jueves, 30 de septiembre de 2010

Reflexión jueves, 30 de septiembre de 2010

Dulce alabanza
Cindy Hess Kasper

“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, […] cantando con gracia en vuestros corazones al Señor.” —Colosenses 3:16

Hace varios años, mi esposo me ayudó a guiar un grupo de alumnos de escuela secundaria en un corto viaje misionero para trabajar en una escuela cristiana en una comunidad urbana. Lamentablemente, Tom se había quebrado el pie poco antes del viaje, por eso, supervisaba el trabajo desde una silla de ruedas. Estaba desanimado porque no podía participar como había pensado.

Mientras él trabajaba en la planta baja, unas chicas estaban pintando en el tercer piso. Podía escucharlas cantando en voces coros de alabanza que resonaban a través de las amplias escaleras. Cada una de las canciones lo estimulaba espiritualmente. «Fue el sonido más hermoso que escuché en toda mi vida —me dijo más tarde. —Y me levantó el espíritu».

Colosenses 3 nos recuerda: «La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales» (v. 16). Esas jovencitas adolescentes no sólo ofrecían una dulce alabanza a Dios, sino que también ministraron a un colaborador en la obra.

Cualquiera que sea la actividad que hagas hoy, cultiva una actitud de alabanza. Ya sea por medio del canto o de la conversación, haz que el gozo del Señor repercuta en otras personas. Nunca sabes a quién podrías llegar a alentar.

“La esperanza puede encenderse con una chispa de ánimo.”

Lectura del día: Colosenses 3:12-17

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Reflexión miércoles, 29 de septiembre de 2010

Regresa
Dennis Fisher

“Yo sanaré su rebelión…” —Oseas 14:4

El pueblo de Israel había caído en pecado, y Dios quería que Oseas le mostrara a la gente cuánto dolor le producía. Por eso, en los primeros capítulos del libro de Oseas, leemos una historia extraña: El Señor le ordenó al profeta que se casara con una prostituta llamada Gomer. Estando en la posición de esposo fiel de una esposa infiel, Oseas experimentó un dolor similar al que Dios sintió cuando Israel le fue espiritualmente desleal.

Cuando el profeta escribió el final de su libro, dejó claro que, a pesar de la angustia que el pueblo de Israel le había causado al Dios viviente, el Señor igualmente les prometía sanidad, perdón y prosperidad si regresaban a Él: «Yo sanaré tu rebelión». Dijo: «Los amaré de pura gracia […]. Volverán y se sentarán bajo su sombra» (Oseas 14:4-7).

La vida de una persona que da las espaldas a Dios suele caracterizarse por la culpa y la insatisfacción. El creyente realmente nacido de nuevo que ha caído en un estilo de vida pecaminoso sabe, en lo profundo de su ser, que la infidelidad espiritual tiene consecuencias graves.

No obstante, así como el Dios de gracia le ofreció perdón y prosperidad a Israel, hoy también ofrece restauración al verdaderamente arrepentido (1 Juan 1:9). ¿Has tomado malas decisiones que te hicieron deslizar? Regresa. Arrepiéntete y busca restaurar tu comunión con el Señor hoy mismo.

“Nunca es demasiado tarde para comenzar de nuevo con Dios.”

Lectura del día: Oseas 14

martes, 28 de septiembre de 2010

Reflexión martes, 28 de septiembre de 2010

Creación: estilo N.T.
Dave Branon

“… nos escogió en él antes de la fundación del mundo.” —Efesios 1:4

Cuando pensamos en la maravilla de la creación (que por la palabra de Dios el universo se creó, y se formó la tierra y todo lo que hay en ella), por lo general, nos vienen a la mente relatos del Antiguo Testamento.

Sin embargo, es alentador examinar el Nuevo Testamento para ver referencias a la creación en esta parte de la Biblia. Estos son algunos pasajes clave:

«Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo» (Mateo 13:35). Dios nos revela cosas que ha mantenido en secreto desde antes de la creación.

«Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo» (Mateo 25:34). Antes que la tierra fuera creada, Dios conocía a cada uno de nosotros y nuestro futuro.

«Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo» (Efesios 1:4). Aun antes que comenzara la obra de la creación, Dios estaba al tanto de cada uno de Sus futuros hijos.

Estos versículos del Nuevo Testamento nos consuelan con la verdad de que el conocimiento que Dios tiene de nosotros y Sus misterios eternos para nuestra vida señalan hacia aquella ocasión cuando, de manera especial, creó al ser humano, como se describe en Génesis. Lo único que podemos hacer es inclinarnos llenos de asombro ante Aquel cuyo conocimiento y capacidad creativa son eternos en naturaleza e ilimitados en poder. La creación: estilo Nuevo Testamento… ¡una razón más para alabar a Dios!

“Cada persona es una expresión única del diseño amoroso de Dios.”

Lectura del día: Efesios 1:3-6

lunes, 27 de septiembre de 2010

Reflexión lunes, 27 de septiembre de 2010

Ser hospitalario
David C. McCasland

“Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.” —1 Pedro 4:9

En el Nuevo Testamento, la hospitalidad es un distintivo de la vida cristiana. Se enumera como una de las características de los líderes de la iglesia (1 Timoteo 3:2; Tito 1:8) y es un mandato para todo seguidor de Jesús, como una expresión de amor (Romanos 12:13: 1 Pedro 4:9). Pero su significado va más allá de que seamos anfitriones bondadosos o de que ofrezcamos nuestra casa a invitados.

La palabra griega traducida «hospitalidad» significa «amor a extraños». Cuando Pablo habla de estar «practicando la hospitalidad» (Romanos 12:13), está llamándonos a procurar relacionarnos con personas necesitadas. No es una tarea fácil.

El escritor Henri Nouwen lo compara a alcanzar a aquellos con quienes nos cruzamos en el camino de la vida: personas que tal vez estén lejos de sus culturas, sus países, sus amigos, sus familiares o incluso de Dios. Nouwen escribe: «Por lo tanto, la hospitalidad se refiere primordialmente a la creación de un espacio libre donde el extraño pueda entrar y convertirse en amigo en vez de enemigo. La hospitalidad no debe cambiar a las personas, sino ofrecerles un lugar donde pueda producirse un cambio».

