domingo, 28 de febrero de 2010

Reflexión Domingo, 28 de febrero de 2010

País de la ancianidad
Dennis Fisher

“Si alguno no provee para los suyos, […] es peor que un incrédulo” —1 Timoteo 5:8

En el libro Un país desconocido, la escritora Mary Pipher se encuentra con personas de más de 70, 80 y 90 años de edad que atravesaban muchas situaciones diferentes en la vida.

«Quise […] entender el país de la ancianidad», escribe Pipher. «No estamos organizados como para hacer que la vejez sea fácil». Ella señaló que el problema fundamental es que los jóvenes y los viejos se han segregado, lo cual perjudica a ambos grupos.

Esta tendencia social no es necesariamente intencional. Sin embargo, muchas personas ignoran y eluden sus responsabilidades hacia los ancianos. En la época de Jesús, los fariseos descubrieron formas creativas de evitar sus obligaciones familiares. En Marcos 7:9-13, el Señor censuró la práctica común que tenían de dedicar sus bienes materiales a Dios (al declararlas Corbán) en vez de usarlos para suplir las necesidades de sus padres. La tradición había quebrantado el mandato de honrar al padre y a la madre.

Nuestros hijos, el trabajo y las actividades de la iglesia pueden llevarnos en muchas direcciones, pero estas cosas no son excusas para dejar de honrar a nuestros padres ancianos proveyendo para sus necesidades, tanto como nos sea posible (1 Timoteo 5:8). Cuando llegue el momento en que nosotros entremos en el país de la ancianidad, esperemos haber sido el ejemplo correcto para que sigan nuestros hijos.

“A honrar a los padres se aprende mediante el ejemplo.”

Lectura del día: Marcos 7:1-13

sábado, 27 de febrero de 2010

Reflexión Sábado, 27 de febrero de 2010

Fuerza en debilidad
Julie Ackerman Link

“El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro siervo.” —Mateo 20:26

Nadie quiere ser débil; entonces, buscamos cómo parecer fuertes. Algunos usamos el poder de nuestras emociones para manipular a las personas; otros, la fuerza de la personalidad para controlarlas; e incluso algunos también usan el intelecto para intimidar. Aunque estas cosas parecen muestras de fortaleza, son signos de debilidad.

Cuando somos realmente fuertes, tenemos valor para admitir nuestras limitaciones y reconocer nuestra dependencia de Dios. En consecuencia, la verdadera fortaleza suele parecerse mucho a la debilidad. Cuando el apóstol Pablo oró para que le fuera quitada una aflicción que padecía, Dios respondió: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad» (2 Corintios 12:9). Pablo respondió con estas paradójicas palabras: «Cuando soy débil, entonces soy fuerte» (v. 10).

Cerca del final del ministerio terrenal de Jesús, algunos de Sus discípulos luchaban por conseguir lugares destacados. El Señor utilizó su discusión como una oportunidad para enseñarles que, en Su reino, las cosas son distintas: la grandeza se logra cuando estamos dispuestos a asumir posiciones de debilidad (Mateo 20:26).

Esta es una verdad difícil. Prefiero la ilusión de la fortaleza en vez de la realidad de la debilidad. Pero Dios quiere que entendamos que la verdadera fuerza aparece cuando dejamos de intentar controlar a la gente y comenzamos a servirle a Él.

“El máximo poder de Dios puede demostrarse en nuestra mayor debilidad.”

Lectura del día: Mateo 20:20-28

viernes, 26 de febrero de 2010

Reflexión Viernes, 26 de febrero de 2010

Bajo nuevas órdenes
David C. Egner

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” —Mateo 22:37

La emocionante novela sobre la Segunda Guerra Mundial El motín del Caine, de Herman Wouk, contiene una excelente ilustración de lo que sucede cuando alguien se convierte en seguidor de Cristo.

En la historia, un joven de una familia influyente se había alistado en la Marina. El día de su iniciación, la madre lo lleva en su lujoso automóvil y lo despide con un beso. Cuando el joven entra al edificio, saluda al guardia dándole la mano y las puertas se cierran detrás de él.

De repente, la madre se preocupa al pensar que tal vez su hijo no tenga suficiente dinero, y se apresura para ir hasta la entrada. Cuando pide que la dejen entrar, el guardia no se lo permite. Ella ve a su hijo parado adentro, del otro lado de la puerta; entonces, trata de agarrar el picaporte. «Él es mi hijo», exclama. El guardia le quita suavemente la mano del picaporte y le dice con amabilidad: «Ya lo sé, señora, pero él ahora pertenece a la Marina. Es marinero».

Cuando creemos en Jesucristo y nos convertimos en Sus seguidores, nos colocamos bajo una nueva autoridad. Estamos sujetos a órdenes nuevas. Ahora le pertenecemos a Él. Lo que antes nos importaba, pierde significado. Evaluamos las cosas de manera distinta. Nuestro nuevo deseo es amar y servir al Señor de todo corazón (Deuteronomio 6:5-6). ¿Te has alistado en sus filas?

“Los seguidores de Cristo reciben las órdenes de marcha de parte de Él.”


jueves, 25 de febrero de 2010

Reflexión Jueves, 25 de febrero de 2010

¡Imagínatelo!
Anne Cetas

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero […], que usa bien la palabra de verdad.” —2 Timoteo 2:15

Mis amigos y yo anticipábamos dedicar un tiempo a contemplar una colección de obras de arte sobre el hijo pródigo que regresó a su casa y fue recibido por un padre que lo perdonó (Lucas 15). Cuando llegamos a la mesa de informes, observamos los folletos, los libros y un cartel que indicaba adónde ir.

