domingo, 31 de agosto de 2008

Reflexión Domingo, 31 de agosto de 2008



Maravilloso misterio
"Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones." -- Salmo 103:12
Los titulares en nuestro periódico local no anunciaban buenas noticias en absoluto. Casi 60 millones de litros de aguas residuales parcialmente tratadas desaparecieron de repente de un estanque de almacenamiento en una instalación de tratamiento de agua. Justo en las afueras de la pequeña ciudad de Sand Lake, Michigan, una laguna de 150 metros x 150 metros desapareció en un sumidero. El problema era que nadie sabía hacia dónde iban las aguas residuales. Según el portavoz de un condado, «primero se deberá saber a dónde se fueron [las aguas residuales] para poder decir qué fue lo que pasó».

Cuando leí el artículo, imaginé que todas las malas acciones de mi vida eran como ese sucio estanque que ya no estaba allí. En mis momentos más claros de fe, puedo decir con toda honestidad que realmente no sé a dónde se fueron, pero se han ido. La última vez que vi la verdadera culpa de mi envidia, ira e impaciencia, ésta había sido clavada en la cruz con un Hombre que sufrió por malas acciones que jamás había cometido.

¿A dónde se fue mi culpa? La Biblia me da respuestas que no puedo entender en realidad: ha sido sepultada en lo más profundo del mar (Miqueas 7:19), alejada cuanto está lejos el oriente del occidente (Salmo 103:12), borrada de los libros eternos de la justicia del cielo (Colosenses 2:13-15).

No, todo lo que en realidad puedo entender es que le debo gratitud, alabanza y honra eternas a Aquel que llevó nuestro pecado; una buena noticia que es un misterio inexpresable.

"Cuando Dios perdona, quita nuestro pecado y restaura nuestra alma."
Lectura del día: Lucas 23:32-43

sábado, 30 de agosto de 2008

Reflexión Sábado, 30 de agosto de 2008



Cambio de dirección
"El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo." -- Colosenses 1:13
Si te mantienes en contacto con tu familia y amigos por medio del servicio postal o el correo electrónico, probablemente has recibido o enviado una notificación de cambio de dirección. Ésta va más o menos así: «Ya no recibiré correspondencia en _____________. Mi nueva dirección será ___________. Gracias por tomar nota de este cambio».

Pablo les recordó a los creyentes en Colosas que ellos tenían «un cambio de dirección» y que debían compartirlo con los demás. Se habían mudado de una comunidad y se habían «trasladado» o transplantado a una nueva, por medio de la gracia de Dios. Habían sido rescatados del reino de las tinieblas y llevados al reino de Jesús (1:13). Su antigua dirección era pecador@reinodelastinieblas. Pero cuando se convirtieron en seguidores de Jesús, su nueva dirección cambió a salvado@reinodesuamadoHijo.

En Filipenses 3:20, Pablo declaró que todos los creyentes son ciudadanos del cielo y deben vivir una vida digna de su nueva dirección. Alentó a los cristianos en Colosas a caminar con sabiduría hacia los que estaban fuera de la fe para estos últimos pudieran ver y escuchar acerca de los cambios (Colosenses 4:5-6).

Si has tenido «un cambio de dirección», cuéntale a alguien acerca de lo que Jesús ha hecho en ti.

"Cuando Jesús entra en una vida, lo cambia todo."
Lectura del día: Colosenses 1:9-14

viernes, 29 de agosto de 2008

Reflexión Viernes, 29 de agosto de 2008



No te oxides
"Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre." -- 1 Timoteo 6:11
El 15 de junio de 1957, un automóvil recién salido de la fábrica fue sepultado en una cámara de concreto debajo de los jardines del tribunal en Tulsa. En junio del 2007, el automóvil fue desenterrado cuando la ciudad celebró el centenario de la creación del estado de Oklahoma. En su artículo en el periódico Tulsa World, Randy Krehbiel dijo: «Ahora sabemos lo que le pasa a un Plymouth Belvedere cuando pasa 50 años en un agujero». Una infiltración de agua en la cámara había convertido el alguna vez nuevo y brillante automóvil en un monumento oxidado al pasado. Un experto en vehículos rápidos contratado para encender el motor lo declaró «desahuciado».

La inactividad espiritual corroe el alma tanto como la humedad que actúa sobre el metal. Pablo instó a Timoteo, su joven protegido, a «[seguir] la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre» (1 Timoteo 6:11). Este mandamiento no llevaba adjunta fecha de vencimiento alguna. Las disciplinas espirituales requieren atención continua a lo largo de nuestra vida. Si el descanso se convierte en nuestra meta, entonces el óxido es lo que le sigue de inmediato.

Oswald Chambers dijo: «El intelecto trabaja con mayor intensidad cuando lo hace de manera continua; cuanto más hacemos, tanto más podemos hacer. Debemos trabajar duro para mantenernos en buenas condiciones para Dios. Limpiemos el óxido y mantengámonos brillantes por el uso».

Puede que nuestras capacidades varíen con la edad, pero nunca debemos cesar en seguir adelante con la vida justa a la que Dios nos ha llamado. ¡No te oxides!

"La inactividad espiritual corroe el alma."
Lectura del día: 1 Timoteo 6:11-16

jueves, 28 de agosto de 2008

Reflexión Jueves, 28 de agosto de 2008



Comida reconfortante

"Porque las cosa que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de  que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza." -- Romanos 15:4

Me encanta la expresión «comida reconfortante». Habla de aquello que es tan bueno, tan familiar, que está tan bien que siempre puede traer una sonrisa a nuestros labios. Para mí, la comida reconfortante generalmente incluye alguna forma de carne y patatas. Hamburguesas y patatas fritas. Pan de carne con puré de patatas y salsa de carne. El chocolate también, en casi todas sus formas imaginables. Estas son las comidas que hablan a mi alma y me dicen que todo anda bien en el mundo. (¡Pero, ojo, que no estoy diciendo que sean las más saludables!).

