lunes, 4 de abril de 2011

Reflexión lunes, 4 de abril de 2011

Manguera enganchada
C. P. Hia

“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida…” —2 Timoteo 2:4

En septiembre de 2008, Felipe Massa, de Brasil, tendría que haber ganado el Gran Premio de Fórmula Uno en Singapur. Sin embargo, mientras ocupaba el primer puesto, se detuvo a cargar combustible y, al salir para continuar la carrera, la manguera de reabastecimiento quedó enganchada al auto. Cuando su equipo pudo desengancharla, ya había perdido tanto tiempo que terminó en el decimotercer puesto.
 
El apóstol Pablo le advirtió a Timoteo contra otra clase de enredo que lo llevaría a la derrota: “los negocios de la vida” (2 Timoteo 2:4). Lo instó a que no permitiera que nada lo frenara ni lo distrajera de seguir adelante en la causa de su Señor y Maestro.
 
En nuestro mundo, hay muchas cosas atractivas en las que es fácil enredarse: pasatiempos, deportes, televisión, videojuegos. Quizá comiencen como actividades de “reabastecimiento”, pero, más tarde, pueden ocuparnos tanto la mente y el tiempo, que interfieren con el propósito para el cual Dios nos creó: comunicar la buena noticia de Cristo, servirle con nuestros dones y glorificarlo.
 
Pablo le dijo a Timoteo por qué no debía enredarse en los negocios de este mundo: Para “agradar” a Dios (v. 4). Si deseas agradar al Señor Jesús, procurarás mantenerte desenredado del mundo. Como nos recuerda Juan: “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17).

“Aunque vivamos en este mundo, debemos declarar nuestra lealtad al cielo.”

Lectura del día: 2 Timoteo 2:1-7