sábado, 30 de mayo de 2009

Reflexión Sábado, 30 de mayo de 2009

¡Oh!

“¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?” —Éxodo 15:11

Un borrascoso día de junio, la familia estábamos de vacaciones en las Montañas Rocosas de Canadá y fuimos a un sitio turístico que había sido anunciado como un «lugar obligado de visita». No me apetecía mucho ir debido al frío viento, hasta que vi a un grupo de personas que regresaban del punto panorámico. «¿Vale la pena?» pregunté. «¡Totalmente!» fue su respuesta. Eso nos dio el incentivo para continuar. Cuando finalmente llegamos al lugar, su belleza nos dejó virtualmente sin habla. «¡Oh!» fue todo lo que pudimos decir.

Pablo llegó a este punto cuando escribió acerca de la obra de Dios para salvar a judíos y griegos en el libro de Romanos. Tres cosas acerca de Dios hicieron que él dijera «¡Oh!».

Primero, Dios es todo sabiduría (11:33). Su plan perfecto de salvación muestra que tiene soluciones muchísimo mejores para los problemas de la vida de los que nosotros seamos capaces de idear.

Segundo, Dios es todo conocimiento. Su conocimiento es infinito. No necesita de consejero alguno (v. 34) ¡y nada Le sorprende!

Tercero, Dios es todo suficiencia (v. 35). Ninguna persona puede darle a Dios lo que él no le haya dado a ésta primero. Tampoco puede jamás corresponder a su bondad.

Podemos decir junto con Moisés: «¿Quién como tú, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?» (Éxodo 15:11). ¡Qué maravilloso es el Dios a quien servimos!

“Vemos la majestad de Dios en su carácter y su creación.”

Lectura del día: Romanos 11:33-36

viernes, 29 de mayo de 2009

Reflexión Viernes, 29 de mayo de 2009

Armados para la lucha

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” —Efesios 6:11

Hacia el final de su vida de combate, el apóstol Pablo, un guerrero espiritual, dio testimonio: «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe» (2 Timoteo 4:7).

Años antes, ese valiente soldado de Jesucristo les había suplicado a sus compañeros cristianos que se pusieran la armadura de Dios, la cual les daría la capacidad de mantenerse firmes en su conflicto con los poderes de las tinieblas. Él conocía la vital importancia de ponerse esa armadura cada día. En su servicio a Cristo, Pablo había sido azotado, golpeado, apedreado y encarcelado, y a menudo estaba hambriento, sediento, con frío y cansado (2 Corintios 11:22-28).

Usando el cinturón de la verdad, la coraza de justicia, el calzado de la paz, el escudo de la fe, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu (la Palabra de Dios), Pablo fue capacitado para «apagar todos los dardos de fuego del maligno» (Efesios 6:14-17). Con la armadura de Dios nosotros también estamos totalmente cubiertos y preparados para la batalla.

El príncipe de las tinieblas con sus huestes de ayudantes demoníacos conforman un enemigo increíblemente astuto. Esa es la razón por la que necesitamos estar en guardia en contra de sus estratagemas engañosas y ponernos toda la armadura de Dios cada día. Cuando lo hacemos, al igual que Pablo cuando éste estaba acercándose al final de sus días, podemos tener la confianza de que hemos «guardado la fe».

“La armadura de Dios está confeccionada a tu medida, pero debes ponértela.”

Lectura del día: Efesios 6:10-18

jueves, 28 de mayo de 2009

Reflexión Jueves, 28 de mayo de 2009

Testigos

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos… hasta lo último de la tierra.” —Hechos 1:8

Cuando se juzga un caso en algún tribunal penal, los testigos brindan información vital en cuanto a un posible crimen. Ser un testigo significa decirle al tribunal la verdad acerca de lo que se sabe.

Así como el sistema de justicia penal depende fuertemente de los testigos, Jesús usa a testigos osados, fieles y en los que se puede confiar para que difundan su Palabra y construyan su iglesia.

Antes de que Jesús ascendiera al cielo con su Padre, les dio a sus discípulos un mandamiento final: lanzar una campaña de testimonio mundial. El Espíritu Santo vendría a ellos y les daría poder sobrenatural para ser sus testigos en todo el mundo (Hechos 1:8).

Jesús llamó a estos primeros apóstoles para que fueran al mundo donde las personas no sabían de él y relatasen la historia veraz de lo que habían visto, escuchado y experimentado (Hechos 4:19-20). Ya que habían presenciado su vida perfecta, sus enseñanzas, su sufrimiento, su muerte, su sepultura y su resurrección (Lucas 24:48; Hechos 1–5), habían de salir y dar un testimonio sincero acerca de él.