Ya sea que habitemos en una casa, en un dormitorio universitario, en una celda de la cárcel o en una barraca militar, podemos dar la bienvenida a otros, como una forma de demostrar nuestro amor a ellos y a Cristo. Hospitalidad es hacer lugar a los necesitados.

“La hospitalidad puede llenar el vacío de un corazón solitario.”

Lectura del día: Romanos 12:3-13

domingo, 26 de septiembre de 2010

Reflexión domingo, 26 de septiembre de 2010

Obrero olvidado
Bill Crowder

“Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor […], habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.” —Hebreos 6:10

Gente de todo el mundo conoce el Monte Rushmore, el lugar en Dakota del Sur donde las cabezas de ex presidentes estadounidenses están esculpidas en escala gigante sobre la pared de un acantilado. Sin embargo, mientras millones saben de la existencia de ese monte, relativamente pocos conocen el nombre Doane Robinson: el historiador del estado de Dakota del Sur que concibió la idea de esta magnífica escultura y que dirigió el proyecto. El monumento es admirado y apreciado, pero su precursor es el hombre olvidado detrás de la obra maestra. Su nombre es extensamente ignorado o totalmente desconocido para algunos.

A veces, en el servicio para el Maestro, quizá sintamos que hemos sido olvidados o que estamos detrás de escena e ignorados. El ministerio puede ser una vida esforzada que suele pasar desapercibida para las mismas personas a quienes procuramos servir en el nombre de Jesús. Sin embargo, la buena noticia es que, aunque la gente no lo sepa, Dios sí está al tanto. Hebreos 6:10 dice: «Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún».

¡Qué promesa! Nuestro Padre celestial nunca olvidará nuestro servicio para Él. Esto es mucho más importante que ser aplaudido por las multitudes.

“Servir para agradar a Cristo es una recompensa mucho mayor que la aclamación pública.”

Lectura del día: Hebreos 6:9-20

sábado, 25 de septiembre de 2010

Reflexión sábado, 25 de septiembre de 2010

Mirar átras
Anne Cetas

“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos…” —Hebreos 11:13

El verano pasado, mi esposo y yo viajamos en tren desde Grand Rapids hasta Chicago. Como nuestros asientos miraban hacia la parte posterior del tren, lo único que podíamos ver era donde ya habíamos estado, no hacia donde íbamos. Edificios, lagos y árboles pasaban volando tras la ventanilla, después de haberlos dejado atrás. No me gustó. Prefiero ver hacia dónde voy.

A veces, también podemos sentirnos así en cuanto a la vida: deseamos poder ver el futuro. Nos gustaría saber cómo resultarán ciertas situaciones, de qué modo contestará Dios nuestras plegarias. Sin embargo, lo único que podemos saber es dónde estuvimos. Es decir, esto sería así si no fuera por la fe.

Hebreos 11, el «capítulo de la fe» de la Biblia, nos habla de dos verdades que algunas personas del Antiguo Testamento sólo pudieron ver por la fe. Habla de Noé, de Abraham y de Sara, quienes murieron conforme a la fe, mirando de lejos lo prometido. «Creyéndolo, y saludándolo», miraban al futuro, a «una [patria] mejor, esto es, celestial» (vv. 13,16). Además de la promesa del cielo, el versículo 27 nos dice que, por la fe, Moisés se sostuvo «viendo al Invisible», que se refiere a Cristo.

Aunque no sepamos cuál será el resultado de las luchas que enfrentamos hoy, los creyentes en Jesús podemos, por la fe, ver hacia delante, al lugar adonde vamos: Tendremos un lugar celestial donde viviremos con Cristo para siempre.

“La promesa del cielo es nuestra eternal esperanza.”

Lectura del día: Hebreos 11:13-16, 23-27

viernes, 24 de septiembre de 2010

Reflexión viernes, 24 de septiembre de 2010

Acatar la orden
Marvin Williams

“Al momento dejaron las redes y lo siguieron.” —Marcos 1:18

Estuve leyendo sobre el capitán Ray Baker, integrante del Comando Aéreo Estratégico, durante la Guerra de Vietnam. La fuerza aérea lo entrenó, junto con los otros pilotos, para correr desde las barracas a sus aviones ante el sonido de un timbre. Muchas veces, mientras comía, tenía que dejar los utensilios y salir disparado hacia su bombardero. Había sido entrenado para responder al llamado con obediencia inmediata. Estaba tan bien capacitado que, un día, mientras estaba de licencia, salió corriendo de un restaurante cuando oyó sonar un timbre.

Cuando Jesús llamó a sus primeros seguidores, estos respondieron de inmediato a Su llamado. La convocatoria para estos pescadores fue repentina. No obstante, ellos «al momento dejaron las redes y lo siguieron» (Marcos 1:18 NVI). Marcos, el autor de este relato, tal vez quiso dejar grabado en sus lectores la autoridad de Jesús. Cuando el Señor hizo el llamado, estos hombres obedecieron de un salto, porque ayudar a otros a entrar en el reino de Dios era una aventura más irresistible y una visión más grandiosa que pescar.

Cuando Jesús extiende un llamado a seguirlo, no quiere que nos retrasemos. Cuando se trata de contarles a otros la buena noticia, Él espera obediencia inmediata. ¡Transmítele hoy a alguien la historia de la salvación!

“Se busca: Mensajero para entregar la buena nueva.”

Lectura del día: Marcos 1:16-20

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Reflexión miércoles, 22 de septiembre de 2010

¿Será cierto?
Cindy Hess Karper

“… recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” —Hechos 17:11

«Confía, pero verifícalo». A mi esposo le encanta esa frase de Ronald Reagan. Durante su período como funcionario, el ex presidente de los Estados Unidos deseaba creer todo lo que se le decía sobre sus relaciones políticas con los demás. Sin embargo, como la seguridad de su país dependía de que lo dicho fuera verdad, se esforzaba por verificar todo lo que oía.

