lunes, 30 de noviembre de 2009

Reflexión Lunes, 30 de noviembre de 2009

Billetes a ninguna parte

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” —Hechos 4:12

No conseguíamos billetes a ninguna parte. Acabábamos de concluir un viaje misionero a Jamaica y tratábamos de regresar a casa. Sin embargo, la línea aérea tenía problemas y, sin importar lo que dijeran nuestros billetes, no podíamos salir de la Bahía de Montego. Una y otra vez escuchábamos: «Su vuelo se ha cancelado». Aunque habíamos comprado los billetes de buena fe, la aerolínea no podía cumplir su promesa de llevarnos de vuelta a los Estados Unidos. Tuvimos que quedarnos un día más antes de abordar un avión de regreso.

Imagina que vas camino al cielo y descubres que tu billete no sirve. Puede suceder. Si confías en el plan equivocado, llegarás a las puertas del cielo, pero no podrás entrar para vivir con Dios para siempre.

El apóstol Pedro dijo que sólo en Jesús hay salvación (Hechos 4:12). Jesús dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14:6). El único billete al cielo lo tienen quienes han puesto su fe en Jesucristo y en Su muerte en la cruz para pagar por el pecado de ellos.

Algunos ofrecen otros caminos, pero esos billetes no sirven. Para asegurarte de que vas al cielo, confía en Jesús. Él es el único camino. —JDB

“Jesús ocupó mi lugar en la cruz y me dio uno en el cielo.”

Lectura del día: Juan 14:1-6

domingo, 29 de noviembre de 2009

Reflexión Domingo, 29 de noviembre de 2009

La iglesia de Galacia

“¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?” —Gálatas 3:3

Estaba conduciendo por el campo cuando divisé una iglesia cuyo nombre me sorprendió. Decía, «La Iglesia de Galacia». El nombre captó mi atención porque estaba seguro de que nadie elegiría llamar a una iglesia así, a menos que fuera por alguna necesidad geográfica.

Un estudio del libro bíblico de Gálatas revela que esta fue la carta más encendida de Pablo, en la que criticó a las personas de ser legalistas, de darle crédito al esfuerzo por obras para la salvación y de cambiar la gracia por un evangelio diferente. Galacia no era exactamente el tipo de iglesia que uno vería como un ejemplo a seguir.

Esto es cierto porque los gálatas estaban tratando de agradar a Dios por medio de sus propios esfuerzos más que por la dependencia de Él. La acusación de Pablo contra ellos fue: «¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?» (3:3).

Así como no podemos lograr una relación con Dios por nuestras obras, tampoco podemos desarrollarnos espiritualmente por nuestra propia fuerza. El recordatorio de Pablo a los gálatas (y a nosotros) es: La dependencia de Dios por medio de la obra del Espíritu en nuestras vidas es el meollo de nuestro caminar con Cristo.

Si pensamos que podemos llegar a ser como Jesús por nuestro propio esfuerzo, al igual que los gálatas, estamos engañándonos. —WEC

“El Espíritu Santo es la fuente de poder del cristiano.”

Lectura del día: Gálatas 3:1-12

sábado, 28 de noviembre de 2009

Reflexión Sábado, 28 de noviembre de 2009

Para librarnos del lodo

“Sin leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, cesa la contienda.” —Proverbios 26:20

Al industrial e inventor cristiano R.G. LeTourneau se lo conoce por sus enormes máquinas removedoras de tierra. A uno de sus productos simplemente se lo conocía como el «Modelo G». Un posible comprador, con la esperanza de dejar perplejo al vendedor, preguntó, «¿Qué quiere decir la “G”?»

«Imagino que la G es para chisme (gossip, en ingles)», fue la rápida respuesta del vendedor. «Porque, al igual que el chisme, esta maquina mueve mucho lodo, ¡y lo hace rápido!»

Proverbios tiene mucho que decir acerca de los chismes: Los que andan en chismes no son dignos de confianza (11:13) y se los debe evitar (20:19). Los chismes separan a los amigos más íntimos (16:28) y mantienen hirviendo los conflictos en las relaciones (18:8). Le echan leña al conflicto, alimentando las llamas del dolor y los malentendidos (26:21-22).

La palabra hebrea para «chisme» o «contar cuentos» en realidad significa «susurro que es dañino». Nos engañamos al pensar que esos comentarios que se susurran aquí y allá son inofensivos. Pero el chisme deja tras sí una amplia estela de destrucción, y es un crimen que siempre deja víctimas. Alguien siempre sale herido. Así que, he aquí una palabra para los sabios: «Donde no hay chismoso, cesa la contienda» (Proverbios 26:20). Dejemos el desguace para las grandes máquinas. ¡Guardemos las palas y deleitémonos en el gozo de las relaciones libres de chismes! —JMS

“Acaba con el chisme ignorándolo.”

