lunes, 30 de junio de 2008

Reflexión Lunes, 30 de junio de 2008


La fiebre de Lassa


"Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por Él seremos salvos de la ira." -- Romanos 5:9
Cuando Lily Pinneo, una enfermera misionera, estaba en el África Occidental, contrajo una enfermedad mortal llamada la fiebre de Lassa. Después de trasladar a Lily por avión a Nueva York para tratamiento médico, su temperatura se elevó a 42ºC. Para reducir la fiebre, los doctores la envolvieron en hielo y la alimentaron por vía intravenosa. La fiebre disminuyó. Después de nueve semanas, había perdido 28 libras (casi 13 kilos) y la mayor parte de su cabello. Pero, de alguna manera, sobrevivió.

En un laboratorio, el Dr. Casals aisló con mucho cuidado y analizó el virus de Lassa. Pero él también se infectó debido a que quedó expuesto a la enfermedad. En esa época, no se conocía tratamiento alguno que fuera efectivo. Afortunadamente, la enfermera Pinneo estaba convaleciendo y había creado anticuerpos a la aterradora enfermedad. Ella donó plasma sanguíneo para el Dr. Casals y él también se recuperó. La sangre de ella le salvó la vida.

Todos nosotros estamos infectados con la fatal enfermedad del pecado (Romanos 6:23). Sólo hay una cura. Ésta radica en el poder limpiador de la sangre derramada de Jesucristo. Pablo escribió: «Pues mucho más, estando ya justificados en Su sangre, por Él seremos salvos de la ira» (Romanos 5:9). La ira justa de Dios contra la transgresión ha quedado totalmente aplacada por medio de la muerte de Jesús en nuestro lugar. Todo lo que necesitamos es arrepentirnos, reconocerle como nuestro Salvador y recibir la cura espiritual para el pecado. ¿Has tomado esa decisión?

"El precio de nuestra libertad del pecado fue pagado con la sangre de Jesús."
Lectura del día: Romanos 3:19-26

domingo, 29 de junio de 2008

Reflexión Domingo, 29 de junio de 2008


Confesiones verdaderas

"He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre." -- Salmo 51:5
Me encanta el coco. ¡Siempre me ha encantado! Así que, después de un día agotador en el segundo grado, encontré una bolsa de coco rayado en el aparador y me la devoré toda. Cuando más tarde mi madre entró en la cocina para hornear -ya puede imaginar el qué: una torta de coco-, escuché: «¿Quién se comió el coco? »

Yo sabía que estaba en apuros, pero mi plan de escape era sencillo -una mentira rápida y fácil: «¡Yo no fui!»

Ella siguió con su interrogatorio con mis hermanas, pero después de que ellas lo negaron, todos escuchamos esas palabras que nos eran tan familiares: «¡Esperen a que su papá venga a casa!» Mi plan de encubrimiento estaba condenado al fracaso, y más tarde esa noche confesé.

Nadie me había enseñado a mentir. Tal y como lo admite el salmista David, «en maldad he sido formado» (Salmo 51:5). Pero en medio de su pecado, David supo a dónde ir -al Dios de abundante misericordia que nos limpiará de nuestro pecado (vv. 1-2).

Cuando reconocemos la continua realidad del pecado en nuestras vidas, se nos recuerda nuestra continua necesidad de la presencia de Dios y el poder de Su Palabra para mantenernos a salvo y espiritualmente cuerdos. Él está esperando que confesemos nuestras faltas y aceptemos el perdón y la limpieza que siempre está dispuesto a ofrecernos.

Recuerda, ¡una zambullida refrescante en la misericordia de Dios te espera al otro lado del pecado confesado!

"Admite tu pecado y experimenta el gozo de la confesión."
Lectura del día: Salmo 51:1-13

sábado, 28 de junio de 2008

Reflexión Sábado, 28 de junio de 2008


Cristianos amateur

"Porque el amor de Cristo nos constriñe." -- 2 Corintios 5:14
A lo largo de los años se ha redefinido la palabra amateur y ésta ha perdido el lustre de su significado original. La palabra en castellano proviene de la palabra latina amore que significa «amar». Un amateur es alguien que hace algo simplemente por amor a ello.

En la manera de pensar de hoy, recibir un pago por hacer algo nos lleva a una categoría «más elevada» -la de un profesional. El razonamiento es que, si alguien está dispuesto a pagar por nuestro servicio, debemos ser realmente buenos. Por lo tanto, se considera que un amateur tiene menos habilidad o talento.

Sin embargo, al leer la Biblia, veo una jerarquía diferente de valores. Durante el tiempo de Jesús, los profesionales religiosos estaban usando su posición para ganar poder y prestigio para ellos mismos, no para servir al pueblo. Jesús no eligió a los que eran sabios, poderosos, o nobles según los estándares humanos (1 Corintios 1:26). Buscó a los que estaban dispuestos a seguirle y a ser entrenados para el servicio en amor.

En el mundo de hoy, el escenario es muy parecido. Dios sigue buscando «amateurs», que sirvan al Señor por puro amor a ello. Que nuestro amor por Jesús nos obligue a proclamar, tal y como los discípulos y los apóstoles lo hicieron antes que nosotros, el amor de Dios por el mundo siguiendo el ejemplo de amar y servir a los demás.

"Una prueba de nuestro amor por Dios es nuestro amor por nuestro prójimo."
Lectura del día: 1 Corintios 1:18-31

viernes, 27 de junio de 2008

Reflexión Viernes, 27 de junio de 2008


La meta más grande de Dios

"Respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí." -- 2 Corintios 12:8
Tengo un amigo no casado que ora fervientemente a Dios para que le disminuya o incluso le elimine el impulso sexual. Esto le es causa de tentación constante. De la manera más amable que puedo, le digo que dudo que Dios conteste a su oración de la manera que él quiere. Lo más probable es que él tenga que aprender la fidelidad como todo el mundo, dependiendo de la disciplina, de su comunidad y de sus constantes declaraciones de dependencia.

