sábado, 31 de enero de 2009

Reflexión Sábado, 31 de enero de 2009


Una brecha en la muralla
"Los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre." -- 1 Juan 2:16
La Gran Muralla China, de 7.600 kilómetros de largo, fue construida para mantener fuera a los invasores del norte. El primer emperador de China, Shi Huangdi, quien vivió entre 259 y 210 a.C., construyó la primera muralla. Pero en 1644 d.C. los manchúes penetraron la Gran Muralla e invadieron China. Lo hicieron sobornando a un general de la dinastía Ming para que abriera las puertas.

Durante la reconstrucción de la antigua Jerusalén, Nehemías entendió el agudo peligro que representaban aquellos que se oponían a la reconstrucción de los muros derruidos de la ciudad. Así que ordenó una vigilancia constante. La mitad de los trabajadores debían mantener la guardia mientras que la otra mitad reconstruía los muros (Nehemías 4:13-18).

Como cristianos, debemos ser vigilantes para que nada haga una brecha en nuestras defensas espirituales. Ni siquiera el más maduro de los creyentes jamás puede darse el lujo de bajar la guardia.

El apóstol Juan nos advierte de los enemigos desde tres direcciones. Los identifica como «los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida» (1 Juan 2:16). Estos enemigos nos atraen alejándonos de Dios y Su Palabra, y dejando un espacio abierto para que el enemigo se cuele.

Estemos alertas a lo que nos seduce hoy. Un desliz abre la puerta al pecado, lo cual a su vez puede que se transforme en un hábito que nos sojuzgue. No permitas una brecha en la muralla.

"Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre." — 1 Juan 2:17
Lectura del día: Nehemías 4:7-18
La Biblia en un año:

viernes, 30 de enero de 2009

Reflexión Viernes, 30 de enero de 2009


Tiempo de plantar
"No  os engañéis: Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará." -- Gálatas 6:7
En este preciso momento, en algún lugar en el mundo, algún agricultor está echando semillas en la tierra. Pronto esas semillas comenzarán a cambiar el lugar donde fueron plantadas. El suelo cuidadosamente preparado que hoy parece yermo se convertirá en un campo listo para la cosecha.

De igual modo, los buenos propósitos de año nuevo pueden ser semillas echadas para alterar el paisaje de la vida para los demás y nosotros mismos. Esta oración de San Francisco de Asís es un poderoso modelo de este anhelo de traer un cambio positivo a este mundo en sufrimiento:

Señor, haz de mí un instrumento de Tu paz. Donde haya odio, déjame plantar amor; donde haya daño, perdón; donde haya duda, fe; donde haya desesperación, esperanza; donde haya tinieblas, luz; y donde haya tristeza, gozo.

El agricultor que siembra trigo jamás se sorprende cuando brota la espiga del suelo donde ha sido plantada. Así es la ley universal de la siembra y la cosecha: «No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará» (Gálatas 6:7). Nuestra naturaleza pecaminosa dice: «Complácete», mientras que el Espíritu nos insta a agradar a Dios (v. 8).

Hoy es tiempo de plantar. Dios ha prometido: «A su tiempo segaremos, si no desmayamos» (v. 9).

"Siembra hoy lo que quieras cosechar mañana."
Lectura del día: Gálatas 6:6-10
La Biblia en un año:

jueves, 29 de enero de 2009

Reflexión Jueves, 29 de enero de 2009


El proceso de envejecimiento
"No me deseches en el tiempo d la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares." -- Salmo 71:9
Estaba tomando desayuno con un amigo quien acababa de celebrar su cumpleaños número 60. Hablábamos acerca del «trauma» de haber llegado a la «base 6» y de todo lo que implicaba llegar a los 60 años (jubilación, seguro social, etc.). También cavilamos acerca del hecho de que se sentía mucho más joven de lo que podría parecer indicar semejante edad «avanzada».

Luego la conversación dio un giro hacia las lecciones, las alegrías y las bendiciones que él había encontrado en esos 60 años de vida y dijo: «Tú sabes, no es realmente tan malo. De hecho, es bastante emocionante». Las lecciones del pasado habían traído consigo un cambio en su manera de ver el presente.

Así es el proceso de envejecimiento. Aprendemos de nuestro pasado para vivir nuestro presente —una lección sobre la que el salmista hace esta reflexión: «Porque tú, oh Señor, Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud» (Salmo 71:5). Continúa, «en ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza» (v. 6). Al mirar atrás, el salmista claramente vio la fidelidad de Dios. Con confianza en dicha fidelidad, pudo enfrentar el futuro y sus incertidumbres —y nosotros también podemos hacerlo.

Digamos junto con el salmista: «Yo te alabaré... tu verdad cantaré... oh Santo de Israel» (v. 22).

"A medida que los años se suman, la fidelidad de Dios se sigue multiplicando."
Lectura del día: Salmo 71
Lectura del día:

miércoles, 28 de enero de 2009

Reflexión Miércoles, 28 de enero de 2009


Las leyes de la vida
"No tendrás dioses ajenos delante de mí." Éxodo 20:3
Las leyes de la vida son observaciones que parecen tener el peso de la experiencia detrás de ellas. Probablemente han oído ésta: «Si algo puede salir mal, seguro que saldrá». He aquí otra: «No se puede hacer tan sólo una cosa; todo tiene sus consecuencias».

Mi propia experiencia parece confirmar muchas de las leyes de la vida, pero la última es la que colgaría en mi pared como lema. Las elecciones equivocadas tienen sus consecuencias. Por ejemplo, si elegimos vivir para el placer, eso afectará a nuestros hijos, nietos y bisnietos (Éxodo 20:4-5). Si nos alejamos de Dios, puede que descubramos que nuestros hijos se nos han unido en ese caminar. Y posteriormente, aun cuando nos volvamos a Él, puede que ellos no lo hagan.

Pero también hay una buena noticia. La devoción al Señor también tiene sus consecuencias. Los hombres y las mujeres que viven con fe delante de Dios pueden tener una fuerte influencia sobre sus hijos y los hijos de sus hijos. Si viven una larga vida, pueden dar testimonio del efecto que su fe ha tenido sobre varias generaciones. ¡Qué satisfacción reciben las personas mayores al ver que su descendencia vive para Cristo!

