lunes, 26 de mayo de 2008

Reflexión Martes, 27 de mayo de 2008

¿Podemos entrar en contacto con Dios?

"Estad quietos, y conoced que yo soy Dios." - Salmo 46:10

Un amigo mío que lidera retiros espirituales me dijo una vez que no ha habido nadie, de entre todos los que han seguido su régimen para un retiro de silencio, que no haya entrado en contacto con Dios. Intrigado y un poco escéptico, me inscribí para un retiro de cinco días. Teníamos mucho tiempo libre y sólo la tarea de pasar dos horas orando cada día.
 
Dudo que le haya dedicado más de 30 minutos a orar en una sola sesión en toda mi vida. El primer día deambulé por un campo y me senté apoyado contra un árbol. ¿Cuánto tiempo permaneceré despierto? me preguntaba. Por suerte, una manada de 147 alces vagaba en ese mismo campo. Observar a 147 alces en su hábitat natural es algo fascinante y, finalmente, aburrido. Pero después de un rato, la misma apacibilidad de la escena comenzó a afectarme. Durante los siguientes días le dije muchas cosas a Dios. Estaba a punto de cumplir 50 años, y le pedí que me guiara para preparar mi alma para el resto de mi vida. Pensé en muchas cosas en aquellas horas que estuve sentado. Tuve que admitir que efectivamente había entrado en contacto con Dios.
 
Cuando Elías estuvo delante del Señor en el Monte Horeb, no le encontró en el viento, en el terremoto, o en el fuego. Más bien, Dios le habló con un «silbo apacible y delicado» (1 Reyes 19:11-12).
 
Estoy más convencido que nunca de que Dios encuentra maneras de comunicarse con aquellos que verdaderamente le buscan, especialmente cuando bajamos el volumen del ruido a nuestro alrededor.

"Dios le habla a aquellos que permanecen en silencio delante de Él."

Lectura del día: 1 Reyes 19:9-12