Por cualquiera que sea la razón, Dios ha permitido que este mundo quebrantado soporte su condición de caído por mucho tiempo. Dios parece valorar el carácter más que nuestra comodidad, y a menudo usa los mismos elementos que nos causan la mayor incomodidad como Sus herramientas para formar dicho carácter. Esto fue cierto en la vida del apóstol Pablo, quien oró infructuosamente para que su misterioso «aguijón en la carne» fuera eliminado (2 Corintios 12:8).

En mi propia vida, estoy tratando de mantenerme abierto a nuevas realidades, sin culpar a Dios cuando mis expectativas no quedan satisfechas, sino confiando en que Él me guiará a través de mis errores hacia la renovación y el crecimiento. Quiero aprender cómo confiar en que «el Padre sabe más» en cuanto a cómo funciona este mundo. Veo que la manera en que puede que yo quiera que Dios actúe no logra los resultados que yo podría esperar.

Cuando Dios envió a Su propio Hijo -sin pecado, lleno de gracia y sanidad- nosotros le matamos. Dios mismo permite lo que preferiría que no sucediera, a fin de alcanzar una meta mayor.

"Dios usa nuestras dificultades para desarrollar la semejanza de Su Hijo en nosotros."
Lectura del día: 2 Corintios 12:7-10

jueves, 26 de junio de 2008

Reflexión Jueves, 26 de junio de 2008


Una Excepción

"¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye." -- Juan 8:46-47
¿Existe alguna persona perfecta viva hoy? No según el psiquiatra de la Universidad de Harvard, Jerome Groopman. En su fascinante libro How Doctors Think (Cómo piensan los doctores), él expresa su acuerdo con las profundas verdades que se encuentran en la Biblia. Escribe: «Todo tiene defectos, en algún momento, ya sea de obra o pensamiento, desde Abraham, pasando por Moisés, hasta los apóstoles».

Pero, ¿qué acerca de Jesucristo? Él desafió a Sus oyentes en cuanto a Sí mismo: «¿Quién de vosotros Me redarguye de pecado?» (Juan 8:46). El veredicto de los discípulos, después de haber tenido oportunidad de escudriñar Su vida al menos durante tres años, es que Él era sin pecado (1 Pedro 2:22; 1 Juan 3:50).

¿Acaso Jesús fue un milagro moral, la única Persona sin pecado en toda la procesión de humanos pecaminosos? Sí, Él fue la excepción intachable a esta observación del apóstol Pablo: «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:23). ¡Y esa palabra, todos, nos incluye tanto a ti como a mí!

Debido a que toda la humanidad ha pecado, podemos regocijarnos de que Jesús -Él y sólo Él- estaba calificado para ser el Sacrificio sin mancha que necesitábamos.

Demos gracias por Jesucristo, quien llevó nuestros pecados sin tener pecado alguno -¡la única excepción!

"Sólo Jesús, el sacrificio perfecto, puede declarar perfectas a personas culpables."
Lectura del día: Isaías 53:4-12

miércoles, 25 de junio de 2008

Reflexión Miércoles, 25 de junio de 2008


En cualquier momento, en cualquier lugar

"Porque por medio de Él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre." -- Efesios 2:18
Cuando Mike Marolt se encuentra fuera de la ciudad, entra a su computadora y sus archivos en su oficina por conexión remota. En un reciente viaje al extranjero, Marolt contestaba correos electrónicos y se mantenía en contacto con sus clientes usando su computadora portátil por medio de una conexión telefónica por satélite. Sin embargo, esta vez estaba sentado en una tienda de campaña en un campamento de base a 6 mil metros junto al Monte Everest. En estos días, ni siquiera eso nos sorprende porque nos hemos acostumbrado a la tecnología que ofrece acceso al resto del mundo en cualquier momento, en cualquier lugar.

También podemos desarrollar fácilmente una falta similar de asombro hacia la oración. ¿Hablar con Dios? «Por supuesto». No tenemos que esperar en línea, entrar en un edificio, o usar ropas elegantes. Podemos verter nuestros corazones delante de Dios en cualquier momento, en cualquier lugar. Es fácil perder el sentido de la maravilla de ello porque se ha vuelto algo muy familiar.

Pablo siempre parecía maravillarse ante la puerta abierta para entrar en la presencia de Dios. «En Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo» escribió. «Porque por medio de Él . . . tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre» (Efesios 2:13, 18).

La puerta está abierta para todos. Dios les da la bienvenida a todos los que vienen por fe. Por medio de Cristo podemos entrar en Su presencia -en cualquier momento, en cualquier lugar. ¡Asombroso!

"No hay lugar ni momento en el que no podamos orar."
Lectura del día: Efesios 2:11-19

martes, 24 de junio de 2008

Reflexión Martes, 24 de junio de 2008

Montaña de fuego
"Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis." -- Mateo 24:44
Elevándose a 2.900 metros sobre la selva tropical en Java, al sur de Indonesia, el Monte Merapi (la Montaña de Fuego) es uno de los volcanes más peligrosos del mundo.

Cuando la Montaña de Fuego dio señales de actividad renovada, las autoridades trataron de evacuar a los lugareños. Luego, el 13 de mayo del 2006, el Merapi arrojó una columna de humo gris de azufre que se parecía a un rebaño de ovejas que salían del cráter. Sorprendentemente, los aldeanos ignoraron las señales y regresaron a cuidar de su ganado, olvidando aparentemente que en 1994 el Merapi había matado a 60 personas. Es nuestra tendencia humana a ignorar las señales.

Cuando Jesús salió del templo en Jerusalén por última vez, Sus discípulos le preguntaron cuáles serían las señales de Su retorno a la tierra (Mateo 24:3). Él les dijo que estuvieran atentos a muchas cosas, pero les advirtió que aún así las personas no estarían preparadas.

El apóstol Pedro nos dijo que en los últimos días habría burlones que dirían lo siguiente acerca del retorno de Jesús: «Dónde está la promesa de Su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación» (2 Pedro 3:4).