Las leyes de la vida y la Biblia están de acuerdo en este punto: «Todo tiene sus consecuencias».

"Las personas que siguen a Cristo guían a los demás en la dirección correcta."
Lectura del día: Éxodo 20:1-17
La Biblia en un año:

martes, 27 de enero de 2009

Reflexión Martes, 27 de enero de 2009


Círculos de oración
"Cualquiera que se enaltece, será humillado." -- Lucas 18:14
Las niñas de sexto grado hicieron un círculo y por turnos oraron unas por otras en el grupo de estudio bíblico. «Padre que estás en el cielo —oró Ana—,por favor, ayuda a Antonia que no esté tan loca por los muchachos». Antonia añadió con una risita: «Y ayuda a Ana a que deje de actuar tan mal en la escuela y que no moleste a otros niños». Luego Talía oró: «Señor, ayuda a Antonia a escuchar a su mamá en vez de responderle mal siempre».

Aunque las peticiones eran reales, las niñas parecían disfrutar molestando a sus amigas señalando sus fallos delante de los demás en vez de preocuparse por su necesidad de la ayuda de Dios. La líder de su grupo les recordó acerca de la seriedad de hablar con el Dios todopoderoso y la importancia de evaluar sus propios corazones.

Si usamos la oración para señalar las faltas de los demás mientras que ignoramos las nuestras, somos como el fariseo en la parábola de Jesús. Él oró: «Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano» (Lucas 18:11). En vez de ello, hemos de ser como el hombre que le pidió a Dios que tuviera misericordia de él, «un pecador» (v. 13).

Tengamos cuidado de no dejar que nuestras oraciones se conviertan en una lista de fallos de los demás. El tipo de oración que Dios desea fluye de una humilde evaluación de nuestros propios corazones pecaminosos.

"La forma más elevada de oración proviene de las profundidades de un corazón humilde."
Lectura del día: Lucas 18:9-14
La Biblia en un año:

lunes, 26 de enero de 2009

Reflexión Lunes, 26 de enero de 2009


La coacción del aceite de hígado de bacalao
"Pero cuando venga el Consolador, ... , el Espíritu de verdad, el cual porcede del Padre, el dará testimonio acerca de mí." -- Juan 15:26
Una mujer trajo una botella de aceite de hígado de bacalao para darle a su perro para que éste pudiera tener un pelaje más saludable y brillante. Cada mañana, ella hacía palanca para abrirle la mandíbula al perro y le introducía el líquido por la garganta. El animal luchaba, pero ella persistía. ¡No sabe lo que es bueno para él! —pensaba. Fielmente ella repetía el proceso cada día.

Sin embargo, un día la botella se volcó y ella soltó al perro tan sólo por un momento para limpiar el aceite que había caído. El perro olfateó el líquido con olor a pescado y comenzó a beber a lengüetazos lo que la mujer había derramado. De hecho le encantaba la sustancia. ¡Simplemente había estado rechazando el ser coaccionado!

Algunas veces usamos un método similar para hablarles a los demás acerca de Cristo. Se le llama acorralamiento y es un tipo de enfrentamiento de tipo intenso y directo. Si bien deseamos seriamente compartir el Evangelio, puede que en vez de ello terminemos ahuyentando a las personas. En nuestro intento sincero pero excesivamente entusiasta, creamos resistencia.

Somos llamados a compartir las buenas nuevas, pero no somos responsables de que alguien acepte o rechace a Cristo. No es nuestra labor tratar de convencer a alguien de pecado. Eso es responsabilidad del Espíritu Santo (Juan 16:8).

Sé sensible al compartir con los demás acerca del sacrificio de Cristo. Percibe cuándo aminorar la marcha y deja que Dios y su Palabra hagan la labor de convicción y atracción hacia sí mismo.

"El Espíritu convence para que Cristo pueda purificar."
Lectura del día: Juan 16:8-11
La Biblia en un año:

domingo, 25 de enero de 2009

Reflexión Domingo, 25 de enero de 2009


Bendición sacramental
"Jehová te bendiga, y te guarde." -- Números 6:24
Nuestra iglesia introdujo una nueva práctica para el cierre de nuestro tradicional servicio de adoración matutina. Nos volvemos unos a otros y cantamos la familiar bendición aarónica que el Señor le dio a Moisés para que a su vez la diera a Israel: «Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti,...» (Números 6:24-26). Nuestros corazones se elevan cuando cada uno de nosotros llamamos a otro creyente y extendemos nuestra bendición sobre él o ella.

Un domingo, noté un intercambio de bendiciones especial y reconfortante que ahora se ha convertido en un evento semanal. En uno de los bancos de la parte delantera estaban sentados Óscar y Marian, fieles seguidores de Jesucristo y cónyuges devotos en sus 62 años de vida matrimonial. Cuando comenzamos a cantar, Óscar extendió sus manos y tomó las manos de Marian entre las suyas. Se cantaron las palabras de apertura de esta bendición especial el uno al otro antes de mirar a los demás. Todos los que estaban cerca captaron de reojo la mirada de amor y ternura en los rostros de esta pareja.

Una bendición sacramental no es simplemente un cierre ritualista; es un auténtico deseo en oración de que la bondad de Dios acompañe a la otra persona. Al ofrecerse este deseo el uno al otro, Óscar y Marian ejemplifican su significado más cálido y profundo. Al bendecir a los demás, expresamos gratitud por lo que Dios ha hecho por nosotros por medio de la muerte de Cristo (Hebreos 13:20-21).

"Dios nos da una bendición para que podamos ser una bendición para los demás."
Lectura del día: Números 6:22-27
La Biblia en un año:
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Éxodo 12-13
[] Mateo 16

sábado, 24 de enero de 2009

Reflexión Sábado, 24 de enero de 2009


Lo pequeño es bello
"Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán." -- Zacarías 4:10
Justo el otro día alguien dijo acerca de un amigo. «Este hombre está destinado a un gran ministerio», con lo cual quería decir que estaba camino del estrellato —una iglesia prominente con un gran presupuesto.