Hechos 17:11 nos relata que los habitantes de Berea tenían una actitud similar en cuanto a conocer la verdad: «… recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así». En otras palabras, esas personas simplemente no creían lo que algún otro les contaba, sino que lo verificaban en forma personal… todos los días.

Es importante que nosotros también consideremos esto. Ya sea que recibamos la enseñanza bíblica a través de la iglesia, la escuela dominical, la radio o la televisión, debemos cotejar lo que escuchamos con la Palabra de Dios inspirada (2 Timoteo 3:16-17). Debemos ser diligentes para presentarnos aprobados delante de Dios, al usar bien la palabra de verdad (2:15). Si lo hacemos, no nos convertiremos en presa de aquellos que enseñan «un evangelio diferente» ni de los que «quieren pervertir el evangelio de Cristo» (Gálatas 1:6-7); falsos maestros que son lobos que vienen vestidos como ovejas (Mateo 7:15).

Recuerda, confía… pero ¡verifica!

“Conocer lo verdadero es el primer paso para saber qué es falso.”

Lectura del día: Gálatas 1:1-9

martes, 21 de septiembre de 2010

Reflexión martes, 21 de septiembre de 2010

Sistema de navegación
C. P. Hia

“… cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad.” —Juan 16:13

¿Alguna vez te preguntaste cómo sabe un piloto de una aeronave volar del punto A al B? Lo más probable es que use un VOR, sigla del inglés correspondiente a Radiofaro Omnidireccional de VHF, un sistema de navegación inventado a principios de la década de 1950. Aún hoy guía muchos aviones a destino. El piloto establece el curso en su dial. Si la aeronave se desvía de ese trayecto determinado, el instrumento se lo indica, para que se puedan hacer las correcciones y volver a alinear la nave al curso normal.

En los tiempos de Isaías, la nación de Israel necesitaba imperiosamente un sistema VOR confiable. Y Dios deseaba cumplir esa función para ellos. Pero, a pesar de Sus advertencias, los israelitas habían decidido alinearse con Egipto (Isaías 30:1-2). No obstante, el Señor, en Su gracia, prometió que un día sería su navegador: «Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda» (v. 21).

En el día de hoy, los creyentes tienen un sistema de navegación interno. Jesús envió al Espíritu Santo, que vive en nosotros, el cual nos «guiará a toda la verdad» (Juan 16:13). Si necesitas instrucciones sobre hacia dónde establecer el curso de tu vida, no te apoyes en tus sentidos. Usa el sistema VOR divino que, con toda seguridad, te guiará en la dirección correcta.

“El Espíritu Santo es nuestro sistema de navegación.”

Lectura del día: Isaías 30:15-22

lunes, 20 de septiembre de 2010

Reflexión lunes, 20 de septiembre de 2010

Devoción “emperrada”
Julie Ackerman Link

“En tu presencia hay plenitud de gozo.” —Salmo 16:11

A Maggie no le gusta mucho la televisión. Prefiere mirar hacia fuera por la ventana en vez de tener la vista fija en una pequeña pantalla. La lectura tampoco la entusiasma mucho. Se la ha conocido por «masticar» libros, pero sólo en el estricto sentido literal. No obstante, cuando Jay o yo leemos o miramos televisión, ella participa. Aunque no disfruta lo que hacemos, le encanta estar con nosotros. Maggie es nuestra profundamente devota perra. Más que cualquier otra cosa (bueno, lo único que hace), ella quiere estar con nosotros.

La palabra emperrarse significa empeñarse o persistir. Estos términos describen a Maggie, pero también deberían representarnos a nosotros. Cuando somos devotos a Dios, queremos estar con Él aun cuando hace cosas que para nosotros no tienen sentido. Quizá preguntemos «¿Señor, por qué?» cuando Él parece enojado (Salmo 88:14), cuando aparenta estar dormido (44:23) o cuando los impíos prosperan (Jeremías 12:1). Sin embargo, cuando permanecemos devotos a Dios a pesar de nuestros interrogantes, hallamos plenitud de gozo en Su presencia (Salmo 16:11).

Jesús sabía que tendríamos preguntas. Por esta razón, para prepararnos para enfrentarlas, nos instó a permanecer en Su amor (Juan 15:10-11). Aun cuando los caminos de Dios sean inexplicables, Su amor es digno de confianza. Por lo tanto, permanezcamos «emperrados» en nuestra devoción a Él.

“Hallamos gozo cuando aprendemos a permanecer en el amor de Dios.”

Lectura del día: Juan 15:9-17

domingo, 19 de septiembre de 2010

Reflexión domingo, 19 de septiembre de 2010

Con la ayuda de Dios
David C. McCasland

“Hasta aquí nos ayudó Jehová.” —1 Samuel 7:12

La palabra Eben-ezer, que muchas veces vemos en títulos y en nombres de organizaciones cristianas, se refiere a una época en que el pueblo de Israel estaba tratando de recuperar la íntima comunión que anteriormente había tenido con Dios. Samuel, su líder espiritual, les dijo que si dejaban a los dioses extraños y volvían al Señor de todo corazón, Él los libraría de la opresión a manos de sus enemigos, los filisteos (1 Samuel 7:2-3).

Cuando el pueblo dio las espaldas a su pecado, Dios le dio la victoria. En respuesta a ello, «tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová» (v. 12).

Cuando cantamos, «Hasta aquí Dios te ayudó, ni un momento te dejó, y a nosotros te volvió, ¡bienvenido! El Señor te acompañó, su presencia te amparó, del peligro te guardó, ¡bienvenido!», se nos recuerda que, en tiempos de necesidad, podemos volvernos siempre a Dios para hallar perdón y ayuda. Sea lo que sea que hayamos hecho y sin importar cuán lejos nos hayamos descarriado, Él nos recibirá y nos restaurará por Su gracia.

