viernes, 30 de mayo de 2008

Reflexión Sábado, 31 de mayo de 2008

Multa por exceso de velocidad

"No hay justo, ni aún uno." - Romanos 3:10

Llevaba 34 años conduciendo en Singapur, ¡cuando recibí mi primera multa por exceso de velocidad! No era la primera vez que excedía el límite de velocidad, pero sí la primera en que me multaban por hacerlo.

Mi primera reacción fue de indignación. Pero, al contemplar la lección espiritual, me di cuenta de que, sin importar cuánto tiempo había estado conduciendo sin una multa, seguía siendo responsable.

Si puedo quebrantar una ley tan claramente definida como un límite de velocidad, piensa en lo fácil que es quebrantar la ley perfecta de Dios, la cual abarca cada aspecto de la vida. Nadie, sin importar lo moral o fervientemente religioso que sea, puede guardarla perfectamente.

Pablo escribió: «Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado» (Romanos 3:20). Guardar la ley no puede salvarnos; más bien, por medio de la ley llegamos a estar conscientes de nuestro pecado (3:7-12). Esa es la razón por la que Dios envió a Su Hijo a salvarnos. Necesitamos la justicia de Jesús, porque no podemos ser justificados por medio de nuestras buenas acciones. Pablo concluyó que somos «justificado[s] por fe sin las obras de la ley» (v. 28).

Si has puesto tu fe en Cristo, puedes decir junto con Pablo: «Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado» (Romanos 4:7-8).

"La ley de Dios nos muestra una necesidad que sólo la gracia de Dios puede proveer."

Lectura del día: Romanos 3:9-20


jueves, 29 de mayo de 2008

Reflexión Viernes, 30 de mayo de 2008

De aquí al cielo

"Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras." - Efesios 2:10

Algunas veces, los atletas y entrenadores profesionales reciben algo por nada. Digamos que un entrenador firma un contrato de tres años y el equipo acuerda pagarle un millón de dólares al año. Pero en su primera temporada, el equipo juega terrible y la administración despide al entrenador. Así que éste se va pero aún le quedan dos años más de paga por recibir. Recibe los siguientes dos millones de dólares sin hacer nada.
 
Como cristianos, debemos tener cuidado de no ver nuestra fe salvadora bajo esa lupa. Nunca debemos pensar: «Oye, soy salvo. Tengo riquezas eternas en camino. No tengo que hacer nada por Dios».
 
Eso es parcialmente correcto pero también muy equivocado. Por un lado, nuestro viaje de aquí al cielo está pagado en su totalidad por medio del sacrificio de Jesús. No hay nada que podamos hacer para ganar la salvación. Pero hay otra parte de esto que debemos considerar.
 
En Efesios 2:8-9, después de que Pablo claramente dice que no tenemos que «hacer» nada y que la salvación es un «don de Dios», él prosigue diciendo en el versículo 10 que ciertamente tenemos un trabajo que hacer. Como creyentes, somos «creados en Cristo Jesús para buenas obras». Dios ha planeado tareas que debemos realizar mientras estamos en este mundo -no para pagar nuestra deuda sino para honrar a nuestro Salvador.
 
La vida de aquí al cielo no es un crucero de vacaciones; es un maravilloso privilegio y llamado para servir a Dios.

"No somos salvos por buenas obras sino para buenas obras."

Lectura del día: Efesios 2:1-10

miércoles, 28 de mayo de 2008

Reflexión Jueves, 29 de mayo de 2008

Finalmente en casa

"Y si me uere y  os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también esteís." - Juan 14:3

En enero de 1957, Jan y Hendrikje Kasper llegaron en barco hacia aguas estadounidenses. Su familia de 12 miembros, junto con otros inmigrantes holandeses a bordo del Grote Beer, se apiñaron en la cubierta para ver por primera vez la Estatua de la Libertad en el puerto de Nueva York.

Esa visión inicial de la Dama Libertad fue emocionante y emotiva. Acababan de soportar una ardua travesía de once días a través del mar en un viaje nada lujoso. Habían dejado atrás a muchos amigos y familiares en los Países Bajos. Habían experimentado mares embravecidos ocasionados por un huracán y habían lidiado con mareos que parecían interminables. Pero ahora -finalmente- habían llegado. Este país se convertiría en su nuevo hogar.

Algún día, aquellos de nosotros que hemos confiado en Jesucristo como nuestro Salvador personal dejaremos esta vida e iremos al lugar que Él ha preparado para nosotros (Juan 14:3). Puede que el viaje sea difícil o incómodo, pero ciertamente esperamos el destino final.