Sobre la mesa, también había un plato con pan, una servilleta y un vaso. Interiormente, cada uno de nosotros se preguntaba qué significaría ese plato. ¿Representaría la celebración de la comunión entre el hijo pródigo y su padre cuando regresó a casa? Sin embargo, cuando lo examinamos más de cerca, todos nos dimos cuenta al mismo tiempo: Alguien había dejado un plato sucio sobre la mesa expositora. Y no era pan, ¡sino sobras de galletas! Nos habíamos imaginado mal.

Nos reímos un buen rato, pero después me hizo pensar en que, a veces, cuando leemos la Biblia, imaginamos lo que realmente dice. Sin embargo, en vez de suponer que nuestras especulaciones son correctas, debemos asegurarnos de que la interpretación sea coherente con toda la Escritura. Pedro dijo que «ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada» (2 Pedro 1:20). Si dependemos de la guía del Espíritu, del estudio detallado del contexto y de la sabiduría de enseñadores bíblicos reconocidos, evitaremos ver cosas en la Palabra que, en realidad, no dice.

“Un texto fuera de contexto suele ser un peligroso pretexto.”

Lectura del día: 2 Pedro 1:16-21

miércoles, 24 de febrero de 2010

Reflexión Miércoles, 24 de febrero de 2010

Ser genuino
David C. McCasland

“Nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias.” —2 Corintios 6:4

Una vendedora de antigüedades pensó que la vieja y arrugada postal de béisbol que había encontrado valdría 10 dólares. Después de publicarla en eBay [portal de clasificados en Internet], comenzó a preguntarse si no sería más valiosa de lo que había pensado. Entonces, sacó el anuncio y consultó a un tasador profesional, quien confirmó que la fotografía de la postal de 1869 era de los Red Stockings de Cincinnati, el primer equipo profesional de béisbol de los Estados Unidos. La postal se vendió por más de 75.000 dólares.

El artículo de Mike Osegueda, en el periódico The Fresno Bee, decía que, aunque la postal estaba ajada y descolorida, lo más importante era su autenticidad; era genuina.

Pablo y sus colaboradores sufrieron muchísimo mientras difundían el evangelio. En 2 Corintios 6, él enumeró sus pruebas externas, sus rasgos internos y sus recursos espirituales (vv. 4-7). Trata de imaginar las circunstancias en que interactuaron estas cosas: azotes, paciencia, cárceles, bondad, angustias, amor. Aunque estaban físicamente dañados, emocionalmente agotados y espiritualmente probados, la autenticidad de su fe en Cristo resplandecía claramente. «Como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo» (v. 10).

En nuestro andar con Cristo, la autenticidad espiritual —ser genuino— no tiene sustituto.

“La autenticidad es irreemplazable.”

Lectura del día: 2 Corintios 6:3-11

martes, 23 de febrero de 2010

Reflexión Martes, 23 de febrero de 2010

Adoración nueva
Dave Branon

“Parece que [Pablo] es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús.” —Hechos 17:18

Durante un viaje al Lejano Oriente, visité un santuario inusual donde había cientos de estatuas. Según nuestro guía, los adoradores escogían la estatua que más se parecía a un antepasado y le rezaban.

Hace unos años, leí acerca de un estudiante llamado Le Thai. Practicante de la adoración a los antepasados, hallaba gran consuelo al rezarle a su abuela fallecida. Como elevaba sus oraciones a alguien a quien conocía y amaba, sentía que era algo personal e íntimo.

Sin embargo, cuando dejó Vietnam para ir a estudiar a los Estados Unidos, Le Thai escuchó hablar del cristianismo, lo cual le parecía un cuento de hadas basado en el pensamiento occidental. Para él, era la adoración a un Dios nuevo (ver Hechos 17:18).

Entonces, un amigo creyente lo invitó a su casa para la Navidad. Allí vio a una familia cristiana en acción y volvió a escuchar la historia de Jesús. Le Thai prestó atención. Leyó Juan 3, que habla de «nacer de nuevo», e hizo preguntas. Comenzó a sentir la obra convincente del Espíritu Santo. Finalmente, se dio cuenta de que el cristianismo era la verdad y confió en Jesús como su Salvador personal.

Cuando un amigo considere que el cristianismo es una adoración nueva, debemos respetar su posición y, al mismo tiempo, hablarle con bondad del evangelio y darle tiempo para explorar lo que implica. Luego, confiar en que el Espíritu haga Su obra.

“Dios es el único Dios verdadero.”

Lectura del día: Hechos 17:16-31

lunes, 22 de febrero de 2010

Lunes, 22 de febrero de 2010

Short-timers

“La esperanza no averguenza.” —Romanos 5:5

Hace muchos años, serví en las Fuerzas Armadas y siempre he estado agradecido de haber podido dedicar esos años a mí país. No obstante, debo decir que la época que más recuerdo del ejército fue el breve intervalo cuando era «short-timer» [con corto tiempo].

Short-timer son los soldados a quienes le quedan pocas semanas antes de ser dados de baja. Pasan esos últimos días «dándose de baja»: yendo al economato y a la oficiena de intendencia para saldar deudas y devolver equipamientos. Lo que más recuerdo de ese tiempo es mi andar alegre y el espíritu feliz y despreocupado con que realizaba mis tareas. Tenía obligaciones, pero pocas preocupaciones, porque sabía que me iba a casa.