Una pequeña piedra sobre un escritorio o en un estante puede ser nuestro propio Eben-ezer: un recordatorio poderoso y visible de que, con la ayuda de Dios, hemos llegado hasta este punto en la vida y que Él nos acompañará hasta el fin.

“Como Dios está con nosotros, no debemos temer lo que esté por delante.”

Lectura del día: 1 Samuel 7:2-12

sábado, 18 de septiembre de 2010

Reflexión sábado, 18 de septiembre de 2010

Jugada brusca
Joe Stowell

“Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.” —1 Timoteo 5:17

Estaba en un encuentro de fútbol americano donde jugaba mi nieto, que iba al octavo grado, cuando el árbitro indicó que había existido una falta y detuvo el partido. Al parecer, después de haber arrojado el balón, el muchacho que la había pasado, fue tacleado, lo cual hizo que se lanzara una bandera que indicaba el penalti. El comentarista, desde la cabina de prensa, dijo: «Hay una bandera en el campo. La falta fue jugada brusca al pastor… Quise decir, jugada brusca al pasador». En cuanto escuché eso, pensé: ¡Hoy Dios podría sancionar ese penalti a algunas iglesias!

No significa que los pastores sean perfectos. Si esto fuera lo que buscamos, la norma sería tener iglesias sin pastores. Lo que sucede es que Dios nos indica honrar a quienes nos lideran espiritualmente, en particular, a «los que trabajan en predicar y enseñar» (1 Timoteo 5:17). En mi opinión, la labor de pastorear es una de las más difíciles del mundo. Vivimos en un mundo sofisticado, apresurado y complejo, y nuestras expectativas de un pastor de «alto rendimiento» suelen establecer el parámetro a alturas inalcanzables.

Por lo tanto, cambiemos el enfoque y convirtámonos en miembros de alto rendimiento en iglesias que honren a sus pastores con palabras de aliento y con oración. Una nota de reconocimiento o un «gracias» al entrar a la iglesia servirán muchísimo para estimular a los pastores a servir con gozo y eficacia.

“No seas brusco con tu pastor; pásale hoy un poco de ánimo.”

Lectura del día: 1 Timoteo 5:17-25

viernes, 17 de septiembre de 2010

Reflexión viernes, 17 de septiembre de 2010

Metas diferentes
Bill Crowder

“… lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios.” —1 Corintios 1:27

En 1945, el golfista profesional Byron Nelson tuvo una temporada increíble. De los 30 torneos en que participó, ganó la asombrosa cantidad de 18, incluso 11 seguidos. Si hubiese querido, podría haber continuado su carrera y quizá haberse convertido en el jugador más grande de todos los tiempos. Sin embargo, esa no era su meta. Lo que buscaba era ganar suficiente dinero jugando golf para poder comprarse una estancia y pasar el resto de su vida haciendo lo que realmente amaba. Por eso, en vez de continuar en la cúspide de su carrera, Nelson se retiró a los 34 años, para convertirse en estanciero. Tenía otros objetivos.

Tal vez el mundo crea que esta manera de pensar no tiene sentido, ya que no entiende al corazón que busca la satisfacción y el contentamiento verdaderos por encima del intento de lograr más riquezas y fama. Esto es particularmente cierto cuando se trata de nuestra decisión de vivir para Cristo. Pero este concepto que el mundo tiene de nuestra insensata lealtad podría ser la mejor manera de representar ante todos las metas distintas del Maestro. Pablo escribió: «… sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte» (1 Corintios 1:27).

Comprometernos a vivir según los principios del reino podría tildarnos de ilógicos a los ojos del mundo, pero puede generar honra a nuestro Dios.

“Los valores esenciales carecen de valor a menos que reflejen los valores divinos.”

Lectura del día: 1 Corintios 1:18-31

jueves, 16 de septiembre de 2010

Reflexión jueves, 16 de septiembre de 2010

Naturaleza maravillosa
Mart De Haan

“De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.” —Job 42:5

Al haber crecido entre los bosques y las aguas de la región central y norte de los Estados Unidos, me fascinan la fauna y la flora nativas de esta región. No obstante, en un reciente viaje a la costa californiana, quedé sin aliento al observar maravillado los elefantes marinos que resoplaban y los leones marinos que bramaban, y también un bosque de tranquilas secuoyas. Vi a lo lejos pelícanos volando en formaciones y ballenas migratorias que lanzaban chorros de agua. Todo es una muestra de las millones de especies que conforman el intrincado y preciso equilibrio de la naturaleza.

Según la Biblia, el propósito de la variedad natural va más allá de generar un infantil asombro. Los misterios de la naturaleza pueden ayudarnos a hacer las paces con un Dios que permite angustias y sufrimientos inexpresables e inexplicables.

Esto lo vemos en la épica historia de Job. Mientras sufría, Job no sabía que Dios lo tenía en tan alta estima que había permitido que Satanás probara su fe mediante una serie de pérdidas.

De ello surge esta consiguiente e inevitable conclusión: Un Creador que tiene la sabiduría y el poder para diseñar las maravillas de la naturaleza es lo suficientemente grandioso para confiarle la angustia y el sufrimiento que superan nuestra capacidad de comprensión. Lleno de asombro, Job proclamó: «Yo conozco que todo lo puedes» (42:2). Podemos confiar en esta clase de Dios… pase lo que pase.

“Es bueno adorar a Dios en la naturaleza si esto te lleva a adorar al Dios de ella.”

Lectura del día: Job 36:26-33

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Reflexión miércoles, 15 de septiembre de 2010

Documento auténtico
Dave Brannon

“… os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis.” —1 Pedro 5:12

Una de las cosas más especiales que tengo en la pared de mi oficina, en casa, es un Certificado de Autenticidad.

Tiene el logo del vuelo 110 de la nave espacial norteamericana Atlantis, que fue lanzada en abril de 2002. A bordo iba el especialista en misiones Rex Walheim, quien llevó al espacio exterior un artículo de Nuestro Pan Diario titulado «Ver la gloria de Dios». El teniente coronel Walheim me mandó ese certificado para probar que el devocional realmente había salido de la atmósfera terrestre.