Hoy en día hay burlones entre nosotros, tal y como lo advirtió Pedro. ¿Eres tú uno de ellos? ¿O estás listo para el retorno del Señor Jesús? Ignorar estas señales es aún más peligroso que vivir a la sombra de la Montaña de Fuego.

"Ignorar la Biblia es invitar al desastre."
Lectura del día: Mateo 24:36-44

domingo, 22 de junio de 2008

Reflexión Lunes, 23 de junio de 2008


Totalmente sin adolescentes

"Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa." -- Salmo 128:3
Durante 18 años, nuestro hogar se vio bendecido con la presencia de adolescentes. Pero ahora que nuestro hijo menor ya tiene más de 20 años, mi esposa y yo nos hemos quedado totalmente sin adolescentes.

Esos años estuvieron tan llenos de desafíos y demandas que algunas veces nuestras fuerzas quedaban agotadas y todas nuestras reservas mentales y emocionales se desvanecían. A lo largo del camino, navegamos por las encrespadas aguas de la súbita muerte de uno de nuestros cuatro hijos adolescentes. También disfrutamos las emociones del éxito y luchamos a través de la agitación de la rebelión. Al mirar atrás en nuestra experiencia de la crianza de hijos, encontramos que aprendimos algunas lecciones valiosas:

- Algunos adolescentes siguen la vida caminando en línea recta, mientras que otros serpentean a lo largo del sendero de la vida. lo mejor es «zigzaguear» con ellos con amor y valentía.

- Todos los adolescentes necesitan amor incondicional porque viven en un mundo condicional.

- El amor por la Palabra de Dios es vital para transmitir exitosamente la fe de una generación a la otra.

- Los adolescentes necesitan desarrollar una relación con Cristo que se base no en reglas sino en un profundo amor por Jesús.

¿Quiénes son los jóvenes que Dios ha colocado en tu vida? Cualquiera que sea la edad de ellos, ámales incondicionalmente. Ayúdales a aprender a amar la Palabra de Dios. Muéstrales cómo tener un profundo amor por Jesús. ¡Y aguanta!

"No pases simplemente tiempo con tus hijos; inviértelo en ellos."
Lectura del día: Salmo 128

sábado, 21 de junio de 2008

Reflexión Domingo, 22 de junio de 2008


Sin negar

"Haced todo sin murmuraciones y contiendas." -- Filipenses 2:14
Durante mi primera semana en el seminario bíblico, tuvimos varios días de orientación en los que se nos dio un libro de reglas para estudiar. Varios días después, durante una reunión para tratar dichas reglas, un estudiante se levantó y preguntó: «¿Qué es 'no negar'? ¿y por qué está prohibido?»

Se refería a una declaración en el libro de reglas que él había leído mal. En vez de «negar» decía «renegar» -quejarse o refunfuñar.

Una regla prohibiendo renegar es perfectamente comprensible. El cáncer de un espíritu de queja puede minar la salud espiritual y emocional de una persona y puede infectar a todo un grupo. Esto puede dar como resultado el descontento, la frustración e incluso la rebelión.

Moisés escuchó al pueblo de Dios renegar tan sólo a tres días de haber comenzado a guiarlo de la esclavitud a la libertad (Éxodo 15:24). Siglos después, Samuel sintió el peso de las quejas cuando buscó representar a Dios ante su generación
(1 Samuel 8:4-9).

Un espíritu de queja también puede destruir la efectividad de una iglesia. Pablo le escribió a la iglesia en Filipos: «Haced todo sin murmuraciones y contiendas» (Filipenses 2:14).

Tenemos que evitar un espíritu de queja cuando servimos a Cristo. En vez de ello, ¡regocijémonos y agradezcámosle a Dios por todo lo que ha hecho! No se permite renegar.

"Cuando sientas ganas de renegar, comienza a contar tus bendiciones."
Lectura del día: Filipenses 2:12-18

viernes, 20 de junio de 2008

Reflexión Sábado, 21 de junio de 2008


Canto de aves

"Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmo." -- Salmo 98:4
¿Por qué cantan las aves? Las aves cantan «porque pueden y porque deben», dice David Rothenberg, profesor en el Instituto de Tecnología de Nueva Jersey. «Los cantos se usan para atraer parejas y defender territorios, pero la forma supera a la función. La naturaleza está llena de belleza y de música».

Las aves cantan porque tienen una siringe en lugar de una laringe. La siringe es la laringe de las aves, un órgano que se encuentra dentro del pecho de estos animales y que está diseñado de una manera única para el canto. Esa, al menos, es la explicación natural para el don que tienen las aves.

Pero otra vez me pregunto, ¿por qué cantan las aves? Porque su Creador puso un canto en sus corazones. Cada ave es «una musa elevada y santa en el cielo», dijo John Donne, creada para elevar nuestros corazones hacia nuestro Creador. Nos recuerdan que Él nos ha dado un canto para que podamos elevarle alabanzas a Él.

Así que, cuando escuches a los pequeños himnarios alados
de Dios cantar con todo el corazón -las aves-, acuérdate de levantar tu propio canto de salvación. Levanta la voz -sea armoniosa, ronca o desafinada- y únete a ellos en alabanza a nuestro Creador, Redentor y Señor.

Las aves del cielo «cantan entre las ramas», observa el poeta de Israel. «[Por tanto] A Jehová cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmo mientras viva» (Salmo 104:12, 33).

"Toda la creación canta la alabanza a Dios."
Lectura del día: Salmo 104:24-35

Reflexión Viernes, 20 de junio de 2008


Pueblo fantasma


"¿Qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que... sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y  con toda tu alma?" -- Deuteronomio 10:12

El trabajo en una veta de oro que comenzó en los años 70 hizo de Boa Vista, Brasil, una ciudad en auge situada al borde de uno de los campos auríferos más ricos del mundo. Eso cambió cuando se clausuraron las minas de oro. Los funcionarios del gobierno dijeron que los mineros estaban destruyendo el bosque pluvial, vertiendo mercurio en los ríos, y trayendo armas y enfermedades que mataban a miles de lugareños. Hoy en día, Boa Vista es un «pueblo de almas perdidas y aventureros frustrados demasiado pobres para regresar a sus sombríos inicios».

