús y lo seguirás todos los días?

“La consagración a Cristo es un desafío que se nos hace a diario.”

Lectura del día: Juan 6:60-69

sábado, 9 de octubre de 2010

Reflexión sábado, 9 de octubre de 2010

Blanco perfecto
Joe Stowell

“Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad…” —Salmo 86:11

Si no tenemos cuidado, podemos llegar a asemejarnos al hombre que se jactaba de ser un experto arquero. El secreto de su éxito era que, después de lanzar su flecha al costado de un granero, pintaba un blanco alrededor de ella.

Es fácil vivir haciendo lo que queremos y pensando que nuestros caminos e instintos están bien dirigidos, cuando en realidad nuestros tiros al blanco de la vida son totalmente desviados. Proverbios 14:12 dice: «Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte».

A veces, puede parecer que está bien buscar venganza, acaparar dinero, procurar placer o gritarles a los que nos gritan. Sin embargo, los métodos de Dios son distintos a los nuestros. Para el Señor, constituyen un blanco perfecto acciones tales como perdonar a quienes nos dañan, dar generosamente a los necesitados, vivir para agradarle a Él en lugar de a nosotros mismos y poner la otra mejilla. Esta debe ser nuestra oración: «Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad» (Salmo 86:11). Luego debemos apuntar a proceder como Él en todo lo que hacemos y decimos.

Pero todos necesitamos ayuda para apuntar al blanco correcto. Gracias a Dios, ese blanco ya está dibujado con las pinceladas de la verdad divina revelada en Su Palabra. Cuando apuntemos nuestra vida hacia la Palabra de Dios, descubriremos que Sus caminos dan justo en el blanco… ¡siempre!

“Los caminos de Dios son nuestro blanco para la vida.”

Lectura del día: Salmo 86

viernes, 8 de octubre de 2010

Reflexión viernes, 8 de octubre de 2010

Imagina
Dave Branon

“No se turbe vuestro corazón.” —Juan 14:1

Los jóvenes de nuestra iglesia hicieron lo que pudieron para «representar el cielo». Era la época del banquete de primavera, y los creativos adolescentes usaron luces, espuma de poliestireno y otros materiales para convertir el salón en lo más parecido a su idea de cómo es el cielo.

El tema del banquete era «Sólo puedo imaginar», título de una canción de MercyMe. Nuestra hija Melissa ayudaba a transformar la iglesia. Cuando fui a ver cómo les iba a estos jóvenes, ella estaba trepada en las vigas colgando estrellas. La noche del banquete, mi esposa y yo pudimos escuchar a una de sus amigas que cantaba esa canción lema mientras todos nosotros pensábamos en aquel lugar lejano llamado cielo.

Desde luego que nunca nos habríamos imaginado que, sólo seis semanas más tarde, Melissa entraría al cielo verdadero. Lo imaginado se haría realidad.

Jesús nos habló del cielo con el propósito de tranquilizar nuestro corazón. Dijo: «No se turbe vuestro corazón […]. En la casa de mi Padre muchas moradas hay […]; voy, pues, a preparar lugar para vosotros» (Juan 14:1-2).

El cielo es un lugar preparado para corazones también preparados; un sitio de belleza, esplendor y majestad inimaginables. Allí Dios cuida a nuestros seres queridos creyentes y, un día, también nos cuidará a nosotros. ¡Imagina el cielo y regocíjate!

“Jesús está preparando un lugar para nosotros y preparándonos a nosotros para ese lugar.”

Lectura del día: Juan 14:1-6

jueves, 7 de octubre de 2010

Reflexión jueves, 7 de octubre de 2010

Toma mi mano
Anne Cetas

“… no temas ni te intimides.” —Deuteronomio 31:8

Un día, mientras iba detrás de una joven familia hasta un faro, las altas olas del lago Michigan golpeaban contra el muelle. Alcancé a escuchar lo que la niña le dijo al padre: «Papá, por favor, camina a mi lado y tómame de la mano mientras vamos por esta parte que me da miedo».

A veces, a nosotros la vida también puede atemorizarnos: la pérdida de seres queridos, las dificultades financieras, los problemas de salud. Al acarrear estas pesadas cargas y preocupaciones, anhelamos que una mano fuerte tome la nuestra, y nos sostenga firmes y seguros.

Cuando Josué asumió el liderazgo de Israel, Moisés le recordó que Dios lo ayudaría en los momentos difíciles. Si surgían complicaciones, Josué debía acordarse de confiar en Dios y en Sus promesas. Moisés dijo: «Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides» (Deuteronomio 31:8).

Isaías 41:13 nos anima con estas palabras dichas por Dios: «Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo». Cuando la vida se vuelve escabrosa, el Señor está con nosotros y podemos tomarnos de Su mano poderosa.

Una canción de Lowell Alexander nos recuerda que en medio de las altas montañas, los grandes desiertos y los valles profundos, debemos recordar que Jesús estará siempre a nuestro lado. Él nos tomará de la mano en esos lugares que nos dan miedo.