Lectura del día: Proverbios 26:20-28

viernes, 27 de noviembre de 2009

Reflexión Viernes, 27 de noviembre de 2009

Bienamado

“A fin de que […] seáis plenamente capaces de […] conocer el amor de Cristo.” —Efesios 3:17-19

Estábamos reunidos en familia para la cena de acción de gracias cuando alguien preguntó si cada uno de nosotros podría compartir un motivo de agradecimiento. Uno por uno hablamos. Josué, de tres años, estaba agradecido por la «música» y Natán, de cuatro, por los «caballos». Sin embargo, todos quedamos en silencio cuando Esteban (que pronto cumpliría cinco) dijo: «Yo estoy agradecido de que Jesús me ame tan bien». En su fe sencilla, él entendía el amor de Jesús hacia él de manera personal y estaba agradecido por ello. Nos dijo que Jesús mostró Su amor al morir en una cruz.

El apóstol Pablo quería que los creyentes en la iglesia de Éfeso entendieran lo bien que Dios los amaba, y esa era su oración: «Que [ellos] se[an] plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo» (Efesios 3:17-19). Oraba para que estuvieran arraigados y cimentados en ese amor.

A fin de cimentarnos en el amor de Dios sería útil revisar estos versículos con frecuencia, e incluso memorizarlos. También podemos dedicar unos cuantos minutos cada día a agradecer al Señor por las maneras específicas en que nos muestra Su amor. Esto nos ayudará a crecer en nuestra fe y estar agradecidos, tal y como lo estaba Esteban, de que Jesús nos ame «tan bien». —AMC

“Para renovar tu amor por Cristo, recuerda el amor de Cristo por ti.”

Lectura del día: Efesios 3:14-21

jueves, 26 de noviembre de 2009

Reflexión Jueves, 26 de noviembre de 2009

Confesión y acción de gracias

“Y en tu mucho bien que les diste […], ellos, no te sirvieron.” —Nehemías 9:35

Durante un servicio de adoración un domingo, nuestra congregación hizo esta oración de confesión al unísono: «Dios de gracia, al igual que muchos creyentes que nos precedieron, nos quejamos cuando las cosas no salen como deseamos. Queremos abundancia de todo más allá de lo suficiente para sustentarnos. Preferiríamos estar en otro lugar que donde nos encontramos en este momento. Preferiríamos tener los dones que les das a otros que los que provees para nosotros. Preferiríamos que Tú nos sirvieras en vez de que servirte nosotros. Perdona nuestra falta de gratitud por lo que nos das».

La abundancia no es garantía de agradecimiento ni de acción de gracias. Puede que la prosperidad incluso aleje nuestros corazones del Señor.

Cuando varios exiliados judíos regresaron de Babilonia con Nehemías para reconstruir los muros de Jerusalén, confesaron sus pecados y los de sus padres. Oraron: «Nuestros reyes, nuestros príncipes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu ley […]. Y ellos en su reino y en tu mucho bien que les diste, y en la tierra espaciosa y fértil que entregaste delante de ellos, no te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras» (Nehemías 9:34-35).

La confesión es un poderoso preludio a la oración de acción de gracias. La obediencia es el Amén. —DCM

“La confesión abre la puerta a la acción de gracias.”

Lectura del día: Nehemías 9:32-37

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Reflexión Miércoles, 25 de septiembre de 2009

¡Qué cabalgata!

“Ha sido divulgada la palabra del Señor […] en todo lugar.” —1 Tesalonicenses 1:8

Durante casi medio siglo, Francis Asbury cabalgó aproximadamente 10 000 kilómetros al año. A pesar de su mala salud, él se exigía sin cesar. Se alimentaba de cecina de venado, un alimento que no se pudriría durante sus extensos viajes. A Asbury se lo recuerda por haber introducido la modalidad metodista del «predicador de circuito», como un medio efectivo para ganar la frontera norteamericana para Cristo. El establecimiento de iglesias nuevas en áreas remotas fue un aspecto central de su abordaje.

Hacia el final de su ministerio, Asbury había reclutado más de 700 predicadores itinerantes. En 1771, cuando llegó a las colonias, sólo había unos 600 metodistas en Norteamérica. Después de 45 años, ¡había 200 000!

La estrategia de Asbury de establecer iglesias refleja de muchas maneras el enfoque del apóstol Pablo. Este le escribió a la iglesia que había establecido en Tesalónica: «Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar» (1 Tesalonicenses 1:8; ver también Hechos 17:1-10).

Los días del «predicador de circuito» ya pasaron. Pero cada uno de nosotros tiene una «frontera» donde amigos, parientes y vecinos son nuestro campo misionero. ¿Puedes pensar en alguien hoy que necesite escuchar las buenas nuevas? —HDF

“Los que aman a Cristo sienten amor por los perdidos.”

Lectura del día: 1 Tesalonicenses 1

martes, 24 de noviembre de 2009

Reflexión Martes, 24 de noviembre de 2009

Llamados a servir

“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir.” —Marcos 10:45

Cuando George W. Bush era presidente, hizo una visita sorpresa para servir la cena del Día de acción de gracias a los soldados desplegados en el extranjero. Un periodista que cubría la historia pensó que algunos podrían guardar su comida como un recuerdo, diciendo: «No sucede a menudo que el presidente le sirva a uno la comida».

Todos los funcionarios elegidos son servidores públicos, de una manera global y simbólica, así que siempre están sirviendo. Entonces, cabría esperar que un acto de servicio no fuera el tema de una de las noticias más importantes del día.

