El fiel Gayo
“Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos.” —3 Juan 1:5
La tercera carta de Juan presenta un agudo contraste entre la manera en que dos miembros de la iglesia recibían a los creyentes que los visitaban. La carta está dirigida al «amado» Gayo, a quien Juan amaba «en la verdad» (v. 1). La verdad estaba en él ya que caminaba con Dios (v. 3). Lo que fuera que hiciera por sus «hermanos» —misioneros y maestros itinerantes, como Pablo» lo hacía fielmente y con amor (vv. 5-6).
Con Diótrefes la historia era otra. Él era orgulloso y dominante (v. 9) y hablaba contra aquellos que venían en el nombre de Cristo (v. 10), probablemente incluso contra Pablo. Además, expulsaba de la iglesia a cualquiera que quisiera aceptarlos. Sin duda alguna, lo hacía para proteger su posición y sus propios intereses y para mantenerlo todo y a todos centrados en él.
Mi esposa, Shirley, y yo, junto con nuestra nieta Bree, recientemente visitamos un país que una vez estuvo cerrado al Evangelio. Los creyentes nos recibieron con confianza, apertura, hospitalidad y auténtico amor. Aunque tenían muy poco, su generosidad era increíble. ¡Qué motivo de aliento para nosotros! Verdaderamente seguían el ejemplo del fiel Gayo.
Que Dios nos dé un espíritu amoroso y fiel que nos haga capaces de tratar a nuestros compañeros creyentes «como es digno de su servicio a Dios» (v. 6).
Con Diótrefes la historia era otra. Él era orgulloso y dominante (v. 9) y hablaba contra aquellos que venían en el nombre de Cristo (v. 10), probablemente incluso contra Pablo. Además, expulsaba de la iglesia a cualquiera que quisiera aceptarlos. Sin duda alguna, lo hacía para proteger su posición y sus propios intereses y para mantenerlo todo y a todos centrados en él.
Mi esposa, Shirley, y yo, junto con nuestra nieta Bree, recientemente visitamos un país que una vez estuvo cerrado al Evangelio. Los creyentes nos recibieron con confianza, apertura, hospitalidad y auténtico amor. Aunque tenían muy poco, su generosidad era increíble. ¡Qué motivo de aliento para nosotros! Verdaderamente seguían el ejemplo del fiel Gayo.
Que Dios nos dé un espíritu amoroso y fiel que nos haga capaces de tratar a nuestros compañeros creyentes «como es digno de su servicio a Dios» (v. 6).
“La hospitalidad a la imagen de Cristo es un corazón abierto y un hogar abierto.”
Lectura del día: 3 Juan