A veces necesitamos esta clase de cosas: documentos que verifican una verdad. Si yo le mostrara ese artículo a alguien y le dijera: «Esto viajó en la nave espacial», podría dudar de mis palabras porque no tendría una prueba. Sin embargo, cuando Walheim me envió el Certificado de Autenticidad, me dio el comprobante.

En su primera carta, Simón Pedro elaboró un Certificado de Autenticidad para su mensaje sobre la gracia de Dios. En el capítulo 5, dijo: «… os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta [la carta] es la verdadera gracia de Dios» (1 Pedro 5:12). Estaba asegurándoles a sus lectores que los numerosos mensajes de su epístola (temas sobre la esperanza, el coraje e incluso el sufrimiento) eran auténticos y que demostraban la gracia de Dios.

¿Buscas alguna prueba de la gracia de Dios? Lee 1 Pedro y confía en que su enseñanza es el auténtico documento.

“Confiar en Dios es creer en Su santa Palabra.”

Lectura del día: 1 Pedro 1:3-12

martes, 14 de septiembre de 2010

Reflexión martes, 14 de septiembre de 2010

Vuelo de pájaro
Jennifer Benson Schuldt

“… Sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre.” —Mateo 10:29

Una noche, después de la cena, un pajarito marrón entró volando a nuestra casa por la puerta delantera. Entonces, comenzó la persecución. Cada vez que mi esposo se le acercaba, el pequeño intruso revoloteaba desesperado buscando una salida. Antes que pudiéramos escoltarlo a salvo hacia fuera, la avecilla recorrió la casa tan frenéticamente que podíamos ver que el pecho le vibraba por los rápidos latidos del corazón.

A veces, nosotros estamos como esa pequeña ave: ansiosos, agotados y atemorizados por lo que podría suceder después. Me consuela pensar que «ni uno de [los pajarillos] caerá a tierra» sin que Dios lo sepa (Mateo 10:29). Él ve y sabe todo lo que sucede en nuestro mundo.

«Los ojos de Jehová están en todo lugar» (Proverbios 15:3), y nada escapa a Su atención, ni siquiera tú ni yo. Dios comprende y valora los asuntos más delicados de nuestro ser. Jesús dijo: «Pues aun vuestros cabellos están todos contados» (Mateo 10:30).

Es asombroso que Dios lleve la cuenta de nuestras nimiedades personales y que incluso sea consciente de la desgracia de un ave. Como Él está al tanto de estos pequeños detalles, podemos confiar en que ve los grandes problemas que erizan nuestras plumas, y que se ocupa de ellos. Cuando le pedimos auxilio, Su ayuda siempre se basa en el conocimiento perfecto que tiene de nosotros y de nuestras circunstancias. Confiémosle nuestras angustiosas preocupaciones.

“Si Él cuida de las aves, cuidará también de mí.”

Lectura del día: Mateo 10:27-33

lunes, 13 de septiembre de 2010

Reflexión lunes, 13 de septiembre de 2010

Problema con la ira
Dennis Fisher

“Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte…” —Proverbios 16:32

El 6 de junio de 1944, el comandante supremo aliado Dwight D. Eisenhower era el hombre más poderoso de la tierra. Bajo su mando, el ejército anfibio más grande de todos los tiempos se preparaba para liberar el continente europeo del dominio nazi. ¿Cómo pudo él comandar un ejército tan inmenso? Parte de la respuesta puede vincularse con su notoria capacidad para trabajar con distintas clases de personas.

Sin embargo, lo que muchos no saben es que Ike, como se lo apodaba, no siempre se había llevado bien con la gente. Cuando era muchacho, solía involucrarse en peleas escolares. Pero, felizmente, tenía una madre que le enseñaba la Palabra de Dios. Una vez, mientras le vendaba las manos después que él había tenido un arrebato de ira, ella citó Proverbios 16:32: «Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad». Años después, Eisenhower escribió: «Al mirar atrás, siempre he considerado esa conversación como uno de los momentos más valiosos de mi vida». Sin duda, al aprender a controlar su enojo, Eisenhower fue capaz de trabajar eficazmente con otras personas.

Inevitablemente, cada uno de nosotros a veces se ve tentado a reaccionar en forma airada. No obstante, mediante la obra de Dios en nuestra vida, podemos aprender a controlar el enojo. ¿Qué mejor manera hay de influir a las personas que con un espíritu afable?

“La persona que domina su ira, conquista un enemigo poderoso.”

Lectura del día: Proverbios 16:21-33

sábado, 11 de septiembre de 2010

Reflexión domingo, 12 de septiembre de 2010

¿Un domingo más?
Anne Cetas

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles…” —Hechos 2:42

Un soleado domingo por la tarde, después de regresar de la iglesia, salí a caminar por el vecindario. Un hombre cortaba el césped junto a la acera, y lo saludé con el habitual «hola, ¿cómo estás?». Con tono negativo, respondió: «Es sólo un domingo más». Luego, me pregunté qué había querido decir: ¿Sólo hago mis tareas; cumplo mis obligaciones?

A veces, asistir a la iglesia puede tornarse una cuestión de sólo cumplir la obligación de un domingo más. Para los creyentes de la iglesia primitiva (Hechos 2:41-47), reunirse con los creyentes era motivo de entusiasmo. Eso ocurría porque la iglesia recién comenzaba y todos eran creyentes nuevos y entusiastas. Pero ¿y nosotros? ¿Qué podemos hacer para que cada domingo sea especial?

Ir anticipando el encuentro con Dios. Aunque Él está con nosotros siempre (Hebreos 13:5), Su presencia es especial cuando nos reunimos con otros que lo conocen (Mateo 18:20; Santiago 4:8). Llévale tus cargas y tus alabanzas.

Ir para aprender de Dios. Quizá no aprendamos nada nuevo cada semana, pero siempre seremos estimulados por las verdades de la Palabra de Dios (Salmo 119:105). Espera escuchar Su voz.