Ahora que he vivido por «largo tiempo», vuelvo a ser un short-timer. Dentro de poco tiempo seré dado de baja de mis obligaciones en esta tierra. Una vez más, mi andar es alegre y mi espíritu, entusiasta, porque sé que muy pronto me iré a casa. Esta es la perspectiva que Jesús y sus apóstoloes denominaban «esperanza» (Hechos 24:15; Romanos 5:2,5).

En el sentido bíblico, esperanza significa certidumbre y seguridad. Es la creencia firme, inconmovible e inflexible de que resucitaremos de los muertos (como lo hizo Jesús) y seremos recibidos en nuestro hogar eterno. ¡Esto basta para llenar hoy nuestro corazón de gozo y hacernos saltar de alegría! —DHR

“El Cristo resucitado vendrá del cielo para llevar a los suyos de regreso allí.”

Lectura del día: Romanos 5:1-5

domingo, 21 de febrero de 2010

Reflexión Domingo, 21 de febrero de 2010

En dirección correcta
Joe Stowell

“Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” —Juan 6:68

Una de las experiencias más difíciles en mis años como pastor fue decirle a una hermana, miembro de la iglesia, que su esposo, su hijo y su suegro se habían ahogado en un accidente en un bote. Sabía que la noticia le destrozaría la vida.

En los días siguientes a la trágica pérdida, quedé sorprendido ante la respuesta de ella y de su familia quienes exhibieron una fe extraordinaria. Como es lógico, experimentaban un profundo quebrantamiento, dudas que los asaltaban y confusión. Pero, cuando todo lo demás carecía de sentido, aún tenían a Jesús. En lugar de alejarse del Señor durante esos días tremendamente desesperantes, acudieron a Él como la única fuente de esperanza y confianza.

Esto me recuerda la reacción de los discípulos ante Jesús. Después que algunos de ellos «volvieron atrás, y ya no andaban con él» porque no le entendían (Juan 6:66), Jesús se dirigió a Su círculo íntimo, y preguntó: «¿Queréis acaso iros también vosotros?» (v. 67). Pedro había entendido bien, ya que respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (v. 68).

Cualquiera que sea la situación que enfrentes hoy, cobra ánimo con las palabras de Pedro y el ejemplo de una familia que pasó por el fuego manteniendo su fe intacta. Mientras corras en la dirección correcta —hacia Jesús—, hallarás la gracia y la fortaleza que necesites.

“Cuando todo esté perdido, recuerda que no has perdido a Jesús. Corre hacia Él.”

Lectura del día: Juan 6:53-69

sábado, 20 de febrero de 2010

Reflexión Sábado, 20 de de febrero de 2010

Estacionado, por ahora
Cindy Hess Kasper

“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.” —Salmo 40:1

Estacionar mi automóvil siempre me ha resultado complicado. En realidad, no era una prioridad para mi instructor de conducir; por eso, hace poco, después de muchos años, aprendí a estacionar dando marcha atrás. También pasó por alto otras lecciones relacionadas con el tema del estacionamiento, y todavía evito hacerlo, a menos que haya espacio para dos o tres coches.

También tuve problemas para entender una frase que escuché cuando era una creyente nueva: «Dios no puede conducir un automóvil estacionado». Eso me desafió a poner mi vida en movimiento para que, en el camino, Dios me guiara en la dirección correcta. Es un concepto interesante, pero el Señor no siempre obra así. En ocasiones, Él sí quiere que «permanezcamos estacionados» por un tiempo.

A veces, estando Moisés en el desierto, Dios mantenía a los israelitas en un lugar. Los guiaba mediante una nube y, cuando esta estaba quieta por muchos días, «los hijos de Israel […] no partían» (Números 9:19). Esperar no siempre es fácil, pero, a veces, el Señor quiere que nos quedemos donde Él nos puso. El salmista nos recuerda: «Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón» (27:14).

Quizá sientas que estás atascado y que tus cubiertas sólo giran en el lugar en tu servicio para Dios. No obstante, mantén el corazón atento a Su guía. Entonces, estarás listo para «poner primera» cuando lo escuches decir: «Vayamos por aquí».

“Dios nos ordena que paremos y también que andemos.”

Lectura del día: Números 9:19-23

viernes, 19 de febrero de 2010

Reflexión Viernes, 19 de Febrero de 2010

Día del qué sucedería
Bill Crowder

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, […] la prueba de vuestra fe produce paciencia.” —Santiago 1:2-3

El 19 de febrero de 1942 fue una jornada fascinante para Canadá: el «día del qué sucedería»; la puesta en escena de una supuesta invasión nazi a Winnipeg, Manitoba, durante la Segunda Guerra Mundial. Procuraba demostrar «qué sucedería» si Canadá caía bajo la rigurosa ocupación nazi, para que los canadienses respaldaran más plenamente la guerra.

Alguien describió así el suceso: «El “día del qué sucedería” nos hizo despertar a la realidad de la ocupación nazi. El pueblo de Manitoba experimentó el intenso dolor de casi todas las brutalidades nazi». La palabra clave es casi. Si bien esa jornada fue un valioso intento de instruir a la gente sobre el peligro del mundo, apenas reflejaba el terrible sufrimiento que asolaba Europa.

Las auténticas pruebas de la vida no son qué sucedería, sino cuando suceda. En efecto, las lecciones más importantes no pueden sólo observarse, sino que deben experimentarse. En los verdaderos tiempos de angustia y quebranto, logramos discernir más profundamente la vida, la fe y nuestra necesidad de Dios. Por eso, Santiago escribió: «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia» (Santiago 1:2-3).

Las pruebas llegan porque vivimos en un mundo arruinado, pero nosotros decidimos si aprendemos las lecciones. No existen los «qué sucedería»; son una forma importante de crecer.

