martes, 6 de enero de 2009

Reflexión Martes, 6 de enero de 2009


La fe de un niño
"De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos." -- Mateo 18:3
Un domingo escuché a Miguel hablar acerca de su relación con sus dos padres —el que le crió cuando era niño, y su Padre en el cielo.

Primero describió su confianza infantil hacia su padre terrenal como «sencilla y sin complicaciones». Esperaba que su papá arreglara lo que se había roto y le diera consejos. Sin embargo, le aterraba la idea de no complacerle, porque a menudo olvidaba que el amor y el perdón de su padre siempre venían a continuación.

Miguel continuó: «Hace algunos años causé todo un enredo y herí a muchas personas. Debido a mi culpa, terminé una relación feliz y sencilla con mi Padre celestial. Olvidé que podía pedirle que arreglara lo que yo había roto y buscar su consejo».

Pasaron los años. Finalmente, Miguel tuvo una necesidad desesperada de Dios, pero se preguntaba qué hacer. Su pastor simplemente le dijo: «Dile a Dios que lo lamentas, ¡y hazlo en serio!»

En vez de ello, Miguel hizo preguntas complicadas, como: «¿Cómo funciona esto?» Y «¿Qué pasará si...?»

Finalmente, su pastor oró: «Dios, por favor, ¡dale a Miguel la fe de un niño!» Más tarde, Miguel dio un testimonio gozoso: «¡El Señor lo hizo!»

Miguel encontró la intimidad con su Padre celestial. La clave para él y para nosotros es practicar la fe sencilla y sin complicaciones de un niño.

"La fe brilla con mayor fulgor en un corazón de niño."
Lectura del día: Mateo 18:1-5
La Biblia en un año: Génesis 6 - 10; Mateo 3-4.