Ir para tener comunión con otros. En esta travesía cristiana, nos necesitamos mutuamente. Anima a los demás, desafíalos en la fe y ora por ellos (Hebreos 10:24-25).

Señor, renueva nuestro entusiasmo para ir a la iglesia; que no sea sólo un domingo más.

“Si deseas alimentarte espiritualmente, asiste a la iglesia con hambre de la Palabra.”

Lectura del día: Hechos 2:41-47

Reflexión Sábado, 11 de septiembre de 2010

Sabemos que está mal
Julie Ackerman link

“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” —Romanos 12:21

Echa un vistazo a cualquier periódico y los títulos te dirán qué está pasando en el mundo. Mira televisión, escucha la radio, habla con amigos, y te sobrarán opiniones en cuanto qué anda mal en el planeta Tierra. Esto se debe a que es fácil señalar lo malo.

Cuando los terroristas secuestraron los aviones de pasajeros y los estrellaron contra el Pentágono, los rascacielos en Nueva York y un campo en Pennsylvania, el mundo de inmediato lo catalogó como algo malo. El poder destructivo de este épico evento malvado hizo que la gente se sintiera paralizada e indefensa. Y esto es lo que mejor hace el mal: que nos sintamos impotentes.

Pero este sentir no tiene fundamento. La mayoría de nosotros experimenta el mal en una escala más pequeña y más personal. Por eso, el apóstol nos bosqueja la respuesta apropiada al indicar que debemos aborrecer lo malo (Romanos 12:9), no pagar a nadie mal por mal (v. 17) y no ser vencidos por lo malo (v. 21).

La verdadera víctima del mal es la bondad, todo lo bueno que Dios diseñó como parte de la creación para que todos disfrutáramos (Génesis 1:4-31). Por esta razón, es sorprendente que Pablo concluya diciendo que la propia víctima del mal es también lo que lo vence (Romanos 12:21).

El mal capta todos los titulares, pero la bondad de Dios es más poderosa, y Él desea que nosotros la utilicemos en Su nombre para vencer a Su enemigo.

“Como la luz vence la oscuridad, el bien vence el mal.”

Lectura del día: Romanos 12:14-21

viernes, 10 de septiembre de 2010

Reflexión Viernes, 10 de septiembre de 2010

Los perdidos
David H. Roper

“… Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.” —Lucas 15:6

Durante mis años de estudios terciarios, trabajaba como guía, llevando muchachos a escalar en el Parque Nacional Rocky Mountain, en Colorado. Una vez, uno de ellos (un tipo pequeño y lento) se retrasó y, en una división del sendero, tomó el camino equivocado. Cuando llegamos al lugar para acampar, no podíamos encontrarlo por ninguna parte. Desesperado, salí a buscarlo.

Justo antes de que oscureciera, lo encontré sentado junto a un pequeño lago, completamente perdido y solo. Con toda alegría, le di un gran abrazo, lo cargué sobre mis hombros y lo llevé por el sendero para que se reuniera con sus compañeros.

En una de sus historias, el escritor escocés George MacDonald describe a una joven que encuentra a un niño que está solo y perdido en el bosque. Ella lo toma en sus brazos y lo lleva a la casa para que se reúna con su padre. En ese momento, comprendió algo que siempre quedaría en su mente: «Entonces entendió el corazón del Hijo del Hombre, [quien vino] para buscar y llevar de regreso a los hijos descarriados ante Su Padre y el de ellos».

Yo también deseo que conozcas el corazón de Jesús, el Hijo del Hombre, que vino a buscar y a llevar de vuelta al Padre a Sus hijos descarriados, «porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10). No importa cuánto te hayas descarriado ni cuán perdido estés, Él vino a buscarte y a salvarte.

“Para ser rescatado, debes admitir que estás perdido.”

Lectura del día: Lucas 15:4-6

jueves, 9 de septiembre de 2010

Reflexión Jueves, 9 de septiembre de 2010

El mandato de amar
C.P. Hia

“Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.” —1 Juan 3:23

En Singapur, debido a que algunos hijos adultos no cumplen con sus responsabilidades, algunos padres ancianos se han visto forzados a solicitar ayuda financiera de organizaciones de beneficencia y de otras dependencias estatales. Refiriéndose a esta creciente situación, un funcionario gubernamental dijo: «No podemos legislar el amor».

Sin embargo, en la Biblia, el amor es un mandato. Eso fue lo que le dijo Moisés a la nación de Israel: «yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos» (Deuteronomio 30:16). Y Jesús dijo que el mayor mandamientos es: «Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón» (Marcos 12:30).

¿Cómo puede Dios ordenar amar? Su suprema muestra de amor en el calvario le dio derecho a hacerlo. Juan, el discípulo amado de Jesús, escribió: «En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros […]. Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros, como nos lo ha mandado» (1 Juan 3:16,23).

¿Qué oportunidades tienes de obedecer el mandato de Dios de amar? ¿Honrando a tus padres y proveyendo para sus necesidades? ¿Ayudando a un amigo enfermo? ¿Expresándole palabras bondadosas y amables a alguien difícil de amar?

Señor, por haber entregado tu vida por nosotros, ayúdanos a mostrar amor a los demás.

“Demostramos nuestro amor a Dios cuando nos amamos unos a otros.”

Lectura del día: 1 Juan 3:16-24

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Reflexión Miércoles, 8 de septiembre de 2010

Nada de palabrotas
Marvin Williams

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.” —Efesios 4:29

En noviembre de 2008, la Corte Suprema de los Estados Unidos debatió sobre los límites constitucionales del lenguaje profano. El Comité Federal de Comunicaciones citó a una empresa de radiodifusión nacional por haber permitido que dos animadores usaran al aire dos palabrotas de uso corriente. La compañía argumentó que las palabrotas «fugaces» sin una evidente connotación sexual no debían sancionarse. Otros replicaron diciendo que nuestro deber es proteger a los niños de dicho lenguaje.