Al llevar el Evangelio a los confines del mundo, somos llamados a dar testimonio de la verdad acerca de Jesucristo y de cómo él ha cambiado nuestras vidas. «¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?» (Romanos 10:14). ¿Qué estás haciendo para decirles a los demás?

“Dios nos ha dejado en el mundo para que podamos darle testimonio.”

Lectura del día: Hechos 1:1-11

miércoles, 27 de mayo de 2009

Reflexión Miércoles, 27 de mayo de 2009

Nadie más ciego

“De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” —Mateo 25:40

Al cantante Ray Stevens a menudo se le da el crédito de haber escrito la frase «No hay nadie más ciego que el que no quiere ver», una línea de la canción «Everything Is Beautiful» («Todo es hermoso»). Pero el predicador Matthew Henry usó la frase hace 250 años cuando hizo sus comentarios sobre la letra de una canción de otro compositor llamado Asaf.

La letra en la canción de Asaf no tenía una nota tan optimista como la de Stevens. Su cántico era una reprimenda a los israelitas por no lograr cumplir con el propósito que Dios les había dado. Dios les había escogido para mostrarle al mundo cómo vivir de manera correcta y juzgar con justicia, pero estaban fracasando miserablemente. En vez de defender al débil y huérfano, estaban defendiendo al injusto y mostrando parcialidad hacia el malvado (Salmo 82:2-3).

En su comentario sobre el Salmo 82, Henry escribió: «Un regalo en secreto ciega la vista. Ellos no saben porque no entienden. Nadie más ciego que el que no quiere ver. Han confundido sus propias conciencias, así que andan en tinieblas».

Jesús confirmó el interés de Dios en el débil y desvalido. Explicó que lo que sea que se haga por sus «hermanos más pequeños» se le hace a él (ver Mateo 25:34-40). Y reprendió a Sus discípulos por alejar a los niños de él (Lucas 18:16).

Los que tienen ojos para ver lo que Dios ve encuentran maneras de ayudar al desvalido.

“Una verdadera prueba de amor cristiano: ¿Ayudas a los que no pueden corresponder a tu ayuda?”

Lectura del día: Salmo 82

martes, 26 de mayo de 2009

Reflexión Martes, 26 de mayo de 2009

Llamando a lo malo bueno

“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo!” —Isaías 5:20

El Mago de Oz se ha mantenido popular por años. Personas de todas las edades han aprendido lecciones morales de Dorothy, el Espantapájaros, el Hombre de Lata, y el León Cobarde mientras viajaban por el camino de ladrillos amarillos. Por supuesto, en el argumento el gran enemigo a vencer es la Bruja Malvada del oeste. El mal se ilustra claramente y el bien lo vence.

Sin embargo, un nuevo musical de Broadway ha trastocado el sentido moral de la historia original, poniéndolo de cabeza. En esta nueva versión de la historia, a la bruja malvada se la presenta como un personaje cordial. Como nació con la piel verde, ella se siente una intrusa. Los personajes principales, los argumentos, los papeles, y otros detalles se alteran para que la bruja malvada sea realmente tan sólo una persona malentendida. El público podría irse con la idea de que lo malo es bueno y lo bueno es malo.

Durante el ministerio del profeta Isaías, los valores morales se invirtieron en Israel. Algunos, de hecho, elevaron los actos malvados de asesinato, idolatría y adulterio a la categoría de buenos. En respuesta a ello, Isaías les hizo una severa advertencia: «¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo!» (Isaías 5:20). En nuestro mundo relativista, la cultura popular constantemente desafía los valores bíblicos. Pero estudiar, memorizar la Palabra de Dios y meditar en ella puede garantizar nuestro discernimiento entre lo bueno y lo malo.

“Si conocemos la verdad, podemos discernir lo que es falso.”

Lectura del día: Isaías 5:18-23

lunes, 25 de mayo de 2009

Reflexión Lunes, 25 de mayo de 2009

Las damas de Arlington

“También se contará lo que ésta [mujer] ha hecho, para memoria de ella.” —Mateo 26:13

En 1948, el Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos notó que nadie había asistido al funeral de un soldado de la fuerza aérea en el Cementerio Nacional de Arlington y eso le perturbó profundamente. Habló con su esposa acerca de su preocupación de que cada soldado recibiera honores en su entierro y ella comenzó un grupo llamado las Damas de Arlington.