Esto hizo que me preguntara: ¿Por qué pensamos que el llamado de Dios necesariamente es de movilidad social ascendente? ¿Por qué no enviaría a Sus mejores obreros a dedicar toda una vida de trabajo en algún lugar pequeño? ¿Acaso no hay personas en lugares oscuros que necesitan ser evangelizados y recibir enseñanza? Dios no está dispuesto a dejar que nadie perezca.

Jesús se preocupaba tanto por el individuo como por las masas. Enseñaba a grandes multitudes si éstas aparecían, pero jamás Le molestó que el número de sus oyentes disminuyera cada día. Juan dice que muchos Le dejaron (Juan 6:66), un caprichoso desgaste que a la mayoría de nosotros nos habría lanzado a un terrible estado de pánico. Pero Jesús siguió adelante con los que el Padre le había dado.

Vivimos en una cultura donde lo más grande es mejor, donde el tamaño es la medida del éxito. Es necesario ser una persona fuerte para resistirse a esa tendencia, en especial si se trabaja en un lugar pequeño.

Pero el tamaño no significa nada; la sustancia lo es todo. Ya sea que estés pastoreando una iglesia pequeña o dirigiendo un estudio bíblico o una clase de escuela dominical pequeños, sirve allí con todo tu corazón. Ora, ama, enseña de palabra y con el ejemplo. Tu pequeño lugar no es un peldaño hacia la grandeza. Es la grandeza.

"Lo poquito es mucho cuando Dios está allí."
Lectura del día: Juan 6:53-71
La Biblia en un año:
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Génesis 8-11
[] Mateo 15:21-39

viernes, 23 de enero de 2009

Reflexión Viernes, 23 de enero de 2009


Agrándalo
"En el año que murió el Rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo." -- Isaías 6:1
Después de pedir lo que queríamos comer en un popular restaurante de comida rápida, los cajeros solían hacer la famosa pregunta: «¿Le gustaría pedir algo más?» En esencia, les estaban preguntando a los clientes si querían más de lo que ya estaban adquiriendo.

De manera similar, cuando venimos a la presencia de Dios, creo que Él nos pregunta: «¿Te gustaría pedir algo más para conocerme mejor hoy?»

Isaías tuvo una experiencia de ese tipo con Dios. Fue a través de un doloroso evento en su vida que Isaías vio al Señor «alto y sublime» (Isaías 6:1). A través de este encuentro, Dios agrandó el nivel de entendimiento que Isaías tenía en cuanto a Su santidad. Él vio la completa excelencia moral de Dios que unifica Sus atributos.

Dios también agrandó la convicción de Isaías en cuanto a su propio pecado (v. 5). Esto llevó a una ampliación de su entendimiento en cuanto al perdón y la purificación totales de Dios (vv. 6-7). Sólo cuando Isaías entendió la profundidad de su pecado, pudo apreciar y aceptar el perdón y la purificación de parte de Dios. Finalmente, su encuentro con Dios llevó a Isaías a declarar su disponibilidad y compromiso para tenderles la mano a los demás y ayudarles a incrementar su entendimiento de Dios (vv. 8-9).

Pidámosle a Dios que agrande nuestro entendimiento de Su grandeza hoy.

"Saber acerca de Dios es fascinante. Conocer a Dios personalmente te cambia la vida."
Lectura del día: Isaías 6:1-10
La Biblia en un año:
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Génesis 5-7
[] Mateo 12:22-36; Mateo 15:1-20

miércoles, 21 de enero de 2009

Reflexión Miércoles, 21 de enero de 2009


La frase perfecta
"¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?" -- Exodo 15:11

Cuando era una muchacha y escribía en mi diario, mi ambición secreta era componer la frase perfecta. Me preguntaba cómo se leería y cómo sonaría. Tal vez incluiría un verbo de gran fuerza y adjetivos llenos de color.

Mi búsqueda de la frase perfecta nunca terminará satisfactoriamente, pero he encontrado una declaración de perfección en Éxodo 3:14. Cuando el Señor Dios llamó a Moisés desde la zarza ardiente, le dijo que había sido elegido para sacar a su pueblo de la esclavitud en Egipto (v. 10). Moisés, angustiado por esta responsabilidad, se preguntaba qué decir si los israelitas dudaban de él y le preguntaran a quién estaba representando.

El Señor respondió: «Yo soy el que soy» (v. 14). Al usar su nombre único, le ofreció a Moisés un vistazo de la naturaleza de su existencia eterna en una frase. ¡Podríamos decir que es una declaración de perfección!


El comentarista bíblico G. Bush escribe esto acerca de la descripción que Dios hace de sí mismo: «Él, a diferencia de todos los demás, es el único Dios verdadero, el Dios que realmente es... el Ser eterno, auto-existente e inmutable; el único ser que puede decir que siempre será y que siempre ha sido».


Dios dice: «Yo soy el que soy». Él y su nombre son perfectos. En señal de reverencia, hemos de inclinarnos ante Él.

"¿Buscas la perfección? Busca a Jesús."
Lectura del día:Éxodo 3:13-18
La Biblia en un año:
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Éxodo 1 - 3
[] Mateo 14:1-21

martes, 20 de enero de 2009

Reflexión Martes, 20 de enero de 2009


Protocolo
"Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento." -- Santiago 1:6
Si te invitaran a una reunión en la Casa Blanca con el Presidente de los Estados Unidos, sin importar la opinión que tuvieras de él, probablemente irías. Al entrar a la Casa Blanca, un funcionario de protocolo se te acercaría y te daría un resumen de los procedimientos apropiados para presentarte ante el presidente. Baste decir que sería inaceptable dar rienda suelta a un arranque de familiaridad o a una crítica negativa indecorosos en el momento de estrecharle la mano.