Desafortunadamente, no todo anda bien en el mundo, y no hay cantidad posible de hamburguesas y patatas fritas que puedan arreglarlo. Lo que verdaderamente nos reconforta no es el sub-producto de alguna comida específica, así como tampoco lo es el resultado del alcohol o las drogas, el dinero, el placer o el poder. Se trata de una necesidad mucho más íntima que requiere de una solución mucho más profunda.

Pablo le dijo a la iglesia en Roma que la búsqueda de lo que nos reconforta puede comenzar en las páginas de la Biblia. Él escribió: «Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza» (Romanos 15:4).

Dios nos ha dado su Palabra para atraernos hacia si. Por medio de una relación con Dios, él provee la consolación que necesitamos para vivir en un mundo quebrantado.

"La Palabra de Dios es un salvavidas que impide que el alma se hunda en un mar de tribulación."
Lectura del día: Romanos 15:1-7

miércoles, 27 de agosto de 2008

Reflexión Miércoles, 27 de agosto de 2008



La audiencia de una sola persona
"[Jesús] se despojó a si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres." -- Filipenses 2:7
Cuando trabajaba como un joven reportero para la revista Campus Life (Vida Universitaria), mi asistente tenía una placa sobre su escritorio con este poema de dos líneas: Sólo una vida, pronto pasará. Sólo lo hecho para Cristo durará.

Cada vez que leía esa placa me quedaba helado. Aunque creía en la verdad que ésta contenía, ¿cómo podía ponerla en práctica? ¿Cómo debe mi fe en el mundo invisible afectar mi vida día a día en el mundo visible?

Según Jesús, lo que importa es lo que Dios piensa de nosotros, no lo que demás piensen. Jesús nos instruyó a orar en una habitación cerrada, donde nadie pudiera vernos, en vez de hacerlo en algún lugar público donde pudiéramos recibir el crédito por ser espirituales (Mateo 6:6). En otras palabras, vive para Dios y no para los demás.

¿Pedimos a gritos atención y reconocimiento por nuestros éxitos? Jesús nos invita a abandonar esa lucha competitiva, a confiar en que la opinión que Dios tiene de nosotros es la única que cuenta al final.

¿De qué manera serían nuestras vidas diferentes si verdaderamente tocáramos para una audiencia de una sola persona? Ciertamente nuestro sentido del ego y la rivalidad se marchitarían, porque ya no necesitaríamos preocuparnos por probarnos ante los demás. En vez de ello, nos concentraríamos en agradar a Dios viviendo de una manera que atraería a las personas a Jesús.

"Cristo se ve con mayor claridad cuando permanecemos al fondo."
Lectura del día: Mateo 6:1-6

martes, 26 de agosto de 2008

Reflexión Martes, 26 de agosto de 2008



Los colores del rey

"En esto conoceran todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros." -- Juan 13:35

En Tailandia, las personas aman y admiran mucho al rey Bhumibol (Rama IX) quien les ha guiado durante más de 60 años. Como muestra de su respeto por el rey, el pueblo tailandés usa camisas color amarillo brillante cada lunes, porque el amarillo es el color oficial del rey.
 
Al buscar vivir para nuestro rey, el Señor Jesucristo, nosotros también debemos mostrar nuestros colores de lealtad y aprecio por todo lo que él ha hecho por nosotros. ¿Pero cómo? ¿Cuáles son los «colores» que le declaran al mundo que servimos al Rey de reyes y al Señor de señores?
 
La noche antes de su crucifixión, el Rey Jesús nos dijo cuáles deben ser nuestros colores al pronunciar estas palabras: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros» (Juan 13:35). Su discípulo Juan hizo eco de esto cuando escribió: «Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros» (1 Juan 4:11).
 
Mostrar el amor de Cristo a nuestros compañeros de la fe es más que una simple muestra de amabilidad o cuidado. Es una de las maneras más tangibles en las que podemos mostrar nuestro amor y nuestra devoción por el Salvador.
 
Asegurémonos de mostrar nuestros colores al interactuar con otros cristianos. Eso dará honra a nuestro Rey ante un mundo que observa.

"Nuestro amor por Dios se muestra en nuestro amor por los demás."

Lectura del día: Juan 13:31-35

lunes, 25 de agosto de 2008

Reflexión Lunes, 25 de agosto de 2008



El fundamento del corazón
"En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre." -- Salmos 131:2
Las grandes catedrales de Europa no sólo quitan el aliento, sino que su arquitectura es intrigante. Debido a que sus macizos y enormes cielos rasos eran demasiado pesados para que las paredes los sostuvieran, se construyeron arbotantes, o extensiones externas, para mantener los expansivos techos.

Aunque somos «el templo del Dios viviente» (2 Corintios 6:16), me pregunto si no seremos más como estas catedrales, con arbotantes de influencias externas que nos mantienen erguidos mientras que nuestro fundamento sigue siendo débil. Los pastores, los amigos, las reglas, los libros y los grupos pequeños son útiles para sostener y reforzar nuestra fe. Pero, si dependemos demasiado de ellos, en realidad pueden distraernos de desarrollar un corazón saludable para Dios.

Nuestro corazón es el lugar donde Dios se encuentra y se relaciona con nosotros de manera personal. Es donde nos permite responder a Su corrección. Pasar tiempo en Su Palabra y en oración abre la puerta para que Él interactúe con nosotros llegando a los niveles más profundos de nuestra necesidad y Le brinda oportunidades para consolarnos y convencernos de pecado. Al abrir nuestros corazones a Dios, Él aviva la llama de una relación íntima y que cambia nuestra vida.

El cristianismo auténtico es la expresión de adentro hacia afuera de esta relación dinámica con Jesús, la cual provee la fuerza para vivir para Su gloria -¡sin importar lo que esté sucediendo en el exterior!

"Cuando abres tu corazón al Salvador, Él abre tu mente a Su Palabra."
Lectura del día: Salmos 131

domingo, 24 de agosto de 2008

Reflexión Domingo, 24 de agosto de 2008



La restricción de Dios
"Ciertamente la ira del hombre te alabará; Tú reprimirás el resto de las iras." -- Salmos 76:10
Agustín dijo que Dios «consideraba que mejor era sacar lo bueno de lo malo, que no permitir que existiera mal alguno». Por lo tanto, Dios toma el peor de los males que nos puedan hacer los hombres y las mujeres, y lo convierte en algo bueno. Incluso la ira de los impíos Le trae alabanza (Salmo 76:10).