Alguien del grupo le rinde honores a cada soldado fallecido asistiendo a su funeral. Las damas también escriben notas personales de pésame y expresan palabras de gratitud a los familiares cuando están presentes. Si es posible, una representante se mantiene en contacto con la familia durante meses después de la ceremonia.

Margaret Mensch, una de las Damas de Arlington, dice: «Lo importante es estar a disposición de las familias… Es un honor… rendirle tributo a los héroes de cada día que forman parte de las fuerzas armadas».

Jesús mostró la importancia de rendir tributo. Después de que una mujer vertiera un costoso perfume sobre su cabeza, él dijo que ella sería honrada en los años por venir (Mateo 26:13). Los discípulos estaban indignados y pensaron que este acto había sido un desperdicio, pero Jesús lo llamó «una buena obra» (v. 10) por la que ella sería recordada.

Conocemos a héroes que han dado sus vidas en servicio a Dios y su país. Honrémoslos hoy.

“Honramos a Dios cuando nos honramos los unos a otros.”

Lectura del día: Mateo 26:6-13

sábado, 23 de mayo de 2009

Reflexión Sábado, 23 de mayo de 2009

Hacer camino

“Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.” —Isaías 40:3

A Dwight D. Eisenhower se le conoció por su valeroso liderazgo durante la Segunda Guerra Mundial. Su habilidad demostrada en la batalla equipó a las tropas para recuperar Europa. Al poco tiempo de regresar a los Estados Unidos como un héroe fue elegido presidente.

Mientras estuvo en Europa, Eisenhower había experimentado el peligro y la dificultad de conducir por carreteras serpenteantes. Así que, para la seguridad nacional de los Estados Unidos, comisionó una red de carreteras que se convirtieron en el sistema de carreteras interestatales de la nación. Se excavaron túneles a través de las montañas y se atravesaron valles con gigantescos puentes.

En tiempos antiguos, los reyes conquistadores obtenían el acceso a los territorios recientemente ganados por medio de las carreteras que se construían para sus tropas. Isaías tenía esto en mente cuando declaró: «Enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios» (Isaías 40:3). Y Juan el Bautista llamó a las personas al arrepentimiento y les instó a que «prepararan el camino» hacia sus corazones para la llegada del Rey Jesús.

¿Qué preparativos tienen que hacerse para permitir el acceso sin obstáculos de Jesús a tu propio corazón? ¿Existen lugares difíciles de amargura que necesitan la pala topadora del perdón? ¿Existen valles de queja que tienen que ser llenados de satisfacción? No podemos darnos el lujo de descuidar esta ingeniería espiritual. ¡Preparemos camino al Rey!

“El arrepentimiento despeja el camino para nuestra relación con el Rey.”

Lectura del día: Isaías 40:3-5

viernes, 22 de mayo de 2009

Reflexión Viernes, 22 de mayo de 2009

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Yo tengo la razón; tú, no

"No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados." —Lucas 6:37

Mi amiga Ría admira el asombroso despliegue de 1,80 metros de las alas de la gran garza azul, y se maravilla ante su majestuosa apariencia. Ella les da la bienvenida a estas aves al verlas planear para aterrizar en una pequeña isla en medio de la laguna cerca de su hogar.

Ahora bien, yo puedo apreciar que la garza sea una criatura maravillosa y única. ¡Pero jamás quiero verla en el jardín posterior de mi casa! Eso se debe a que yo sé que no se quedará allí tan sólo para admirar el jardín. No, ¡esta versión emplumada de una persona non grata (alguien que no es bienvenido), que no es precisamente delicada, estará hurgando en nuestra laguna para pescar su cena!

Entonces, ¿tengo yo la razón? ¿O la tiene Ría? ¿Por qué no podemos estar de acuerdo? Las diferentes personalidades, historias o conocimientos pueden matizar las opiniones de las personas. No significa que una persona está en lo correcto y la otra está equivocada, pero algunas veces podemos ser poco amables, rígidos y sentenciosos si no hay un acuerdo. No estoy hablando acerca del pecado, sino tan sólo de una diferencia de opinión o perspectiva. Necesitamos tener cuidado al juzgar los pensamientos, motivos y acciones de los demás porque nosotros también deseamos que se nos dé el beneficio de la duda (Lucas 6:37).