“Los momentos difíciles pueden enseñarnos a confiar.”
Lectura del día: Santiago 1:1-11

jueves, 18 de febrero de 2010

Reflexión Jueves, 18 de febrero de 2010

Cuéntalo todo

“Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.” —Salmo 62:8

Un empleado que me ayudó a comprar una pequeña grabadora digital de voz me contó que él tenía una igual cuando trabajaba en California. «Cuando comenzaba el camino de regreso a casa, después del trabajo, la encendía», dijo él, «y hablabas sobre todo lo que había sucedido ese día, lo bueno y lo malo. Cuando entraba el coche en el garaje, apretaba el botón para borrar todo». Luego sonrió. Despues de contarle todo a su grabadora de voz, aparentemente no tenía necesidad de hablar de los problemas del día con la esposa ni con la familia.

Esto me recordó con cuanta frecuencia suelo contarles, sin necesidad, las decepciones y los problemas a otros, en vez de hablarles de Dios. El salmista escribió: «Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de é vuestro corazón; Dios es nuestro refugio» (Salmo 62:8). En dos ocasiones, habló acerca de esperar tranquilos en el Señor, su roca y su refugio (vv. 1-2, 5-7).

Si bien hallamos gran consuelo al contarle nuestras dificultades a un amigo, nos perdemos la ayuda más grandiosa si no las colocamos delante del Señor. José Scriven lo expresó perfectamente:

¡Oh, que amigo nos es Cristo! Nuestras culpas él llevó,
Y nos manda que llevemos todo a Dios en oración.
¿Somos tristes y agobiados, y cargados de aflicción?
Esto es porque no llevamos todo a Dios en oración.
—DCM

“No importa donde estemos, Jesús está a una oración de distancia.”

Lectura del día: Salmo 62

miércoles, 17 de febrero de 2010

Reflexión Jueves, 17 de febrero de 2010

Lavadero de coches

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo.” —Isaías 43:2

Jamás olvidaré mi primera experiencia en un lavadero automático de automóviles. Mientras me acercaba con temor, como si fuera al dentista, puse el dinero en la ranura, nerviosamente revisé las ventanillas un y otra vez, moví el coche con cuidado hasta la línea, y esperé. Fuerzas mas allá de mi control comenzaron a mover el auto, como si estuviera sobre una cinta transportadora. Ahí estaba yo, encajonada en el vehículo, cuando un atronador chorro de agua, jabón y cepillos comenzaron a salir de todos lados. ¿Qué pasaría si quedo atrapada aquí o el agua entra de golpe?, pensé de modo irracional. De repente, el agua se detuvo. Después de un secado de aire de presión, el coche fue nuevamente impulsado, limpio y brillante, hacia el mundo exterior.

En medio de todo eso, recordé épocas tormentosas en mi vida en que parecía estar en una cinta transportadora, víctima de fuerzas más allá de mi control. Ahora las llamo: «Experiencias de lavadero de cohe». Me acordé de que, al atravesar aguas profundas, mi Redentor había estado siempre conmigo, protegiéndome de la marea creciente (Isaías 43:2). Cuando salía por el otro lado, lo cual siempre sucedió, podía decir con gozo y confianza: «¡Dios es fiel!»

¿Estás en medio de una experiencia de lavadero de coche? Confía en que el Señor te llevará hasta el otro lado. Entonces, serás un testimonio resplandeciente de su poder protector. —JEY

“Un túnel de prueba puede generar un testimonio brillante.”

Lectura del día: Isaías 43:1-13

martes, 16 de febrero de 2010

Reflexión Martes, 16 de febrero de 2010

Detectar toxinas

“Hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.” —Gálatas 1:7

Las ciudades de San Francisco y Nueva York usan peces de agallas azules para verificar la presencia de toxinas en el suministro de agua, ya que este podría ser el blanco de un ataque terrorista. Colocan una pequeña cantidad de estos peces en un tanque, en el de algunas plantas potabilizadoras, porque son sensibles a los desequilibrios químicos del medio ambiente. Cuando hay una alteración en el agua los peces reaccionan y contraatacan.

Tal como estos peces de agallas azules, Pablo quería que los gálatas se cuidaran de cualquier alteración tóxica en el «evangelio verdadero» que se estaba predicando y que reaccionaran contra ello. La toxina se refería al falso principio de que Dios aceptaba a las personas y las consideraba justas en base a la obediencia a una serie de reglamentos (en especial, la circuncisión y las leyes alimenticias). En resumen, aparte de la fe en Jesús, era necesario obedecer la ley. Esta falsa doctrina era una alteración tóxica de la verdad, y a los gálatas se les dijo que reaccionara enérgicamente en contra de eso. Pablo dijo que cualquiera que predicara un evangelio que no se basara en la gracia por medio de la fe en Cristo sería anatema (maldito) (Gálatas 1:8-9).

Estudiemos fielmente las Escrituras para poder detectar las toxinas de la enseñanza falsa y proclamar la verdad de la maravillosa salvación que Dios da por medio de la fe en Jesús. —MLW

“Si conoces la verdad, puedes reconocer lo falso.”

Lectura del día: Gálatas 1:3-10

lunes, 15 de febrero de 2010

Reflexión Lunes, 15 de febrero de 2010

Definición de fracaso

“Que por fe [...] sacaron fuerzas de debilidad.” —Hebreos 11:33-34

Durante la Gran Depresión, muchas personas en los Estados Unidos vivían en barrios con viviendas hechas de chapa, lonas y mantas. Estas casas decrépitas, conocidas como hoovervilles [villas de Hoover], albergaban a los que habían sido desalojados de sus hogares. Muchos culparon al presidente Herbert Hoover por la tragedia económica.