Así que no debe sorprendernos que la Palabra de Dios ponga en claro que existe un protocolo para entrar en la presencia de Dios. Hebreos 11:6 nos ofrece un aspecto de interacción apropiada: «Es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan». Dios quiere que le seamos totalmente devotos —y se lo toma como algo personal cuando nuestros corazones están llenos de crítica, incredulidad y duda.

Santiago nos dice que, cuando Le pedimos sabiduría a Dios, la clave para Su respuesta es si estamos pidiendo «con fe» o no (1:6). A Dios Le agrada cuando nos acercamos a Él con fe inquebrantable.

Así que deja tus dudas en la puerta y sigue el protocolo: Acércate a Dios con un corazón de fe, y a Él Le agradará proveerte de toda la sabiduría que necesitas.

"Cambia la insatisfacción de la duda por el cumplimiento de la fe en Dios."
Lectura del día: Santiago 1:1-8
La Biblia en un año:
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Génesis 49 - 50
[] Mateo 13:31-58

lunes, 19 de enero de 2009

Reflexión Lunes, 19 de enero de 2009


¿Imposible?
"Oistes que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: no resistáis al que es malo." -- Mateo 5:38-39
Cuando el Presidente de la Asociación del Premio Nóbel, Gunnar John, hizo su discurso de presentación para el Premio Nóbel de la Paz otorgado a Martin Luther King en 1964, citó a Jesús: «A cualquiera que te hiera en la mejilla, derecha, vuélvele también la otra» (Mateo 5:39). Según observó el Sr. John: «No fue debido a que dirigió a una minoría racial en su lucha por la igualdad que Martin Luther King ganó fama... [Su] nombre perdurará por la manera en que libró dicha lucha».

En 1955, Martin Luther King había dirigido un boicot pacífico de todo un año para protestar contra la segregación en los autobuses. Pagó un alto precio. Le pusieron bombas en su casa y a él mismo fue atacado y arrestado. Nunca tomó represalias. Al final, le asesinaron.

¡Qué opuesto es el pacífico ejemplo del Dr. King a mi naturaleza carnal! Yo quiero justicia ahora. Quiero retribución. Quiero que otros paguen por sus malas acciones, en especial cuando éstas van dirigidas a mí. Lo que no quiero es volver la otra mejilla e invitarlos a que me vuelvan a golpear.

Haddon Robinson comenta acerca de los estándares elevados que Jesús expuso en el Sermón del Monte (Mateo 5–7), llamándolos «metas... no ideales imposibles. [Jesús] quiere que Sus discípulos se esfuercen hacia estas metas para dominar un nuevo tipo de vida».

En medio de las injusticias de la vida, tengamos la valentía, la fe, y la fuerza para volver la otra mejilla.

"Se requiere de verdadera fortaleza para negarse a tomar represalias."
Lectura del día: Mateo 5:38-42
La Biblia en un año:
[]
Génesis 46 - 48
[] Mateo 13:1-30

domingo, 18 de enero de 2009

Reflexión Domingo, 18 de enero de 2009


Obras maravillosas
"Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras." -- Salmo 139:14
Una cita en el libro David Elginbrod, de George MacDonald, les habla a aquellos que a veces se preguntan por qué Dios los hizo como son y que desearían ser otra persona.

Lady Emily reflexiona: «Desearía poder ser tú, Margaret».

Margaret responde: «En su lugar, mi señora, preferiría ser lo que Dios eligió hacerme, en vez de la criatura más gloriosa que se pudiera imaginar. Por cuanto, haber sido ideada, nacida de los pensamientos de Dios, y luego hecha por Dios, es lo más querido, grandioso y precioso que se pueda pensar».

Puede que MacDonald haya tenido el Salmo 139:17 en mente: «¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!» En este salmo, David está pensando en su concepción y vívidamente describe los pensamientos de Dios cuando Él le formó en el vientre de su madre, creando una persona única y especial para que fuera el objeto de Su amor.

Es un pensamiento consolador saber que no somos un terrible error, sino una creación especial, «nacidos de los pensamientos de Dios». David podía pararse frente a un espejo y decir con toda honestidad y humildad: «Formidables, maravillosas son tus obras» (v. 14).

¡Eres un diseño original! Como tal, eres querido, grandioso y precioso para Dios.

"Eres único, diseñado para glorificar a Dios como sólo tú puedes hacerlo."
Lectura del día: Salmo 139:7-16
La Biblia en un año:
[]
Génesis 43 - 45
[] Mateo 12:24-50

sábado, 17 de enero de 2009

Reflexión Sábado, 17 de enero de 2009


La hermandad del mar
"Así que... sois... conciudadanos de los santos." -- Efesios 2:19
El 8 de agosto del 2005, el mundo supo del dramático rescate de siete marineros rusos atrapados en un pequeño submarino que se había enredado en una red de pesca. Los hombres habían sobrevivido tres días fríos y oscuros en el fondo del mar y les quedaban menos de seis horas de oxígeno. Mientras tanto, arriba en la superficie se llevaba a cabo un frenético esfuerzo unido de rescate por parte de personal ruso, japonés, británico y norteamericano. Finalmente, el submarino fue liberado. El ministro de Defensa ruso alabó la operación, diciendo: «Hemos visto en hechos, no en palabras, lo que significa la hermandad del mar».

El libro de Efesios habla acerca de la unidad de creyentes en Jesús al referirse a la unidad de «la familia de Dios» (2:19). Los gentiles, quienes una vez estuvieron «alejados» y fueron «ajenos» (v. 12), ahora habían «sido hechos cercanos por la sangre de Cristo» (v. 13), uniéndoles a sus hermanos y hermanas judíos. Esta unidad ha de hacerse evidente en los esfuerzos de la comunidad cristiana hoy.

Los creyentes en Jesús han recibido la comisión de llevar a cabo el esfuerzo de rescate más importante de todos. Las personas están muriendo sin Cristo. Alabado sea Dios que hay esfuerzos misioneros unidos que traen esperanza, salvación, educación y ayuda de emergencia a personas desesperadas en todo el mundo. De eso trata la hermandad de Cristo.