Muchas personas tienen un auténtico deseo de servir a los demás, pero para algunos, el servicio en realidad sólo busca sus propios intereses. Esto mismo sucedió cuando Jesús enseñaba a Sus discípulos. Ellos tuvieron la impresión de que seguirlo los haría grandes.

Pero Jesús rápidamente les aclaró el asunto: «Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros» (Marcos 10:42-43). Jesús les explicó que estaban siendo enseñados para convertirse en siervos: «Y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos» (v.44).

Podemos inscribirnos en muchos seminarios de capacitación para liderazgo, pero sólo serán buenos líderes los que primero, y antes que nada, sean buenos siervos. —JAL

“Un buen líder es un buen siervo.”

Lectura del día: Marcos 10:35-45

lunes, 23 de noviembre de 2009

Reflexión Lunes, 23 de noviembre de 2009

Para evitar el lamento

“Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró.” —2 Samuel 18:33

En los años 80, el grupo británico Mike and the Mechanics grabó una impactante canción titulada, «The Living Years» («En Vida»). El autor llora la muerte de su padre porque la relación entre ellos había sido tensa, marcada por el silencio más que el compartir. El cantante dice con remordimiento: «No llegué a decirle todo lo que tenía que decir». Arrepentido por las palabras que ninguno dijo y el amor que ninguno expresó, se lamenta: «Ojalá se lo hubiera dicho en vida».

De manera similar, el rey David lamentó la relación rota con su hijo Absalón. Lleno de ira porque su padre rehusó castigar a Amnón por haber violado a su hermana Tamar, Absalón lo mató y huyó (2 Samuel 13:21-34). El siervo de David, Joab, sabía que el rey anhelaba ver a su hijo fugitivo, así que hizo los arreglos para que Absalón se presentara ante su padre. Pero su relación nunca volvió a ser igual. La amargura de Absalón fue la chispa que encendió un conflicto que terminó con su muerte (18:14). Fue una amarga victoria para el rey David, que lamentó la pérdida de su hijo y su fallida relación con él (18:33). Sin embargo, no hubo llanto suficiente que pudiera reparar el dolor de David.

Podemos aprender del lamento de David cuando lidiamos con relaciones rotas. El dolor de tratar de arreglar las cosas puede ser grande, pero es mucho mejor hacerlo «en vida». —WEC

“Una relación rota puede repararse, pero solo si estás dispuesto a intentarlo.”

Lectura del día: 2 Samuel 18:31-19:4

sábado, 21 de noviembre de 2009

Reflexión Sábado, 21 de noviembre de 2009

¡Inimaginable!

“Cosas que […] ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.” —1 Corintios 2:9

Un catedrático de una universidad cristiana percibió que sus estudiantes tenían una opinión distorsionada del cielo; lo consideraban un lugar estático y aburrido. Así que, para estimularles la imaginación, les hizo estas preguntas:

«¿Desearían despertarse mañana para descubrir que la persona a la que aman con la mayor de las pasiones los ama aún más? ¿Despertarse escuchando música que siempre les ha encantado, pero que nunca antes habían escuchado con semejante gozo infinito? ¿Levantarse con el nuevo día como si acabaran de descubrir el Océano Pacífico? ¿Despertarse sin sentirse culpables por nada en absoluto? ¿Mirar en lo más recóndito de su ser y que todo lo que vean les guste? ¿Despertar respirando a Dios como si Él fuera el aire? ¿Estar encantados de amarlo? ¿Y, por si fuera poco, amar a todos los demás?»

Todos los estudiantes levantaban la mano en respuesta a estas intrigantes preguntas del profesor. Si así es como será el cielo, e infinitamente mucho más, entonces ciertamente quisieran estar allí.

«Voy, pues, a preparar lugar para vosotros», dijo Jesús a Sus discípulos (Juan 14:2). Todos compartimos el deseo (en realidad, un anhelo muy profundo) de estar en ese hogar glorioso para siempre. Es un lugar de dicha indescriptible. ¡Y la bendición suprema será la presencia misma de nuestro Señor Jesucristo! —VCG

“Los mayores placeres de la tierra no pueden compararse con los gozos del cielo.”

Lectura del día: Apocalipsis 21:1-8

viernes, 20 de noviembre de 2009

Reflexión Viernes, 20 de noviembre de 2009

Ayuda con un jonrón

“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” —1 Pedro 4:10

Sara Tucholsky, jugadora de softball para la Universidad Western Oregon, bateó el primer jonrón de su vida en un juego contra Central Washington. Pero casi no logra crédito alguno por ello. Al correr a primera base, ¡de la emoción se olvidó tocarla! Cuando dio media vuelta para corregir su error, se lastimó la rodilla. Llorando, regresó muy lentamente a la base. Según las reglas, ella tenía que tocar las cuatro bases por su cuenta para que se contara un jonrón. Sus compañeras de equipo no podían ayudarla en ninguna manera.

Luego, Mallory Holtman, la jugadora de primera base del equipo contrincante, se pronunció: «¿Estaría bien si la llevamos en brazos?» Después de consultarlo, los árbitros estuvieron de acuerdo. Así que Mallory y otra compañera de equipo juntaron sus manos a modo de silla y llevaron a Sara a cada una de las bases. Para cuando terminaron la ronda, muchos estaban llorando ante este desprendido acto de compasión, y a Sara se le contó el jonrón.

