Últimas palabras famosas
"En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta." -- 2 Timoteo 4:6
Tan sólo unos días antes de su muerte, Gandhi escribió: «Todo a mi alrededor es oscuridad; estoy orando por luz». En contraste, las últimas palabras que se registran de D. L. Moody son: «¡Este es mi triunfo; este es mi día de coronación! ¡Es glorioso!» En ambos casos, estas últimas palabras fueron expresiones significativas por parte de quienes las pronunciaron, de sus perspectivas en cuanto a la vida, la muerte y todo lo que había entre ellas.
Aparte de algunos saludos personales, las últimas palabras registradas de Pablo no sólo trataron acerca de lo que él había hecho en su vida y su ministerio, sino más bien acerca de cómo veía a las personas. Lo que lo hace aún más significativo es que algunas de estas palabras eran acerca de personas que le habían decepcionado.
Con respecto a una persona que le había hecho daño al oponerse a su ministerio, Pablo confió en que el Señor trataría con ella. Y al considerar a aquellos que le habían abandonado cuando fue encarcelado, les pidió a los demás que les trataran con gracia: «En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta» (2 Timoteo 4:16). Sus últimas palabras fueron de compasión y amabilidad en vez de dureza y represalia.
¿Mostrarán nuestras últimas palabras la gracia de Cristo o la amargura de un corazón herido? Nuestra respuesta debe hacer impacto en las palabras que usamos hoy.
Aparte de algunos saludos personales, las últimas palabras registradas de Pablo no sólo trataron acerca de lo que él había hecho en su vida y su ministerio, sino más bien acerca de cómo veía a las personas. Lo que lo hace aún más significativo es que algunas de estas palabras eran acerca de personas que le habían decepcionado.
Con respecto a una persona que le había hecho daño al oponerse a su ministerio, Pablo confió en que el Señor trataría con ella. Y al considerar a aquellos que le habían abandonado cuando fue encarcelado, les pidió a los demás que les trataran con gracia: «En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta» (2 Timoteo 4:16). Sus últimas palabras fueron de compasión y amabilidad en vez de dureza y represalia.
¿Mostrarán nuestras últimas palabras la gracia de Cristo o la amargura de un corazón herido? Nuestra respuesta debe hacer impacto en las palabras que usamos hoy.
"¿Qué palabras serán tu legado?"