Tal era el panorama del pueblo de Dios exiliado en Babilonia. Todo lo que tenían eran recuerdos de los días cuando el favor de Dios estaba con ellos. Jerusalén estaba en ruinas porque un pueblo bendecido había estado explotando a los débiles, sin ocuparse de la tierra que les había sido encomendada (2 Crónicas 36:19-21), y adorando a Dios mecánicamente. El profeta Nehemías confesó: «En extremo nos hemos corrompido contra Ti, y no hemos guardado los mandamientos» (Nehemías 1:7).

Dios amaba demasiado a Su pueblo como para dejarles continuar haciéndose daño a sí mismo y a los demás. Al permitir que éste «hiciera tiempo» en Babilonia, les ayudó a ver lo que puede suceder cuando un pueblo bendecido queda atrapado en una vida que saca a Dios de su perspectiva. ¡Él hará lo que sea necesario para ayudarnos a que también veamos eso!

"Dios nos da bendiciones para que podamos darle la gloria a Él."
Lectura del día: Nehemías 1:4-11

miércoles, 18 de junio de 2008

Reflexión Jueves, 19 de junio de 2008

El 19 de junio
"Y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia." -- Romanos 6:18
El 19 de junio de 1865, más de dos años después que el Presidente Lincoln hubiera firmado la Proclamación de Emancipación, el General Gordon Granger cabalgó hasta Galveston, Texas, y leyó la Orden General Número 3: «Se le informa al pueblo de Texas que, de acuerdo con una Proclamación del Ejecutivo de los Estados Unidos, todos los esclavos son libres». Por primera vez, los esclavos en Texas supieron que ya eran libres. Algunos quedaron impactados; muchos otros lo celebraron. Pronto se llegó a conocer a esta celebración como «el 19 de junio».

Casi 25 años después de la «Proclamación de Emancipación» de la cruz de Jesús, Pablo les escribió a los creyentes romanos. Algunos de ellos todavía no entendían lo que significaba ser libre de la esclavitud del pecado. Creían que podían continuar pecando porque estaban bajo la gracia (Romanos 6:15). Así que Pablo les recordó su condición en Jesús apelando a un hecho que les era familiar: Lo que sea a lo que nos sometamos se convierte en nuestro amo. Cometer pecado nos hace esclavos del pecado.

La otra opción es ser un esclavo de la justicia. De hecho, la salvación significa un cambio de esclavitud. Así como una vez servimos al pecado, ahora estamos comprometidos a una vida de justicia debido a la libertad que provee Jesús.

Mis hermanos y hermanas, lleguemos a ser en la práctica lo que ya somos en nuestra condición: ¡libres!

"La verdadera libertad se encuentra en la esclavitud a Cristo."
Lectura del día: Romanos 6:15-23

domingo, 15 de junio de 2008

Reflexión Lunes, 16 de junio de 2008

Cuerdas, aros, complicados aparejos
"Hunillaos delante del Señor, y Él os apacentará." -- Santiago 4:10
Ray Bethell es campeón mundial en vuelo de cometa. Puede hacer múltiples giros y vueltas con tal precisión que él y su cometa se comportan como si fueran uno. Mientras observaba un asombroso video de Ray y sus tres cometas sincronizadas, recordé un poema que leí hacía muchos años.

En la biblioteca del Pastor Howard Sugden, me topé con un libro bastante desgastado con la obra de John Newton. Dentro había un poema titulado «La Cometa; o el orgullo debe tener una caída». La cometa en el poema de Newton soñaba con quedar libre de su cuerda: «Si fuera libre, un vuelo daría, / Y las nubes más allá de la vista atravesaría, / Pero, ¡ay! Como pobre prisionero atado, / Mi cuerda al suelo me tiene confinado». La cometa finalmente se las arregla para soltarse de un tirón, pero, en vez de remontarse a los cielos, se estrella contra el mar.

La analogía me llama a reconsiderar algunas «cuerdas» que hacen que me sienta obligada. Los votos. Las promesas. Los compromisos. Las responsabilidades. Aunque tales cosas hacen que me sienta atada al suelo, Dios las usa para sostenerme en pie. Tal y como lo enseña Santiago, es nuestra disposición a mantenernos humildes (o a que se nos tenga sujetos) lo que Dios usa para levantarnos (Santiago. 4:10).

Antes de cortar alguna cuerda, asegúrate que no sea la que te está manteniendo en alto.

"Un cristiano se levanta contra los vientos de adversidad."
Lectura del día: Santiago 4:1-10

Reflexión Domingo, 15 de junio de 2008

Un Padre perfecto
"Camina en su integridad el justo; Sus hijos son dichosos después de él." -- Proverbios 20:7
Mi padre una vez tuvo un momento de sinceridad conmigo y me dijo: «Durante tu niñez pasé mucho tiempo fuera de casa».

No lo recuerdo. Además de su empleo a tiempo completo, algunas noches salía para dirigir la práctica del coro en la iglesia, y ocasionalmente viajaba por una o dos semanas con un cuarteto de hombres. Pero en todos los momentos importantes (y muy pequeños) de mi vida él estuvo presente.

Por ejemplo, cuando yo tenía ocho años, tuve un pequeño papel en una obra de teatro una tarde en la escuela. Todas las madres vinieron, pero sólo un papá -el mío- vino. De muchas maneras pequeñas, él siempre nos ha hecho saber a mis hermanas y a mí que somos importantes para él y que nos ama. Y ver cómo se ocupó tiernamente de mi mamá durante los últimos años de la vida de ella me enseñó exactamente cómo es el amor desinteresado. Papá no es perfecto, pero siempre ha sido un padre que me da un buen ejemplo de mi Padre celestial. Y lo ideal es que eso es lo que debe hacer un padre cristiano.