¿Podemos aprender de alguien que ve las cosas desde una perspectiva distinta? ¿necesitamos practicar un poquito de paciencia y amor? Estoy enormemente agradecida de que Dios sea abundantemente paciente y amoroso conmigo.

"Un poquito de amor puede marcar una gran diferencia."

Lectura del día: Lucas 6:37-42

miércoles, 13 de mayo de 2009

Reflexión Miércoles, 13 de mayo de 2009

Pesar piadoso

"Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios." —2 Corintios 7:9

Los ladrones se llevaron casi $5,000 dólares en equipos de sonido y oficina de una iglesia en los Estados Unidos, sólo para volver a la noche siguiente y devolver los objetos que habían robado. Aparentemente, el sentimiento de culpa por robar a una iglesia pesó tanto en sus conciencias que sintieron la necesidad de corregir su comportamiento criminal al haber quebrantado el mandamiento: «No hurtarás» (Éxodo 20:15). Sus acciones me hicieron pensar en las diferencias entre el pesar mundano y el pesar piadoso.


Pablo alabó a los corintios por entender esta diferencia. La primera carta que les escribió fue mordaz, ya que trató asuntos de pecado. Sus palabras causaron pesar entre ellos y Pablo se regocijó por esto. ¿Por qué? Su pesar no se detuvo tan sólo en sentirse tristes porque fueron descubiertos o por sufrir las desagradables consecuencias de sus pecados. Su pesar era un pesar piadoso, un auténtico remordimiento por sus pecados. Esto les llevó al arrepentimiento —un cambio en su pensamiento que les condujo a renunciar a su pecado y volverse a Dios. Su arrepentimiento finalmente les llevó a la liberación de los hábitos pecaminosos que tenían.


El arrepentimiento no es algo que podamos realizar a menos que el Espíritu Santo nos induzca a hacerlo; es un regalo de Dios. Ora por arrepentimiento hoy (2 Timoteo 2:24-26).


"El arrepentimiento significa odiar el pecado lo suficiente como para alejarse de el."


Lectura del día: 2 Corintios 7:5-10


martes, 12 de mayo de 2009

Reflexión Martes, 12 de mayo de 2009

Mejorando

“Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.” —Filipenses 1:23

Una canción popular de los años 60 llevaba el título de «Mejorando». En ella, el cantante considera su joven vida y con felicidad declara que ve las cosas «mejorando todo el tiempo». Es una canción llena de optimismo, pero desafortunadamente, sin base real alguna para dicha esperanza.

En contraste con esto, la Biblia nos advierte que vivimos en un mundo que de muchas maneras está en realidad empeorando (2 Timoteo 3:13). A diario nos enfrentamos a una evidencia cada vez mayor que apoya dicha posibilidad. Entonces, ¿cómo respondemos a las realidades de la vida en un mundo tan terriblemente estropeado? ¿Con un optimismo vacío? ¿Con un desaliento sin esperanza? El apóstol Pablo nos muestra cómo hacerlo.

Mientras estaba encarcelado en Roma, Pablo escribió a los cristianos de la iglesia en Filipos para ofrecerles una auténtica esperanza en un mundo quebrantado. Alentó a sus lectores diciéndoles que, aunque la vida en este mundo a menudo es dura y dolorosa, las cosas mejorarán para los cristianos. Escribió: «Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor» (Filipenses 1:23). Es un recordatorio para nosotros de que podemos enfrentar las dificultades actuales de vivir para Cristo porque un día estaremos con él en un hogar eterno de esplendor y plenitud.

La vida puede ser dura, pero un día, cuando veamos a Cristo, ¡realmente mejorará!

“Estar con Jesús para siempre es la suma de toda la felicidad.”

Lectura del día: Filipenses 1:19-26

lunes, 11 de mayo de 2009

Reflexión Lunes, 11 de mayo de 2009

El mundo está observando

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” -Juan 13:35

Unos amigos míos estaban sirviendo en un ministerio dirigido principalmente a cristianos cuando se les presentó la oportunidad de cambiar de empleo y tocar las vidas de miles de no creyentes. Decidieron hacer lo que creían que era un cambio emocionante.

Muchas personas, incluso algunas que no les conocían personalmente, quedaron espantadas y les acusaron de buscar fama y fortuna en el mundo. Pero, con la fe de que Jesús había venido «a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10), decidieron ir en pos de lo que consideraban una oportunidad aún mayor de servir a los «perdidos» en su comunidad.