El compositor Don Wyrtzen escribió la música para una maravillosa canción que ilustra nuestra vida terrenal como un «mar tempestuoso». Termina con estas palabras: Tan sólo piensa en pisar la orilla -¡y encontrar que es el cielo! En tocar una mano -¡y encontrar que es la de Dios! En respirar un aire nuevo -¡y encontrar que es celestial! En despertar en la gloria -¡y encontrar que es nuestro hogar!

Cuando veamos a Jesús cara a cara por primera vez estaremos «finalmente en casa».

"Aquellos que aman y sirven a Dios en la tierra se sentiran en casa en el cielo."

Lectura del día: Juan 14:1-6

martes, 27 de mayo de 2008

Reflexión Miércoles, 28 de mayo de 2008

¿Estamos escuchando?

Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos." - Santiago 1:22

Una fascinante película realizada en los años 50, La siguiente voz que escuches, cuenta la historia de una familia con una cantidad normal de pruebas y tensiones. Luego, una noche, la voz de Dios habla por la radio. Pero no sólo en el radio de esta familia: la voz de Dios se escucha en todo el mundo en cada radio, diciendo lo mismo al mismo tiempo.
 
Al principio las personas reaccionan con incredulidad, luego, con temor. Sin embargo, después de varios días de escuchar a «La Voz», las actitudes, las acciones y las prioridades de las personas comienzan a cambiar. El impacto de lo que Dios estaba diciendo afectó directamente la manera en que vivían sus vidas.
 
He escuchado a personas decir: «¡Si tan sólo Dios me hablara! Si tan sólo me dijera lo que tengo que hacer, lo haría». Pero la realidad más sencilla es que Dios ya nos ha hablado por medio de Su Palabra, la Biblia. ¿Le escuchamos cuando habla?
 
El salmista deseaba obedecer la Palabra de Dios «para siempre y eternamente» (119:44). Y Santiago advirtió acerca de ignorarla cuando dijo: «Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos» (Santiago 1:22).
 
¿Cómo responderías si Dios comenzara a hablarte en tu radio? Podemos estar agradecidos de que Dios sí nos habla -no en la radio sino en las Escrituras. Seamos lo suficientemente sabios como para escuchar y obedecer.

"En las obras de Dios vemos Su mano; en Su palabra escuchamos Su corazón."

Lectura del día: Salmo 119:41-48

lunes, 26 de mayo de 2008

Reflexión Martes, 27 de mayo de 2008

¿Podemos entrar en contacto con Dios?

"Estad quietos, y conoced que yo soy Dios." - Salmo 46:10

Un amigo mío que lidera retiros espirituales me dijo una vez que no ha habido nadie, de entre todos los que han seguido su régimen para un retiro de silencio, que no haya entrado en contacto con Dios. Intrigado y un poco escéptico, me inscribí para un retiro de cinco días. Teníamos mucho tiempo libre y sólo la tarea de pasar dos horas orando cada día.
 
Dudo que le haya dedicado más de 30 minutos a orar en una sola sesión en toda mi vida. El primer día deambulé por un campo y me senté apoyado contra un árbol. ¿Cuánto tiempo permaneceré despierto? me preguntaba. Por suerte, una manada de 147 alces vagaba en ese mismo campo. Observar a 147 alces en su hábitat natural es algo fascinante y, finalmente, aburrido. Pero después de un rato, la misma apacibilidad de la escena comenzó a afectarme. Durante los siguientes días le dije muchas cosas a Dios. Estaba a punto de cumplir 50 años, y le pedí que me guiara para preparar mi alma para el resto de mi vida. Pensé en muchas cosas en aquellas horas que estuve sentado. Tuve que admitir que efectivamente había entrado en contacto con Dios.
 
Cuando Elías estuvo delante del Señor en el Monte Horeb, no le encontró en el viento, en el terremoto, o en el fuego. Más bien, Dios le habló con un «silbo apacible y delicado» (1 Reyes 19:11-12).
 
Estoy más convencido que nunca de que Dios encuentra maneras de comunicarse con aquellos que verdaderamente le buscan, especialmente cuando bajamos el volumen del ruido a nuestro alrededor.

"Dios le habla a aquellos que permanecen en silencio delante de Él."

Lectura del día: 1 Reyes 19:9-12

domingo, 25 de mayo de 2008

Reflexión Lunes, 26 de mayo de 2008

Se puso el sol

"No se pondrá jamás tu sol... porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados." Isaías 60:20

En 1862, durante la Guerra Civil de los Estados Unidos, el General Daniel Butterfield quería una nueva melodía para los que «partían rápido». Y así, sin formación musical alguna, compuso una en su cabeza.
 