A veces, los padres terrenales decepcionan o hieren a sus hijos. Pero nuestro Padre en el cielo es «misericordioso y clemente. . . lento para la ira, y grande en misericordia» (Salmo 103:8). Cuando un padre que ama al Señor corrige, consuela, instruye y provee para las necesidades de sus hijos, les ofrece un modelo de nuestro perfecto Padre en el cielo.

"Una vida vivida para Cristo es la mejor herencia que les podemos dejar a nuestros hijos."
Lectura del día: Proverbios 20:3-7

sábado, 14 de junio de 2008

Reflexión Sábado, 14 de junio de 2008

Para aquellos que sirven
"Los Ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar." -- 1 Timoteo 5:17
Cuando mi hijo Esteban entra en alguna habitación, a menudo recibe el respeto inmediato de todos. Las personas quieren estrecharle la mano. Le sonríen. Le felicitan. Le agradecen.

Sucede en la iglesia. Sucede en los restaurantes. Sucede dondequiera que vaya, siempre que lleve puesto su uniforme de la Marina de los Estados Unidos.

Mientras lleve el uniforme, Esteban recibe el respeto instantáneo porque todos saben que está sirviendo. Él ha renunciado a muchas libertades y deseos personales para poder servir a su país.

Las personas respetan el servicio. Honramos a los oficiales de la policía que están de servicio. Le rendimos homenaje al personal militar que sirve. Pero, ¿le damos la misma honra y respeto a aquellos que están prestando un servicio aún mayor -el servicio a Dios? ¿Les mostramos respeto a nuestros pastores, misioneros y maestros de escuela dominical?

Las Escrituras nos dicen que les demos honra a quienes se les deba dar honra (Romanos 13:7). De manera específica, se nos dice que aquellos que dirigen los asuntos de la iglesia por medio de la enseñanza y la predicación deben recibir doble honra (1 Timoteo 5:17).

En vez de criticar a tu pastor, maestro o líder espiritual, permite que los demás escuchen tus palabras de gratitud y alabanza por su servicio. Ora por ellos constantemente. Los siervos de Dios merecen nuestro respeto y nuestra honra.

"Honramos a Dios cuando honramos a nuestros líderes."
Lectura del día: Romanos 13:1-7

jueves, 12 de junio de 2008

Reflexión Viernes, 13 de junio de 2008

Para esta hora
"Y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca." -- Ester 4:16
Cuando a Sha'Ri Eggum le diagnosticaron leucemia mieloide crónica, los doctores le dijeron que sólo un transplante de médula ósea proveniente de algún pariente sanguíneo podía salvarle la vida. Para complicar las cosas, Eggum, de 32 años, había sido adoptada y no sabía nada acerca de su familia biológica. Pero un investigador privado siguió el rastro hasta llegar al hermano de ella, Mike Ford, cuya médula encajaba perfectamente. Hoy, la leucemia de Eggum está en remisión. Ford fue la persona indicada en el momento indicado.

El libro de Ester cuenta otra historia de amor, de sacrificio y del tiempo de Dios. Mardoqueo, un judío en el exilio, se negó a inclinarse ante Amán, el segundo al mando del rey Asuero. Amán se enfureció y tramó destruir a Mardoqueo y a todos los judíos. Así que Amán engañó al rey y le persuadió para que emitiese un edicto condenando a los judíos a muerte. Cuando Mardoqueo le contó a su prima Ester acerca del edicto, la instó a intervenir. «¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?» dijo (v. 14). Acercarse al rey sin haber recibido invitación para ello se castigaba con la muerte. ¡Pero Ester aprovechó el momento para salvar a su pueblo!

Cuando podemos rescatar a otros, debemos hacerlo a toda costa. ¡Pídele a Dios que te dé Su dirección y actúa! Puede que te haya colocado allí «para esta hora».

"La valentía no significa que no tengas temor; significa que lo dominas."
Lectura del día: Ester 4:10-17

miércoles, 11 de junio de 2008

Reflexión Jueves, 12 de junio de 2008

¡Elemental!
"Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos." -- Hechos 15:18
En un reciente viaje a Londres subimos por la salida de la estación del metro que da a la Calle Baker, donde nos dio la bienvenida una estatua de tamaño natural del legendario detective Sherlock Holmes. Creado por el novelista Sir Arthur Conan Doyle, Holmes era un genio investigador quien rutinariamente podía evaluar pistas aparentemente al azar y resolver el misterio.

Desconcertado por la asombrosa brillantez, su compañero, el Dr. Watson, pedía una explicación, a lo que Holmes respondía con mucha labia: «¡Elemental!», y luego procedía a revelar la solución.

Sería maravilloso que la vida funcionase así. Muy a menudo, enfrentamos eventos y circunstancias que son mucho más desconcertantes que un misterio de Sherlock Holmes. Luchamos por resolver nuestra vida, pero siempre parecemos quedarnos cortos.

En momentos como éstos, es consolador saber que tenemos un Dios que no necesita evaluar la situación -Él ya lo sabe todo perfectamente. En Hechos 15:18 leemos: «Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos». Él nunca tiene que preguntarse o recurrir al razonamiento inductivo.

A pesar de nuestra naturaleza finita, nuestras vidas descansan en las manos de Aquel que sabe todos los qués, porqués, y cuándos que alguna vez enfrentaremos. Al confiar en el Señor, Él nos guiará en el camino que desea que tomemos -y Su camino nunca es el equivocado.