“Los miedos se desvanecen a la luz de la presencia de Dios.”

Lectura del día: Deuteronomio 31:1-8

miércoles, 6 de octubre de 2010

Reflexión miércoles, 6 de octubre de 2010

Ruta de la redención
Dennis Fisher

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, […] se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo…” —Filipenses 2:5-7

En su libro El primer hombre, James Hansen relata el viaje de Neil Armstrong a la luna. El escritor explica que a cada astronauta se le pidió que completara un informe después de concluir el vuelo. Ese informe enumeraba cómo habían viajado desde Houston, en Texas; a Cabo Kennedy, en Florida; a la luna; al Océano Pacífico; a Hawai; y regresado a Houston. ¡Qué lista de destinos!

Hay otro itinerario que supera cualquier viaje que se haya hecho jamás. Imagina esta ruta de nuestro Salvador Jesucristo: lugar de origen, los lugares celestiales; destino inicial, Belén; modalidad de transporte, nacimiento virginal; objetivo del viaje, la redención de los pecadores; destino de regreso, la diestra del Padre.

Filipenses 2:5-11 describe con elocuencia la venida de Cristo a la tierra a redimirnos. Un comentarista bíblico considera que este pasaje es un himno de alabanza a la gloria del Siervo sufriente que llegó a ser exaltado por Su obediencia: «… Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, […] se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte…» (vv. 5-9).

¡La extraordinaria ruta de la redención de nuestro Señor debería llenar nuestro corazón de gratitud y alabanza!

“Dios se introdujo en la historia humana para ofrecernos el regalo de la vida eterna.”

Lectura del día: Filipenses 2:1-11

martes, 5 de octubre de 2010

Reflexión martes, 5 de octubre de 2010

La ayuda adecuada
Bill Crowder

“En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. […] mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.” —Salmo 18:6

Hace poco, en un programa de radio, el conductor hablaba con un experto en «manejo de la crisis» sobre cómo puede una celebridad recuperarse de un desastre en las relaciones públicas. Ese especialista dijo que una de las claves es forjar relaciones de apoyo sólidas que puedan ayudar a la estrella a recuperar su imagen. En otras palabras, cuando uno está en problemas, es vital conseguir la ayuda apropiada.

Es un consejo sabio, ya que la esencia del manejo de las crisis consiste en reconocer que no podemos hacer todas las cosas solos. Algunos desafíos son demasiado grandes, algunas montañas demasiado altas. Cuando atravesemos épocas de crisis, es fundamental que recibamos ayuda. Por esta razón, nos consuela saber que tenemos al mayor aliado que existe.

El rey David conocía bien a ese aliado. En el Salmo 18:6, declaró: «En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos». En nuestros momentos de necesidad, no hay mayor ayuda que Dios. Sólo Él puede sostenernos al atravesar las pruebas y las crisis de la vida; además, nos dio Su palabra de que nunca nos dejará ni nos abandonará (Hebreos 13:5).

Cuando una crisis golpea, no debemos enfrentarla solos. Tenemos la ayuda adecuada. Podemos confiar en que el Señor es el mejor aliado que conoceremos. Apóyate en Él.

“Nuestra mayor esperanza aquí abajo es recibir ayuda de Dios desde lo alto.”

Lectura del día: Salmo 18:6-13

lunes, 4 de octubre de 2010

Reflexión lunes, 4 de octubre de 2010

¿Mucho que hacer?
Julie Ackerman Link

"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." —Mateo 11:28

Las personas que tratan de ser simpáticas a veces preguntan: «¿Siempre con mucho que hacer?». La pregunta parece inocente, pero para mí transmite un mensaje sutil. En el fondo, constituye una prueba del valor personal. Si no puedo recitar una lista de cosas que tengo que hacer, siento como si estuviera admitiendo que no valgo demasiado.

Pero ¿Dios determina nuestro valor por lo ocupados que estamos? ¿Calcula nuestra estima por la cantidad de cosas que logramos? ¿Nos recompensa por vivir al borde del agotamiento y descuidar nuestra vida?

Uno de los primeros versículos que aprendí cuando era niña fue Mateo 11:28: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar». En aquella época, no tenía mucho sentido para mí porque no entendía qué significaba el cansancio. Pero ahora que soy más grande, me siento tentada a mantener el ritmo de este mundo para no quedarme atrás.

Sin embargo los seguidores de Cristo no tienen por qué vivir así, ya que Él no sólo nos libertó de la esclavitud del pecado, sino también de la tiranía de tener que demostrar cuánto valemos.

Alcanzar muchos logros para Dios puede hacernos sentir importantes, pero lo que realmente nos hace valiosos para Él es lo que le permitimos llevar a cabo en nosotros: hacernos conforme a la imagen de Su Hijo (Romanos 8:28-30).

"Nuestro valor no depende de lo que hacemos para Dios, sino de lo que Él ha hecho en nosotros."

