Músculos sin usar
"Pues el cuerpo no consiste de un solo miembro, sino de muchos." -- 1 Corintios 12:14
Mi esposa consultó recientemente con un fisioterapeuta en busca de alivio para su dolor de cuello y hombros. Como el problema no se solucionó después de varias consultas, ella preguntó cuál era el motivo. Le dijeron que su dolor se debía a algunos «músculos del cuello flojos».
Aparentemente, los músculos del cuello que se supone debían sostener erguida la cabeza de mi esposa no estaban haciendo su labor. Como resultado de ello, los músculos de sus hombros tuvieron que asumir la función de sostenerle la cabeza. Esto dio como resultado la poco natural tensión de los músculos de sus hombros. ¿La solución? A mi esposa le recetaron unos ejercicios para hacer trabajar los músculos de su cuello y que hicieran aquello para lo que habían sido diseñados.
En cierto modo, el problema de mi esposa ilustra lo que sucede en el cuerpo de Cristo. Dios le ha dado dones a cada creyente que han de ejercitarse para el bien común de la iglesia (1 Corintios 12:7). Pero, cuando algunos de ellos no hacen su parte, otros mucho menos capacitados en dichas áreas deben echar una mano. Aunque el cuerpo de Cristo sigue funcionando, no lo está haciendo al máximo de su capacidad. ¡Hay algunos cristianos con demasiado trabajo!
Dios quiere que usemos nuestros dones espirituales para beneficiar a los demás en la iglesia. Cuando trabajamos juntos, mantenemos al cuerpo fuerte. ¿Qué dones te ha dado Dios para que puedas ayudar a aliviar la tensión que está sufriendo la iglesia?
"El trabajo en equipo divide el esfuerzo y multiplica el efecto."
Aparentemente, los músculos del cuello que se supone debían sostener erguida la cabeza de mi esposa no estaban haciendo su labor. Como resultado de ello, los músculos de sus hombros tuvieron que asumir la función de sostenerle la cabeza. Esto dio como resultado la poco natural tensión de los músculos de sus hombros. ¿La solución? A mi esposa le recetaron unos ejercicios para hacer trabajar los músculos de su cuello y que hicieran aquello para lo que habían sido diseñados.
En cierto modo, el problema de mi esposa ilustra lo que sucede en el cuerpo de Cristo. Dios le ha dado dones a cada creyente que han de ejercitarse para el bien común de la iglesia (1 Corintios 12:7). Pero, cuando algunos de ellos no hacen su parte, otros mucho menos capacitados en dichas áreas deben echar una mano. Aunque el cuerpo de Cristo sigue funcionando, no lo está haciendo al máximo de su capacidad. ¡Hay algunos cristianos con demasiado trabajo!
Dios quiere que usemos nuestros dones espirituales para beneficiar a los demás en la iglesia. Cuando trabajamos juntos, mantenemos al cuerpo fuerte. ¿Qué dones te ha dado Dios para que puedas ayudar a aliviar la tensión que está sufriendo la iglesia?
"El trabajo en equipo divide el esfuerzo y multiplica el efecto."