"En un mundo de misterio, es un consuelo conocer al Dios que sabe todas las cosas."
Lectura del día: Salmo 139:1-6

martes, 10 de junio de 2008

Reflexión Miércoles, 11 de junio de 2008

Una cura para la frivolidad

"que pide Jehová de ti; solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios." -- Miqueas 6:8

Una vez escuché unas entrevistas a sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial. Los soldados recordaron cómo pasaron un día en particular. Uno se sentó en una madriguera; una o dos veces, un tanque alemán pasó por allí y él le disparó. Otros mataron el tiempo jugando cartas. Unos cuantos se involucraron en furiosos tiroteos. Mayormente, el día transcurrió como cualquier otro. Más tarde supieron que acababan de participar en uno de los combates más grandes y decisivos de la guerra, la Batalla de las Ardenas. No se sintió decisivo en el momento porque nadie veía todo el cuadro.

Las grandes victorias se ganan cuando personas comunes y corrientes ejecutan sus tareas asignadas.

Cuando los seguidores de Ignacio (1491-1556) caían en períodos de frivolidad, él siempre recetaba la misma cura: «En momentos de desolación nunca debemos hacer cambio alguno, sino permanecer firmes y constantes en los propósitos y la determinación en los que nos encontrábamos el día antes de dicha desolación». Las batallas espirituales deben lucharse con las mismas armas que son más difíciles de empuñar en ese momento: la oración, la meditación, el auto-examen, y el arrepentimiento.

Tal vez sientas que te encuentras estancado espiritualmente. ¡Mantente en tu tarea asignada! La obediencia a Dios -y sólo la obediencia- ofrece la salida a nuestra frivolidad.

"Si sientes que tu fe se está deshilachando, vuelve al lugar donde soltaste el hilo de la obediencia."

Lectura del día: Miqueas 6:6-8

lunes, 9 de junio de 2008

Reflexión Martes, 10 de junio de 2008

Amando a nuestros hijos adultos
"Y ahora permanezcan la fe, la esperanza y el amor, estas tres; pero el mayor de ellos es el amor." - 1 Corintios 13:3
La comediante Henny Youngman solía decir: «Tengo dos hijos maravillosos -y dos de cinco no es malo».

Cuando los hijos llegan a la edad adulta, la mayoría de los padres tienen una opinión acerca de cómo han «resultado» ser sus hijos. Algunos están orgullosos de todo lo que han hecho sus hijos, mientras que otros padres expresan recelos o decepción acerca de las elecciones que han hecho. ¿Cómo podemos continuar con un papel positivo al criar a nuestros hijos después de que las aves han dejado nuestro nido?

En 1 Corintios 13, a menudo llamado el «capítulo del amor» de la Biblia, Pablo escribe que los dones más grandes de hablar, entender y el servicio con sacrificio no valen nada sin amor (vv. 1-3). El amor en sí es el cimiento para un comportamiento encantador, y su influencia jamás cesa. «El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser» (vv. 4-8). Si bien nuestros hijos ya no buscan nuestro consejo, siguen valorando nuestro amor. En cada etapa de la crianza, lo que cuenta no es sólo lo que decimos sino lo que hacemos.

"El amor de un padre y una madre jamás termina."
Lectura del día: 1 Corintios 13

domingo, 8 de junio de 2008

Reflexión Lunes, 9 de junio de 2008

Verdad liberadora
" No hizo aceptos en el Amado." - Efesios 1:6
Una misionera soltera se había estado menospreciando a sí misma. Era infeliz con su vida en general, pero en especial le disgustaba pensar en lo que ella creía que era su bajo nivel de crecimiento espiritual.

Una mañana se miró en el espejo de manera escudriñadora. Luego, muy lentamente, dijo: «Dios, te agradezco que sea yo misma y que jamás pueda ser alguien más».

Ese fue su momento de auto-aceptación liberadora. Se dio cuenta de que, por el diseño de Dios, ella era una persona absolutamente única, un ser humano redimido por Cristo que jamás podría ser reemplazado o duplicado.

¿Te condenas a ti mismo porque no eres tan espiritual como crees que debieras serlo? ¿Te ves como un discípulo de segundo orden, que carece de los dones y las gracias que poseen tus compañeros creyentes que parecen ser modelos de oración, testimonio y servicio? Podemos elevarnos por encima del desánimo producido por el auto-rechazo y disfrutar de la auto-aceptación agradecida cuando ponemos nuestras vidas en las manos de Jesús, las cuales muestran las marcas de los clavos. «En quien tenemos redención por Su sangre, [y] el perdón de pecados» (Efesios 1:7). Somos aceptados y elegidos por Él (vv. 4-6).

Si el Señor nos ha aceptado, ¡seguramente podemos aceptarnos a nosotros mismos! Esa es la verdad liberadora.
"Aceptar el regalo gratis de la salvación de parte de Jesús nos libera para aceptarnos a nosotros mismos."
Lectura del día: Efesios 1:3-10

sábado, 7 de junio de 2008

Reflexión Domingo, 8 de junio de 2008

Sirviendo juntos
"De espíritu prudente es el hombre entendido." - Proverbios 17:27
Una espectacular batalla aérea se libraba fuera de nuestra ventana. Hábiles y rápidos seres voladores revoloteaban en el aire, lanzándose desde lo alto, acercándose rápidamente por la izquierda y la derecha, apareciendo desde abajo para derribarse unos a otros en medio de la lucha. El aire estaba vivo con sonido mientras se atacaban, se eludían, se cernían y arremetían el uno contra el otro.

«Animalitos peleadores, ¿no es cierto?» observó mi esposa, Shirley. Seis colibríes llenaban el aire moviéndose como flechas, cerniéndose y aleteando mientras luchaban por los tres lugares en nuestro comedero rojo para colibríes. «¿Por qué simplemente no pueden ser pacientes?» se preguntaba ella.

Al igual que muchas disputas y peleas que asolan a la iglesia, estas batallas eran totalmente innecesarias. El comedero estaba lleno de agua azucarada. Lo rellenábamos cada día. Pero, a veces, ningún colibrí aparecía por allí durante horas, hasta que todos querían el agua azucarada al mismo tiempo. Parecían preferir una buena lucha.