Lectura del día: Mateo 11:25-30

domingo, 3 de octubre de 2010

Reflexión domingo, 3 de octubre de 2010

Celebración conjunta
David C. McCasland

“… todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.” —1 Corintios 11:26

Muchas iglesias celebran el primer domingo de octubre como el Domingo de Comunión Mundial. Es una ocasión para conmemorar la Cena del Señor teniendo especialmente presentes a los hermanos en Cristo de todo el mundo. Este día, en el cual estamos en comunión con todos los creyentes, se ha convertido en algo muy significativo para mí.

No obstante, hace unos años, en esta fecha me encontraba en un aeropuerto, a punto de emprender un largo vuelo, y sin la oportunidad de asistir a una iglesia. Sentado solo, leí los relatos de los Evangelios sobre la última cena y los pasajes que describen el arresto y la crucifixión de Jesús. Después, en 1 Corintios 11:23-26, medité en las palabras que suelen leerse en las reuniones de adoración: «… el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan…» (v. 23). Con unos elementos sencillos que representan el pan y la copa, conmemoré la muerte del Señor por nosotros, sintiéndome muy cerca de aquellos seguidores de Cristo en muchos lugares donde no pueden reunirse para adorar con otros o se les prohíbe hacerlo.

No importa dónde te encuentres ni qué circunstancias estés atravesando, quiera Dios que halles gozo y fortaleza al recordar el sacrificio del Señor en la cruz. «Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga» (v. 26).

“Recordar a Cristo juntos trae fortaleza y gozo.”

Lectura del día: 1 Coritios 11:23-26

sábado, 2 de octubre de 2010

Reflexión sábado, 2 de octubre de 2010

Aplicaciones
Dave Branon

“Aplica tu corazón a la enseñanza, y tus oídos a las palabras de sabiduría.” —Proverbios 23:12

¿Recuerdas cuando los teléfonos sólo se usaban para hacer o recibir llamadas? Con la llegada de los teléfonos inteligentes, lo que antes era una manera de hablar con alguien se ha convertido en un depósito de información. Si le añades las aplicaciones de los teléfonos celulares, puedes leer informes deportivos, entretenerte con juegos, planear viajes, buscar un apartamento… o cualquiera de las más de 100.000 tareas disponibles mediante esos programas de computación.

Es bastante asombroso, pero estos servicios telefónicos no son nada comparados con la clase de «aplicaciones» que nos dan las Escrituras: notas directas de parte de Dios que nos dicen cómo aplicar la verdad de Su Palabra a todas las áreas de la vida.

Por ejemplo, tomemos Filipenses 2: las aplicaciones de la unidad (2:2), de la humildad (2:3), de no murmurar (2:14), de resplandecer como luces (2:15). Observa también las aplicaciones de Efesios 5: de imitar a Dios (5:1), de andar en amor (5:2), de la pureza (5:3), de la lengua (5:4). ¿Y qué podemos decir del libro de Proverbios? Abunda en ejemplos.

No tienes que esperar que alguien ofrezca todo esto en Internet. Simplemente, abre la Biblia y mira las cientos de formas de aplicar las Escrituras en tu vida. ¿Tienes preguntas sobre la vida cristiana? Investiga la Palabra de Dios. Las respuestas están allí aguardando que las descubras.

“La Biblia contiene tesoros de sabiduría para ti: ¡léela y aplícala!”

Lectura del día: Efesios 5:1-7

viernes, 1 de octubre de 2010

Reflexión viernes, 1 de octubre de 2010

Discipulado básico
Marvin Williams

“Y [Jesús] estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar.” —Marcos 3:14

Como no soy la clase de hombre «arregla todo», hace poco tuve que llamar a un amigo que es sumamente habilidoso, para hacer algunas reparaciones en mi casa. Cuando llegó, le entregué la lista que había preparado, pero, para sorpresa mía, ¡me dijo que yo mismo haría los arreglos! Me mostró cómo hacerlos, me dio instrucciones mientras los hacía y se quedó a mi lado. Seguí su ejemplo y reparé todo con éxito. Este proceder se asemeja a lo que Jesús hizo cuando llamó a Sus primeros discípulos.

Cuando el Señor convocó a aquellos hombres para que lo siguieran, quería que estuviesen con Él y deseaba enseñarles sobre la buena noticia del reino de Dios (Marcos 1:14,39; 6:12). La primera tarea exigía estar bajo la supervisión directa de Jesús: aprender Sus palabras, interpretar las Escrituras y observar Su comportamiento. Para la segunda labor, Jesús los envió a predicar (Marcos 3:14-15): decir lo que Él había dicho y hacer lo que había hecho. Mientras llevaban a cabo esos trabajos, tenían que depender del Señor.

En la actualidad, Jesús sigue llamando a Sus seguidores a implementar este simple, pero poderoso proceso de discipulado: estar con Él, seguir Sus instrucciones y poner en práctica el ejemplo que dio. ¿Eres tú uno de aquellos que dependen de Él mientras le sigues hoy?

“El discipulado se basa en la relación y en la experiencia.”

Lectura del día: Marcos 3:13-19