Dios no ha prometido que nuestra vida será fácil; en efecto, no lo es. Pero Él ha prometido sostenernos en nuestra lucha y mantenernos con Su brazo poderoso. Si confiamos en Dios, Él nos dará poder para que nos abramos paso valientemente a través de dificultades extraordinarias con fe, esperanza y amor. Las pruebas que Dios permite en nuestra vida nos llevarán a Su alabanza y Su gloria, si tan sólo permanecemos en Él.

Más aún, habrá una restricción y un respiro. El texto hebreo es algo oscuro en Salmos 76:10. Literalmente dice: «Ciertamente la ira del hombre Te alabará; Tú [Dios] reprimirás el resto de las iras». Dios usará la ira de los hombres para traer gloria y alabanza para Sí, pero, cuando se cumpla ese propósito, entonces la restringirá.

Dios no permitirá que se nos presione más allá de lo que podamos soportar. Esa es Su promesa segura. Cuando se haya aprendido la lección, cuando se haya completado la revelación de la gloria de Dios y nuestra alma haya sido probada y comprobada, entonces Dios levantará Su mano y nos salvará. Dirá: «Basta».

"En el desierto de cada prueba Dios tiene un oasis de consuelo."
Lectura del día: Salmos 76:1-12

sábado, 23 de agosto de 2008

Reflexión Sábado, 23 de agosto de 2008



La oración de Pascal
"Hacedlo todo para la gloria de Dios." -- 1 Corintios 10:31
Blas Pascal, el brillante intelectual del siglo XVII, hizo significativas contribuciones en los campos de la ciencia y las matemáticas. Estableció las bases para el desarrollo de las calculadoras mecánicas y las modernas operaciones hidráulicas.

Cuando era joven, Pascal tuvo un profundo encuentro con Jesucristo. Esta experiencia le cambió la vida y le motivó a re-enfocar su estudio, de la ciencia y las matemáticas, a la teología.

Pascal escribió una extraordinaria oración que puede ayudar a todo creyente al enfrentar las tareas de la vida. La oración dice así: «Señor, ayúdame a hacer lo grandioso como si fuera algo pequeño, ya que lo hago con Tu poder; y lo pequeño como si fuera algo grandioso, ya que lo hago en Tu nombre».

La súplica de Pascal es profundamente bíblica. Pablo dijo: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13) y nos exhorta con las palabras, «hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10:31). Pascal se hizo eco de estas exhortaciones a depender de Dios buscando Su poder y a considerar todo acto como importante, ya que esto dirá mucho de Su gloria.

La próxima vez que enfrentes una tarea enorme, recuerda que Dios es tu fortaleza. Y cuando te encuentres con una tarea aparentemente insignificante, toma la determinación de hacerla con excelencia para la gloria de Dios.

"Espera grandes cosas de Dios; intenta grandes cosas para Dios."
Lectura del día: Filipenses 4:4-13

martes, 19 de agosto de 2008

Reflexión Martes, 19 de agosto de 2008



Una pequeña elección
"Escogeos hoy a quien sirváis... pero yo y mi casa serviremos a Jehová." -- Josué 24:15

Cuando era niño, mi padre a menudo tocaba el violín en la orquesta sinfónica local. Su joven talento en ciernes continuó mejorando hasta la secundaria.

Luego un día decidió unirse a sus amigos en una travesura inofensiva. Mientras corrían por los corredores de la escuela, salieron por una puerta y mi papá se apresuró a seguirles. La puerta se cerró justo cuando él llegó a ella. Su mano izquierda destrozó el vidrio de la puerta cortándole los tendones de tres dedos. Todo lo que los doctores pudieron hacer fue anudar los tendones, con lo cual los dedos de mi padre quedaron inutilizados y el violín quedó fuera de su vida para siempre.

Me pregunto cómo habría podido ser la vida de mi papá distinta si no hubiese hecho esa pequeña elección. Los «qué-hubiese-pasado-si» tienen una utilidad dudosa: siempre podemos cuestionarnos a posteriori. Pero no podemos subestimar el impacto de nuestras elecciones. Una elección puede producir consecuencias para toda la vida, ya sea para bien o para mal.

El consejo de Josué es un buen punto de partida. «Escogeos hoy a quién sirváis -le dijo a Israel-. Pero yo y mi casa serviremos a Jehová» (Josué 24:15).

Servir a Dios no siempre será la elección fácil. Pero es una elección que conlleva el tipo de consecuencia con la que podemos vivir.

"Lo que serás mañana depende de las elecciones que hagas hoy."
Lectura del día: Josué 24:15-24

lunes, 18 de agosto de 2008

Reflexión Lunes, 18 de agosto de 2008



Otra oportunidad
"[Has sido] revestido del nuevo [hombre], el cual conforme a la imagen de aquel que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno." -- Colosenses 3:10
Durante casi 100 años, un enorme trozo defectuoso de mármol de Carrara yació en el patio de una catedral en Florencia. Luego, en 1501, se le pidió a un joven escultor que hiciera algo con él. Midió el bloque y tomó nota de sus imperfecciones. En su mente, concibió a un niño pastor.

A lo largo de tres años, cinceló y le dio forma al mármol con destreza. Finalmente, cuando la sobresaliente figura de David de 5,40 metros de altura fue desvelada, el aprendiz de Miguel Ángel exclamó: «Maestro, sólo le falta hablar!»

Onésimo era como ese mármol defectuoso. Había sido un siervo infiel cuando huyó de su amo Filemón. Pero, durante su huida, llegó a conocer al Maestro Escultor. Ahora, como un hombre transformado, sirvió a Dios fielmente y fue invalorable para el ministerio de Pablo. Cuando Pablo le envió de vuelta a Filemón, le elogió como alguien «el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil» (1:11). Le pidió a Filemón que recibiera de vuelta a Onésimo como un hermano (v. 16).