Las peleas entre los creyentes en Jesucristo le deshonran a Él. Crean heridas en nuestros hermanos y hermanas, dejando cicatrices. «Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella», dice Proverbios 20:3. Y «el que ahorra sus palabras tiene sabiduría» (17:27).

¡Cuánto mejor es cuando decimos palabras amables de paz, y no palabras iracundas de lucha!

"Dos no pueden pelear cuando uno de ellos no lo hace."
Lectura del día: Proverbios 17:14-19, 27-28

viernes, 6 de junio de 2008

Reflexión Sábado, 7 de junio de 2008

Sirviendo juntos
"Servíos por amor los unos a los otros." - Gálatas 5:13
Cuando Cristine Bouwkamp y Kyle Kramer se casaron en la primavera del 2007, hicieron algo que a la mayoría de nosotros no se nos ocurriría. En vez de ofrecer una «cena servida en la mesa», ofrecieron una sencilla recepción en la iglesia e invitaron a los asistentes a la boda a ayudar a distribuir comida a personas en necesidad.

Compraron un camión de alimentos, el cual mandaron descargar en el estacionamiento de la iglesia. Luego, ellos y los invitados a su boda sirvieron a las personas en el barrio. Cristine y Kyle dijeron que lo primero que deseaban hacer como pareja de casados era servir a los demás. Debido a que Dios había cambiado sus corazones de manera tan radical, ellos querían «bendecir a Dios por bendecirnos al uno con el otro».

Los Kramer eligieron un gran comienzo para su nuevo matrimonio -bendecir a Dios sirviendo a los demás. El apóstol Pablo alentó a los cristianos de Galacia: «Servíos por amor los unos a los otros» (Gálatas 5:13). Algunos de ellos creían que las prácticas ceremoniales del Antiguo Testamento seguían siendo vinculantes para la iglesia. Así que Pablo escribió que la salvación es por gracia por medio de la fe. Es por fe que vivimos nuestra nueva vida en Cristo. Él les recordó que la ley se cumplía en esto: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (v. 14).

Como seguidores de Jesús, estamos aquí para servirle a Él por amor -para «bendecir a Dios por bendecirnos a nosotros».

"Dios nos bendice para que podamos ser una bendición a los demás."
Lectura del día: Gálatas 5:13-16

jueves, 5 de junio de 2008

Reflexión Viernes, 6 de junio de 2008

Corazones conectados
"Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros." - 1 Juan 4:11
Pareciera que cada nuevo día trajera consigo nuevas maneras en que nuestra familia ve el cuerpo de Cristo obrando. Una demostración de la comunión de los cristianos se encuentra en mi escritorio de trabajo.

Es un cesto desbordante de cartas de personas que jamás he conocido. Desde el momento en que los lectores de Nuestro Pan Diario supieron del accidente automovilístico que llevó a nuestra hija Melissa al cielo hace seis años, hemos recibido cientos de mensajes de nuestros hermanos y hermanas en la fe.

Han escrito cosas tales como: «Lloro junto con usted, hermano, y le tendré a usted y a su familia en mis oraciones». «Lloro por su pérdida». «Me conduelo con usted». Muchos me recomendaron libros para leer. Otros enviaron poemas o artículos de consuelo y esperanza. Algunos compartieron sus propias historias de pesar y descubrimos así a nuevos compañeros en el sendero del dolor. Estas personas demuestran el mandamiento del principio del amor en la familia de Dios que se nos da en 1 Juan 4:11.

Cada una de esas notas llenas de gracia es diferente a las demás, pero contiene un hilo común: Debido a nuestra fe compartida en Cristo, encuentro que mi corazón está unido a los corazones de los autores de estos mensajes.

Los corazones conectados por Jesús crean una cadena de amor que puede alentar incluso al corazón más acongojado.

"Nuestros corazones están conectados por medio del amor de Cristo."
Lectura del día: 1 Juan 4:7-14

Reflexión Jueves, 5 de junio de 2008

Un deseo de graduación

"¿Por qué te abates, oh alma mía, ...? Espera a Dios, porque aún he de alabarle." - Salmo 42:5

El orador en la ceremonia de graduación de una escuela secundaria era el presidente de una gran corporación. Se le eligió para la ocasión debido a su éxito. Pero su discurso vino con un deseo de lo más inusual para los graduados.
 
El orador les dijo a los estudiantes que estaban sentados delante de él con sus togas y birretes: «Si yo pudiera tener una esperanza para ustedes ahora que salen al mundo, sería ésta: Espero que fracasen. Espero que fracasen en algo que sea importante para ustedes». Prosiguió diciendo cómo su propia vida había sido un fracaso tras otro, hasta que aprendió a ver el fracaso como un maestro efectivo.
 
Muchos de los cánticos de Israel se originaron en épocas de fracaso. De la desesperación surgió el clamor: «Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo» (Salmo 32:1-2).
 
Algunas veces no estamos listos para ver la maravilla de la sabiduría y la fuerza de Dios hasta que estamos jadeando exhaustos porque nos hemos quedado sin fuerzas. Una historia recurrente en la Biblia es que de los valles del fracaso se levantan las montañas de la fe. Antes de descubrir el terreno elevado que estamos buscando, puede que tengamos que ver el fracaso de los sueños que albergamos en nuestros corazones y en vez de ello, confiar en el amor, la sabiduría, y la guía de nuestro Dios.

"Aprende de tus fracasos, o fracasarás en tu aprendizaje."

Lectura del día: Salmo 42

 

martes, 3 de junio de 2008

Reflexión Miércoles, 4 de junio de 2008

No vayas por allí
"Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos." - 2 Juan 1:6
En su libro Lessons Learned Early (Lecciones aprendidas temprano), Jerry Jenkins cuenta una historia acerca de su primer año en la universidad. Era 1968, un año de tremenda agitación política y social en los Estados Unidos.

Se habían desatado disturbios en muchas ciudades principales. Desde el techo de su residencia estudiantil en Chicago, Jerry escuchaba las sirenas y veía los incendios. Se les había dicho a los estudiantes que permanecieran en el recinto universitario, pero Jerry quería ver lo que estaba sucediendo.