La lección para los seguidores de Cristo es clara. Cuando nuestros compañeros de la fe tropiezan y caen, tenemos que seguir el ejemplo de estas jugadoras. Tendámosles la mano. Levantémoslos y llevémoslos en nuestros brazos. Es una maravillosa oportunidad para «min[istrar] a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios (1 Pedro 4:10). —DCE

“Nadie que aligera las cargas de otro es inútil en este mundo.” —Charles Dickens

Lectura del día: 1 Pedro 4:7-11

jueves, 19 de noviembre de 2009

Reflexión Jueves, 19 de noviembre de 2009

Precioso fruto

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.” —Gálatas 5:22-23

¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por una fruta? En Japón, alguien pagó más de 6 000 dólares por una sandía Densuke. Esta bella esfera de color verde oscuro, que sólo crece en la isla Hokkaido, al norte de Japón, parece una bola de bolos. La sandía de casi nueve kilos fue una de unos pocos miles que estuvieron disponibles ese año. La rareza de la fruta ocasionó un precio astronómico en el mercado.

Los cristianos tienen un fruto muchísimo más precioso que la sandía Densuke. Se lo llama el fruto del Espíritu: «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza» (Gálatas 5:22-23). Cada «fruto» es un aspecto diferente de la semejanza a Cristo. En los Evangelios, vemos cómo Cristo ejemplificó estas virtudes. Ahora Él quiere producirlas en nuestros corazones, en lo que decimos, en nuestra manera de pensar y de responder a la vida (Juan 15:1-4).

Puede que una fruta rara y deliciosa ocasione un precio elevado en el mercado, pero el carácter a semejanza de Cristo tiene un valor muchísimo mayor. Al confesar todo pecado conocido y rendirnos al Espíritu de Dios que vive dentro de nosotros, nuestras vidas serán transformadas a la semejanza de Cristo (1 Juan 1:9; Efesios 5:18). Este fruto espiritual llenará nuestras vidas de gozo, bendecirá a los que estén alrededor de nosotros y durará por toda la eternidad. —HDF

“Ser fructíferos para Cristo depende de nuestra comunión con él.”

Lectura del día: Gálatas 5:22-26

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Reflexión Miércoles, 18 de noviembre de 2009

Dios obra en el barro

“Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” —Génesis 2:7

En una novela de los años 50, hay una escena en la que cuatro aldeanos se confiesan sus pecados unos a otros. Uno de los hombres, Michelis, exclama: «¿Cómo puede Dios dejarnos vivir en la tierra? ¿Por qué no nos mata para purificar la creación?» «Porque, Michelis —respondió otro de los hombres—, Dios es un alfarero; trabaja con barro».

Esto es lo que Dios hizo literalmente en Génesis. El soberano Creador formó y moldeó a la humanidad por medio de un diseño único. Este proceso implicó el tener que diseñar a un hombre del polvo de la tierra. La palabra formó en Génesis 2:7 describe la obra de un artista. Al igual que un alfarero que del barro moldea y diseña un vaso o alguna otra vasija, el Señor Dios formó a la humanidad de la arcilla.

Dios continuó Su obra con el polvo y el barro al soplar aliento de vida en el hombre y transformarlo en un alma viviente. Esto hizo del hombre un ser espiritual, con la capacidad de servir y tener comunión con el Señor.

Después del pecado de Adán y Eva, Dios siguió obrando en y con el barro al enviar a Su Hijo Jesús a morir por la humanidad, y así regenerar a aquellos que lo reciben, para que disfruten de la comunión con Él. En señal de gratitud, usemos nuestras manos para hacer buenas obras para Su gloria. —MLW

“Dios es el único que puede purificar lo sucio.”

Lectura del día: Génesis 2:1-7

lunes, 16 de noviembre de 2009

Reflexión Lunes, 16 de noviembre de 2009

El problema de la autosuficiencia

“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!” —Apocalipsis 3:15

La ciudad de Laodicea tenía problemas con el agua. Una de las ciudades cercanas contaba con fabulosas fuentes termales y otra tenía agua fresca y cristalina. Sin embargo, Laodicea debía aguantarse con un agua tibia y cargada de minerales que sabía a azufre. No era caliente ni fría. Era simplemente asquerosa.

Ante esto, las palabras de Jesús a los creyentes laodicenses, en Apocalipsis 3, probablemente les impactaron. Jesús los reprendía por no ser «frío[s] ni caliente[s]» (v.15). Y, cuando pensaba en ellos, sentía ganas de vomitar (v.16), justo el efecto del agua que ellos tenían para beber.

¿Cuál era su problema? El pecado de la autosuficiencia. Los laodicenses se habían enriquecido tanto que habían olvidado lo mucho que necesitaban a Jesús (v.17).