"Una iglesia saludable es el mejor testigo para un mundo que sufre."
Lectura del día: Efesios 2:14-22
La Biblia en un año:
[]
Génesis 40 - 42
[]
Mateo 12:1-23

viernes, 16 de enero de 2009

Reflexión Viernes, 16 de enero de 2009


Un pecado llamado por cualquier otro nombre
"¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?" -- Génesis 39:9
Un día, José se encontró en una difícil posición cuando la esposa de su jefe trató de seducirle. ¡Cuán seductora debió haberle parecido esta mujer a un joven saludable! Y a José debió habérsele ocurrido lo aterradora que sería la ira de ella cuando rechazó sus intentos.

Pero José la resistió de plano. Sus convicciones morales surgían de su clara visión del pecado y su reverencia a Dios. Le dijo a ella: «¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?» (Génesis 39:9).

Hoy en día, es popular llamar al pecado por nombres más aceptables. Pero usar eufemismos para nombrar las ofensas contra Dios sólo debilitan nuestra resistencia y trivializan el daño del pecado hacia nosotros.

Para José, el pecado no era tan sólo «un error de juicio». Ni tampoco era un mero lapsus linguae o una «indiscreción» en un «momento de debilidad». José vio el pecado como lo que era: una seria ofensa contra el Señor; y no le restó importancia a la gravedad de ésta.

Los estándares morales de Dios son absolutos. Sólo cuando veamos el pecado como algo que el Señor aborrece estaremos motivados a hacer juicios morales correctos.

Llamar al pecado por un nombre más suave no cambiará su carácter ofensivo contra Dios ni el costo que representará para nosotros.

"No hay excusas para excusar el pecado."
Lectura del día: Génesis 39:1-9
La Biblia en un año:
[]
Génesis 36 - 39
[] Mateo 10:21-42; 11

miércoles, 14 de enero de 2009

Reflexión Miércoles, 14 de enero de 2009


En vuelo
"Así que, no temáis; mas valéis vosotros que muchos pajarillos." -- Mateo 10:31
En su libro On the Wing (En Vuelo), Alan Tennant registra sus esfuerzos por rastrear la migración del halcón peregrino. Valoradas por su belleza, rapidez y poder, estas asombrosas aves de rapiña fueron los compañeros favoritos de caza de emperadores y miembros de la nobleza. Tristemente, el amplio uso del pesticida DDT en los años 50 interfirió con su ciclo reproductivo y las colocó en la lista de especies en peligro de extinción.

Interesado en la recuperación de esta especie, Tennant ató transmisores a un número selecto de halcones para rastrear sus patrones de migración. Pero cuando él y su piloto volaban su avioneta Cessna detrás de las aves, repetidamente perdían la señal de los transmisores. A pesar de su avanzada tecnología, no siempre pudieron rastrear a las aves que querían ayudar.

Es bueno saber que el Dios que cuida de nosotros jamás nos pierde la pista. De hecho, Jesús dijo que ni siquiera un pajarillo «cae a tierra sin [la voluntad de] vuestro Padre... Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos» (Mateo 10:29-31).

Cuando enfrentamos circunstancias difíciles, puede que el temor nos haga preguntarnos si Dios está al tanto de nuestra situación. La enseñanza de Jesús nos tranquiliza asegurándonos que Dios se preocupa profundamente y tiene el control. Su capacidad para rastrear nuestras vidas jamás fallará.

"Si Dios cuida de las aves, ¿no cuidará acaso de Sus hijos?"
Lectura del día: Mateo 10:27-31
La Biblia en un año:
[]
Génesis 33 - 35
[] Mateo 10:1-20

martes, 13 de enero de 2009

Reflexión Martes, 13 de enero de 2008


La escuela de oración de la Biblia
"Hablaré en la angustia de mi espíritu." -- Job 7:11
Aunque admitamos que somos socios de Dios en desigualdad de condiciones, lo cierto es que nos quedamos ridículamente cortos. Y, sin embargo, al invitarnos a hacer la obra del reino en la tierra, Dios, en efecto, ha establecido una especie de alianza de parejas extrañas. Dios nos delega trabajo a los seres humanos para que escribamos la historia junto con Él, por así decirlo. Claramente, la sociedad tiene a un socio dominante —algo así como una alianza entre Microsoft y un programador de nivel de escuela secundaria.

Sabemos bien lo que sucede cuando los seres humanos formamos alianzas desiguales: el socio dominante tiende a hacer sentir su peso por todos los lados y la mayoría de las veces, el subordinado se mantiene en silencio. Pero Dios, quien no tiene razón alguna para sentirse amenazado por nosotros, nos invita a tener una comunicación fluida que sea constante y honesta.

Algunas veces me pregunto por qué Dios le da tanto valor a la honestidad en nuestras oraciones, aun al punto de soportar estallidos injustos. Me asusta ver cuántas oraciones en la Biblia parecen malhumoradas. Jeremías renegaba ante la injusticia (20:7-10); Habacuc acusó a Dios de sordera (1:2); Job admitió: «¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él?» (21:15). La Biblia nos enseña a orar con honestidad desbordante.

Dios quiere que nos acerquemos a Él con nuestras quejas. Si marchamos por la vida fingiendo sonreír mientras sangramos por dentro, deshonramos la relación con Él.

"El mejor termómetro para tu temperatura espiritual es la intensidad de tu oración." —Spurgeon
Lectura del día: Habacuc 1:1-4
La Biblia en un año:
[] Génesis 31 - 32
[] Mateo 9:18-38

lunes, 12 de enero de 2009

Reflexión Lunes, 12 de enero de 2009


¿Más allá de toda ayuda?
"Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso." -- Lucas 23:43
Un pastor del desierto de Israel, de 110 años de edad, fue internado en un hospital de Beerseba por un ataque cardíaco. A pesar de su edad, los doctores se esforzaron por salvarle. Se cree que éste es el paciente más anciano que se haya tratado exitosamente con medicamentos anticoagulantes. Un portavoz del hospital informó que el pastor regresó a su tienda en el desierto del Néguev para pastorear sus cabras.