Irónicamente, la supuesta ineficiencia de Hoover como líder contrastaba por completo con su historial previo. Antes de esto, su experiencia en ingeniería geológica dio lugar a exitosos proyectos mineros en Australia y China. También encabezó con eficiencia emprendimientos humanitarios. Per, cuando el mercado de valores se desmoronó, en octubre de 1929, el presidente Hoover atravesaba circunstancias más allá de su control. De todos modos, siempre se lo vincularía con la depresión económica de la década de 1930.

Ahora bien, un fiasco importante no significa que toda la vida de una persona sea un fracaso. ¿Qué sucedería si solo recordáramos a Abraham como mentiroso (Génesis 12:10-20), a Moisés desobedeciendo a Dios (Números 20:1-13) o a David como asesino (2 Samuel 11)? A pesar de sus pecados, estos hombres son recordados por su fe perseverante:«Que por fe [...] sacaron fuerzas de debilidad» (Hebreos 1:33-34).

Nuestra vida no es un fracaso si nos hemos arrepentido de nuestros pecados. Dios aún puede utilizarnos en su obra. —HDF

“El éxito suele surgir de las cenizas del fracaso.”

Lectura del día: Hebreos 11:24-34

domingo, 14 de febrero de 2010

Reflexión Domingo, 14 de febrero de 2010

Mostrar amor verdadero

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos por los otros.” —Juan 13:35

En el 2010, el Año Nuevo chino cae en la misma fecha que el día de San Valentín. Aunque estas fiestas tienen orígenes muy distintos, hay ciertas similitudes en la forma de celebrarlas. En ambos casos, los seres queridos se dan presentes para expresarse su amor. Ya sea que se regalen rosas a la persona amada en el día de San Valentín o hong bao [paquetes rojos con dinero] a la familiay a los amigos en el Año Nuevo chino, todos son símbolos de amor.

Nuestro Señor Jesucristo les ordenó a sus discípulos que se amaran unos a otros porque, de este modo, «conocerán todos que sois mis discípulos, si tuvieres amor los unos con los otros» (Juan 13:34-35).

El amor que nuestro Señor quiere que sus discípulos tengan unos con otroses diferente al sentimiento romántico que se demuestra entre una pareja de enamorados o el afecto fraternal que existe entre amigos o familiares. Es un amor sin egoísmo. La palabra griega que Juan empleó en el mandamiento de Jesós es ágape, la clase de amor que caracteriza a Dios, que no espera nada a cambio. Esto fue lo que el Señor mostró a sus discípulos cuando «puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos» (v. 5). Es la clase de amor que exhibió cunado fue a la cruz a morir por nosotros.

Busca hoy a alguien a quien puedas demostrarle este amor sin egoísmo. —CPH

“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” —Gálatas 6:2

Lectura del día: Juan 13:1-5, 33-35

sábado, 13 de febrero de 2010

Reflexión Sábado, 13 de febrero de 2010

Cena de reunión

“Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.” —Apocalipsis 19:9

Muchos chinos recorren grandes estensiones para asistir a una tradicional cena anual de reunión familiar. Levada a cabo en la víspera del Año Nuevo Lunar, esta cena suele realizarse en la cas de los padres o de los hermanos mayores.

Los chinos que trabajan en el extranjero deben redervar sus viajes con anticipación para estar seguros de tener pasajes en los vuelos sumamente repletos y en los autobuses. Si no lo hacen temprano, corren el riesgo de perderse la reunión familiar.

La Biblia habla de una cena de reunión aún más importante en el cielo. Apocalipsis 19:9 la llama «la cena de las bodas del Cordero». Pero, a diferencia de la reunión familiar china, nadie sabe la fecha de este acontecimiento, excepto Dios (Mateo 24:36). Tampoco debemos preocuparnos de hacer las reservaciones para el viaje.

¿Quiénes están invitados a esta cena de reunión celestial? Todos los que pertenecen a la familia de Dios, «... a los que creen en su [de Jesús] nombre, [...] los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de varón, sino de Dios» (Juan 1:12-13).

¿Estarás en la cena de reunión en el cielo? Puedes asegurarte un lugar en el banquete celestial si hoy confías en Jesucristo como tu Salvador y Señor. —CPH

“Creer en Cristo es recibir la salvación y asegurarse el cielo.”

Lectura del día: Apocalipsis 19:1-9

viernes, 12 de febrero de 2010

Reflexión Viernes, 12 de febrero de 2010

Enviar la luz

“Hijo de Dios sin mancha en [...] una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares...” —Filipenses 2:15

El empresario norteamericano Mark Bent gastó 250,000 dólares para desarrollar y fabricar una linterna solar econoblicamente accesible. Miles de esos artefactos han sido distribuidos gratuitamente o a un precio módico a personas que viven en campos de refugiados en Africa. Una carga solar diaria brinda siete horas de iluminación vivificante a quienes se encuentran en casas, escuelas y clínicas médicas donde la oscuridad ha fomentado el crimen y la violencia.

El contraste entre la oscuridad y la luz es una imagen destacada en la presentación que hace la Biblia acerca de Jesús, el Mesías. «El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos» (Isaías 9:2). «En él [Jesús] estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella» (Juan 1:4-5).

Como seguidores de Jesús, hoy tenemos el privilegio de ser quienes llevamos su luz. Pablo instó a los creyentes de Filipos a ser «irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación perversa y maligna, en medio de la cual resplandeéis como luminares en el mundo» (Filipenses 2:15).

