viernes, 19 de septiembre de 2008

Reflexión Viernes, 19 de septiembre de 2008


Alguien que aprende
"Le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles." -- Lucas 2:46
El afiche en el pasillo de la iglesia mostraba a un muchacho vestido con ropas del Medio Oriente con una Biblia en la mano, subiendo por una ladera a la iglesia. La leyenda decía: «Jesús era un buen muchacho cristiano que iba a la escuela dominical cada domingo».

Como judío, Jesús no iba a la escuela dominical ni a la iglesia el domingo, así que el afiche era inadecuado. Pero la ilustración está en lo correcto al mostrar el deseo de Jesús de estar en el templo de Su Padre para escuchar Su enseñanza.

Cuando Jesús tenía 12 años, fue con sus padres a Jerusalén para la fiesta de la Pascua (Lucas 2:41-42). De camino a casa, Sus padres se dieron cuenta de que Él no estaba con ellos. Cuando regresaron «Le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles» (v. 46).

Jesús tenía el corazón de un discípulo que aprende. Isaías escribe acerca de Él como el Siervo de Jehová: «Jehová el Señor me . . . despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. Jehová el Señor me abrió el oído» (50:4-5). En Su humanidad, el Hijo estaba abierto a aprender de Su Padre.

El ejemplo de Jesús nos desafía a ser oidores de la Palabra de Dios. Nosotros también podemos llegar a ser discípulos que aprenderemos si mantenemos nuestros corazones abiertos a la enseñanza de Dios.

"La meta más elevada de aprender es conocer a Dios."
Lectura del día: Lucas 2:46-52