La atención brindada a este hombre de 110 años refleja la manera en que Jesús respondió a aquellas personas que nosotros consideramos que se encuentran más allá de toda ayuda. Su capacidad y disposición a ir más allá de las barreras sociales para ayudar a los leprosos y a los marginados sociales sobrepasó las expectativas normales de lo que haría una persona buena.

Incluso en la agonía de Su propio sufrimiento, Jesús le tendió la mano a un moribundo a quien todos los demás consideraban más allá de toda ayuda. El hombre era un criminal, condenado a morir y a sólo horas de entrar a una eternidad perdida. En ese momento, Jesús respondió al clamor de ayuda de este hombre y dijo: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23:43).

¿Conoces a alguien que parezca encontrarse más allá de toda ayuda hoy? Tal vez creas que eres tú quien no tiene esperanza. El Dios de la Biblia se especializa en dar ayuda a aquellos a quienes se les considera tan ancianos, tan culpables o tan débiles que se encuentran más allá de toda ayuda.

"La fortaleza de Dios se aprecia mejor en nuestra debilidad."
Lectura del día: Lucas 23:33-43
La Biblia en un año:
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Génesis 29 - 30
[]
Mateo 9:1-17

domingo, 11 de enero de 2009

Reflexión Domingo, 11 de enero de 2009


¡Eso es magnífico!
"Venid, y ved las obras de Dios, temible en hechos sobre los hijos de los hombres." -- Salmo 66:5
La palabra magnífico se escucha mucho por todos lados en estos días. Al hablar de automóviles, películas, canciones o comida, no faltará alguien que diga: «¡Eso es magnífico!»

Pero si llamamos magníficas a cosas que son terrenales y luego llamamos magnífico a Dios, disminuimos lo verdaderamente magnífico que Él es. Una amiga mía tiene una regla en su casa: la palabra magnífico sólo está reservada para Dios.

Trivializar a Dios no es asunto trivial en absoluto. Él es muchísimo más que un compañero que encaje en nuestro «sistema de colegas» o algún cajero automático que responda a nuestros impulsos. Sólo dejaremos de estar demasiado impresionados con nosotros mismos y de perder el gozo de pertenecer a un Dios magnífico cuando nos quedemos atónitos ante Su magnífico carácter.

Una mirada a los Salmos lo pone todo en perspectiva. Un salmista declara: «Porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra» (Salmo 47:2). Y otro salmo da este mandamiento: «Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras!... Venid, ved las obras de Dios, temible en hechos sobre los hijos de los hombres» (Salmo 66:3,5).

¿Qué podría ser más magnífico que el amor que llevó a Jesús a ir a la cruz por nosotros? ¡Colócale en el lugar que le corresponde como el Único que es verdaderamente magnífico y alaba a Dios por Su magnífica obra en tu vida!

"Si estás demasiado impresionado contigo mismo, échale una mirada más de cerca al carácter magnífico de Dios."
Lectura del día: Salmo 66
La Biblia en un año: Génesis 27 - 28; Mateo 8:18-34

sábado, 10 de enero de 2009

Reflexión Sábado, 10 de enero de 2009


Lo viejo y lo nuevo
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." -- 2 Corintios 5:17
Los buenos propósitos en enero son perder peso, hacer más ejercicio, pasar menos tiempo trabajando y más tiempo con la familia —tal vez incluso dejar de conversar por el teléfono móvil mientras se está conduciendo.

No es de sorprender que queramos cambiar las cosas en nuestra vida que nos hacen infelices —aun cuando la mayoría de los buenos propósitos para el año nuevo no duran más de tres semanas.

¿Qué pasaría si pudieras preguntarle a Dios qué es lo que Él quiere que cambies, mejores o comiences a hacer este año? Podría ser que Él te dijera que:

Muestres más del fruto del Espíritu en tu vida, el cual es «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza» (Gálatas 5:22-23).

«Am[es] a [tus] enemigos, bend[igas] a los que [te] maldicen, ha[gas] bien a los que [te] aborrecen, y or[es] por los que [te] persiguen» (Mateo 5:44).

«[Vayas] por todo el mundo y predi[ques] el evangelio a toda criatura» (Marcos 16:15).

Estés «contento con lo que [tienes] ahora» (Hebreos 13:5).

«Ande[s] según sus mandamientos» (2 Juan 1:6).

Como creyentes y nueva creación, podemos estar libres de los antiguos patrones y fracasos. Debemos pedirle a Dios que nos ayude a vivir cada día en el poder del Espíritu Santo. Luego podemos desechar lo viejo y adoptar lo nuevo (2 Corintios 5:17).

"Es más fácil mantener nuestros buenos propósitos cuando confiamos en Dios."
Lectura del día: Gálatas 5:16-23
La Biblia en un año: Génesis 25 - 26; Mateo 8:1-17.

viernes, 9 de enero de 2009

Reflexión Viernes, 9 de enero de 2008


Juzgar o no juzgar
"No juzguéis, para que no seáis juzgados." -- Mateo 7:1
¿Qué mejor manera de decirles a las personas que no se metan en lo que no les importa sino citando a Jesús? Personas que rara vez leen la Biblia rápidamente citan Mateo 7:1 cuando quieren silenciar a alguien cuya opinión no les gusta. «No juzguéis, para que no seáis juzgados.» parecer ser la respuesta perfecta.

Sin embargo, en su contexto, el pasaje indica que, en efecto, hemos de juzgar: simplemente se supone que debemos evitar los juicios incorrectos. Más aún, nuestros juicios han de comenzar con nosotros mismos: «Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano», dijo Jesús (v. 5). Luego dijo: «Guardaos de los falsos profetas» (v. 15). Esto también requiere de juicio —necesitamos poder discernir la verdad de la falsedad.

Jesús utilizó la metáfora de la fruta para darnos los criterios apropiados para juzgar. «Así que, por sus frutos los conoceréis» (v. 20). Hemos de juzgar a las personas (incluyéndonos a nosotros mismos) por la calidad del fruto que producen. Este fruto no puede ser juzgado por valores terrenales tales como nuestra apariencia exterior (v. 15). Debe ser juzgado por valores celestiales: el fruto que el Espíritu produjo dentro de nosotros —amor, gozo, paz... (Gálatas 5:22).