En vez de tenerle miedo a la oscuridad espiritual que nos rodea y sentirnos oprimidos por ella, podemos descansar en la gracia que Dios da a sus hijos, para que brillen para él. —DCM

“Jesús vino a iluminar un mundo en tinieblas.”

Lecura del día: Filipenses 2:12-18

jueves, 11 de febrero de 2010

Reflexión Jueves, 11 de febrero de 2010

El otro lado

“Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina...” —Santiago 4:14

Alguien le dijo a un amigo mío: «Nos vemos dentro de un año»; y sonó raro cuando el contestó: «Sí, nos vemos del otro lado». Quería decir que lo vería del otro lado del despliegue anual que realiza la Marina de los Estados Unidos. Sin embargo, como la frase suele usarse en relación al cielo, me hizo pensar en la incertidumbre de la vida. Me pregunté: ¿Quién estará aquí dentro de un año? ¿Quién se encontrará para ese entonces del otro lado, en el cielo?

Sin duda, no sabemos que deparará el próximo año ni la hora siguiente. En su epístola, Santiago escribió sobre esta incertidumbre. Reprendió a los comerciantes codiciosos por jactarse de lo que harían ese día, al día siguiente o, incluso, el próximo año (4:13). El pecado no era que hicieran planes, sino que se olvidaran de Dios y que, con arrogancia, alardeararan sobre esos proyectos de negocios.

Santiago les recordó: «Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece» (v. 14). El comentarista Peter Davids dice que Santiago estaba señalando la insensatez de ellos y, en esencia, diciendo: «Oigan, ustedes que hacen planes. Ni siquiera se dan cuenta del poco control que tienen de la vida».

Ningún área de la vida está fuera del control divino. Así que, cuando hagamos planes, debemos recordar que «si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello» (v. 15). —AMC

“Escribe tus planes con lápiz y deja que Dios tenga la goma de borrar.”

Lectura del día: Santiago 4:13-17

miércoles, 10 de febrero de 2010

Reflexión Miércoles, 10 de febrero de 2010

Rico para Dios

“Porque donde esta vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.” —Lucas 12:34

Observo las fluctuaciones del mercado de valores y reflexiono acerca de los efectos del miedo y de la codicio. Un personaje de una película de los años 80 tenía esta filosofía: «La codicia, a falta de una palabra mejor, es buena. ¡La codicia está bien! ¡La codicia funciona! [...] ¡La codicia salva[rá ...] a nuestro país!» ¡Que concepto tan equivocado!

Pienso en aquella ocasión en que un hombre le pidió a Jesús que ejerciera de juez e hiciera que su hermano compartiera con él su herncia. El Señor rechazó su pedido, pero luego hizo por ese hombre algo mucho mejor. Señaló el motivo que estaba detrás de lo que pedía y las consecuencias que produciría: «Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee» (Lucas 12:15).

Después relató la parábola sobre un hombre que había logrado una cosecha extraordinaría y que comenzó a planificar como incrementar sus riquezas y disfrutar de ellas. Concluyó, diciendo: «Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para si tesoro, y no es rico para con Dios» (vv. 20-21).

El problema con la codicia es que, a la larga, nuestros bienes se van. Pero lo que es aun peor... nosotros también nos vamos. Es mejor almacenar tesoros en el cielo, invertir en riquezas espirituales y hacernos «ricos para con Dios». —DHR

“Nuestra verdadera riqueza es lo que invertimos para la eternidad.”

Lectura del día: Lucas 12:13-21

martes, 9 de febrero de 2010

Reflexión Martes, 9 de febrero de 2010

Incidentes divinos

“... sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” —Filipenses 4:6

En el curso normal de la providencia, Dios obra en y a través de la naturaleza, no a pesar de ella. Por esta razón, es dfícil comprobar con certeza algunas respuestas de oración.

«Solo la fe certifica la conexión», escribe C.S. Lewis. «Ninguna prueba empírica podría establecerla». Creemos que una oración ha sido contestada porque tenemos fe, no porque hayamos aplicado algún criterio científico para demostrarlo.

La mayoría de las formas en que nos encontramos con Dios (la naturaleza, la Biblia, la Santa Cena, la iglesia, otras persona, etc.) incluye cosas que podemos palpar. Sin embargo, la condición divina corresponde al reino espiritual. La oración refleja esta diferencia entre nosotros.

Aunque le pidamos al Señor que intervenga directamente, no debería sorprendernos si lo hace de un modo mas sultil y vinculado a nuestras decisiones. Un alcohólico ora, diciendo: «Señor, ayudame a no beber hoy». Es probable que la respuesta a esta oración se genere en el interior de la persona, producto de una decisión firme o de un profundo pedido de ayuda a un amigo, mas que como resultado de algun milagro, como podría ser que las botellas de licor desaparecieran mágicamente de un armario.

Sea que Dios intervenga de manera sobrenatural o que nos dé el poder para obedecerle, nosotros confiamos en su carácter. Vemos una verdadera asociación intima y entrelazada. —PY

“Un punto importante de la oración es estar dispuesto a ser parte de la respuesta.”

Lectura del día: Hebreos 11:1-10

lunes, 8 de febrero de 2010

Reflexión Lunes, 8 de febrero de 2010

Elogio de la lentitud

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza.” —2 Pedro 3:9

Si hubiera un concurso para determinar cual es la virtud más popular, sospecho que «rápido» derrotaría a «mejor». Muchas partes del mundo parecen estar obsesionadas con la velocidad. Sin embargo, la locura de lo «rápido» nos está conduciendo rapidamente a ninguna parte.

