miércoles, 27 de junio de 2012

Reflexión Miércoles, 27 de junio de 2012

Dedicados a cuidar
David C. McCasland

“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.” —Gálatas 6:2

Durante los meses siguientes a la muerte de mi suegra, recibimos numerosas tarjetas y cartas del personal de la residencia para enfermos terminales, que con tanto amor la habían cuidado y acompañado a nuestra familia por el sendero de la pérdida de un ser querido. Una carta contenía conceptos sobre cómo convertir la tristeza en algo constructivo. Otra decía: «A medida que se acerca la fecha del cumpleaños de su madre, la recordamos y los tenemos a usted y a su familia presentes en nuestros pensamientos y oraciones». Estos maravillosos cuidadores saben que el dolor es un proceso ininterrumpido que requiere ayuda y respaldo permanentes, y demuestran una profunda compasión en todo lo que hacen.
 
Las palabras de Pablo, «sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo» (Gálatas 6:2) llegan en el clímax de su descripción de la vida en el Espíritu. En contraste con las acciones destructivas y egoístas de la naturaleza pecaminosa (Gálatas 5:19-21), el fruto del Espíritu Santo en y a través de nosotros es «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza» (vv. 22-23). La gran libertad que tenemos en Cristo nos permite servirnos unos a otros en amor (v. 13).
 
Una palabra de aliento a un amigo angustiado puede llegar como una lluvia refrescante. Seguir ocupándonos de los demás de maneras tangibles se transforma en una corriente vivificadora de cicatrización y amor.

“La compasión es la capacidad de poner en acción el amor cristiano.”

Lectura del día: Gálatas 5:14-6:2

jueves, 21 de junio de 2012

Reflexión jueves, 21 de junio de 2012

Tentador afuera; tóxico adentro
David C. McCasland

“Entonces entenderás justicia, juicio y equidad, y todo buen camino.” —Proverbios 2:9

Un estudio hecho en Australia concluyó que los paquetes poco atractivos de cigarrillos harían que el fumar atrajera menos a los jóvenes. En consecuencia, el gobierno de ese país dictó una ley que exigía que las compañías tabacaleras reemplazaran los colores, los logos y las frases promocionales con advertencias sobre los efectos en la salud e imágenes de pulmones enfermos. Al entrar en vigencia, el Hombre Malboro daría paso al Ángel de la Muerte, en un esfuerzo por reducir la cantidad de muertes causadas por el tabaco. Pero un paquete de cigarrillos no es lo único que puede ser tentador por fuera y contener un producto tóxico por dentro.
 
El libro de Proverbios, en el Antiguo Testamento, nos insta a considerar cuidadosamente los resultados a largo plazo de nuestras decisiones. La frase recurrente «al fin» (Proverbios 5:4; 25:8; 29:21) nos advierte que miremos el final del camino y nos preguntemos si aquello que nos atrae nos llevará, en definitiva, al gozo o a la tristeza, a la honra o a la desgracia, a la vida o a la muerte. «Porque el Señor da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Él provee de sana sabiduría a los rectos…» (2:6-7).
 
La clave para evitar los trágicos resultados de las decisiones necias es aferrarnos a la sabiduría de Dios para que guíe nuestra vida. «Entonces [entenderemos] justicia, juicio y equidad, y todo buen camino» (v. 9).

“La sabiduría es entender qué es lo verdaderamente importante.”

Lectura del día: Proverbios 2:6-20

martes, 12 de junio de 2012

Reflexión martes, 12 de junio de 2012

Como los pavos reales
David H. Roper

“… mi poder se perfecciona en la debilidad…” —2 Corintios 12:9

Los pavos reales machos son criaturas que deslumbran con su plumaje verde azulado y sus largas colas rematadas en «ojos» de matices dorados, rojos y azules. Son aves sorprendentemente hermosas, ¡pero tienen las patas feas!
 
Para ser sincero, casi todos tenemos alguna clase de limitación física. Tal vez sea algo que hemos aguantado toda la vida o que adquirimos recientemente.
 
Pablo describió su deficiencia como un «aguijón en la carne» que lo mantenía humilde (2 Corintios 12:7-9). Le pidió tres veces a Dios que se lo quitara, quizá pensando que podría servirlo mejor de ese modo, pero el Señor le aseguró: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad». El apóstol respondió: «Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo».
 
Una de las ironías de la fe es que Dios suele escogernos a nosotros para llevar a cabo sus tareas más importantes, a pesar de nuestras imperfecciones y no por nuestra capacidad de oratoria, aspecto o cualidades para dicha labor. El misionero Hudson Taylor dijo: «¡Dios estaba buscando alguien lo suficientemente débil para utilizar y me encontró a mí [y a ti]!». Cuando buscamos fortaleza en el Señor, Él puede usarnos de maneras que jamás nos habríamos imaginado (v. 9).

“La fortaleza de Dios se ve mejor en nuestra debilidad.”

