jueves, 26 de julio de 2012

Reeflexión jueves, 26 de julio de 2012

De enemigo a amigos
Dennis Fisher

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, […] haced bien a los que os aborrecen…” —Mateo 5:44

Durante la Guerra Civil en los Estados Unidos, el odio prevaleció entre el Norte y el Sur. En una ocasión, criticaron al presidente Abraham Lincoln por hablar de tratar con benevolencia a los rebeldes sureños. Los críticos le recordaron a Lincoln que estaba desarrollándose una guerra, que los confederados eran enemigos y que debían destruirlos. Pero el presidente respondió con sabiduría: «Yo destruyo a mis enemigos cuando los convierto en mis amigos».
 
El comentario de Lincoln es sumamente profundo. En muchos aspectos, refleja la enseñanza de Jesús en el Sermón del Monte: «Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:44-45).
 
Nos encontraremos con personas difíciles en la vida, a algunas de las cuales tendremos que ponerles límites. Pero ceder a la tentación de desacreditarlas o perjudicarlas de algún modo no es lo que Dios desea. En cambio, debemos orar por ellas, ser considerados, procurar lo mejor para sus vidas y elogiar sus facetas positivas. Esto puede lograr que un enemigo se convierta en un amigo.
 
No todos reaccionarán bien, pero podemos orar por una relación más armoniosa y planificar cómo conseguirla. ¿Con qué persona difícil puedes empezar una amistad?

“Es difícil odiar a alguien cuando estás haciendo algo bueno por esa persona.”

Lectura del día: Mateo 5:43-48

martes, 24 de julio de 2012

Reflexión martes, 24 de julio de 2012

En la casa del Señor
David H. Roper

"Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes." —Salmo 92:14

Después de una serie de entrevistas a gente anciana, el autor Don Gold publicó el libro Until the Singing Stops: A Celebration of Life and Old Age in America [Hasta que cese el canto: Un elogio a la vida y a la ancianidad en Norteamérica].
 
Gold amaba y admiraba a su abuela, y el recuerdo de ella fue lo que lo impulsó a reunirse con otras personas ancianas y aprender de ellas. Comenta que, mientras se dirigía a una de sus entrevistas, se perdió en un camino polvoriento y rural en Missouri. Cuando se detuvo en una granja para pedir indicaciones, un joven se le acercó, escuchó, se encogió de hombros y, después, respondió: «No sé». Entonces, siguió conduciendo. Unos kilómetros más adelante, volvió a detenerse en una granja. El granjero, un hombre anciano, bondadosamente le indicó sin ningún error el camino.
 
Tal vez, reflexionó Gold, esa experiencia resuma lo que él estaba investigando cuando el recuerdo de su abuela lo impulsó a salir a encontrar personas como ella. Buscaba a alguien que lo guiara en el camino de la vida.
 
Si eres «joven», busca personas mayores que hayan experimentado en profundidad el amor y la bondad de Dios a lo largo de su vida, ya que tienen la sabiduría necesaria que te ayudará para que tú también puedas crecer y madurar en la fe (Salmo 92:12-14).

"La comunión con Cristo es el secreto de dar fruto para Él."

Lectura del día: Salmo 92

lunes, 23 de julio de 2012

Reflexión lunes, 23 de julio de 2012

Tiempos difíciles
Joe Stowell

“… En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” —Juan 16:33

Si nunca oíste sobre la ley de Murphy, probablemente la hayas experimentado: «Si algo puede salir mal, saldrá mal».
 
Esta máxima me recuerda el principio que Jesús compartió con sus discípulos cuando les dijo: «En el mundo tendréis aflicción» (Juan 16:33). En otras palabras, podemos darlo por descontado… tarde o temprano enfrentaremos tiempos difíciles. En el principio, Dios no quería que la vida fuera así, pero, cuando la raza humana sucumbió por primera vez al engaño de Satanás en el huerto, todo este planeta cayó en las garras del pecado. Desde entonces, el resultado ha sido el desorden y la disfunción.
 
Evidentemente, los problemas en la vida existen. Es interesante observar que, cuando Jesús les advirtió a sus seguidores sobre las dificultades, en ese preciso instante también les prometió que les daría paz. Incluso les dijo: «… pero confiad, yo he vencido al mundo» (v. 33). La palabra vencido indica un acontecimiento pasado que tiene efectos continuados. Jesucristo no solo conquistó el mundo caído por medio de su muerte y resurrección, sino que también sigue dando la victoria, independientemente del grado de dificultad que enfrentemos.
 
Así que, aunque es inevitable que tengamos problemas en este mundo caído, la buena noticia es que podemos contar con que el Señor Jesús nos dará paz en los momentos difíciles.

“En medio de los problemas, la paz se encuentra en Jesús.”

Lectura del día: Juan 16:25-33

jueves, 19 de julio de 2012

Reflexión jueves, 19 de julio de 2012

Dorian Gray
Dennis Fisher

“… porque sois semejantes a sepulcros blanqueados […], mas por dentro están llenos […] de toda inmundicia.” —Mateo 23:27

La novela victoriana El retrato de Dorian Gray ilustra de qué manera la persona que proyectamos ante los demás puede ser muy distinta a cómo somos interiormente. Después que el apuesto y juvenil Dorian Gray hizo que pintaran su retrato, le asustaba la perspectiva de envejecer y deseaba que el cuadro envejeciera en lugar de él.
 
Al poco tiempo, se dio cuenta de que se le había concedido su deseo. El retrato, que reflejaba su alma turbada, envejecía y se tornaba cada vez más espantoso con los pecados que Dorian cometía, mientras que él seguía siendo joven. Su apariencia exterior no coincidía con su corrupto corazón.
 