Años más tarde, el general escribió: «Llamé a alguien que pudiera escribir música, y practiqué un cambio en el sonido de la melodía del 'Toque de Silencio' hasta que la hice adaptarse a mi oído y luego . . . la puse a mi gusto sin poder escribir música o conocer el nombre técnico de ninguna nota, y, simplemente de oído, le hice los arreglos». El General Butterfield le dio la música al corneta de la brigada y el resto es historia.
 
Si bien no hay una letra oficial para las inquietantes notas del «Toque de Silencio», he aquí una versión comúnmente aceptada de uno de los versos: El día se fue, se puso el sol, de las colinas, del lago, del cielo; Todo está bien, descansa tranquilo, Dios está contigo.
 
¡Qué letra tan consoladora cuando se entierra a los fieles miembros del ejército! ¡Y qué esperanza al reconocer que Dios está cerca, incluso -especialmente- en la muerte!
 
En una época cuando la muerte y el mal reinaban, el profeta Isaías previó un día cuando la muerte misma moriría. «No se pondrá jamás tu sol -le escribió a Israel-, porque Jehová te será por luz perpetua» (Isaías 60:20).
 
Para aquellos que siguen a Jesús, las notas del «Toque de Silencio» no son un canto fúnebre sino una canción de esperanza. «Los días de tu luto serán acabados» (v. 20). Todo está bien. Dios está contigo.

"El ocaso en un lugar es el amanecer en otro."

Lectura del día: Isaías 60:17-22

sábado, 24 de mayo de 2008

Reflexión Domingo, 25 de mayo de 2008

Construyendo puentes

"Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles." - Hechos 9:27

Un nuevo creyente recientemente vino a nuestro servicio de adoración. Tenía el cabello largo, multicolor y en puntas. Estaba vestido con ropas oscuras y tenía muchos pendientes y tatuajes. Algunos se quedaron boquiabiertos y otros simplemente le dieron esa sonrisa de «qué bueno verte en la iglesia pero, por favor, no te sientes a mi lado». Sin embargo, hubo algunos durante los saludos que se acercaron para darle la bienvenida y aceptarle. Eran constructores de puentes.
 
Bernabé fue ese constructor de puentes para Saulo (también llamado Pablo). Cuando Saulo llegó a Jerusalén tres años después de su conversión, muchos discípulos estaban temerosos de él y dudaban de su transformación (Hechos 9:26). No tuvo un cálido recibimiento del comité de bienvenida de la iglesia de Jerusalén por buenas razones. ¡Saulo tenía una terrible reputación de perseguir a los cristianos! Pero Bernabé, un judío convertido, creyó en la obra de gracia de Dios en la vida de Saulo y se convirtió en un puente entre él y los apóstoles (v. 27).
 
Saulo necesitaba a alguien que estuviera a su lado para alentarle y enseñarle, y presentarle a los demás creyentes. Bernabé fue ese puente. Como resultado de ello, Saulo entró en una comunión más profunda con los discípulos en Jerusalén y pudo predicar el Evangelio allí con libertad y osadía.
 
Los nuevos creyentes necesitan a un Bernabé en sus vidas. Encuentra maneras en las que puedas ser un puente en las vidas de los demás.

"Sé un puente de aliento para alguien hoy."

Lectura del día: Hechos 9:17-27

viernes, 23 de mayo de 2008

Reflexión Sábado, 24 de mayo de 2008

Obteniendo lo que queremos

"La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee." - Lucas 12:15

Existe una idea popular que anda flotando acerca de cómo obtener lo que sea que queramos. Se la llama «la ley de la atracción». Tan sólo piensa en lo que quieres atraer y siéntelo, y «la ley usará a las personas, las circunstancias y los eventos para imantar lo que quieres para ti, y te imantará a ello». Esta filosofía de pensamiento positivo enseña que la «energía» de tus pensamientos dominantes «atrae» las circunstancias en las que te encuentras.
 
¡En ninguna parte de la Biblia encontrarás esa idea! Como creyentes, tenemos buenas razones para ser positivos en nuestro pensamiento, pero eso se debe a que nuestro Padre celestial entiende nuestras necesidades y las satisface. Debido a que Él se preocupa por nosotros, no tenemos que estar angustiados (Lucas 12:29-30). La vida no consiste «en la abundancia de los bienes que [poseemos]» (v. 15), así que, en vez de ello, hacemos que nuestra meta sea ser «rico[s] para con Dios» (v. 21). Lo hacemos buscando Su reino y propósito (v. 31) y acumulando tesoros en el cielo, no tesoros para nosotros en esta vida.
 
