Preludio de alabanza
“Días sobre días añadirás al rey; sus años serán como generación y generación.” —Salmo 61:8
Entramos a una sala de conciertos, encontramos nuestros asientos y escuchamos con expectativa cuando los instrumentos de la orquesta son afinados. El sonido es discordante, no melódico. Pero el afinamiento es simplemente un preludio a la sinfonía.
C. S. Lewis sugirió que así sucede con nuestros devocionales e incluso nuestras reuniones de adoración. Algunas veces parecen desafinados, pero Dios escucha nuestras oraciones y alabanzas con deleite paternal. En realidad nos estamos preparando para participar en la sinfonía gloriosa del cielo. Ahora estamos haciendo una contribución minúscula a las armonías de las huestes de ángeles y redimidos. Pero nuestra adoración, aunque débil, complace el corazón del Oyente Divino más que la mejor de las interpretaciones de la mayor orquesta de la tierra.
¿Aguardamos con ansia nuestra participación en la sinfonía de alabanza del cielo? ¿Estamos participando con gozo en la adoración que deleita el corazón de Dios? ¿O consideramos la devoción una disciplina más que un deleite?
Nuestras actitudes se transformarán cuando nos demos cuenta de que la alabanza deleita el corazón de Dios. La alabanza nos ayuda a afinar nuestras vidas con las armonías celestiales.
La alabanza es una preparación indispensable para la adoración que será nuestro gozo eterno. «Todo lo que respira alabe a JAH» (Salmo 150:6).
C. S. Lewis sugirió que así sucede con nuestros devocionales e incluso nuestras reuniones de adoración. Algunas veces parecen desafinados, pero Dios escucha nuestras oraciones y alabanzas con deleite paternal. En realidad nos estamos preparando para participar en la sinfonía gloriosa del cielo. Ahora estamos haciendo una contribución minúscula a las armonías de las huestes de ángeles y redimidos. Pero nuestra adoración, aunque débil, complace el corazón del Oyente Divino más que la mejor de las interpretaciones de la mayor orquesta de la tierra.
¿Aguardamos con ansia nuestra participación en la sinfonía de alabanza del cielo? ¿Estamos participando con gozo en la adoración que deleita el corazón de Dios? ¿O consideramos la devoción una disciplina más que un deleite?
Nuestras actitudes se transformarán cuando nos demos cuenta de que la alabanza deleita el corazón de Dios. La alabanza nos ayuda a afinar nuestras vidas con las armonías celestiales.
La alabanza es una preparación indispensable para la adoración que será nuestro gozo eterno. «Todo lo que respira alabe a JAH» (Salmo 150:6).
“El corazón lleno de alabanza le causa placer a Dios.”
Lectura del día: Salmo 150