Pablo sabía lo que significaba recibir otra oportunidad después de los errores pasados (Hechos 9:26-28). Él conocía personalmente la transformación que Dios puede hacer. Ahora la veía en la vida de Onésimo. El Señor también puede cincelar Su imagen en nuestras vidas defectuosas y hacernos bellos y útiles.

"Nuestros bordes ásperos deben ser limados para sacar a la luz la imagen de Cristo."
Lectura del día: Filemón 1:8-19

domingo, 17 de agosto de 2008

Reflexión Domingo, 17 de agosto de 2008



En la Casa de Dios
"Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová." -- Salmos 84:2
A Tobías, que recientemente ha cumplido tres años, le encanta ir a la iglesia. Llora cuando no puede ir. Cada semana, cuando llega al programa de historias bíblicas, juegos, cantos y cena para niños, entra corriendo al local y les anuncia con entusiasmo a los líderes y a los demás niños: «¡Que comience la fiesta!» El Señor debe sonreír ante la emoción de este niño de estar en lo que él cree que es la casa de Dios.

El autor del Salmo 84, uno de los hijos de Coré, también tenía amor por la casa de Dios. Algunos comentaristas han especulado que es posible que, durante algún tiempo, este cantor del templo estuviera incapacitado de poder ir a éste -ya fuera por causa de alguna enfermedad u otras circunstancias. Así que, cuando escribió este salmo, su alma estaba anhelando y clamando de manera especial por estar en «los atrios de Jehová» (v. 2). Él creía que un día de adoración en la casa de Dios daba mayor satisfacción que mil días en cualquier otro lugar (v. 10).

Hay algo especial en cuanto a la alabanza a Dios junto con su pueblo y debemos aprovechar toda oportunidad que podamos para hacerlo. Pero, si no podemos, al igual que el salmista, todavía podemos expresar nuestro amor por el Dios vivo y nuestro anhelo por conocerle (v. 2). Al Señor le agradará y seremos bendecidos cuando el deseo de nuestro corazón sea estar con él y su pueblo.

"Un buen indicador de nuestra temperatura espiritual es nuestro entusiasmo por adorar a Dios."
Lectura del día: Salmos 84

sábado, 16 de agosto de 2008

Reflexión Sábado, 16 de agosto de 2008



De tal palo tal astilla
"Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados." --Efesios 5:1
Nunca olvidaré cuando se me pidió que llevara a mi familia a un banquete donde yo sería el orador. Después de la cena, mi hijo Mateo vino a mí y me pidió sentarse en mis rodillas. «Claro», le dije y lo levanté.

A lo largo de su joven vida, Mateo me había observado entablar conversaciones con muchos extraños. En mi calidad de persona que busca personas no arrepentidas, a menudo miraba la plaquita con el nombre de la persona que me estaba sirviendo en algún restaurante y comenzaba mi orden con un, «hola, Bárbara, ¿cómo estás hoy?» A lo que mis hijos decían inevitablemente: «Papá, ¡nos estás avergonzando!»

Pero ahora, sentado en mis rodillas, Matt se volvió hacia el organizador del banquete que estaba junto a mí y que era alguien muy importante, leyó su nombre en la placa, y extendió su manita diciendo: «Hola, Juan, ¿cómo estás?» ¡Un momento de gran orgullo para mí! Estaba actuando justo como su papa -¡de tal palo tal astilla!

Esto es exactamente lo que Pablo tenía en mente cuando nos exhortó a «ser imitadores de Dios» (Efesios 5:1). Pero la vida sabe cómo hacer de nosotros cualquier cosa menos parecidos a Dios. A menudo somos indiferentes, irascibles, gruñones y no perdonamos -¡evidentemente demasiado de nuestro propio estilo y no lo suficiente del de Él!

Recuerda, somos salvos para llevar el parecido familiar, para ser cada vez más como Jesús y menos como nosotros mismos.

"Todo hijo de Dios debe tener un parecido cada vez mayor con el Padre."
Lectura del día: Efesios 5:1-5

viernes, 15 de agosto de 2008

Reflexión Viernes, 15 de agosto de 2008



Juntando ramas secas
"Servíos por amor los unos a los otros." -- Gálatas 5:13
Una dolorosa enfermedad había impedido al maestro bíblico Billy Walker continuar con su activo cronograma de actividades durante varios meses. Le dijo a un grupo de hombres que lo que echaba de menos de manera especial era no poder predicar, pero que Dios le estaba enseñando a lo largo de su recuperación.

Un día durante su convalecencia, mientras meditaba y oraba, la atención de Billy se centró en el pasaje acerca del naufragio de Pablo en Malta, que se registra en Hechos 28. En este relato hay mas cosas para analizar aparte de la historia de la milagrosa inmunidad de Pablo a la mordedura de una serpiente venenosa (vv. 3-6).

Este gran apóstol de los gentiles, predicador de miles, obrador de milagros, y autor de gran parte del Nuevo Testamento quedó varado en una isla como prisionero. ¿Acaso se recostó y lamentó su condición?¿Acaso pensó que debía recibir un mejor trato que los demás porque era un apóstol? ¡No! Las Escrituras nos dicen que eligió contribuir al trabajo y aliviar las necesidades de sus compañeros. Hacía frío y llovía, así que «recogió Pablo algunas ramas secas» para echarlas al fuego, el cual era de gran necesidad (v. 3).

Tal vez te hayas visto apartado por un tiempo debido a circunstancias difíciles. Tal vez hayas llegado a ese momento en tu vida cuando la actividad vigorosa ya no es posible. No te desesperes. Recuerda el ejemplo de Pablo y haz lo que puedas, incluso si se trata simplemente de «juntar ramas secas».