Cuando decimos que tenemos todo lo que necesitamos, pero Jesús no encabeza la lista, Él se ofende profundamente. La autosuficiencia nos aleja de buscar las cosas que realmente necesitamos y que sólo el Señor puede dar. Si prefieres tener dinero en vez de carácter, si tus tarjetas de crédito están al máximo y tu rectitud al mínimo, si te has vuelto astuto, pero no eres sabio, has realizado tus compras en todos los lugares equivocados. Jesús ofrece productos que son muchísimo mejores (v.18). Él está llamando a la puerta de tu corazón (v.20). Déjalo entrar. ¡Te dará todo lo que realmente necesitas! —JMS

“Siempre tenemos suficiente cuando Dios es nuestra provisión.”

Lectura del día: Apocalipsis 3:14-22

viernes, 13 de noviembre de 2009

Reflexión Viernes, 13 de noviembre de 2009

¡No hay trato!

“Escrito está: no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.” —Lucas 4:4

Todos hemos visto y escuchado anuncios publicitarios que nos tientan a tomar atajos hacia la felicidad. ¡Compre nuestro producto y no pague más durante todo un año! ¡Gratificación instantánea!

Cuando el diablo tentó a Jesús (Lucas 4:1-13), le ofreció un atajo hacia la «satisfacción». Trató de tentar a Jesús para que tomase el asunto en Sus propias manos en vez de confiar en Su Padre.

Cuando Jesús tuvo hambre, tras 40 días de ayuno (v.2), Satanás sugirió que usara Su poder para convertir las piedras en pan. Si el Señor lo hubiese hecho, habría estado usando Sus poderes para Su propio beneficio, pero se negó a hacerlo.

¿Por qué Jesús no aceptó el ofrecimiento del diablo de gobernar todos los reinos del mundo de inmediato? (vv.5-7). Podría haber evitado la cruz. Pero eso habría ido contra el plan de Dios para Él; es decir, que diera Su vida en la cruz, resucitara y se sentara a la diestra del Padre en Su reino. El atajo que Satanás le ofrecía no era nada ventajoso.

Cuídate de las tentaciones que parecen representar un costo pequeño en el presente. Satanás espera lograr que hagas las cosas a su manera. Y no se rinde con facilidad. Aun después de que Jesús venciera la tercera tentación, Satanás sólo se fue «por un tiempo» (v.13).

Siempre que te hagan una oferta para un atajo hacia la felicidad, ¡fíjate quién está detrás del mostrador! —CPH

“La mejor manera de escapar de la tentación es correr hacia Dios.”

Lectura del día: Lucas 4:1-13

jueves, 12 de noviembre de 2009

Reflexión Jueves, 12 de noviembre de 2009

Existencia frágil

“Para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios.” —2 Corintios 1:9

Me fascinan las formaciones geológicas en el Parque Nacional de Yellowstone. Pero, cuando camino entre los géiseres, soy consciente de lo cerca que estoy del peligro. Estoy caminando sobre uno de los volcanes más grandes y activos en el mundo.

Cuando leo el libro de Job, es como si estuviera caminando por Yellowstone y el volcán entrase en erupción, haciendo que la frágil corteza de la tierra explote y cause un gran desastre.
Al igual que los turistas en Yellowstone, Job estaba disfrutando de la vida. No estaba al tanto de que sólo un muro lo separaba del desastre (Job 1:9-10). Cuando Dios quitó ese muro y permitió que Satanás probara a Job, su vida explotó (vv.13-19).
Muchos creyentes viven en circunstancias en las que parece que Dios, por alguna razón, ha quitado Su muro de protección. Otros, también por razones desconocidas, viven en relativa calma, aparentemente ignorantes de su frágil existencia. Al igual que los amigos de Job, asumen que nada malo les pasará, a menos que hagan algo para merecerlo.

Sin embargo, a partir de lo que aprendemos de Job, Dios permite algunas veces que a las personas buenas les sucedan cosas malas. Aunque el desastre puede ocurrir en cualquier momento, nada tiene el poder de destruir a aquellos que confían en Cristo (2 Corintios 4:9). Ningún desastre puede separarnos del amor de Dios. —JAL

“El amor de Dios sigue en pie cuando todo lo demás ha caído.”

Lectura del día: Job 1:13-22

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Reflexión Miércoles, 11 de noviembre de 2009

Valor humilde

“Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él.” —Filipenses 2:29

Un reportaje del diario Chicago Tribune decía: «Montones de estadounidenses, desde clérigos hasta abogados y presidentes de compañías, están reclamando medallas al valor que jamás ganaron». La fabricación de registros de guerra y las falsas afirmaciones de valentía están más generalizadas de lo imaginable. Un hombre, que reclamó falsamente una Cruz de la Marina, posteriormente sintió vergüenza y dijo que los verdaderos héroes rara vez hablan de lo que han hecho.

El heroísmo está marcado por un generoso acto de arriesgar la vida en beneficio de otro. En Filipenses, Pablo elogió a dos de sus colegas como verdaderos héroes de la fe. La generosidad de Timoteo y su carácter probado se ganaron el reconocimiento del apóstol como un verdadero hijo que había servido con él en el evangelio (2:22). Y Pablo describió a Epafrodito como «hermano y colaborador y compañero de milicia» (v.25), que arriesgó su vida por la obra de Cristo (v.30).