Mientras corría hacia una tienda que estaba ardiendo a unas cuantas manzanas de distancia, un patrullero se detuvo a su lado. «No vayas por allí», le advirtió el oficial. Jerry esperó a que el vehículo arrancara y luego siguió caminando. El oficial regresó. Esta vez fue más claro cuando le repitió, «no vayas por allí», y le apuntó con una escopeta por la ventana.

Nuestras rachas de rebeldía o testarudez a menudo llevan a resultados infelices. En un arranque de ira, Moisés golpeó la roca para obtener agua en vez de simplemente hablarle, tal y como Dios se lo había mandado. Perdió el privilegio de entrar en la Tierra Prometida con su pueblo (Números 20:7-12). Jonás desobedeció una orden de ir a Nínive y se le dieron tres días para que pensara en su elección -dentro de un gran pez (Jonás 1). ¿Qué hace falta para que le obedezcamos a Él? ¿Obedeceremos simplemente porque le amamos a Él? (Juan 14:15, 21).

"La obediencia es otra palabra para el amor y la lealtad."
Lectura del día: Juan 14:15-24

lunes, 2 de junio de 2008

Reflexión Martes, 3 de junio de 2008

La búsqueda de justicia
"Vi mas debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de la justicia, allí iniquidad." - Eclesiastés 3:16
Acaba de terminar un juicio, y las reacciones al veredicto no podrían ser más distintas. La familia del supuesto asesino celebra la declaración de un juicio en el cual el jurado no ha llegado a un acuerdo debido a un tecnicismo legal. Mientras tanto, los dolientes padres cuya hija ha muerto se preguntan cómo puede existir un sistema de justicia que permita semejante decisión. Sollozando delante una masa de micrófonos y cámaras, exclaman: «¿Dónde está la justicia en esto? ¿Dónde está la justicia?»

Hemos visto esta escena representada en las noticias o en los programas policiales de la televisión. Instintivamente anhelamos la justicia pero parece que no la encontramos. El hombre más sabio de su tiempo, Salomón, enfrentó una frustración y decepción similares. Vio que los seres humanos imperfectos jamás podrían administrar justicia perfecta. Escribió: «Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de la justicia, allí iniquidad» (Eclesiastés 3:16).

Si sólo tuviéramos a personas imperfectas en quiénes confiar, perderíamos toda esperanza. Pero Salomón sabiamente añadió en el versículo 17: «Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace».

La búsqueda de justicia sólo puede ser satisfecha confiando en el Dios que es siempre justo.

"Algún día la balanza de la justicia quedará perfectamente equilibrada."
Lectura del día: Eclesiastés 3:14-22

Reflexión Lunes, 2 de junio de 2008

Negocio arriesgado
"Él les dijo: ¿Porqué temeís, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza." - Mateo 8:26
Denis Boyles sabía que sería un desafío entrevistar a un hombre en una montaña rusa -especialmente si la entrevista tenía lugar durante un intento por establecer un récord mundial de vueltas continuas. Después de haber completado el trayecto varias veces, el temor se había apoderado de Denis de tal modo que apenas si podía hablar.

Luego el entrevistado le mostró cómo usar su cuerpo y sus pies para apoyarse en los lazos, giros y curvas. En su artículo en una conocida revista, Boyles explicó cómo eso fue lo que le quitó el terror. También le enseñó una lección acerca del riesgo y el temor. La montaña rusa parecía arriesgada aunque era bastante segura; pero conducir su automóvil al parque de diversiones representaba un riesgo de daño mucho mayor. El riesgo y el temor se confunden fácilmente.

Cuando Jesús y Sus discípulos cruzaban el Mar de Galilea, surgió una tormenta y las olas barrían su barca. Increíblemente, Jesús estaba dormido. Los discípulos le despertaron y dijeron: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!» (Mateo 8:25). Con una amable reprimenda, Jesús preguntó: «¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza» (v. 26).

Al igual que los discípulos, cuanto más aprendemos de Jesús, tanto más confiamos en Él. Nuestro mayor riesgo es no depender de Él cuando la vida parece fuera de control.

"Mantén tus ojos en Jesús y pronto perderás de vista tus temores."
Lectura del día: Mateo 8:23-27

domingo, 1 de junio de 2008

Reflexión Domingo, 1 de junio de 2008

Compinches

"Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo." - Colosenses 1:3

En la Inglaterra del siglo XIX, la cárcel de los deudores albergaba a aquellas desafortunadas almas que no podían pagar sus cuentas. A los nuevos prisioneros se les escoltaba hacia la «compinchería», el dormitorio de la cárcel. Como las personas no estaban allí por crímenes violentos, pronto se desarrollaba un espíritu de confianza y camaradería. Jugaban juntos y tenían mucha comida. A algunos incluso se les permitía tener habitaciones privadas.

Con el tiempo, los prisioneros comenzaban a referirse unos a otros como «compinches». Posteriormente, la palabra se puso de moda fuera de las paredes de la cárcel y adquirió el significado de «un amigo cordial».

También en el ministerio cristiano se dan profundos lazos de amistad. Aquellos que trabajaban junto con Pablo tampoco eran ajenos a la persecución y el encarcelamiento; pero una misión en común creó un profundo sentido de conexión. En su carta a Colosas, Pablo llamó a Epafras un «consiervo» (Colosenses 1:7). El término puede parafrasearse como «co-esclavo» o «alguien que sirve al mismo amo junto con otro».

Cuando los creyentes viven bajo el señorío de Cristo, pueden ver sus vidas entrelazadas en el servicio. Sirviendo como esclavos de Cristo, se crea una camaradería espiritual que trasciende al hecho de ser «compinches». ¡Y esa relación especial continuará en la eternidad!

"Los cristianos se mantienen fuertes cuando se mantienen juntos."

Lectura del día: Colosenses 1:3-8