Jesús reprendió a los fariseos por exhibir una hipocresía similar. Muchos de ellos se enorgullecían al demostrar en público su espiritualidad. Sin embargo, en su interior, eran culpables de muchos pecados secretos. Por esta razón, Jesús los comparó con «sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos […] de toda inmundicia» (Mateo 23:27).
 
Somos tentados a cultivar una imagen falsa para que la vean los demás, pero Dios conoce nuestro corazón (1 Samuel 16:7; Proverbios 15:3). Mediante la confesión y con el corazón abierto y en oración ante la Palabra de Dios y la obra del Espíritu, podemos experimentar una bondad interior que se reflejará en obras piadosas. Deja que el Señor te transforme de adentro hacia fuera (2 Corintios 3:17-18).

“Solamente Cristo puede transformarnos.”

Lectura del día: Mateo 23:23-31

miércoles, 18 de julio de 2012

Reflexión miércoles, 18 de julio de 2012

Lo mejor de la vida
David C. McCasland

“No te afanes por hacerte rico…” —Proverbios 23:4

Un antiguo adagio dice: «Las mejores cosas de la vida son gratis». Hay mucha verdad en esto. No obstante, algunas personas creen que lo mejor de la vida es costoso o quizá inalcanzable. Hace poco, vi un cartel que me hizo sonreír y pensar. Decía: «Las mejores cosas de la vida no son cosas». ¡Qué forma tan maravillosa de expresarlo! El valor de la familia, los amigos y la fe hacen que nos demos cuenta de que lo que más importa en la vida se encuentra en las personas y en el Señor.
 
Salomón tenía todo el derecho de hablar sobre las cosas materiales porque «excedía […] a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría» (1 Reyes 10:23). ¿Qué aconsejaba? «No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo» (Proverbios 23:4-5). Él recomendaba la siguiente manera de proceder: «Aplica tu corazón a la enseñanza, y tus oídos a las palabras de sabiduría. […]. Porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada» (vv. 12, 18).
 
Lo mejor en la vida son las riquezas eternas que proceden de la bondad y la gracia de Dios en Jesucristo. No las retenemos en nuestras manos, sino en el corazón.

“Nuestras mayores riquezas son las que tenemos en Cristo.”

Lectura del día: Proverbios 23:1-18

martes, 17 de julio de 2012

Reflexión martes, 17 de julio de 2012

¿Qué problema hay?
Dave Branon

“… sabed que vuestro pecado os alcanzará.” —Números 32:23

Al césped de mi casa le pasaba algo raro. No podía descubrir qué era, pero sabía que alguna cosa lo estaba dañando.
 
Después de investigar, descubrí cuál era el problema: los topos. Esos pequeños y voraces roedores se arrastraban de un lado a otro debajo de la superficie de mi anteriormente bien cuidado césped, en busca de alimento y causando estragos en la hierba.
 
Los hijos de Israel también tuvieron problemas por una causa escondida (Josué 7). Experimentaban dificultades y no podían descubrir la razón. Había algo que no podían visualizar y que les generaba graves perjuicios.
 
El problema se hizo evidente cuando Josué envió 3.000 soldados para atacar Hai. Aunque un ejército de ese tamaño habría alcanzado para derrotar a la pequeña fuerza armada de esa ciudad, sucedió lo contrario. El ejército de Hai aplastó a los israelitas, mató a 36 soldados y los persiguió hasta su lugar de partida. Josué no tenía ni idea de qué había causado ese problema. Entonces, Dios explicó cuál era el asunto encubierto: Uno de sus hombres, Acán, había quebrantado un claro mandato y robado del «anatema» de Jericó (Josué 7:11). Israel pudo obtener la victoria solo después de que se descubrió y se solucionó el problema.
 
El pecado encubierto produce un gran daño. Debemos traerlo a la superficie y ocuparnos de resolverlo.

“La confesión a Dios asegura el perdón.”

Lectura del día: Josué 7:1-13

viernes, 13 de julio de 2012

Reflexión viernes, 13 de julio de 2012

Safari de hormigas
Dennis Fisher

"Ve a la hormiga, […] mira sus caminos, y sé sabio." —Proverbios 6:6

En su libro Adventures Among Ants [Aventuras entre hormigas], Mark Moffett reflexiona sobre cómo le fascinaban las hormigas durante su infancia… un interés que perduró hasta que se convirtió en adulto. La preocupación de Moffett lo llevó a obtener un doctorado en Harvard y, después, a embarcarse en un viaje por todo el mundo como experto en el tema. Sus estudios le han dado conocimientos profundos y maravillosos sobre estas laboriosas criaturas.
 
Antes de que Moffett descubriera algunas de las maravillas del mundo de las hormigas, las Escrituras destacaron el ingenio y la ética laboral de estos pequeños insectos. El sabio rey Salomón las consideró un ejemplo de laboriosidad para aquellos que tienden a ser perezosos: «Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, […] prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento» (Proverbios 6:6-8).
 
Las maravillas de la creación de Dios se evidencian de manera hermosa cuando el Señor utiliza sus criaturas para instruirnos. Por ejemplo, la hormiga puede enseñarnos la importancia de planificar con anticipación y de aprovisionarnos para el futuro (30:25). El Señor extrajo lecciones espirituales de la naturaleza, y nosotros podemos aprender incluso de criaturas tan pequeñas como una hormiga.

"En el muestrario divino de la naturaleza podemos encontrar muchas lecciones valiosas."

Lectura del día: Proverbios 6:6-11