Nuestra tendencia es juzgar por las apariencias. Pero Dios juzga por lo que producimos, y nosotros debemos hacer lo mismo.

"Sé lento para juzgar a los demás y rápido para juzgarte a ti mismo."
Lectura del día: Mateo 7:1-21
La Biblia en un año: Génesis 21 - 24; Mateo 7.

jueves, 8 de enero de 2009

Reflexión Jueves, 8 de enero de 2008


El rey
"Pelearan contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes." -- Apocalipsis 17:14
Puede que nos sorprenda que haya tantas personas en el mundo que saben que hoy es el cumpleaños de Elvis Presley. La perdurable popularidad del cantante de Mississippi abarca generaciones y culturas. Más de 30 años después de su muerte, las ventas de la música, los objetos de interés y los acuerdos de licencias de Presley generan millones de dólares de ingresos anuales. Apodado una vez «El rey del rock and roll», a Elvis a menudo simplemente se le llama «El rey».

Ya sea que los «reyes» de este mundo sean celebridades, atletas, cabezas coronadas o magnates, todos ellos van y vienen. Puede que su influencia sea inmensa y sus seguidores les sean fanáticamente leales, pero no duran para siempre.

Sin embargo, la Biblia se refiere a Jesucristo como el Rey eterno. Apocalipsis 17 habla proféticamente acerca de los reyes terrenales que al final de los tiempos combatirán para establecer su autoridad. Los eruditos bíblicos han debatido en cuanto a la identidad de estos reyes, pero no hay duda acerca de Aquel a quien no podrán dominar: «Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él Es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles» (Apocalipsis 17:14).

Jesucristo el Señor es Rey, y Él reinará para siempre.

"No hay mayor privilegio que ser un súbdito del Rey de reyes."
Lectura del día: Apocalipsis 17:9-14
La Biblia en un año: Génesis 16 - 20; Mateo 6.

miércoles, 7 de enero de 2009

Reflexión Miércoles, 7 de enero de 2009


El inocente
"El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?" -- Génesis 18:25
John Grisham es famoso por sus novelas judiciales —historias de acción sobre abogados y víctimas, autoridades y malhechores. Sin embargo, su libro The Innocent Man (El Inocente) no es una historia de ficción. Es una historia de injusticia de la vida real. Cuenta acerca del brutal asesinato de una joven y de los dos hombres que, aunque eran inocentes, fueron condenados y sentenciados a muerte por el crimen. Sólo con la llegada de la prueba de ADN se demostró su inocencia y se salvaron de ser ejecutados después de 17 años de injusto sufrimiento. Finalmente, después de una larga espera, prevaleció la justicia.

Todos desean la justicia. Pero debemos reconocer que nuestra debilidad hace difícil que la administremos de forma perfecta. Podemos sentirnos inclinados a la venganza y, en nuestra búsqueda de ella, causar víctimas.

Es útil recordar que sólo en Dios se puede encontrar la justicia perfecta. Abraham lo describió con la pregunta retórica: «El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?» (Génesis 18:25). La respuesta necesaria es sí. Pero aún más, Su tribunal es el único lugar donde podemos tener la certeza que prevalecerá la justicia.

En un mundo lleno de injusticia, podemos tomar aquellas que se cometen contra nosotros, entregárselas al Juez de toda la tierra y confiar en que Él hará justicia en última instancia.

"La vida no siempre es justa, pero Dios es siempre fiel."
Lectura del día: Génesis 18:22-33
La Biblia en un año: Génesis 11 - 15; Mateo 5.

martes, 6 de enero de 2009

Reflexión Martes, 6 de enero de 2009


La fe de un niño
"De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos." -- Mateo 18:3
Un domingo escuché a Miguel hablar acerca de su relación con sus dos padres —el que le crió cuando era niño, y su Padre en el cielo.

Primero describió su confianza infantil hacia su padre terrenal como «sencilla y sin complicaciones». Esperaba que su papá arreglara lo que se había roto y le diera consejos. Sin embargo, le aterraba la idea de no complacerle, porque a menudo olvidaba que el amor y el perdón de su padre siempre venían a continuación.

Miguel continuó: «Hace algunos años causé todo un enredo y herí a muchas personas. Debido a mi culpa, terminé una relación feliz y sencilla con mi Padre celestial. Olvidé que podía pedirle que arreglara lo que yo había roto y buscar su consejo».

Pasaron los años. Finalmente, Miguel tuvo una necesidad desesperada de Dios, pero se preguntaba qué hacer. Su pastor simplemente le dijo: «Dile a Dios que lo lamentas, ¡y hazlo en serio!»

En vez de ello, Miguel hizo preguntas complicadas, como: «¿Cómo funciona esto?» Y «¿Qué pasará si...?»

Finalmente, su pastor oró: «Dios, por favor, ¡dale a Miguel la fe de un niño!» Más tarde, Miguel dio un testimonio gozoso: «¡El Señor lo hizo!»

Miguel encontró la intimidad con su Padre celestial. La clave para él y para nosotros es practicar la fe sencilla y sin complicaciones de un niño.

"La fe brilla con mayor fulgor en un corazón de niño."
Lectura del día: Mateo 18:1-5
La Biblia en un año: Génesis 6 - 10; Mateo 3-4.

lunes, 5 de enero de 2009

Reflexión Lunes, 5 de enero de 2009


Mucho que recordar
"El que refrena sus labios es prudente." -- Proverbios 10:19
«Le agradezco un montón», le dijo el hombre detrás de la ventanilla en la oficina postal a la dama que estaba delante de mí en la fila. El empleado, Juan, me había visto en la fila y esperaba que yo le hubiese oído. Cuando llegó mi turno, saludé a Juan, quien había sido alumno mío cuando yo enseñaba en la secundaria en los años 80.

«¿Notó lo que le dije a la señora? —preguntó Juan—. Le dije, ‘le agradezco un montón’». Al percibir que yo no lograba captar a qué se refería, me explicó,: «¿Recuerda lo que nos decía acerca del término un montón? Usted decía que un montón era un cúmulo de cosas superpuestas, no una frase que debiera usarse para expresar mucho como en el caso de muchas gracias».

