Matrimonio según Dios
Dave Branon
“Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” —Génesis 2:24
La película La princesa prometida tiene una escena de una boda, en la cual el clérigo que la dirige, dice: «El matrimonio […] es lo que hoy nos une».
Aunque el uso de esa frase pretendía ser humorístico, él dijo una gran verdad. El matrimonio es, en efecto, un gran unificador. Es una institución solemne y respetable, creada por Dios mismo; y une a un hombre y a una mujer en una unidad asombrosa.
A veces es bueno traer a la memoria el gran plan para el matrimonio que desarrollan las Escrituras.
El matrimonio crea una nueva familia a partir de dos: Adán dijo: «Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne […]. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer» (Génesis 2:23-24).
Brinda una manera pura de canalizar un deseo diseñado por Dios: «Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido» (1 Corintios 7:2).
Constituye un equipo mutuamente servicial: «El corazón de su marido está en ella confiado […]. Le da ella bien y no mal todos los días de su vida» (Proverbios 31:11-12).
El matrimonio a la manera de Dios une a un hombre y a una mujer para honrarlo a Él y ayudar a la sociedad. Celebremos el matrimonio por la forma en que nos une en el nombre de Dios.
Aunque el uso de esa frase pretendía ser humorístico, él dijo una gran verdad. El matrimonio es, en efecto, un gran unificador. Es una institución solemne y respetable, creada por Dios mismo; y une a un hombre y a una mujer en una unidad asombrosa.
A veces es bueno traer a la memoria el gran plan para el matrimonio que desarrollan las Escrituras.
El matrimonio crea una nueva familia a partir de dos: Adán dijo: «Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne […]. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer» (Génesis 2:23-24).
Brinda una manera pura de canalizar un deseo diseñado por Dios: «Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido» (1 Corintios 7:2).
Constituye un equipo mutuamente servicial: «El corazón de su marido está en ella confiado […]. Le da ella bien y no mal todos los días de su vida» (Proverbios 31:11-12).
El matrimonio a la manera de Dios une a un hombre y a una mujer para honrarlo a Él y ayudar a la sociedad. Celebremos el matrimonio por la forma en que nos une en el nombre de Dios.
“Dios creó al esposo y a la esposa para complementarse mutuamente.”
Lectura del día: Génesis 2:18-25