Lectura del día: 2 Corintios 12:7-10


lunes, 11 de junio de 2012

Reflexión lunes, 11 de junio de 2012

Círulo de amigos
David C. McCasland

"Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo." —Efesios 2:13

Muchos estudiantes de escuela secundaria que padecen autismo o síndrome de Down se sienten excluidos e ignorados. Suelen comer solos en una cafetería llena de gente, porque los otros alumnos no saben cómo relacionarse con ellos o, simplemente, no tienen interés en hacerlo. Para ocuparse de esta necesidad, la fonoaudióloga Barbara Palilis inició un programa llamado «Círculo de amigos», donde vincula a los alumnos con discapacidades con el resto de sus compañeros para que coman juntos y participen de actividades sociales. A través de esta iniciativa, tanto unos como otros siguen enriqueciéndose, cambiando interiormente y adoptando las virtudes de la aceptación, la amistad y la comprensión.
 
La inclusión forma parte de la esencia del evangelio de Cristo. «Pero Dios, que es rico en misericordia, […] aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)» (Efesios 2:4-5). Por medio de la fe en Él, nosotros «que en otro tiempo [estábamos] lejos, [hemos] sido hechos cercanos por la sangre de Cristo» (v. 13).
 
Nuestra posición privilegiada como miembros de la «familia de Dios» (v. 19) debería darnos ojos para ver y corazones para interesarnos en aquellos que nos rodean y que se sienten solos e ignorados. Si cada uno de nosotros le extendiera hoy una mano de amistad e interés a alguien, ¡qué diferencia produciría en todos!

Muestra tu amistad y, así, anima al solitario y fortalece al cansado.

Lectura del día: Efesios 2:1-13

martes, 5 de junio de 2012

Reflexión martes, 5 de junio de 2012

Solamente por esta vez
Dennis Fisher

“Libra, además, a tu siervo de pecar a sabiendas…” —Salmo 19:13

Cuando era niño, solía montarme en un carrito que se guiaba con una cuerda. Una vez, mientras me deslizaba sobre él por la rampa de la entrada del garaje, me vino a la mente la advertencia de mis padres: «Mira hacia ambos lados de la calle para ver si viene un automóvil». Pero pensé: Está bien si no lo hago solamente por esta vez. Al momento, oí el ruido producido por los neumáticos de un coche que frenaba de golpe para no atropellarme. Pensar que podía desobedecer la orden de mis padres casi me costó la vida.
 
La Biblia está repleta de ejemplos de personas que sabían qué debían hacer, pero prefirieron desobedecer las reglas de Dios. Desde su niñez, David había meditado en la ley del Señor mientras pastoreaba sus ovejas. Sabía que el séptimo mandamiento condenaba el adulterio; sin embargo, cuando vio a una hermosa mujer que estaba bañándose, utilizó su poder real para tomar para sí a la esposa de Urías. Ese pecado tuvo consecuencias terribles (2 Samuel 11–12).
 
El salmista escribió: «Libra, además, a tu siervo de pecar a sabiendas» (Salmo 19:13). ¿Te has sentido tentado a hacer algo «solamente por esta vez», aunque sabías que estaba mal? Echar una mirada a la pornografía en Internet, «tomar prestado» dinero de una cuenta en el trabajo o distorsionar la verdad quizá parezcan acciones aisladas, pero pueden traer consecuencias terribles. Con la ayuda de Dios, aléjate del pecado y busca la salida que Él te ofrece (1 Corintios 10:13).

“Las tentaciones llamarán a tu puerta; ¡no las invites a pasar!”

Lectura del día: Salmo 19:7-14

lunes, 4 de junio de 2012

Reflexión lunes, 4 de junio de 2012

Arreglarlo adentro
Joe Stowell

"Y el Señor le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?" —Jonás 4:4

¡Me encanta la historia de Jonás! Es sumamente dramática y está repleta de importantes lecciones para la vida. Después de rehusar con obstinación hacer la voluntad de Dios, el profeta finalmente predicó un mensaje de avivamiento en Nínive que lo convertiría en uno de los misioneros más exitosos de su época. Cuando el pueblo se arrepintió y se alejó de sus caminos malvados, y el Señor apaciguó su enojo contra ellos, supondríamos que Jonás estaría regocijándose. Sin embargo, se enojó porque Dios fue misericordioso. ¿Por qué razón? Porque aunque finalmente estaba obedeciendo al Señor al hacer lo correcto en el lugar apropiado, tenía una profunda falla en su interior.
 
Tal como Jonás, si no tenemos cuidado, podemos «aparentar estar bien» espiritualmente por fuera, pero con el corazón alejado de Dios. A Él le importa más nuestra condición interior. Su Palabra es «más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu» (Hebreos 4:12). Con ella, el Señor realiza una cirugía divina que extirpa la codicia, la deshonestidad, el odio, el orgullo y el egoísmo que habitan en las oscuras profundidades de nuestro corazón.
 
Así que, la próxima vez que el Espíritu Santo te convenza de pecado y te pregunte sobre tu mala actitud (ver Jonás 4:4), presta mucha atención. Entrégate a Él y permite que te cambie desde adentro hacia fuera.

"Si Dios te controla por dentro, serás auténtico por fuera."

Lectura del día: Jonas 4