"Dios nunca te pone el lugar equivocado para servirle."
Lectura del día: Hechos 28:1-10

jueves, 14 de agosto de 2008

Reflexión Jueves, 14 de agosto de 2008



Apacienta mis ovejas
"¿Me amas? ... Apacienta mis ovejas." -- Juan 21:17
Justo antes de que dejara este mundo, Jesús instruyó a Simón Pedro para que cuidara del objeto más preciado de Su amor, Sus ovejas. ¿Cómo podía alguien cuidar de ellas tal y como Jesús lo había hecho? Sólo por amor a Él. No hay otra manera.

Tres veces le preguntó Jesús a Pedro: «¿Me amas?» Pedro respondió: «Sí, Señor; Tú sabes que Te amo». Y, cada vez, Jesús le respondió: «Apacienta Mis ovejas».

¿Acaso no estaba Jesús al tanto del amor de Pedro? Por supuesto que sí. Su pregunta, que involucraba tres respuestas, no era para Él mismo, sino para Pedro. Él hizo estas preguntas para subrayar la verdad esencial de que sólo el amor a Cristo sostendría a Pedro en la obra que le esperaba realizar por delante, esa obra ardua y exigente de cuidar de las almas de las personas; tal vez la más dura de todas las labores.

Jesús no le preguntó a Pedro si él amaba a Sus ovejas, sino si Le amaba a Él. El afecto por el pueblo de Dios en sí no nos sostendrá. Al final, nos encontraremos derrotados y desalentados.

El «amor de Cristo» -nuestro amor a Él- es la única motivación suficiente que nos capacitará para permanecer en la dirección adecuada y para continuar apacentando al rebaño de Dios. Por lo tanto, Jesús nos pregunta a ti y a mí, «¿Me amas? Apacienta Mis ovejas».

"Es el amor a Cristo lo que nos capacitará para amar a Sus hijos."
Lectura del día: Juan 21:15-17

miércoles, 13 de agosto de 2008

Reflexión Miércoles, 13 de agosto de 2008



La misma mano

"Y Moisés clamó a Jefová, y Jehová le mostró un arbol, y lo echo en las aguas, y las aguas se endulzaron." -- Éxodo 15:25
Los hijos de Israel no habían avanzado mucho desde la orilla del Mar Rojo cuando comenzaron a detectar la realidad de su nueva libertad. Ya no disfrutaban de la variedad de comida y el suministro de agua que abundaban en Egipto. Ahora, después de tres días de peregrinaje en el desierto, la enorme multitud no tenía agua. Y cuando finalmente llegaron al oasis de Mara, el agua estaba amarga (Éxodo 15:23).

Por lo tanto, los hijos de Israel se vieron obligados a depender de un milagro. Así que clamaron a Moisés, y Moisés clamó al Señor. El Señor le mostró un árbol, el cual Moisés echó en el agua. Milagrosamente, el agua se endulzó.

La transformación del agua fue un milagro relacionado con la plaga de sangre enviada a Faraón y los egipcios (Éxodo 7:14-25). La mano del Señor había manchado con sangre el agua limpia de Egipto. La lección de Mara era clara: la misma mano que había convertido el agua en sangre podía convertir el agua amarga en agua dulce. El mismo poder que había traído maldiciones sobre Egipto podía traer salud a Israel.

Si hoy tienes una necesidad aparentemente imposible, recuerda que la mano que suplió tu necesidad más grande, el perdón del pecado, es la misma mano que puede suplir de manera adecuada todas tus necesidades. Confía en que Él alcanzará lo que parece imposible.

"Las imposibilidades nos obligan a depender de Dios."
Lectura del día: Éxodo15:22-27

martes, 12 de agosto de 2008

Reflexión Martes, 12 de agosto de 2008


«¡Ahora es la hora!»

"Porque el Señor mismo... descenderá del cielo; ...luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados." -- 1 Tesalonicenses 4:16-17
¿Alguna vez has llegado a pensar en algún momento que el Señor vendría justo en ese instante? Muchos creyentes en Jesús están tan ansiosos por «recibir al Señor en el aire», tal y como lo ponen las Escrituras (1 Tesalonicenses 4:17), que en uno u otro momento han creído que «¡Ahora es la hora!».

Mi esposa Sue, quien una vez trabajó en un hogar cristiano para ancianos, recuerda haber estado en el ascensor de dicho local cuando tuvo pensamientos del tipo «segunda venida». Había cerrado la puerta y, mientras iba ascendiendo al segundo piso, el ascensor se detuvo. Sue se quedó atrapada a medio camino. Mientras esperaba, hubo una sacudida y un rápido resplandor, y luego nada de nuevo.

Sue recordó más tarde que la energía de la luz y el movimiento la asustaron y le hicieron pensar que algo inusual estaba sucediendo. En ese momento, su mente fue hacia el tan esperado retorno de Jesús. Fue un momento de «¡Ahora es la hora!»

Carece de importancia si hemos experimentado este sentimiento o no. Lo que sí es absolutamente vital es que estemos listos en cualquier momento para la venida del Señor. Si hemos recibido a Jesús como nuestro Salvador, nos encontraremos esperando con emoción Su aparición, ansiosos por «estimularnos [unos a otros] al amor y a las buenas obras» mientras «vemos que aquel día se acerca» (Hebreos 10:24-25).

"La segunda venida de Cristo es tan cierta como la primera."
Lectura del día:  1 Tesalonicenses 4:13-17

lunes, 11 de agosto de 2008

Reflexión Lunes, 11 de agosto de 2008



Verdadero trabajo en equipo
"Ellos, a la verdad para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible." -- 1 Corintios 9:25
Los deportes sacan lo mejor y lo peor de las personas. Las noticias en los medios de comunicación a menudo se centran en lo peor. Aquellos que consuelan a los competidores con la frase: «Lo que cuenta no es si ganas o pierdes, sino cómo juegas el partido» rara vez son objeto de alguna noticia de talla mundial. Pero de vez en cuando sí lo son.

Después de que un equipo de béisbol de Georgia derrotase a un equipo del Japón en la Serie Mundial de las Ligas Menores, un periodista escribió: «Los muchachos de Warner Robins dejaron una impresión duradera de su carácter interior para que el mundo lo vea. Una vez más, demostraron que lo que cuenta no es si se gana o se pierde, sino cómo se juega el partido».