La cuestión del lenguaje inapropiado no era tema de debate en la iglesia de Éfeso. Pablo instruyó a los creyentes diciéndoles que una de las formas en que debían responder a las bendiciones de la redención y de la nueva vida en Cristo era cuidando su manera de hablar (4:29).

El apóstol no quería que los caracterizara su antigua manera de vivir, que incluía lenguaje corrupto e inmoral, blasfemia, murmuración maliciosa, calumnia, o cualquier otra cosa que injuriara a otra persona o que desencadenara disputas. En cambio, deseaba que los efesios pudieran «dar gracia» y estímulo por medio de sus palabras, cuando fuera necesario.

Como seguidores de Jesucristo, queremos que las palabras que broten de nuestro corazón y que salgan por nuestra boca sean una fuente de agua viva. Quiera Dios que todos los que escuchen lo que decimos sean bendecidos.

“La Palabra de Dios debería moldear nuestras palabras.”

Lectura del día: Efesios 4-25-32

martes, 7 de septiembre de 2010

Reflexión Martes, 7 de septiembre de 2010

Seguir instrucciones
Joe Stowell

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.” —Mateo 7:24

Uno de mis pasatiempos de la niñez era armar modelos de aeroplanos. Cada vez que abría una caja nueva, lo primero que veía eran las instrucciones, pero creía que no necesitaba seguirlas. En mi mente, sabía exactamente cómo armarlo. Recién después de haber pegado algunas piezas, me daba cuenta de que había salteado un paso importante: colocar al piloto en la cabina de mando.

Es fácil creer que no necesitamos instrucciones para la vida; sin embargo, al poco tiempo, nos damos cuenta de que hemos arruinado todo. Exactamente por esta razón, Jesús aconsejó que seguir Sus instrucciones es la manera de que la gente sabia desarrolle una vida sólida, segura y significativa (Mateo 7:24-29). El Señor recién acababa de decirles a las multitudes que lo escuchaban que pusieran la otra mejilla, que continuaran la segunda milla, que perdonaran a los enemigos y que vendieran los tesoros para poder dar a los pobres (5:39-44). No obstante, recibir instrucciones no basta. La clave está en seguirlas. «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca» (7:24).

El ser humano que no sigue las indicaciones es, como expresa Jesús, «insensato» (v. 26). Para el mundo, perdonar a tus enemigos y dar a los pobres puede parecer una manera ridícula de construir una vida; sin embargo, el Señor nos dice que es la forma sabia de hacerlo.

“Para desarrollar una vida sólida, sigue las instrucciones de Jesús.’

Lectura del día: Mateo 7:24-29

lunes, 6 de septiembre de 2010

Reflexión Lunes, 6 de septiembre de 2010

Ver la mano de Dios
David C. McCasland

“… llegó a Jerusalén, estando con él la buena mano de Dios.” —Esdras 7:9

El día que Jack Borden cumplió 101 años, se despertó a la 5 de la mañana, desayunó en abundancia y a las 6:30 ya estaba en su estudio jurídico, listo para empezar a trabajar. Cuando le preguntaron cuál era el secreto de su larga vida, el abogado en ejercicio sonrió y dijo bromeando: «No morirse».

Pero la realidad va mucho más allá. El Sr. Borden, que se bautizó a los once años en Clear Fork del Río Trinity, le dijo a David Casstevens, reportero del Star-Telegram de Fort Worth, Texas: «Creo firmemente que Dios tiene Su mano sobretodo lo que sucede. Me está dejando vivir por alguna razón. Trato de hacer las cosas que creo que Él quiere que haga».

El sacerdote Esdras experimentó que «la buena mano de Dios» estaba con él cuando encabezó un grupo de regreso a Jerusalén para brindar liderazgo espiritual a los ex cautivos que estaban reedificando el templo y la ciudad (Esdras 7:9-10). Esdras cobró fuerza y valor al saber que el Señor estaba con él cada paso del camino. «Y yo, fortalecido por la mano de mi Dios sobre mí, reuní a los principales de Israel para que subiesen conmigo» (v. 28).

Cuando vemos la mano de Dios en nuestra vida, esa experiencia hace brotar un profundo «gracias, Señor» y un creciente deseo de hacer lo que Él quiere que hagamos.

“Si sabes que la mano de Dios está en todo, puedes dejar todo en Sus manos.”

Lectura del día: Esdras 7:1-10, 27-28

domingo, 5 de septiembre de 2010

Reflexión Domingo, 5 de septiembre de 2010

Siempre ahí
Bill Crowder

“Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz.” —Salmo 55:17

Los ingenieros radiales que trabajan en Ministerios RBC estaban preparándose para emitir un programa vía satelital. Estaba todo listo, incluso la red de conexión. Sin embargo, justo cuando estaban por comenzar la emisión, la señal se cortó. En medio de la confusión, los ingenieros trabajaron para reconectar la red, pero no lograron nada. Entonces, les llegó el aviso: el satélite había desaparecido… literalmente. De manera repentina y sorprendente, había caído del cielo. Ya no estaba más.

Sospecho que a veces, cuando oramos, pensamos que a Dios le ha sucedido algo similar; que por alguna razón, ya no está. Sin embargo, la Biblia nos consuela al afirmar que el Señor no ha «caído del cielo». Él siempre está disponible, nos oye y se interesa por nosotros.

En un momento de desesperación, David escribió: «Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz» (Salmo 55:17). Cualquiera que sea la situación en que nos encontremos, cuando clamamos a Dios, Él oye el clamor de Sus hijos. Esto debe animar nuestro corazón. ¿Cómo respondió David a la realidad de tener un Dios que oye la oración? «Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo» (v. 22). Aunque Dios no conteste como nos gustaría ni cuando quisiéramos que lo haga, sabemos que de «tarde y mañana y a mediodía» siempre está.

“Dios siempre está dispuesto a escuchar la oración de Su hijo.”