Pablo les dijo a los creyentes en Filipos: «Tened en estima a los que son como él» (v.29). Honrar a nuestros compañeros de la fe por su desinteresado servicio a Dios es un mandato bíblico. No se trata de la adoración a un héroe, sino de una actitud de respeto por una vida bien vivida.

¿A quién puedes honrar hoy con una palabra de aliento o una expresión tangible de aprecio por su humilde valor al servir al Señor y ayudar a los demás en Su nombre? —DCM

“La fe en Cristo puede convertir a personas ordinarias en héroes extraordinarios.”

Lectura del día: Filipenses 2:19-30

martes, 10 de noviembre de 2009

Reflexión Martes, 10 de noviembre de 2009

El abrazo de Dios

“Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.” —Romanos 12:10

Después de que su familia partiera porque ya era tarde, Carolina comenzó a pensar que su habitación en el hospital debía ser el lugar más solitario del mundo. La noche había caído, los temores por causa de su enfermedad regresaban y ella sentía una abrumadora desesperación mientras yacía allí, sola.

Cerrando los ojos, comenzó a hablarle a Dios: «Oh Señor, sé que no estoy realmente sola. Estás aquí conmigo. Por favor, dale calma a mi corazón y dame paz. Haz que sienta Tus brazos a mi alrededor, sosteniéndome».

Mientras oraba, Carolina sintió que sus temores comenzaban a amainar. Y, cuando abrió los ojos, miró hacia arriba para encontrarse con los cálidos y chispeantes ojos de su amiga Margarita, que había extendido sus brazos para rodearla con un gran abrazo. Carolina sintió como si Dios mismo estuviese sosteniéndola fuertemente.

A menudo, Dios usa a otros creyentes para mostrarnos Su amor. «Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, […] teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, […] úsese» (Romanos 12:5-6). Servimos a los demás «conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo» (1 Pedro 4:11).

Cuando mostramos amor y compasión de maneras sencillas y prácticas, somos parte del ministerio de Dios a Su pueblo. —CHK

“Mostramos nuestro amor a Dios cuando amamos a su familia.”

Lectura del día: Romanos 12:3-11

lunes, 9 de noviembre de 2009

Reflexión Lunes, 9 de noviembre de 2009

La pasión de nuestro deseo

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.” —Salmo 42:1

El pastor A.W. Tozer (1897–1963) leyó a los grandes teólogos cristianos hasta que pudo escribir acerca de ellos con facilidad. Él nos desafía: «Acérquense a los hombres y mujeres santos del pasado y pronto sentirán la pasión de su deseo por Dios. Lloraban por haberlo perdido, oraban y luchaban, y buscaban Su rostro día y noche, a tiempo y fuera de tiempo; y, cuando lo encontraban, el hallazgo era muchísimo más dulce por la larga búsqueda».

El autor del Salmo 42 tenía la clase de anhelo por el Señor de la que Tozer hablaba. Al sentirse separado de Dios, el salmista usó el símil de un ciervo que brama de sed, para expresar su profundo anhelo de experimentar la presencia de Dios. «Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo» (vv.1-2). La pasión de su deseo por el Señor era tan grande, y su dolor tan intenso que fue más lo que lloró que lo que comió (v.3). Pero el anhelo del salmista quedó satisfecho cuando puso su esperanza en Dios y lo alabó por Su presencia y ayuda (vv.5-8).

¡Oh, si tuviéramos un anhelo y una sed de Dios tan intensos que los demás sintieran la pasión de nuestro deseo por Él! —MLW

“Solo Jesús, el Agua Viva, puede satisfacer el alma sedienta.”

Lectura del día: Salmo 42

sábado, 7 de noviembre de 2009

Reflexión Sábado, 8 de noviembre de 2009

¿Cómo iba a saberlo?

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” —Efesios 4:30

Era la temporada de los conciertos de la escuela secundaria y los estudiantes de música se estaban preparando para la gran fiesta navideña. La profesora había comunicado claramente cada detalle a los estudiantes y a los padres en dos ocasiones distintas, y la hora, fecha y lugar del ensayo obligatorio estaban claramente establecidos.

Pero el día del ensayo una madre nerviosa llamó durante la práctica para averiguar a qué hora se suponía que su hija adolescente debía presentarse. Otra llamó para decir, «Oh, estamos llevando a Tomás a lo de la abuela. No hay problema si se pierde el ensayo, ¿cierto?» Cuando la profesora les recordó a los padres que era una práctica obligatoria y que ya había comenzado, escuchó a alguien decir: «¿Por qué nadie me avisó? ¿Cómo iba a saberlo?»

Así como esta profesora se sentía molesta porque sus claras instrucciones fueron ignoradas, ¿será posible que Dios se sienta atribulado por nuestra tendencia a ignorar Sus claras instrucciones? En 1 Tesalonicenses, Pablo nos recuerda que el mensaje de inspiración divina nos dice «cómo [n]os conviene conducir[n]os y agradar a Dios» y que esas instrucciones fueron dadas «por el Señor Jesús» (4:1-2). Pablo explica que al Señor le entristece que ignoremos Sus enseñanzas y vivamos como nosotros queramos (Efesios 4:30-5:2).

