Camas adicionales
"No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles." -- Hebreos 13:2
En el 2004, Casey Fenton fue co-fundador de un servicio sin fines de lucro que ayuda a los viajeros a encontrar una «alternativa más amistosa» a los hoteles que son poco acogedores. Encuentran a dueños de casas que estén dispuestos a ofrecer sus camas adicionales y sus sofás a los demás.
El grupo alardea de tener casi un cuarto de millón de amistades que se han formado a partir de su servicio. «Cuanto más ampliemos la red -dice Fenton-, tanto mejores oportunidades tendremos de que este mundo sea un mejor lugar».
Dicho servicio se parece mucho a la hospitalidad bíblica. En las últimas páginas de su carta a los Hebreos, el autor instruyó a los creyentes a que practicaran su fe en Jesucristo por medio de la hospitalidad (13:2). Los primeros seguidores de Cristo definieron eso como actos de generosidad hacia personas extrañas.
En el primer siglo, la hospitalidad a menudo incluía darle alojamiento a un invitado. Esto era lo más difícil de hacer durante una época de persecución. Estos creyentes no sabían si la persona era un espía o un compañero creyente que estaba siendo perseguido. Pero al recibir a extraños, el autor dijo que en efecto podrían estar invitando una bendición a sus hogares.
Como pueblo de Dios, estamos llamados a ser hospitalarios con los demás como parte de nuestra gratitud por la salvación que hemos recibido de Dios.
El grupo alardea de tener casi un cuarto de millón de amistades que se han formado a partir de su servicio. «Cuanto más ampliemos la red -dice Fenton-, tanto mejores oportunidades tendremos de que este mundo sea un mejor lugar».
Dicho servicio se parece mucho a la hospitalidad bíblica. En las últimas páginas de su carta a los Hebreos, el autor instruyó a los creyentes a que practicaran su fe en Jesucristo por medio de la hospitalidad (13:2). Los primeros seguidores de Cristo definieron eso como actos de generosidad hacia personas extrañas.
En el primer siglo, la hospitalidad a menudo incluía darle alojamiento a un invitado. Esto era lo más difícil de hacer durante una época de persecución. Estos creyentes no sabían si la persona era un espía o un compañero creyente que estaba siendo perseguido. Pero al recibir a extraños, el autor dijo que en efecto podrían estar invitando una bendición a sus hogares.
Como pueblo de Dios, estamos llamados a ser hospitalarios con los demás como parte de nuestra gratitud por la salvación que hemos recibido de Dios.
"Las personas con Dios en su corazón también tienen a las personas en su corazón."