Cuando los perdedores prorrumpieron en lágrimas, los miembros del equipo ganador detuvieron su celebración de la victoria para consolarlos. «Simplemente detesté verlos llorar -dijo el lanzador Kendall Scott-, y sólo quería que supieran que me importaba». Algunos se refirieron a ese momento como «el espíritu deportivo en su máxima expresión».

En efecto, fue algo reconfortante, pero también destaca que los deportes, aun en su máxima expresión, son una metáfora imperfecta del cristianismo. En los deportes alguien siempre pierde. Pero cuando alguien es ganado para Cristo, el único perdedor es Satanás.

Para los cristianos, el verdadero trabajo en equipo no se basa en derrotar a adversarios, sino en reclutarlos para que se unan a nuestro equipo (1 Corintios 9:19-22).

"El tacto es la habilidad especial de ganar un punto sin hacer un enemigo con ello."
Lectura del día: 1 Corintios 9:19-27


domingo, 10 de agosto de 2008

Reflexión Domingo, 10 de agosto de 2008



Hubble HelixEl ojo de Dios
"Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él." 2 Crónicas 16:9
El telescopio espacial Hubble ha tomado fotografías de la Nebulosa Hélice. Algunos astrónomos la describen como «un túnel de gases resplandecientes de trillones de kilómetros de largo». En su centro hay una estrella moribunda que ha lanzado polvo y gases que se extienden hacia su borde exterior. Fotografías extraordinarias muestran a la nebulosa como el iris azul de un ojo humano completo con todo y párpados. Debido a esto, algunos la han llamado el «ojo de Dios».

Aunque esta nebulosa no es literalmente el ojo de Dios, las Escrituras sí dicen que Dios fija su mirada en nuestras vidas. El profeta Hanani dijo: «Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él» (2 Crónicas 16:9).

Esta proclamación del ojo de Dios que todo lo ve se dio en respuesta a la confianza que el rey Asa había puesto en otro gobernante en busca de seguridad militar. Asa parecía haber olvidado que era el Señor Dios, no simples soldados, quien le había dado las victorias pasadas sobre sus enemigos (14:11-12). Esta deslealtad espiritual no pasó inadvertida para Dios, quien busca derramar su bendición sobre todo acto de obediencia a él.

Aunque no podemos ver los ojos de Dios, podemos tener la seguridad y la tranquilidad de que él nos ve. Su deseo es mostrar su fortaleza ante aquellos que le son leales con todo su corazón.

"Saber que Dios nos ve trae consigo tanto convicción como consuelo."
Lectura del día: 2 Crónicas 16:7-14

sábado, 9 de agosto de 2008

Reflexión Sábado, 9 de agosto de 2008



Abre las persianas
"Andad como hijos de luz." -- Efesios 5:8
¿Has oído del teólogo del siglo XVII, Samuel Rutherford? Tal vez sea momento de resucitar su recuerdo, el cual es una inspiración para la fe.

Rutherford, quien era miembro del consejo que redactó la Confesión de Westminster, fue encarcelado por causa de sus creencias. Mientras estuvo en la cárcel, escribió esta carta que nos fortalece el alma, la cual expresaba el gozo que le mantenía firme a través de sus pruebas: «Si Dios me hubiese dicho hace algún tiempo que iba a darme toda la felicidad de este mundo y luego me hubiese dicho que para ello debía comenzar por inutilizar mis extremidades y despojarme de todas mis acostumbradas fuentes de gozo, habría pensado que se trataba de un modo muy extraño de alcanzar Su propósito. Y, sin embargo, ¡cómo se manifiesta Su sabiduría incluso en esto! Por cuanto, si viéramos a un hombre confinado en una habitación cerrada, idolatrando a unas lámparas y regocijándose en su luz, y deseáramos hacerlo verdaderamente feliz, comenzaríamos por apagar todas sus luces y luego abriríamos las persianas de par en par para dejar entrar la luz del cielo».

Cuando se nos apaguen las velas que encienden nuestra oscuridad, regocijémonos en que Dios está abriendo de par en par las ventanas cerradas y vertiendo de lleno los rayos de Su amor.

Al igual que Samuel Rutherford, «andemos como hijos de luz» (Efesios 5:8).

"Valoramos la luz con mayor plenitud después de haber salido de la oscuridad."
Lectura del día: Efesios 5:8-14

viernes, 8 de agosto de 2008

Reflexión Viernes, 8 de agosto de 2008



La más grande de las carreras
"El amor nunca deja de ser." -- 1 Corintios 13:8
Ahora que se acercan los Juegos Olímpicos de Beijing, mis pensamientos se remontan a Eric Liddell, un antiguo campeón inmortalizado por su sorprendente victoria la cual le valió la medalla de oro en la carrera de los 400 metros durante los Juegos de París en 1924. Un año después de su triunfo, Liddell partió para China, donde pasó los últimos veinte años de su vida como maestro misionero y pastor rural. Allí corrió la más grande carrera de su vida contra los adversarios que todos conocemos -las circunstancias difíciles, la guerra, la incertidumbre y la enfermedad.

Hacinado en un campo de internamiento japonés junto con otras 1,500 personas, Eric vivió las palabras que había parafraseado de 1 Corintios 13:6-8: «El amor nunca está contento cuando los demás se pierden. El amor no encuentra placer alguno en la injusticia, pero se regocija en la verdad. El amor siempre tarda en darse a conocer, sabe cómo permanecer en silencio. El amor siempre está ansioso por creer lo mejor de una persona. El amor está lleno de esperanza, lleno de paciente resistencia; el amor nunca falla».

Eric sirvió a los demás prisioneros en el campamento, ya fuera cargando agua para los ancianos o como árbitro en los partidos para los adolescentes. Cuando murió de un tumor cerebral en febrero de 1945, un interno le describió como un hombre «que vivió mejor de lo que predicó».

En la carrera más difícil de la vida, Eric Liddell cruzó la meta victorioso por medio del amor.