Jesús dijo: «Mirad, y guardaos de toda avaricia» (v. 15) porque un día, al igual que el rico insensato en la parábola en Lucas 12, lo dejaremos todo atrás. Allí es cuando tendremos más de lo que jamás hubiésemos soñado. Mientras tanto, Dios promete ocuparse de nuestras necesidades, sin importar cuáles sean las circunstancias. Y eso no es ningún secreto.

"Dios ha prometido suplir todo lo que necesitamos, no todo lo que queremos."

Lectura del día: Lucas 12:15, 22-34

jueves, 22 de mayo de 2008

Reflexión Viernes, 23 de mayo de 2008

Enfermedad del corazón

"No endurezcáiz vuestro corazón." - Salmo 95:8

Las compañías farmacéuticas facturan miles de millones de dólares vendiendo medicamentos que evitan el endurecimiento de las arterias, una enfermedad que puede llevar a ataques cardíacos, los cuales matan a miles de personas cada día.
 
Sin embargo, una enfermedad más grave que el endurecimiento de las arterias, es el endurecimiento del corazón, y ningún medicamento milagroso puede evitarlo. El profeta Zacarías les advirtió a los israelitas acerca de ello. Ellos habían endurecido sus corazones y se negaron a escuchar las palabras del Señor. Los síntomas de esta condición mortal fueron su negativa a ejecutar verdadera justicia y su fracaso en mostrar misericordia y compasión (Zacarías 7:9). Como resultado de ello, el Señor se enfureció y dejó de escucharles (v. 13).
 
Si bien es importante impedir que se forme una obstrucción en nuestras arterias, aún más importante es impedir que nuestros corazones se vuelvan insensibles a las personas que son importantes para Dios: las viudas, los huérfanos, los extranjeros y los pobres (v. 10).
 
Es de importancia crucial seguir las órdenes de nuestro doctor para evitar que nuestras arterias se endurezcan. Pero aún más crucial es obedecer a Dios para evitar que nuestros corazones se endurezcan a las necesidades de los demás.
 
Pídele a Dios que recuerde a alguna persona que necesite la ayuda de alguien con un corazón tierno.

"Amar a Cristo es tener compasión por los demás."

Lectura del día: Zacarías 7:8-14

miércoles, 21 de mayo de 2008

Reflexión Jueves, 22 de mayo de 2008

La próxima generación

"Lo que has oído de mí... esto encarga a hombres fieles que sean idoneos para enseñar a otros." - 2 Timoteo 2:2

Un hombre que tocaba el contrabajo en la Orquesta Filarmónica de Ciudad de México me contó que los mejores instrumentos están hechos de aquella madera a la que se ha dejado envejecer de manera natural para que elimine la humedad. «Hay que dejar que la madera envejezca por 80 años y luego tocar el instrumento por otros 80 años antes de que éste alcance su mejor sonido», dijo Luis Antonio Rojas. «Un artesano debe usar madera cortada y envejecida por otra persona, y en su vida jamás verá a alguno de sus instrumentos llegar a su máximo potencial».
 
Muchas cosas importantes en la vida son asuntos para «la próxima generación» -la enseñanza, la capacitación y la educación de los hijos se encuentran entre éstas. El apóstol Pablo se invirtió a sí mismo en las personas cuya influencia espiritual continuaría mucho tiempo después de que él hubiera partido. Le escribió a Timoteo: «Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros» (2 Timoteo 2:2). Pablo, Timoteo, «hombres fieles» y «otros» representan a cuatro generaciones espirituales formadas sobre el fundamento perdurable del Evangelio de Jesucristo.
 
¿Estamos viviendo sólo para el hoy y el corto plazo, o nos estamos dando a los demás que continuarán la fe después de que nosotros hayamos corrido nuestra carrera? Vivir para Cristo y hacer discípulos es de lo que trata la próxima generación.

"Influimos sobre las generaciones futuras viviendo para Cristo hoy."

Lectura del día: 2 Timoteo 2:1-13

martes, 20 de mayo de 2008

Reflexión Miércoles, 21 de mayo de 2008

Concurso de ortografía

"En mí corazón he guardado tus dichos." - Salmo 119:11

Mi esposa y yo nos quedamos hasta tarde para ver un programa en la televisión que nos pareció emocionante: El Concurso Nacional de Ortografía de Scripps. Era fascinante observar a niños entre sexto y octavo grado deletrear correctamente algunas de las palabras más difíciles imaginables.
 
La expectativa aumentó a medida que uno tras otro, los participantes quedaban descalificados. Finalmente, sólo quedó Katharine Close, de 13 años. Sólo una palabra se interponía entre ella y el campeonato mundial. Con muy poca vacilación, Katharine deletreó correctamente la palabra ushuaiense.
 
