jueves, 13 de agosto de 2009

Reflexión Jueves, 13 de agosto de 2009

El amor a las reglas

“El cumplimiento de la ley es el amor.” —Romanos 13:10

Cuando enseño redacción, explico que por lo general es mejor primero usar palabras o frases cortas en una serie, como «artes y letras» y «la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad». A principios de mi carrera, les explicaba a los autores que simplemente suena mejor así, pero luego descubrí una «regla» al respecto; y aprendí que es más probable que los autores acepten cambios editoriales cuando les puedo indicar una regla que cuando simplemente les digo «confíen en mí».

Esto es típico de la naturaleza humana. Tenemos una relación de amor/odio con las reglas. No nos gustan, pero sin ellas no estamos seguros de cómo diferenciar lo correcto de lo incorrecto.

Dios tenía una relación con Adán y Eva basada en una amorosa confianza. La única regla necesaria era la que les protegía del conocimiento que les llevaría a la muerte. Pero, cuando la desobediencia quebrantó esa relación de confianza, Dios añadió más reglas para proteger a la pareja desobediente y a su descendencia.

En Cristo, Dios proclamó una vez más que la buena vida que quiere para nosotros no se basa en reglas sino en una relación. Tal y como Pablo escribió, todos los mandamientos pueden resumirse en una sola palabra: amor. Porque estamos «en Cristo» podemos disfrutar de la paz con Dios y los demás —no porque haya una regla, sino por amor.

“La mayor fuerza en la tierra no es la coacción de la ley, sino la compasión del amor.”

Lectura del día: Romanos 13:1-10