«Ha llegado la hora de poner un freno a nuestra obsesión de hacer todo con más rapidez», dice Carl Honoré en su libro Elogio de la lentitud. «La velocidad no es siempre la mejor política».

Según la Biblia, tiene razón. Pedro advirtió que, en los últimos días, la gente dudaría de Dios porque parece lento («retarda») en cumplir Su promesa de regresar. No obstante, también señaló que Su aparente lentitud es algo bueno. En realidad, el Señor estáa demostrando Su paciencia al dar más tiempo para que la gente se arrepienta (2 Pedro 3:9), y también al ser coherente con Su carácter, que es paciente o tardo para la ira (Éxodo 34:6).

Nosotros también debemos ser lentos para enojarnos y para hablar (Santiago 1:19). Según Santiago, la «prontitud» está reservada para nuestros oídos. Se supone que debemos ser rápidos para escuchar. Piensa cuantos problemas podríamos evitarnos si aprendiéramos a escuchar (escuchar en serio, no sólo para de hablar) antes de decir algo.

En nuestro apuro por alcanzar las metas y cumplir con los plazos, acordémonos de acelerar los oídos y desacelerar el carácter y la lengua. —JAL

“Cuando estés a punto de perder la paciencia con alguien, recuerda lo paciente que ha sido Dios contigo.”

Lectura del día: 2 Pedro 3:1-9

domingo, 7 de febrero de 2010

Reflexión Domingo, 7 de febrero de 2010

Distraído

“Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres.’ —Lucas 10:40

"La universidad donde enseño como profesor adjunto provee computadoras portátiles a los alumnos. Aunque esto puede generar muchas ventajas para los estudiantes, he descubierto una forma en que obstaculiza su aprendizaje: estos ordenadores portátiles pueedn convertirse en una distracción durante la clase.

Como ellos toman notas en dichas máquinas, las tienen abiertas sobre sus pupitres durante la lección. El problema es que les resulta más interesante escribir a los amigos, visitar Facebook o buscar cosas en internet que mis clases.

Una computadora portátil pierde su efectividad en un entorno de aprendizaje si se convierte en una distracción, aun cuando lo que hagan los alumnos sea algo positivo.

Las cosas buenas pueden hacer lo mismo. Cosas que son positivas pueden distraer nuestra atención de aquello en lo que deberíamos estar concentrados. A Marta le sucedió algo así. Lucas 10:40 dice que ella «se preocupaba con muchos quehaceres», lo cual impedía que pasara tiempo con Jesús. Asimismo, un buen pasatiempo puede ser valioso, pero si te distrae y te aleja de tus responsabilidades familiares o de tu relación con Dios, es necesario modificar algunas cosas.

¿Hay aspectos buenos de la vida que te estan distrayendo de lo que deberían ser tus prioridades principales? Regresa, como Jesús le dijo a Marta, a esa única cosa que «es necesaria». —JDB

“Fuimos creados para glorificar a Dios.”

Lectura del día: Lucas 10:38-41

viernes, 5 de febrero de 2010

Reflexión Viernes, 5 de febrero de 2010

Como un árbol

“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas.” —Salmo 1:3

En la quietud de mis últimos años, planeo observar como crece un arbol, un abedul que planté hace más de 30 años, Ahora se eleva en todo el esplendor de la madurez, frente al ventanal de nuestra casa, bello en todas las estaciones del año.

Así sucede con nuestros emprendimientos espirituales: Tal vez hayamos plantado. regado y cuidado en exceso nuestros «arbolitos» (aquellos a quienes hemos guiado) por un tiempo, pero solo Dios puede hacer de ellos un «árbol».

En ocasiones, tengo noticias de personas a las cuales serví hace años y me deleito al saber que han madurado y han sido poderosamente utilizadas por Dios, sin ninguna ayuda de mi parte. Esto es un sabio recordatorio de que yo planto y riego durante un tiempo, y ayudo a otros a crecer «en todo en aquel que es la cabez, esto es, Cristo» (Efesios 4:15), pero que solo Dios «da el crecimiento» (1 Corintios 3:6-7).

El teólogo alemán Helmut Thielicke escribe : «El hombre que no sabe como soltar las riendas, que desconoce el gozarse con confianza y sosiego en Aquel que lleva a cabo sus propósitos sin nuestra participación (o también mediante o a pesar de nosotros), en Aquel que hace crecer los árboles [...] ese hombre, en su vejez, no se convertirá en otra cosa que en una criatura miserable».

Así que, a mi edad, quizás todavía me ocupe de uno o dos arbolitos, pero, normalmente, los dejo y los veo crecer. —DHR

“Los que siguen a Cristo pueden ayudar a otros a seguirlo también.”

Lectura del día: Efesios 4:11-16

jueves, 4 de febrero de 2010

Reflexión Jueves, 4 de febrero de 2010

Cuestión de valores

“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” —Colosenses 3:2

En un viaje a Chicago, vi un cartel con un anuncio sobre un seminario de administración de empresas. El mensaje era intrigante: «El valor del lider es directamente proporcional a sus valores». La veracidad de esa afirmación me impactó. Lo que valoramos moldea nuestro carácter y, a la larga, definirá como será nuestro liderazgo o si podremos realmente ejercerlo. Sin embargo, esto no se aplica solo a los líderes empresariales.

Para el seguidor de Cristo, los valores son aún más importantes. Cuando Pablo les escribió a los creyentes de Colosas, dijo: «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» (Colosenses 2:3). La idea es que solo cuando permitamos que nuestros valores sean motivados y moldeados por lo eterno (no lo temporal), seremos embajadores eficaces de Cristo en el mundo. Si comprendemos que somos peregrinos en este mundo, no turistas, podremos mantener una perspectiva clara y un corazón sin distracciones, y serviremos al Señor de manera más eficiente.