Obviamente, ¡la niña sabe deletrear! Pero es posible saber deletrear una palabra y no comprender su significado. Como creyentes en Jesucristo, es vital que conozcamos la Palabra de Dios, la Biblia. Nuestra meta no es acumular conocimiento sino interiorizar Su Palabra para que podamos estar equipados en nuestro caminar de fe.
 
Cuando conocemos la Palabra de Dios, ésta impide que resbalemos en nuestro caminar espiritual (Salmo 37:31). Satisface la sed de nuestras almas (Jeremías 15:16). Y es un arma clave para enfrentar las tentaciones y las pruebas (Mateo 4:1-11; Efesios 6:10-18).
 
Hagamos del conocimiento de la Palabra nuestra meta. Luego, cuando enfrentemos los desafíos de nuestra vida, podremos estar listos para cualquier situación (2 Timoteo 3:16-17).

"Para los sabios, la Palabra de Dios es suficiente."

Lectura del día: Salmo 119:9-16

lunes, 19 de mayo de 2008

Reflexión Martes, 20 de mayo de 2008

Dolor productivo

"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es a los que conforme a su propósito son llamados." - Romanos 8:28

Nunca olvidaré cuando nuestro hijo menor, Mateo, se cayó y se rompió la muñeca. ¡Se veía grotesco! Su brazo daba un agudo giro hacia la izquierda a la altura de su muñeca, y luego volvía a girar para reanudar su dirección normal hacia su mano.
 
Le llevamos volando al hospital donde el doctor comenzó a encajarle la muñeca. Observaba mientras el médico estiraba y torcía el brazo de Mateo. ¡Yo quería saltar y alejarle de mi hijo! Pero sólo me senté y observé, sabiendo que la agonía era necesaria para que Mateo quedara restablecido.
 
Si confiamos en los doctores terrenales para que le hagan eso a nuestros hijos, cuánto más debemos estar dispuestos a confiar en Dios, el Gran Médico, para que vuelva a colocar nuestras vidas rotas «para que fuesen hech[a]s conforme [. . .] a la imagen de Su Hijo» (Romanos 8:29). Uno de los propósitos de Dios con el dolor es colocar la marca de la imagen de Jesús en nuestros corazones. ¿Podemos llorar con los que lloran? Puede que Dios tenga que surcar nuestras mejillas con nuestras propias lágrimas para que podamos identificarnos auténticamente con los demás, tal y como Jesús lo hizo. ¿Somos autosuficientes? Puede que Dios tenga que despojarnos de nuestra seguridad para conformarnos a la suficiencia de Dios que Cristo mostró. ¿Somos carentes de fe? Puede que se requiera una tragedia para enseñarnos a confiar en el Padre tal y como lo hizo Jesús.
 
La próxima vez que te sientas quebrantado, no entres en pánico -¡alábale! ¡Dios está obrando!

"El propósito de Dios con el dolor es colocar la marca de la imagen de Jesús en nuestros corazones."

Lectura del día: Romanos 8:18-30

Reflexión Lunes, 19 de mayo de 2008

Una cuestión de motivo

"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; ...y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón." - Hebreos 4:12

Mi esposa y yo nos detuvimos en un cruce de vías férreas para permitirle el paso a un tren. Mientras esperábamos en la fila de automóviles, el conductor junto a nosotros de repente se fue como una flecha a través de un parque de estacionamiento cercano y se dirigió hacia la siguiente vía férrea disponible.
Me volví hacia Marlene y dije, con cierta indignación justificada: «Mira a ese tipo. Está tratando de darle la vuelta al tren en vez de esperar como el resto de nosotros». Tan pronto como dije esas palabras, el hombre, cámara en mano, saltó de su vehículo para tomarle fotografías al tren que se aproximaba. Había juzgado sus motivos, y estaba totalmente equivocado.
Aunque podemos observar el comportamiento y la apariencia externa, sólo Dios puede ver lo que hay en el corazón. Esa es una razón por la que todos necesitamos la Palabra de Dios tan desesperadamente. Hebreos 4:12 dice: «Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón».
Cuando nos encontremos listos para juzgar los motivos de otra persona, hagamos una pausa y recordemos que sólo Dios puede ver el corazón, y sólo Su Palabra puede exponer sus motivos. Nuestra responsabilidad es dejar que el Señor y Su Palabra nos convenzan en cuanto a nuestros propios corazones.

"Las personas serán juzgadas por la manera en que Dios las ve, no por la manera en que nosotros las veamos."

Lectura del día: Hebreos 4:11-16