Más tarde dijeron: «Algunos cristianos fueron muy crueles con nosotros y nos escribieron correos electrónicos llenos de odio. Nuestros nuevos amigos no cristianos eran más amables con nosotros que nuestros compañeros cristianos. No entendíamos eso y nos sentíamos profundamente heridos». Me contaron que su deseo era seguir la directiva de Dios de ser «sal» y «luz» en el mundo (Mateo 5:13-14).

Cuando alguien que conocemos está tomando una decisión o haciendo algún cambio, puede ser de ayuda que le preguntemos cuáles son sus motivos para ello. Pero no podemos conocer totalmente el corazón de otra persona. No queremos «morder y comer» a nuestros compañeros cristianos (Gálatas 5:15), sino más bien amarles de una manera que los demás sepan que somos seguidores de Jesús (Juan 13:35). El mundo está observando.

“Solo Dios ve el corazón.”

Lectura del día: Juan 13:31-35

domingo, 10 de mayo de 2009

Reflexión Domingo, 10 de mayo de 2009

Los imanes y las mamás

“Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado.” -Deuteronomio 5:16

Una maestra les explicó a sus alumnos de segundo grado una lección acerca del imán y lo que éste hace. Al día siguiente, en una prueba escrita, ella incluyó esta pregunta: «Tengo cuatro letras. La m se encuentra allí. Recojo las cosas. ¿Qué soy?» Cuando los alumnos entregaron sus pruebas, la maestra quedó atónita al encontrar que casi el 50% de los alumnos había contestado a la pregunta con la palabra mamá.

Sí, las madres recogen las cosas. Pero son mucho más que «imanes» que recogen ropa y juguetes por toda la casa. A pesar de lo dispuestas que están las madres a realizar esa tarea, tienen un llamado más elevado que ése.

Una buena madre ama a su familia y trabaja para crear una atmósfera donde cada miembro pueda encontrar aceptación, seguridad y comprensión. Ella está allí cuando los niños necesitan que se les escuche, se les dé palabras de consuelo, un cálido abrazo o una amorosa caricia sobre la frente con fiebre. Y, para la madre cristiana, su mayor gozo es enseñar a sus hijos a confiar y amar en Jesús como su Salvador.

Ese tipo de madre merece ser honrada —no sólo un día especial del año sino todos los días. Y dicho reconocimiento debe incluir más que palabras: debiera mostrarse por medio del respeto, la consideración y los actos de amor.

“Las madres piadosas no solo te crían, te llevan a Dios.”

Lectura del día: Proverbios 31:26-31

sábado, 9 de mayo de 2009

Reflexión Sábado, 9 de mayo de 2009

La fe como la de un niño

“Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.” —Lucas 18:27

La pequeña Tania, de seis años de edad, y su papá eran los únicos que seguían despiertos en el automóvil mientras iban de vuelta a casa después de un viaje de campamento familiar. Mientras miraba la luna llena a través de la ventana del vehículo, la niña preguntó: «Papá, ¿crees que yo podría tocar la luna si me levanto?»

«No, no lo creo», sonrió él.

«¿Puedes tú alcanzarla?»

«No, no creo que tampoco pueda hacerlo».

Tania estuvo callada por un momento, luego dijo confiadamente. «Papi, ¿y si me cargas sobre tus hombros?»

¿Fe? Sí, la fe como la de un niño en que los papás pueden hacer cualquier cosa. Pero la verdadera fe tiene la promesa escrita de Dios como su fundamento. En Hebreos 11:1 leemos. «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». Jesús habló mucho sobre la fe, y a lo largo de todos los evangelios leemos acerca de su respuesta a aquellos que mostraron una gran fe.

Cuando unos hombres trajeron a su amigo paralítico a Jesús, él vio «la fe de ellos», le perdonó al hombre sus pecados y le sanó (Mateo 9:2-6). Cuando el centurión le pidió a Jesús, «di la palabra, y mi criado sanará» (8:8), Jesús «se maravilló» y dijo, «de cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe» (8:10).

Cuando tenemos fe en Dios, nos damos cuenta de que todo es posible (Lucas 18:27).

“La fe como la de un niño abre la puerta al reino de los cielos.”

Lectura del día: Mateo 8:5-10

viernes, 8 de mayo de 2009

Reflexión Viernes, 8 de mayo de 2009

En toda mala experiencia

“He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel.” —2 Reyes 5:15

No me vino de inmediato ningún pensamiento positivo cuando choqué mi automóvil casi nuevo con la parte trasera de un camión. Antes de nada, me puse a pensar en el costo, la inconveniencia y el daño a mi ego. Pero sí pude encontrar algo de esperanza en este pensamiento, el cual a menudo comparto con otros autores: «En toda mala experiencia siempre hay una buena ilustración».