"El amor nos capacita para caminar sin temor, correr con confianza y vivir en victoria."
Lectura del día: 1 Corintios 13

jueves, 7 de agosto de 2008

Reflexión Jueves, 7 de agosto de 2008



El centro de entrenamiento de Dios
"[Somos] herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él." -- Romanos 8:17
El libro de Lew Wallace, Ben-Hur, cuenta la historia de un aristócrata judío traicionado por su mejor amigo y condenado a servir como esclavo en una galera en la marina romana. Durante una marcha forzada hacia el barco, Judá Ben-Hur conoce a Jesús de Nazaret, cuya compasión le llena de esperanza. Finalmente, Ben-Hur salva al comandante romano durante la batalla. En gratitud, el comandante adopta a Ben-Hur como su hijo, elevándole al instante de la categoría de esclavo a heredero.

Eso es lo que nos sucede cuando Dios nos adopta para ser miembros de Su familia, pero este gran privilegio conlleva una gran responsabilidad. Pablo dijo que nos convertimos en «herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él» (Romanos 8:17). El Evangelio no dice: «Venid a Jesús y vivid felices para siempre». El plan de estudios de Dios para la educación de Sus hijos incluye el entrenamiento por medio de las dificultades.

Los años de penurias que Ben-Hur tuvo que soportar como esclavo romano le fortalecieron e incrementaron su resistencia. Al final, venció a su antiguo amigo, convertido ahora en enemigo, en una carrera de carros.

Así como la resistencia y la capacitación fueron factores clave para la victoria de Ben-Hur, también son vitales en la guerra del cristiano contra el pecado y el mal. Los tiempos difíciles que soportamos son la manera de Dios de prepararnos para un servicio más grandioso para Su gloria.

"Conquistamos cuando perseveramos."
Lectura del día: Romanos 8:12-17

miércoles, 6 de agosto de 2008

Reflexión Miércoles, 6 de agosto de 2008



El aprendiz
Como estuve con Moisés, estare contigo." -- Josué 1:5
Cuando se les preguntó a algunos empresarios cuáles eran las características de un buen aprendiz, respondieron que, al contratar a un nuevo empleado, ellos buscan a «alguien que quiera aprender».

En la Biblia, Josué es un buen ejemplo de esa clase de aprendiz. Recordamos a Josué marchando alrededor de los muros de Jericó. También tuvo algunas responsabilidades importantes como espía (Números 13:16) y guerrero (Éxodo 17:10). Pero a menudo estuvo a la sombra de otra persona -Moisés. Durante cuarenta años, Josué sirvió a Moisés como su asistente, asesor y aprendiz (Éxodo 24:13).

Dios se toma Su tiempo para prepararnos para el servicio. Algunas veces, ese periodo de espera es tan valioso como el aprendizaje de todas las estrategias y las metas necesarias. Josué observó la fe de Moisés en Dios. Aprendió lo que significaba ser humilde (Números 12:3), cómo recibir instrucción (Éxodo 17:10) y cómo ser un verdadero siervo de Dios (Josué 1:1; 24:29). Incluso una muestra de la furia de Moisés (Números 20:7-12) fue una oportunidad para observar y aprender. Al pasar tiempo con Moisés, Josué aprendió cosas que no se podían leer en un libro.

Josué estaba a punto de convertirse en un líder. Y cuando llegó el momento, él pudo confiar en la promesa que Dios le había hecho: «como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé» (Josué 1:5).

"Una persona que no está dispuesta a seguir no está preparada para guiar."
Lectura del día; Josué 1:1-7

martes, 5 de agosto de 2008

Reflexión Martes, 5 de agosto de 2008



Terapia espiritual
Una vez escribí un libro titulado Disappointment With God (Decepcionado con Dios). Mis editores se preocuparon que pareciera una herejía presentar un libro con semejante título en las librerías cristianas. Sin embargo, durante el proceso de su redacción, encontré que la Biblia incluye relatos detallados de personas profundamente decepcionadas con Dios. Job y Moisés hablaron seriamente con Dios, al igual que Habacuc, Jeremías y muchos de los salmistas no identificados.

Parece extraño que los escritos sagrados incluyan escenas de fracaso espiritual, pero esto refleja un principio importante. Un terapeuta matrimonial advertirá a las parejas: «Puede que su relación empeore antes de que comience a mejorar». Los malos entendidos deben quedar expuestos antes de que pueda florecer la verdadera comprensión. Los salmistas no racionalizan la ira ni dan consejos abstractos sobre el sufrimiento; más bien, expresan las emociones de manera vívida y en voz alta, dirigiendo sus sentimientos fundamentalmente hacia Dios. La conclusión angustiada del Salmo 88 provee amplia evidencia de ello (vv. 13-18).

Los salmos presentan un mosaico de terapia espiritual en proceso. La duda, la paranoia, el atolondramiento, el deleite, el odio, el gozo, la alabanza, los sentimientos vengativos, la traición; encontramos todos estos sentimientos en los salmos. En ellos aprendo a llevarle a Dios todo lo que yo siento acerca de Él. No necesito disimular mis fracasos; es mucho mejor llevarle mi debilidad a Él, quien es el único con el poder para dar sanidad.

"Una conversación honesta con Dios es el primer paso para encontrar la serenidad."
Lectura del día: Salmo 88

lunes, 4 de agosto de 2008

Reflexión Lunes, 4 de agosto de 2008



Un lugar donde asentar el pie
"Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo." -- 1 Corintios 3:11
Mientras tomaba un descanso durante un viaje ministerial, estábamos buceando con botella de oxígeno en el Mar Caribe. La lancha que nos había llevado a aguas profundas para que tuviéramos mejores lugares donde bucear había regresado a la orilla y yo comencé a sentir pánico de estar en mar abierto. Al darme cuenta de que me era difícil controlar mi respiración, le pedí a mi yerno, Todd, y a un amigo, Dave Velzen, que me ayudaran. Ellos sostuvieron mis brazos mientras yo buscaba un arrecife de coral lo suficientemente cerca de la superficie donde yo pudiera quedarme de pie. Una vez que tuve un lugar donde asentar el pie, me sentí bien, aun cuando estaba rodeado de aguas profundas.

