martes, 5 de abril de 2011

Reflexión martes, 5 de marzo de 2011

El último caramelo
Cindy Hess Karper

“Gustad, y ved que es bueno Jehová; […] los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.” —Salmo 34:8,10

Una tarde, Ángela le dio a su hijita cuatro caramelos y le dijo que ya no iba a recibir más golosinas.
 
Después de tragar casi enteros los tres primeros, Eliana hacía durar el último: lo chupaba, se lo sacaba de la boca, lo mordía, lo volvía a chupar otro poco y, después, lo raspaba por fuera con los dientes. Como sabía que era su último caramelo, tardó 45 minutos en ingerirlo por completo.
 
Ángela, divertida, observaba a su pequeña hija. Entonces, se le ocurrió pensar que estaba viendo cómo descubría Eliana la importancia de saborear las cosas: disfrutar del gusto y de la textura de algo, y aprender a aprovechar al máximo el sabor de una experiencia placentera.
 
Cuando leemos: «Gustad, y ved que es bueno Jehová…» (Salmo 34:8), podemos estar seguros de que Dios quiere que «saboreemos» Su presencia. Él nos permite obtener un conocimiento íntimo y grato de Su Persona. Y, cuando meditemos en Su Palabra, lograremos entender más profundamente quién es Él (Ezequiel 3:1-3). A medida que gustemos Su bondad y amor, nos revelará el sabor distintivo de Su creatividad, soberanía, santidad y fidelidad.
 
Con toda seguridad, nuestro Padre observa con gozo mientras aprendemos a disfrutar de Él y a saborearlo.

“Nuestro mayor privilegio es disfrutar de la presencia de Dios.”

Lectura del día: Salmo 34:1-10