Encontrar lo bueno puede ser un desafío, pero las Escrituras confirman que Dios usa las malas circunstancias para buenos propósitos.

En 2 Reyes 5 encontramos a dos personas a las que les estaban pasando cosas malas. Primero, vemos a una muchacha de Israel que ha sido llevada cautiva por el ejército sirio. Segundo, vemos a Naamán, el comandante del ejército, quien tenía lepra. Aun cuando la muchacha tenía buenas razones para desearle mal a sus captores, en vez de ello les ofreció ayuda. El profeta de Israel, Eliseo, dijo ella, podía sanar a Naamán. Ansioso por curarse, Naamán fue a Israel. Sin embargo, estaba renuente a seguir las humillantes direcciones de Eliseo. Cuando finalmente lo hizo, fue sanado, lo cual le llevó a proclamar que el Dios de Israel era el único Dios (v. 15).

Dios usó dos cosas malas, un secuestro y una enfermedad mortal, para transformar al enemigo de Israel en un amigo. Aun cuando no sabemos por qué ha pasado algo malo, sabemos que Dios tiene el poder de usarlo para bien.

“Dios es el maestro que convierte las carga en bendiciones.”

Lectura del día: 2 Reyes 5:1-15

jueves, 7 de mayo de 2009

Reflexión Jueves, 7 de mayo de 2009

La diferencia que marca la oración

“Subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.” -Apocalipsis 8:4

¿Tiene la oración algún impacto real en nuestro mundo? ¿O simplemente se trata de una conversación privada con Dios?

Cuando un matrimonio de Nueva Jersey supo que un hombre había salido de la cárcel y se había mudado a su vecindario, comenzaron a orar por él. Luego le visitaron y abrieron su hogar para un desayuno semanal para ex-criminales como él. Ahora, 22 años después, los hombres más despreciados de la zona cuentan con un lugar para ir donde les acogen y respetan.

¿Qué sucedería si cumpliéramos literalmente el mandamiento de Jesús de amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen? ¿Y si se nos llegara a conocer por acercar el cielo a los marginados y a las personas desagradables?


En Apocalipsis, el apóstol Juan prevé una conexión directa entre el mundo visible y el invisible. En un momento culminante de la historia, el cielo queda en silencio. Siete ángeles se ponen de pie con sus trompetas, esperando. Impera el silencio, como si todo el cielo estuviera escuchando de puntillas. Luego, un ángel recoge las oraciones del pueblo de Dios en la tierra —todas las oraciones acumuladas de alabanza, lamento, abandono, desesperación, ruego, etc.— las mezcla con incienso y las presenta delante del trono de Dios (8:1-4). El silencio finalmente se rompe cuando las fragantes oraciones son arrojadas a la tierra: desatando una tormenta de «truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto» (v. 5).

El mensaje es claro. Las oraciones son esenciales en la victoria final sobre el mal, el sufrimiento y la muerte.

“La obra de Dios la realizan los que oran.”

Lectura del día: Apocalipsis 8:1-5

miércoles, 6 de mayo de 2009

Reflexión Miércoles, 6 de mayo de 2009

Justo en el momento preciso

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo.” -Gálatas 4:4

¿Por qué ser puntual representa un desafío tan grande para algunos de nosotros? Incluso cuando comenzamos temprano, algo inevitable se interpone en nuestro camino y nos hace llegar tarde.

Pero he aquí la buena noticia: ¡Dios siempre es puntual! Al hablar acerca de la llegada de Jesús, Pablo dijo. «Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo» (Gálatas 4:4). El Salvador largamente esperado y prometido llegó justo en el momento preciso.

La llegada de Jesús durante la Pax Romana (la paz de Roma) fue el momento perfecto. El mundo entonces conocido estaba unido por un solo idioma comercial. Una red de rutas comerciales globales brindaban acceso abierto a todo el mundo. Todo esto garantizó que el Evangelio pudiera avanzar rápidamente en una sola lengua. Sin visados. Sin fronteras impenetrables. Tan sólo el acceso sin obstáculos para ayudar a difundir la noticia del Salvador cuya crucifixión cumplió con la profecía del Cordero que sería inmolado por nuestros pecados (Isaías 53). ¡Todo en el tiempo perfecto de Dios!