¡Asombroso! Una lección de lengua de hacía un cuarto de siglo había causado un impacto en Juan a lo largo de todos esos años. Eso nos habla claramente acerca de la importancia de lo que les decimos a los demás. También respalda una de mis citas favoritas, dicha por la poetisa Emily Dickinson: «Algunos dicen que una palabra está muerta cuando se pronuncia. Yo digo que ése es el día cuando recién comienza a vivir».

Puede que las palabras que digamos tengan consecuencias a largo plazo. Nuestros comentarios, nuestros cumplidos e incluso nuestras duras críticas pueden quedarse pegadas al oyente por décadas.

No es de sorprender que las Escrituras digan: «El que refrena sus labios es prudente» (Proverbios 10:19). Las palabras que decimos hoy siguen vivas. Asegurémonos que provengan de «la lengua del justo» (v. 20).

"La lengua es un órgano pequeño que puede crear discordia o armonía."
Lectura del día: Proverbios 10:11-21
La Biblia en un año: Génesis 1-5; Mateo 1-2.

domingo, 4 de enero de 2009

Reflexión Domingo, 4 de enero de 2008


La vida engañosa
"Has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús." -- 2 Timoteo 3:15
Para Corea del Sur, el año 2007 fue catalogado como el «Año de la vida engañosa», debido a los numerosos escándalos en dicho país que involucraron a académicos falsos y políticos corruptos. Por medio de una encuesta, 340 catedráticos seleccionaron la frase en chino «ja-gi-gi-in» (el autoengaño y el engaño a los demás) para resumir el año.

No debe sorprendernos escuchar cosas así acerca del engaño. El apóstol Pablo escribió en 2 Timoteo 3:13: «Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados». Engañar es hacer que los demás crean una falsedad como verdad y aceptar lo malo como bueno.

Nuestra defensa contra el engaño es conocer la Palabra de Dios, por cuanto «toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia» (v. 16). Corregir es enmendar lo que está mal, e instruir es dar a conocer lo que está bien. La Palabra de Dios no sólo nos hace ser conscientes de los males, sino también nos induce y nos enseña a hacer lo que está bien.

¿Tienes como buen propósito de Año Nuevo caminar rectamente delante de Dios y los demás y estar «enteramente preparado para toda buena obra»? (v. 17). Luego lee y aplica la Palabra de Dios, pidiéndole al Señor que te haga una persona íntegra.

"Cuanto más meditemos en las Escrituras, tanto más fácilmente detectaremos cualquier error."
Lectura dl día: 2 Timoteo 3:10-17

sábado, 3 de enero de 2009

Reflexión Sábado, 3 de enero de 2009


Comer en señal de adoración
"¿Hallaste miel? Come lo que te basta." -- Proverbios 25:16
Cuando entras en una librería y ves una mesa llena de libros sobre dietas, sabes que debe ser enero. Después de varias semanas de comer en exceso en todo tipo de banquetes festivos, las personas en muchas culturas vuelven su atención a no comer.

La comida juega un papel importante en las Escrituras. Dios la usa no sólo para darnos bendición sino también para darnos enseñanza. Nuestro mal uso de la comida nos impide conocer a Dios de maneras diferentes a las que ya Le conocemos.

En el Antiguo Testamento, Dios le dio instrucciones a Adán en cuanto a qué comer y qué no comer (Génesis 2:16-17). Posteriormente, les dio a los israelitas maná para convencerles de que Él era Dios y probarles para que descubrieran si creían en Él (Éxodo 16:12; Deuteronomio 8:16). En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo declaró la actitud apropiada para todo lo que hacemos, incluyendo la manera como comemos: «Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10:31).

Cuando pensamos en la comida como un amigo que nos consuela o un enemigo que nos engorda, nos perdemos la maravilla de recibir con gratitud un espléndido regalo de Dios. La obsesión por la comida o por no comer indica que estamos centrados en el regalo más que en el Dador, lo cual es una forma de idolatría.

Cuando comer se convierta en un verdadero acto de adoración, dejaremos de adorar a la comida.

"Cuando la comida se convierte en nuestro dios, nuestro apetito por el Pan de Vida disminuye."
Lectura del día: Génesis 2:8-17

viernes, 2 de enero de 2009

Reflexión Viernes, 2 de enero de 2009


No desperdicies tu aire
"Todo lo que respire alabe a JAH." -- Salmos 150:6
Si tomase un puñado de tierra y lo soplara, todo lo que conseguiría de ello sería que mi cara se ensuciase. Pero cuando Dios lo hizo, obtuvo un ser humano vivo y respirando capaz de pensar, sentir, soñar, amar, reproducirse y vivir para siempre.

Como yo soy uno de esos seres humanos, uso expresiones tales como que «se me corta» la respiración, que «contengo» el aliento, o que es mejor «no gastar» aire, pero eso son sólo expresiones idiomáticas del lenguaje. Me es imposible no gastar aire y guardarlo para usarlo después. Si no uso el aire que tengo ahora, lo perderé y puede que incluso pierda la consciencia.

Cuando Dios sopló aliento de vida en Adán, le dio más que vida; le dio una razón para vivir: ¡Adorar! Tal y como lo dijo el salmista: «Todo lo que respira alabe a Jah» (Salmo 150:6).

Esto significa que desperdiciamos nuestro aire cuando lo usamos para algo que no honra a Aquel en quien «vivimos, y nos movemos, y somos» (Hechos 17:28).

Aunque no podemos soplarle vida a un puñado de tierra, podemos usar nuestro aliento para pronunciar palabras de consuelo, cantar cánticos de alabanza y correr a ayudar a los enfermos y a los oprimidos. Cuando usamos nuestro aliento para honrar a nuestro Creador con nuestra combinación única de talentos, habilidades y oportunidades, jamás desperdiciaremos nuestro aire.

"Todo lo que soy y lo que tengo se lo debo a Jesús."
Lectura del día: Génesis 2:1-7