¿Sientes un poco de pánico en cuanto a algunos eventos en tu vida? Tal vez parezca que estás rodeado por el mar abierto de los problemas relacionales, o las aflicciones de dinero, o simplemente la incapacidad de poner tu vida en orden. Tal vez sientas que te estás hundiendo en un mar de pruebas y problemas.

¿Me permites sugerirte dos cosas? Primero, encuentra a uno o dos compañeros cristianos que puedan ponerse a tu lado y sostenerte (ver Eclesiastés 4:10), orar por ti, hablar contigo y recordarte que no estás solo. Luego apoya tus pies en el único fundamento sólido que hay en la vida: Jesucristo (1 Corintios 3:11).

Los problemas de la vida son demasiado duros para enfrentarlos solo. Recibe algo de ayuda y encuentra en Jesús un lugar donde asentar el pie.

"Construye tu vida sobre el fundamento sólido: Jesucristo."
Lectura del día: 1 Corintios 3:10-15

domingo, 3 de agosto de 2008

Reflexión Domingo 3 de agosto de 2008



Cuéntame la historia
"Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y ...para amonestarnos." 1 Corintios 10:11
Ahora que tengo nietos he regresado a las clásicas historias bíblicas para niños. ¡Asombrosas historias como las de David y Goliat, el arca de Noé y Jonás y el gran pez rápidamente capturan la imaginación de un niño!

Pero aquí hay un peligro, no en las historias mismas sino más bien en nuestra actitud hacia ellas. Si las vemos simplemente como historias para niños, algo así como los cuentos de hadas de la Biblia de los hermanos Grimm, entonces no hemos logrado entender en absoluto de qué tratan estos relatos.

Las historias de la Biblia jamás se escribieron para que las superemos. ¡Hay profundas lecciones a aprender en los sorprendentes relatos de aquellos que se enfrentaron a gigantes, diluvios y peces!

Cientos de años después del hecho, el apóstol Pablo explicó que las cosas que les sucedieron a Moisés y los israelitas mientras deambulaban por el desierto «les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos» (1 Corintios 10:11). Estas historias hablan de nosotros. Reflejan las tensiones que enfrentamos a diario cuando también buscamos aplicar la voluntad y la forma de trabajar de Dios a las realidades de nuestra vida. Nos enseñan la traición del pecado, nuestra desesperada necesidad de confiar en Dios de manera absoluta, y la importancia de mantenernos fieles y leales a Él sin importar lo que suceda.

No ignores las historias antiguas. Podrías sorprenderte de lo que Dios quiere enseñarte por medio de ellas.

"Las historias del pasado pueden ser nuestros indicadores para el presente."
Lectura del día: 1 Corintios 10:1-11

sábado, 2 de agosto de 2008

Reflexión Sábado, 2 de agosto de 2008



Ellos son el problema
"Mas el que se gloría, gloríese en el Señor." -- 2 Corintios 10:17
Investigadores de la Universidad Tecnológica de Virginia, junto con funcionarios de la policía, determinaron recientemente que los conductores distraídos son los que ponen a los demás en un peligro mayor que los conductores agresivos. Los conductores que comen, disciplinan a sus hijos en el asiento posterior, o hablan por teléfono son los más peligrosos.

Cuando se les preguntó a los residentes de una ciudad norteamericana acerca de los malos hábitos de los conductores que hacían que las carreteras se volvieran inseguras, la mayoría creía que los demás causaban mayores problemas que ellos mismos. Una mujer dijo que ella hablaba un poquito por su teléfono celular, pero que al menos no marcaba los números telefónicos mientras estaba en la carretera. Ella terminó su comentario declarando que los demás «no están siguiendo las reglas de la carretera . . . Ellos nos ponen en riesgo a todos».

Está en nuestra naturaleza señalar a los demás con el dedo. El apóstol Pablo habló acerca de otros maestros que evitaban mirar su propio comportamiento y, en vez de ello, le atacaban a él (2 Corintios 10:12-18). Escribió: «Pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, . . . no son juiciosos» (v. 12).

Cuando no miramos nuestras propias acciones sino que, en vez de ello, nos comparamos con los demás, a menudo decimos que nos parecemos bien a nosotros mismos. Pero, como Pablo dijo, lo que cuenta es el elogio de Dios, no nuestra propia aprobación (v. 19).

"Si debes compararte con alguien, compárate con Cristo."
Lectura del día: 2 Corintios 10:12-18

viernes, 1 de agosto de 2008

Reflexión Viernes, 1 de agosto de 2008



El cuento de la partera
"El viento sopla de donde quiere, ...así es todo aquel que es nacido del Espíritu." -- Juan 3:8
La historiadora Laurel Ulrich recibió un Premio Pulitzer por su libro The Midwife's Tale (El cuento de la Partera). El libro se basaba en el diario de Martha Ballard, quien vivió durante la Revolución de los Estados Unidos. Martha era una partera que viajaba en canoa, a caballo, o algunas veces a pie para ayudar a las mujeres a que dieran a luz a sus bebés. En una época en que muchas mujeres morían de parto, el registro de Martha era extraordinario. En más de mil partos, ella jamás perdió a una madre en ese momento crucial.

En el reino de Dios hay un Ayudador especial, quien también produce una nueva vida. Pero Su papel es provocar el «segundo nacimiento» (Juan 3:5-8). El Espíritu Santo usa una variedad de formas para lograr esto. Él convence al mundo de pecado (Juan 16:8), le da poder al Evangelio (1 Tesalonicenses 1:5), nos regenera desde adentro (Tito 3:5), y coloca a los creyentes en unión eterna con Cristo (1 Corintios 12:12-13). Aunque es invisible, la actividad que realiza transformando vidas puede verse claramente.

Jesús dijo del Espíritu Santo: «El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu» (Juan 3:8).

El Espíritu desea usarnos para compartir el Evangelio y que así los demás puedan experimentar ese segundo nacimiento.

"El Espíritu Santo es la fuente de energía del cristiano."
Lectura del día: Juan 3:1-8