Todo esto debe recordarnos que el Señor también sabe qué momento es el mejor para nosotros. Si estás esperando la respuesta a alguna oración o el cumplimiento de alguna de Sus promesas, no te rindas. Si piensas que Él te ha olvidado, reconsidéralo. Cuando el cumplimiento del tiempo sea el indicado para ti, Él aparecerá —¡y quedarás asombrado ante lo brillante de Su plan!

“El tiempo de Dios siempre es perfecto.”

Lectura del día: Gálatas 4:1-7

martes, 5 de mayo de 2009

Reflexión Martes, 5 de junio de 2009

Un silbo apacible y delicado

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.” —Salmo 46:10

Cuando Dios le habló a Elías en el Monte Horeb, lo pudo haber hecho con el viento, el terremoto, o el fuego. Pero no lo hizo así. Le habló con «un silbo apacible y delicado» (1 Reyes 19:12). Dios le preguntó: «¿Qué haces aquí, Elías?» (v. 13), cuando éste se escondía de Jezabel, quien había amenazado con matarle.

La respuesta de Elías reveló lo que Dios ya sabía —la profundidad de su temor y desaliento. En efecto, le dijo: «Señor, he sentido un vivo celo cuando los demás te han abandonado. ¿Qué recibiré por ser el único que te defiende?» (ver el v. 14).

¿Era en realidad Elías el único que servía a Dios? No. Dios tenía a «siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal» (v. 18).

Puede que en las profundidades de nuestro temor o desesperación también pensemos que somos los únicos que servimos a Dios. Puede que eso suceda justo después de haber llegado a la cumbre de algún éxito, como le sucedió a Elías. El Salmo 46:10 nos recuerda «estad quietos y conoced» que Él es Dios. Cuanto antes nos centremos en Él y Su poder, tanto más pronto veremos que somos librados de nuestro temor y autocompasión.

Tanto los címbalos que retiñen —que representan nuestros fracasos—, como los metales que resuenan —que representan nuestros éxitos— pueden ahogar el silbo apacible y delicado de Dios. Es momento de que acallemos nuestros corazones para escucharle a Él mientras meditamos en Su Palabra.

“Para estar sintonizados con la voz de Dios debemos dejar de estar sintonizados con el ruido de este mundo.”

Lectura del día: 1 Reyes 19:11-18

lunes, 4 de mayo de 2009

Reflexión Lunes, 4 de mayo de 2009

Conectores

“Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino… también en todo lugar.” —1 Tesalonicenses 1:8

Durante años, los profesionales de mercadeo han sabido que la recomendación de algún producto por parte de un amigo se encuentra entre los medios de publicidad más efectivos. Esa es la razón por la que muchas grandes compañías reclutan a consumidores que reciben muestras gratis de sus productos animándoles al mismo tiempo a que recomienden estos productos a sus familiares y amigos. Una de las principales corporaciones de los Estados Unidos periódicamente envía cupones y productos a 725,000 personas seleccionadas a las que llama «conectores», quienes pasan la voz a los demás.

El Evangelio de Jesucristo es más que un producto. Es el gran plan de Dios para llevar a las personas a una relación viva y vital con él. Pero la manera más efectiva de transmitir el Evangelio es dar ejemplo y correr la voz. Pablo elogió a los cristianos en Tesalónica por su ejemplar manera de vivir y su testimonio efectivo: «Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor… vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada» (1 Tesalonicenses 1:8). Debido a que sus vidas habían cambiado radicalmente (v. 9), les era imposible mantener silencio en cuanto a su fe.

Un profesor universitario que capacita a profesionales de la publicidad dice: «Forma parte de la naturaleza humana hablar acerca de lo que nos emociona». La gracia de Dios es todo el incentivo que necesitamos para recomendar a nuestro Salvador a algún amigo.

“Si quieres que los demás sepan lo que Cristo hará por ellos, diles lo que él ha hecho por ti.”

Lectura del día: 1 Tesalonicenses 1:2-10

domingo, 3 de mayo de 2009

Reflexión Domingo, 3 de mayo de 2009

La altura de Eliana

“Haced esto en memoria de mí.” —Lucas 22:19

Mi esposa cuida de nuestra pequeña nieta Eliana durante el año escolar mientras su madre da clases. Hacemos muchas cosas para que ella se sienta como en casa. Por ejemplo, ponemos fotos de ella y sus padres en nuestro refrigerador a «la altura de Eliana». De ese modo ella puede verles o llevarles con ella por toda la casa durante el día. Queremos que nuestra nieta piense en su mamá y su papá a menudo durante el día.