Lectura del día: Salmo 55:16-23

sábado, 4 de septiembre de 2010

Reflexión Sábado, 4 de septiembre de 2010

Botox para el alma
Dave Branon

“Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” —Efesios 4:24

¿Usas botox? Mucha gente sí. Algunos se tratan con esta sustancia por cuestiones de salud, pero otros se lo aplican porque quieren volver a lucir jóvenes.

Para algunas personas, el aspecto es tan importante que se hacen inyectar la toxina botulínica tipo A para que sus arrugas desaparezcan por un período. Con el tiempo, el tratamiento debe volverse a aplicar.

El botox es costoso y tiene algunos posibles efectos secundarios. Sin embargo, esto no impide que algunas personas lo prueben para mostrarse mejor.

Desde luego que lucir bien no está mal, pero es mucho más importante nuestro aspecto interior. ¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar para tener un carácter hermoso?

¿Tenemos intenciones de usar un poco de «botox para el alma»: inyectarnos la clase de bondad amorosa, paciencia misericordiosa, interés solidario por los demás, amabilidad humilde y unidad de espíritu que pueden embellecer nuestra vida? (Efesios 4:2-3). ¿Estamos interesados en seguir recurriendo a Dios para que nos ayude a mejorar las cualidades espirituales que necesitamos?

¿Buscas maneras de lucir bien? Investiga la Biblia para hallar versículos que desarrollen el carácter. Luego, mediante la oración y el poder del Espíritu, inyecta en tu vida los rasgos piadosos que aparecen en esos pasajes. Los efectos secundarios son todos buenos.

“Un carácter piadoso es el mejor tratamiento de belleza del mundo.”

Lectura del día: Efesios 4:17-24

viernes, 3 de septiembre de 2010

Reflexión Viernes, 3 de septiembre de 2010

Laguna jurídica
Julie Ackerman Link

“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.” —Salmo 119:11

La pequeña Yanina, de cinco años, no estaba empezando bien el día. Todos sus intentos por acomodar el mundo a sus gustos tenían resultados negativos. Discutir no servía; hacer pucheros tampoco; llorar menos. Finalmente, su mamá le recordó el versículo bíblico que la niña había estado aprendiendo: «En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti» (Salmo 119:11).

Al parecer, Yanina había estado pensando en ese versículo, porque al instante contestó: «Pero mamá, ahí no dice que no voy a pecar, sino que tal vez otro día no lo haga».

Sus palabras resultan sumamente conocidas. Suelo escuchar argumentos similares en mi propia mente. Las lagunas jurídicas tienen algo profundamente atractivo, y recurrimos a ellas cada vez que hay un mandato que no queremos obedecer.

Jesús habló de este problema con líderes de la fe que pensaban que habían hallado una laguna jurídica en sus leyes religiosas (Marcos 7:1-13). En lugar de honrar a sus padres mediante el sustento material y financiero, dedicaban todos sus bienes a Dios; por lo cual, limitaban su uso. Aunque la desobediencia de ellos no era descarada, Jesús dijo que ese comportamiento era inaceptable.

En cuanto comenzamos a buscar lagunas jurídicas, dejamos de ser obedientes.

“Aunque pongamos excusas para no obedecer a Dios, Él sigue llamándolo desobediencia.”

Lectura del día: Marcos 7:1-13

jueves, 2 de septiembre de 2010

Reflexión Jueves, 2 de septiembre de 2010

¡Silencio, por favor!
Dennis Fisher

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios…” —Salmo 46:10

Nuestro mundo se ha vuelto cada vez más ruidoso. No obstante, según un informe, la ciencia ha descubierto una manera de lograr silencio absoluto: «Los científicos han presentado el diseño de una “placa acústica” que podría hacer los objetos impermeables a las ondas sonoras. Esta tecnología, explicada en la revista New Journal of Physics, podría utilizarse para construir casas a prueba de ruidos, salas de concierto de avanzada o buques de guerra silenciosos».

Cuando buscamos un lugar tranquilo para estar a solas con Dios, tal vez nos gustaría tener una «placa acústica». Sin embargo, aunque pudiéramos silenciar todos los sonidos externos, el ruido interior de las preocupaciones podría seguir reverberando en nuestra mente. Se nos dice: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios» (Salmo 46:10). Pero, en términos prácticos, ¿cómo acallamos el corazón?

Dios entiende nuestro dilema y provee Su propia «placa acústica» para aquietar nuestro interior: intercambiar nuestras preocupaciones por Su paz. «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 4:6-7).

Cuando colocamos nuestras angustias en las expertas manos de Dios, hallamos la tranquilidad que sólo Él puede brindar.

“Dios da paz a quienes están en silencio delante de Él.”

Lectura del día: Salmo 46

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Reflexión Miércoles, 1 de septiembre de 2010

La persona de la Biblia
David C. McCasland

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas […] dan testimonio de mí.” —Juan 5:39

Durante una conferencia de líderes de iglesias, en Seattle Pacific University, en los Estados Unidos, el destacado pastor Earl Palmer mencionó una experiencia que configuró su enseñanza y su predicación durante más de medio siglo.

Mientras era alumno de un seminario, lideraba un estudio bíblico en el que instaba a los integrantes a considerar las palabras de las Escrituras. «Llegué a convencerme —dijo Palmer— de que si lograba que alguien mirara el texto, el contenido tarde o temprano les impondría respeto y siempre los conduciría a su tema central: Jesucristo. Y cuando Jesucristo les impusiera respeto, estarían apenas a unos centímetros de alcanzar la fe».

Jesús le dijo a un grupo de líderes religiosos que conocían bien el Antiguo Testamento, pero que se le oponían enérgicamente a Él: «Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida» (Juan 5:39-40).

Se requiere un corazón dispuesto y también una mente inquisidora para estudiar la Biblia. Cuando descubrimos que Jesús es la Persona a la cual guía toda la Escritura, debemos decidir cómo responder ante Él.

Hay gran gozo para todos los que abren su corazón a Cristo y hallan la vida en Él.

“La Palabra escrita nos guía a la Palabra viva: Cristo.”

Lectura del día: Juan 5:31-40