Se ha dicho que vivimos en un mundo que sabe el precio de todo, pero el valor de nada. No obstante, en esta sociedad del «aquí y ahora», los seguidores de Cristo somos llamados a desarrollar nuestros valores en función de lo que dura para siempre. Dicho de otro modo: La eficacia de un creyente es directamente proporcional a sus valores. —WEC

“Aferrémonos mucho a lo eterno, pero poco a lo temporal.”

Lectura del día: Colosenses 3:1-11

miércoles, 3 de febrero de 2010

Reflexión Miércoles, 3 de febrero de 2010

¿Qué haré?

“Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañandoos a vosotros mismos.” —Santiago 1:22

Un hombre que ha sido mi maestro durante años suele decir que su meta al estudiar la Biblia es siempre la aplicación personal. Valoro su énfasis en poner el aprendizaje en práctica porque, para quienes estudiamos, discutimos, enseñamos y escribimos acerca de las Escrituras, es sumamente fácil abordar la Palabra desde una perspectiva meramente intelectual.

Oswald Chambers dijo: «Los hijos de Dios corren el riesgo de familiarizarse demasiado con las cosas sublimes. Hablamos demasiado sobre estas realidades maravillosas, pero olvidamos que debemos exhibirlas en nuestras vidas. Es peligrosamente posible confundir la exposición de la verdad con la verdad en sí; dejarnos llevar por la idea de que, como somos capaces de exponer estas cosas, también son una realidad en nuestras vidas».

Santiago nos recuerda que la persona «que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y presevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace» (1:25). El tema clave no es lo que se predica o se escribe, sino lo que se hace.

Cuando estudio la Palabra de Dios, mi primera pregunta no debe ser «¿qué voy a decir sobre esto?», sino «¿qué voy a hacer en cuanto a esto?». —DCM

“Avanzar un paso en la obediencia equivale a años de estudio del tema.” —Chambers

Lectura del día: Santiago 1:21-25

martes, 2 de febrero de 2010

Reflexión Martes, 2 de febrero de 2010

Hora de cambiar

“Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.” -Lucas 7:39

Una vez, un amigo mío me dijo: «En todos estos años, he visto cambiar muchas cosas, ¡y siempre estuve en contra de los cambios!». Quizás exageró un poco, pero muchos coincidiriamos en que los cambios no nos gustan; en especial, si se trata de modificar nuestros hábitos y actitudes.

Esta era una de las razones por las que los fariseos criticaban tanto a Jesús. Él cuestionaba el tradicional sistema de las buenas obras y las pretenciones de la superioridad moral. Observa el incidente de Lucas 7, donde la «pecadora» del pueblo entró en la casa del «santo». Al fariseo Simón no le impresionó la generosa demonstración de afecto de la mujer hacia Jesús. Al leer los pensamientos de superioridad de Simón, el Señor de inmediato cuestionó el concepto erroneo del fariseo sobre su propia bondad; entonces, relató la historia de dos deudores: uno que le debía mucho al amo y otro que le debía menos. «¿Cuál de ellos le amara más?», preguntó Jesú (v. 42). Evidentemente, aquel a quien se le había perdonado más. Refiriéndose a la actitud estoy-muy-contento-conmigo-mismo de Simón, el Señor le dijo: «Aquel a quien se le perdona poco, poco ama» (v. 47).

La cuestión es clara: Adormecidos por la idea de cuan buenios somos, nuestro amor a Jesús disminuye porque olvidamos que también estamos entre aquellos cuyos «muchos pecados le son perdonados». Y cuando esto suceda, estemos listos o no, ¡es hora de cambiar! -JMS

“Cuando Dios comienza a cambiar cosas, por lo general, empieza con nosotros.”

Lectura del día: Lucas 7:37-49

lunes, 1 de febrero de 2010

Reflexión Lunes, 1 de febrero de 2010

La Palabra escrita

“...se escribieron antes, [...] a fin de que por la paciencia y la consolación de las escrituras, tengamos esperanza.” - Romanos15:4

En enero, ESPN emitió un documental interesante sobre Peyton Manning, el quarterback de los Colts de Indianápolis, que acababa de ser nombrado el jugador más valioso de la NFL (Liga deFútbol Americano). Pero el programa no era sobre fútbol, sino que explicaba que, durante años, cuando ciertos jugadores que Manning admiraba se retiraban de la NFL, les enviaba una nota manuscrita para felicitarlos por sus carreras y talentos.

Todos los entrevistados, receptores de esas notas, agradecían profundamente que uno de los deportistas más grandiosos de todos los tiempos hiciera eso. Fue un notable recordatorio del poder de la palabra escrita.

Mientras que una nota escrita de un atleta respetado como Peyton Manning es muy valiosa, no hay palabras humanas que puedan compararse con la Palabra escrita que Dios nos dejó en las Escrituras. Pablo escribió: «Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las escrituras, tengamos esperanza» (Romanos 15:4). La sabiduría bíblica, que transforma vidas, tiene un mensaje personal que nos dice lo que Dios desea que seamos y lo que Él anhela se para nosotros. Nos ha dado su Palabra escrita para que «tengamos esperanza» al enfrentar las circunstancias de la vida. Con gratitud, leamos el mensaje escrito de Dios... y veamos cómo nos cambia la vida. -WEC

“Dios habla con su Palabra a aquellos que escuchan con el corazón.”

Lectura del día: Romanos 15:4-13