Hagamos que leer las instrucciones de Dios y luego vivir conforme a ellas, sin excusas, sea nuestro objetivo. —JDB

“No hay una buena excusa para ignorar a Dios.”

Lectura del día: 1 Tesalonicenses 4:1-12

viernes, 6 de noviembre de 2009

Reflexión Viernes, 6 de noviembre de 2009

La historia cobra vida

“Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, vosotros responderéis: Es […] la pascua.” —Éxodo 12:26-27

La película Noche en el museo describe las graciosas experiencias de un guardia en un museo de historia natural. La emoción comienza cuando las figuras exhibidas cobran vida por la noche.

Inspirados en esta película, los directores de un museo de verdad crearon una experiencia similar. El personal interpretaba figuras históricas como caballeros con armadura, damas de la época victoriana y miembros de la realeza egipcia. Cuando los niños llegaban, se les decía que los personajes habían cobrado vida y era necesario hacer que volvieran a su lugar. Al hacerlo, la historia cobraba vida para ellos.

Los niños no tienen por qué aburrirse con la historia. Esto es especialmente cierto en cuanto a las historias bíblicas. Tomemos a Moisés, por ejemplo. Escapó de la muerte siendo un bebé, fue educado como un príncipe, obró milagros y recibió los Diez Mandamientos. ¡Cuántos elementos emocionantes en una historia para enseñarles a los niños acerca de Dios!

Hace generaciones que a los niños se les han contado historias bíblicas, como en el período de Éxodo (caps. 12–13) y Deuteronomio (cap. 6). Moisés describió momentos en los que se les volvían a relatar hechos vitales de la historia judía.

¿Por qué no separar un tiempo para leerles historias bíblicas a los niños que son parte de tu vida? Después, ¡observa su emoción a medida que estas cobran vida! —HDF

“Los tesoros de la Biblia los encuentran los que excavan para buscarlos.”

Lectura del día: Exodo 13:14-16

jueves, 5 de noviembre de 2009

Reflexión Jueves, 5 de noviembre de 2009

Una buena acicalada

"Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón." —Salmo 26:2-3

Nuestra perra, Dolly, es una terrier escocesa de siete años de edad. Le encanta escarbar en la tierra, lo cual significa que se ensucia mucho. La bañamos en casa una vez a la semana más o menos, pero de vez en cuando termina tan mugrienta y enredada que tenemos que llevarla a una peluquería canina para un tratamiento profesional.

Dolly detestaba ir allí porque la mujer que la atendía siempre estaba con prisa, y solía tener mal humor y ser muy dura. Hacer que atravesara la puerta era una lucha. Tan sólo ver el local hacía que quisiera huir.

El año pasado decidimos probar en otro salón y descubrimos que nuestra perra estaba menos renuente a ir, aunque la idea jamás la llenó de gozo. Eso se debe a que la persona que la atiende es amable con ella aun cuando deba bañarla a fondo, lo que le causa incomodidad.

Cuando el pecado y la maldad se acumulan en nuestro interior, necesitamos que se nos limpie. Al igual que el salmista David, debemos pedirle a Dios que examine y pruebe nuestras mentes y corazones, y nos señale los pensamientos, las actitudes y las acciones viles (Salmo 139:23-24). Puede que el Señor nos cause incomodidad, ya que la exposición es a menudo difícil, pero podemos acercarnos a Él sin temor.

Aunque algunas veces es doloroso, cuando el Señor nos examina, lo hace con amabilidad y gentileza. —DHR

"El arrepentimiento es el dolor que lleva a la sanidad."

Lectura del día: Salmo 139:1-10, 23-24

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Semillas y fe

“Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” —Gálatas 6:7

Leí una fábula acerca de un hombre que estaba mirando en una tienda cuando hizo el pavoroso descubrimiento de que Dios estaba detrás del mostrador. Así que el hombre se acercó, y preguntó: «¿Qué vendes?» Dios respondió: «¿Qué desea tu corazón?» El hombre dijo: «Quiero felicidad, paz mental y libertad del temor […] para mí y para todo el mundo». Dios sonrió y dijo: «Aquí no vendo frutos. Sólo semillas».

En Gálatas 6, Pablo enfatizó la importancia de sembrar semillas de comportamiento que honren a Dios, porque «todo lo que el hombre sembrare, eso también segará» (v.7). No podemos esperar experimentar el fruto de las bendiciones de Dios si no reconocemos la importancia de hacer nuestra parte.

Seguir el ejemplo de otros que han sembrado buena semilla puede ayudarnos. Samuel Shoemaker dijo que un buen ejemplo puede inspirarnos o hacernos decir: «Ah, sí, él (o ella) es así. Los cambios de humor, los nervios, la impaciencia o la preocupación no le suponen un problema como en mi caso; simplemente tiene mejor temperamento». Shoemaker continuó: «Puede que no se nos ocurra que tal vez esta persona haya tenido que luchar por su serenidad y que también podríamos triunfar si hiciéramos lo mismo».

¿Estás cansado de tu manera de ser? Pídele ayuda a Dios y comienza hoy a sembrar las semillas de nuevas acciones y respuestas. A su debido tiempo, el Espíritu dará el crecimiento. —JEY

“Las semillas que sembramos hoy determinan el tipo de fruto que cosecharemos mañana.”