¿Por qué hacemos esto? ¿Acaso sería posible que ella les olvidase? Por supuesto que no, pero es un consuelo para ella tener un recuerdo continuo de ellos.

Ahora piensa en esto. Antes de su crucifixión, Jesús creó un recuerdo de sí mismo. Dijo a sus discípulos —y a nosotros por extensión—: «Haced esto [comer el pan y tomar de la copa] en memoria de Mí» (Lucas 22:19). ¿Será porque podríamos olvidarnos de Jesús? ¡Por supuesto que no! ¿Cómo podríamos olvidar a aquel que murió por nuestros pecados? Sin embargo, él comenzó esta forma de recordatorio —la Santa Cena— para que nos consolásemos al recordar su gran sacrificio, su presencia, su poder y sus promesas.

Así como las fotos de Eliana le recuerdan el amor de sus padres, la celebración de la comunión nos ofrece un valioso recordatorio de aquel que volverá para llevarnos al hogar celestial.

Participa. Y recuerda.

“Aquellos que toman su pecado en serio recuerdan la cruz de Cristo con gratitud.”

Lectura del día: Lucas 22:7-20

sábado, 2 de mayo de 2009

Reflexión Sábado, 2 de mayo de 2009

La obra de nuestras manos

“En memoria eterna será el justo.” —Salmo 112:6

Una razón por la que se nos deja aquí en la tierra y no se nos lleva al cielo de inmediato después de haber confiado en Cristo para la salvación es que Dios tiene trabajo para nosotros. «El hombre es inmortal —decía San Agustín—, hasta que haya hecho su trabajo».

El tiempo de nuestra muerte no lo determina nada ni nadie aquí en la tierra. Esa decisión la toman los concilios en el cielo. Cuando hayamos hecho todo lo que Dios tiene en mente para nosotros, entonces y sólo entonces él nos llevará al hogar celestial —ni un segundo antes. Y, como escribió Pablo: «David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió» (Hechos 13:36).

Mientras tanto, hasta que Dios nos lleve con él, hay mucho por hacer. «Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura —dijo Jesús—. La noche viene, cuando nadie puede trabajar» (Juan 9:4). La noche vendrá cuando cerremos nuestros ojos en este mundo de una vez por todas o cuando nuestro Señor regrese para llevarnos para estar con él. Con cada día nos acercamos un poquito más a ese momento.

Mientras tengamos la luz del día, debemos trabajar —no para conquistar, adquirir, acumular y jubilarnos, sino para hacer visible al Cristo invisible tocando a las personas con su amor. Entonces podemos estar confiados en que nuestro «trabajo en el Señor no es vano» (1 Corintios 15:58).

“A los ojos de Dios, la verdadera grandeza está en servir a los demás.”

Lectura del día: Salmo 112

viernes, 1 de mayo de 2009

Reflexión Viernes, 1 de mayo de 2009

El examen con trampa

“Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.” -Salmo 119:133

Dan Ariely, profesor de economía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts , realizó algunas pruebas sobre el comportamiento humano. En un experimento, los participantes dieron un examen en el que recibirían dinero por cada respuesta correcta. Sin embargo, ellos no sabían que Airely no estaba probando su conocimiento sino si harían trampa. Organizó el examen de tal modo que los grupos creyeran que sería fácil hacer trampa.

Antes de dar el examen, a un grupo de los participantes se les pidió que anotaran los Diez Mandamientos, hasta donde pudieran recordarlos. Para asombro de Ariely, ¡nadie de este grupo hizo trampa! Pero en todos los demás grupos sí hubo quienes hicieron trampa. Recordar un patrón de referencia moral marcó la diferencia.

Siglos atrás, el salmista entendió la necesidad de un patrón de referencia moral y pidió ayuda divina para seguirlo. Oró al Señor: «Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí… y enséñame tus estatutos» (Salmo 119:133-135).

El experimento del «examen con trampa» de Ariely ilustra nuestra necesidad de guía moral. El Señor nos ha dado Su Palabra como una lámpara a nuestros pies y una lumbrera a nuestro camino (v. 105) para dirigirnos en nuestras elecciones morales.

“Al igual que una brújula, la Biblia nos señala la dirección correcta.”

Lectura del día: Salmo 119:129-136