Lectura del día: Gálatas 6:7-10

martes, 3 de noviembre de 2009

Reflexión Martes, 3 de noviembre de 2009

Ayuda del temor

“El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.” —Proverbios 9:10

El temor tiene diferentes significados para diferentes personas. Para el golfista profesional Padraig Harrington, es un motivador para ayudarle a dar lo mejor de sí en un partido. En el 2008, cuando ganó el Abierto de Gran Bretaña y el Campeonato de la PGA (la Asociación de Golf Profesional), Harrington dijo: «Sí, el temor es una gran parte de mí. Me gustaría decir que tengo toda la confianza y la paciencia, y que estoy relajado. Pero no, esa no es mi forma de ser. [El temor] me hace seguir adelante. Me hace mantenerme en forma. Tengo que trabajar con él y usarlo».

Tal vez sea el temor al fracaso o a perder su posición de ventaja, pero Harrington piensa que el temor es algo útil en su vida profesional.

El seguidor de Cristo también puede recibir ayuda del temor. Las Escrituras nos desafían a tener un temor reverencial de Dios, que es el mejor tipo de temor que hay. Nos hace estar preocupados en cuanto a desobedecerle o vivir en oposición a Sus estatutos. Es estar sobrecogidos ante nuestro gran Dios, inclinándonos ante Su perfecta voluntad y buscando Su sabiduría para vivir. Con ese fin, el proverbio declara: «El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia» (Proverbios 9:10).

Con un temor correcto de Dios, podemos vivir sabiamente en un mundo incierto. —WEC

“Teme a Dios y no tendrás nada más que temer.”

Lectura del día: Proverbios 9:1-12

lunes, 2 de noviembre de 2009

Reflexión Lunes, 2 de noviembre de 2009

Prisioneros del pecado

“Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.” —Gálatas 3:22

Un informe del 2008 de la Oficina de las Naciones Unidas para Drogas y Crímenes decía: «En cualquier momento dado hay más de 10 millones de personas encarceladas en todo el mundo». Como algunos presos son liberados mientras que otros reciben sentencias cada día, cada año hay un total de más de 30 millones de prisioneros en todo el mundo. Estadísticas como estas han hecho que muchas personas trabajen en pos de una reforma en el sistema de encarcelamiento y una reestructuración de las leyes para pronunciar sentencias.

Desde una perspectiva espiritual, la Biblia ofrece una estadística aún más asombrosa: «Mas la Escritura lo encerró todo [el mundo entero] bajo pecado» (Gálatas 3:22). En lo que algunas veces se considera un pasaje difícil de entender, Pablo dice que, aunque la ley del Antiguo Testamento no podía impartir vida (v.21), era un eficaz maestro a la hora de mostrarnos que necesitamos un Salvador que pudiera revivirnos (v.24). La mala noticia es que «la Escritura lo encerró todo bajo pecado», y la buena noticia es «que la promesa que es por la fe en Jesucristo [es] dada a los creyentes» (v.22).

Cuando le entregamos nuestra vida a Cristo, que ha cumplido con los requerimientos de la ley, ya no somos prisioneros del pecado. En vez de ello, entramos en una comunión de personas de toda nacionalidad y condición social.

En Cristo, ¡somos verdaderamente libres! —DCM

“La liberación del pecado es la mayor de todas las libertades.”

Lectura del día: Gálatas 3:19-29

domingo, 1 de noviembre de 2009

Reflexión Domingo, 1 de noviembre de 2009

Preferir el anonimato

"Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto." —Mateo 6:3-4

El impulso a portarme mal y el deseo de permanecer anónima siempre me vienen juntos. Como si fueran socios que ofrecen vender su producto, se esfuerzan al máximo para convencerme de que puedo darme el lujo de hacer algo malo, porque no tendré que pagar.

La naturaleza humana nos dice que usemos la cubierta del anonimato para evitar que se nos eche la culpa de las cosas malas que hacemos. Sin embargo, Dios nos dice otra cosa. Él quiere que usemos el anonimato para evitar recibir el crédito por el bien que hacemos (Mateo 6:4). ¿Por qué será que el impulso a permanecer anónimo rara vez acompaña a mi deseo de hacer bien?

La Biblia dice que no hemos de dejar que una mano sepa el bien que la otra está haciendo (vv.3-4). En otras palabras, dentro del cuerpo de Cristo, nuestros actos de caridad deben hacerse sin llamar la atención sobre nosotros mismos. Sin embargo, esto no significa que Dios quiera que las buenas acciones permanezcan ocultas; simplemente, significa que deben hacerse de una manera que le den gloria a Dios y no a nosotros (5:16).

Cuando nos ofrecemos como voluntarios para prestar nuestros servicios o realizamos donaciones a iglesias y organizaciones para hacer bien en el nombre de Jesús, obtenemos algo mucho mejor que la honra de nuestros contemporáneos. ¡Recibimos recompensas de parte de Dios, y Él recibe la gloria de los demás! (1 Pedro 2:12). —JAL

"Cuando servimos en el nombre de Jesús, él recibe la gloria."

Lectura del día: Mateo 6:1-4